Fracturas por estrés: qué son y cómo tratarlas
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una fractura por estrés es una grieta pequeña en un hueso. Se produce por un esfuerzo repetido o una carga excesiva, no por un golpe único. El hueso no tiene tiempo de recuperarse y aparece una lesión que duele con la actividad.
Datos clave
- Las fracturas por estrés son más frecuentes en las piernas y los pies.
- Suelen mejorar con reposo y evitando la actividad que las causó.
- No suelen necesitar yeso, sino cambios en la actividad y reposo.
Es una lesión frecuente, sobre todo entre corredores, bailarines, reclutas militares y personas que empiezan a hacer ejercicio de forma intensa sin preparación previa.
Puede afectar a cualquier persona, pero aparece más en deportistas, en mujeres con baja densidad ósea, y en personas mayores con huesos más frágiles.
Síntomas
- Dolor intenso y repentino que impide mover la extremidad
- Deformidad visible en el hueso o una articulación
- Pérdida de fuerza o sensibilidad en la zona afectada
- ⚠Dolor que no permite caminar o poner peso sobre la zona
- ⚠Inflamación marcada o enrojecimiento con fiebre (puede indicar una infección)
- ⚠Entumecimiento u hormigueo persistente
Síntomas comunes
- Dolor localizado en una zona concreta del pie, pierna, cadera o columna
- Dolor que aparece con el ejercicio y desaparece con el reposo
- Sensibilidad al tocar el hueso
- Inflamación leve en la zona afectada
- En etapas más avanzadas, dolor incluso en reposo
Síntomas en niños
- En niños y adolescentes, puede manifestarse como dolor en la pierna o el pie que no cede, o como una ligera cojera
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores, el dolor puede confundirse con artritis o problemas de circulación, y puede aparecer tras caminar menos distancia de lo habitual
Causas
Causas principales
- Repetir el mismo movimiento muchas veces, como correr o saltar
- Aumentar la intensidad o duración del ejercicio demasiado rápido
- Cambiar a superficies duras o inadecuadas
- Usar calzado desgastado o sin soporte suficiente
Factores de riesgo
- Tener osteoporosis o una densidad ósea baja
- Una alimentación pobre en calcio y vitamina D
- Falta de descanso entre entrenamientos
- Menstruación irregular o ausente en mujeres
- Peso corporal muy bajo o trastornos de la alimentación
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor en reposo que no se alivia con hielo y elevación
- Dolor que interrumpe el sueño
- Dificultad para realizar tus actividades diarias por el dolor
Programe una cita de rutina si:
- Molestia que dura más de una semana a pesar de descansar
- Dolor que aumenta cada vez que haces ejercicio
- Inflamación que no baja
Diagnóstico
El médico te hará preguntas sobre tu actividad física y tus síntomas. Después explorará la zona dolorosa y, si lo considera necesario, pedirá alguna prueba de imagen.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografía: útil en fases más avanzadas
- Resonancia magnética: puede detectar la lesión antes que la radiografía
- Gammagrafía ósea: ayuda a encontrar inflamación en el hueso
Qué esperar en su cita
Si hay sospecha de fractura por estrés, te recomendarán reposo relativo y evitar la actividad que la provoca. El médico puede indicarte cuándo puedes retomar el ejercicio.
Tratamiento
El tratamiento se basa en dar tiempo al hueso para que se repare. La mayoría de las personas mejoran evitando el impacto y usando algún tipo de protección durante unas semanas.
Autocuidado en el hogar
- Dejar de hacer deporte o ejercicio de impacto hasta que el dolor desaparezca, según las indicaciones del médico
- Aplicar hielo envuelto en un paño sobre la zona durante 15 minutos cada pocas horas
- Elevar la pierna o el brazo afectado siempre que sea posible para reducir la inflamación
- Evitar cargar peso extra si el médico lo recomienda
Tratamientos médicos
El médico puede sugerir medicamentos para aliviar el dolor, siempre bajo prescripción profesional. También puede recomendar una bota ortopédica, muletas o una férula para inmovilizar la zona. En la recuperación, la fisioterapia puede ayudar a recuperar fuerza y prevenir futuras lesiones.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Solo es necesaria en casos poco frecuentes, como cuando la fractura no se une o se encuentra en una zona con alto riesgo, por ejemplo en la cadera.
Vivir con esta afección
Mientras se recupera, tendrás que elegir actividades de bajo impacto, como nadar o montar en bicicleta, siempre que tu médico lo permita. También es importante escuchar a tu cuerpo y no forzar la vuelta al entrenamiento.
Consejos de estilo de vida
- Descansa lo suficiente entre sesiones de ejercicio
- Sube la intensidad del entrenamiento de forma gradual
- Usa un calzado adecuado, con buen acolchado y en buen estado
- Si sientes dolor, detente y no lo superes con analgésicos sin consultar
Dieta y ejercicio
Lleva una dieta equilibrada con alimentos ricos en calcio (como lácteos, brócoli o almendras) y en vitamina D (pescado azul, huevos o alimentos enriquecidos). El ejercicio moderado es bueno para los huesos, pero durante la recuperación es mejor evitar el impacto.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentirse desanimado si no puedes entrenar como hacías. Permítete descansar y busca apoyo en tu entorno. La recuperación es también un proceso mental, y cuidar tu ánimo acelera la mejoría.
Prevención
En la mayoría de los casos, sí. La clave está en progresar poco a poco, descansar lo necesario y usar un buen equipo.
Vacunas
No existe una vacuna para prevenir las fracturas por estrés.
Programas de detección
No se recomienda ninguna prueba de detección regular para la población general; lo más útil es acudir al médico si aparecen síntomas.
Complicaciones
Si no se trata
- La grieta puede extenderse y convertirse en una fractura completa
- El dolor puede volverse crónico y limitar tu movilidad
- Puede ser necesario un tratamiento más largo o una cirugía si la lesión empeora
Pronóstico a largo plazo
La gran mayoría de las personas se recuperan por completo en un plazo de seis a ocho semanas, aunque depende del hueso afectado. Con un tratamiento adecuado y una vuelta progresiva a la actividad, podrás retomar tu vida normal sin dolor.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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