Cómo prevenir las infecciones asociadas a la atención médica
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las infecciones asociadas a la atención médica (IAM) son infecciones que una persona puede contraer mientras recibe tratamiento por otro problema de salud en un hospital, clínica o centro médico. También se les llama infecciones nosocomiales o intrahospitalarias. Pueden aparecer durante una estancia en el hospital, después de una cirugía o tras un procedimiento como la colocación de un catéter.
Datos clave
- Se pueden prevenir en gran medida con una buena higiene de manos, tanto del personal sanitario como de los pacientes y sus visitas.
- Las infecciones más frecuentes son las del tracto urinario, las de heridas quirúrgicas, las neumonías y las de la sangre.
- Si tienes una cirugía o un ingreso hospitalario, puedes participar activamente en tu seguridad preguntando al personal si se lavó las manos.
Sí, es frecuente en todos los países del mundo. Millones de pacientes las padecen cada año. La buena noticia es que muchas se pueden evitar con medidas sencillas de higiene y cuidado.
Afecta principalmente a personas hospitalizadas, a quienes pasan por cirugía o llevan dispositivos médicos como vías intravenosas, sondas o respiradores. También tienen mayor riesgo los recién nacidos, los adultos mayores y las personas con defensas bajas o enfermedades crónicas.
Síntomas
- Dificultad para respirar que empeora
- Dolor intenso en el pecho
- Confusión repentina o pérdida del conocimiento
- Piel fría y pálida, pulso débil o muy rápido
- Hinchazón repentina de la cara o los labios
- Rigidez en el cuello con fiebre muy alta
- En estos casos, llama de inmediato a los servicios de emergencia de tu país (por ejemplo, 112 en España) o avisa urgentemente al personal del hospital.
- ⚠Fiebre con escalofríos
- ⚠Pus o mal olor en una herida
- ⚠Dolor intenso al orinar
- ⚠Tos con fiebre o empeoramiento de la respiración
- ⚠Malestar general que no mejora
- ⚠Enrojecimiento que se extiende alrededor de una herida o catéter
Síntomas comunes
- Fiebre o escalofríos
- Enrojecimiento, calor, dolor o pus alrededor de una herida quirúrgica o del lugar donde se colocó un catéter
- Dolor o ardor al orinar, o necesidad de orinar con mucha frecuencia
- Tos nueva con flemas o sensación de falta de aire
- Malestar general o cansancio sin causa clara
Síntomas en niños
- Fiebre
- Irritabilidad o llanto sin consuelo
- Rechazo al alimento o a la leche
- Somnolencia anormal o aletargamiento
- Dificultad para respirar o respirar rápido
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o desorientación repentina
- Caídas sin motivo aparente
- Pérdida de apetito
- Debilidad o cansancio inusual
- Cambios de comportamiento, aunque no tengan fiebre
Causas
Causas principales
- Las infecciones asociadas a la atención médica se producen cuando gérmenes (bacterias, virus u hongos) entran al cuerpo durante un procedimiento médico.
- La transmisión puede ocurrir a través de las manos del personal sanitario o visitantes, o por contacto con superficies contaminadas.
- También pueden aparecer al usar dispositivos como catéteres urinarios, vías intravenosas, sondas o tubos respiratorios.
- Las heridas quirúrgicas son otro punto de entrada para los gérmenes.
Factores de riesgo
- Estar hospitalizado durante varios días
- Haber pasado por una cirugía o un procedimiento invasivo
- Tener el sistema inmunitario debilitado por enfermedad o medicamentos
- Ser mayor de 60 años o un recién nacido
- Recibir antibióticos con frecuencia, lo que puede favorecer germenes resistentes
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Llama o acude al médico de inmediato si después de una hospitalización o procedimiento tienes fiebre, escalofríos, dificultad para respirar, dolor en la herida que no mejora, enrojecimiento que se extiende o secreción con mal olor.
- Si estás en el hospital, avisa a la enfermera o al médico de inmediato.
Programe una cita de rutina si:
- Si te van a hacer una cirugía o un procedimiento, pregunta a tu médico qué medidas toman para prevenir infecciones y qué puedes hacer tú para prepararte, como bañarte con jabón especial o no llevar cremas ni joyas.
Diagnóstico
El médico te preguntará por tus síntomas y tu historial de hospitalizaciones o procedimientos recientes. Después tomará una muestra de sangre, orina, herida u otras secreciones, o pedirá pruebas de imagen para buscar el foco de la infección.
Pruebas que se pueden realizar
- Cultivo de sangre (hemocultivo)
- Cultivo de orina
- Cultivo de secreciones de una herida
- Cultivo de esputo (flemas)
- Radiografía de tórax u otras imágenes según el área que se quiera revisar
Qué esperar en su cita
Es posible que haya que esperar de 24 a 72 horas para conocer los resultados de los cultivos. Mientras tanto, el equipo médico puede comenzar un tratamiento según tu estado y luego ajustarlo con los resultados. Te harán seguimiento con control de temperatura y síntomas.
Tratamiento
El tratamiento se basa en combatir el germen causante y, si es posible, retirar dispositivos como catéteres que puedan estar infectados. Se usan medicamentos según el tipo de germen y la gravedad. También se puede necesitar drenar un absceso o limpiar la herida quirúrgica.
Autocuidado en el hogar
- Lávate las manos con agua y jabón o usa alcohol en gel, especialmente antes de tocar heridas.
- Sigue las instrucciones de curación de heridas que te dé el equipo médico.
- Descansa lo necesario y bebe suficiente agua, a menos que el médico indique lo contrario.
- Anota los cambios de temperatura o evolución de síntomas para informar al médico.
Tratamientos médicos
Los médicos pueden recetar antibióticos, antivirales o antimicóticos según el germen identificado. Estos medicamentos se deben tomar exactamente como se indican, aunque los síntomas mejoren. Si estás hospitalizado, el equipo sanitario controlará tu evolución y ajustará el tratamiento si hace falta. Nunca tomes antibióticos sin receta ni los compartas con otras personas.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si vas a ser operado, el equipo médico tomará medidas para evitar infecciones de la herida. Tú puedes colaborar: no te afeites la zona con cuchilla, dúchate la noche anterior y la mañana de la operación con el jabón indicado, no lleves maquillaje ni joyas, y limpia tus manos al llegar al centro. Después de la cirugía, sigue las indicaciones de cuidado de la herida y avisa ante cualquier cambio.
Vivir con esta afección
Después de una estancia hospitalaria, es importante que vigiles la evolución de heridas o lugares donde tuviste catéteres. Sigue las recomendaciones de higiene y contacta con tu médico si algo te preocupa. Pregunta siempre en el hospital qué cuidados necesitas al llegar a casa.
Consejos de estilo de vida
- Adopta una rutina de lavado de manos frecuente, sobre todo antes de comer o de tocar heridas.
- Mantén tus vacunas al día para prevenir infecciones en general.
- Lleva una alimentación saludable y duerme lo suficiente para fortalecer tus defensas.
- No compartas objetos personales como toallas, rasuradoras o cubiertos con personas enfermas.
Dieta y ejercicio
Come alimentos variados que te den energía y refuercen tus defensas, como frutas, verduras, legumbres, carnes magras y pescado. Bebe suficiente agua, a menos que tu médico diga lo contrario. Para retomar el ejercicio, espera la autorización médica y empieza con movimientos suaves, especialmente después de una cirugía.
Salud mental y bienestar emocional
Enfrentar una infección después de un ingreso hospitalario puede ser agotador a nivel emocional. Es normal sentir ansiedad, miedo o frustración. Habla de tus sentimientos con personas de confianza o con el equipo sanitario, y no dudes en pedir ayuda psicológica si la necesitas.
Prevención
Sí, muchas infecciones asociadas a la atención médica se pueden prevenir. Las medidas más importantes son la higiene de manos del personal y de los pacientes, la limpieza de superficies, el uso correcto de dispositivos médicos y el uso prudente de antibióticos. Tú también puedes ayudar recordando al personal que se lave las manos o se ponga guantes si no lo han hecho.
Vacunas
No existe una vacuna que prevenga todas las infecciones asociadas a la atención médica, pero mantener al día las vacunas recomendadas por el sistema de salud de tu país (como la gripe, el tétanos o la neumonía) puede reducir el riesgo de complicaciones. Consulta a tu médico qué vacunas necesitas.
Programas de detección
No hay una prueba de detección rutinaria para este problema. Algunos hospitales realizan pruebas de portadores de ciertas bacterias resistentes (por ejemplo, hisopados nasales o de piel) en pacientes de riesgo al ingresar, para tomar medidas de prevención. Pregunta en tu centro si realizan este tipo de pruebas.
Complicaciones
Si no se trata
- La infección puede extenderse a la sangre o a otros órganos y causar sepsis, que es una respuesta grave del cuerpo.
- Pueden aparecer gérmenes resistentes a los antibióticos, lo que dificulta el tratamiento.
- Las heridas quirúrgicas pueden tardar más en cerrar o volver a abrirse.
- La estancia hospitalaria o el tiempo de recuperación pueden alargarse.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las infecciones asociadas a la atención médica se resuelven bien con el tratamiento adecuado, especialmente si se detectan a tiempo. Los equipos sanitarios trabajan constantemente para prevenirlas. Si sigues las medidas de higiene y pides ayuda cuando notes algo raro, tu recuperación puede seguir su curso. Confía en tu equipo de salud para lograr el mejor resultado.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.