Síndrome Hemolítico Urémico (SHU)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El síndrome hemolítico urémico, o SHU, es una enfermedad poco frecuente que daña los pequeños vasos sanguíneos del cuerpo y puede afectar principalmente a los riñones. Provoca la destrucción de los glóbulos rojos, lo que causa anemia, y reduce el número de plaquetas, que ayudan a coagular la sangre. Suele aparecer después de una infección intestinal, como la causada por algunas bacterias E. coli.
Datos clave
- Es una causa importante de insuficiencia renal en niños pequeños.
- Con frecuencia comienza con diarrea que puede contener sangre, dolor de estómago y vómitos.
- La mayoría de los casos se relacionan con una infección intestinal por E. coli productora de toxinas.
- Con atención médica temprana, muchas personas se recuperan por completo, aunque algunas pueden tener daño renal a largo plazo.
No es común. Se calcula que aparece en unos 1 a 2 casos por cada 100.000 personas cada año. Es más frecuente en niños menores de 5 años, pero también puede afectar a adultos mayores.
Afecta principalmente a niños pequeños, especialmente entre 6 meses y 5 años. También puede presentarse en adultos mayores y en personas con sistemas inmunitarios debilitados. En raras ocasiones, aparece en personas con ciertos cambios genéticos o en mujeres embarazadas o recién paridas.
Síntomas
- Llama a emergencias (112 en España, o el número local) si hay convulsiones
- Si la persona pierde el conocimiento o no responde
- Si la persona orina muy poco o nada
- Si hay dificultad para respirar
- Si hay sangrado que no se detiene
- Si aparece confusión repentina o comportamiento muy anormal
- ⚠Diarrea con sangre
- ⚠Vómitos que impiden beber cualquier líquido
- ⚠Dolor abdominal muy intenso
- ⚠Fiebre alta
- ⚠Orina escasa, turbia o con sangre
- ⚠Hinchazón en la cara o las piernas
- ⚠Cansancio extremo o palidez
Síntomas comunes
- Diarrea, a menudo con sangre
- Dolor abdominal intenso o calambres
- Vómitos
- Fiebre
- Cansancio extremo o debilidad
- Palidez o color amarillento de la piel
- Disminución de la cantidad de orina
- Orina de color oscuro o con sangre
- Moretones o sangrados que aparecen sin motivo
Síntomas en niños
- Irritabilidad o llanto inconsolable
- Hinchazón en la cara, manos o pies
- Poca cantidad de pañales mojados (menos orina de lo normal)
- Llanto sin lágrimas o boca seca (signos de deshidratación)
- Somnolencia o desmayo
- Convulsiones, en casos graves
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o desorientación
- Debilidad muy marcada
- Reducción notable de la orina
- Hinchazón en piernas o tobillos
- Presión arterial alta
- Dificultad para concentrarse
Causas
Causas principales
- Infección intestinal por la bacteria Escherichia coli (E. coli) productora de toxina Shiga, a menudo por comer carne poco cocida, alimentos contaminados o beber agua no tratada.
- Infecciones por otras bacterias o virus, como el neumococo.
- Cambios genéticos hereditarios que afectan al sistema de defensa del cuerpo (SHU atípico).
- Uso de ciertos medicamentos que afectan al sistema inmunitario.
- En raras ocasiones, aparece durante el embarazo o después del parto.
Factores de riesgo
- Ser menor de 5 años.
- Comer carne picada poco cocinada o alimentos crudos contaminados.
- Consumir leche sin pasteurizar o jugos no tratados.
- Tener contacto con aguas contaminadas, como estanques o pozos no clorados.
- Tener un sistema inmunitario debilitado.
- Tener antecedentes familiares de SHU atípico.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Diarrea con sangre
- Dolor abdominal intenso o constante
- Vómitos que impiden beber líquidos
- Se presenta muy poca orina o no se orina
- Signos de deshidratación: boca seca, ojos hundidos, mareo
- Hinchazón en la cara, manos o pies
Programe una cita de rutina si:
- Después de una diarrea, si la persona queda con mucho cansancio o palidez
- Si se detecta sangre en la orina aunque no haya dolor
- Si aparecen moretones o sangrado de encías sin causa clara
- Si la presión arterial está elevada en un control habitual
- Si se presentan síntomas digestivos junto a debilidad general
Diagnóstico
El médico sospecha el SHU por los síntomas y los antecedentes de diarrea o infección. Para confirmar el diagnóstico, solicitará análisis de sangre, orina y, en algunos casos, de heces.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre: para medir el número de glóbulos rojos, plaquetas y revisar la función de los riñones.
- Análisis de orina: para detectar sangre, proteínas o signos de daño renal.
- Cultivo de heces: para buscar la bacteria E. coli o la toxina Shiga.
- En algunos casos, biopsia renal (tomar una muestra muy pequeña del riñón para estudiarla).
Qué esperar en su cita
Si el médico confirma el SHU, lo más probable es que se necesite ingreso en el hospital para vigilar la evolución y proteger los riñones. Durante la estancia, el equipo sanitario realizará análisis frecuentes y explicará todos los pasos. Es normal sentirse preocupado, pero el personal estará para acompañar y resolver las dudas.
Tratamiento
No existe un tratamiento específico que cure el SHU de inmediato. El objetivo principal es sostener el cuerpo y ayudar a que los riñones se recuperen mientras el sistema inmunitario combate la causa. Muchas personas necesitan atención hospitalaria.
Autocuidado en el hogar
- Descansar lo suficiente para que el cuerpo se recupere.
- Beber los líquidos que el médico indique; en el hospital suelen darse por vía intravenosa.
- No tomar ningún medicamento sin consultar antes con el médico, especialmente antiinflamatorios como el ibuprofeno o la aspirina, porque pueden dañar los riñones.
- No usar antidiarreicos de venta libre, ya que pueden empeorar la infección.
- Seguir una dieta suave si el médico lo permite, evitando alimentos que irriten el intestino.
- Estar atento a cambios en la orina, el nivel de energía o la aparición de moretones, y comunicarlos al personal sanitario.
Tratamientos médicos
Los tratamientos pueden incluir líquidos intravenosos para mantener la hidratación, transfusiones de glóbulos rojos para la anemia o de plaquetas si hay sangrado. Cuando los riñones dejan de funcionar bien, se puede realizar diálisis, un procedimiento que filtra la sangre de forma artificial. También pueden recetarse medicamentos para controlar la presión arterial o para calmar la inflamación. En los casos atípicos, existen terapias que ayudan a regular el sistema inmunitario. El especialista decidirá el mejor plan según cada persona.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No se necesita cirugía para tratar el SHU en su fase aguda. En casos muy graves con daño renal permanente, podría valorarse un trasplante de riñón, pero eso se decide mucho más adelante, siempre junto al equipo de nefrología.
Vivir con esta afección
Después de superar la fase aguda, el seguimiento médico es esencial. Se realizarán análisis periódicos para comprobar la función renal y la presión arterial. Durante las primeras semanas, es importante vigilar si la persona vuelve a tener diarrea, hinchazón o cambios en la orina, y contarlo al médico.
Consejos de estilo de vida
- Acudir a todas las citas de control y a los análisis recomendados.
- Mantener una buena hidratación, siguiendo las indicaciones médicas.
- Llevar una alimentación equilibrada, con poca sal si ha habido afectación renal.
- No fumar ni beber alcohol, especialmente si los riñones se han dañado.
- Informar al médico de cabecera y a otros especialistas sobre el antecedente de SHU.
Dieta y ejercicio
La dieta ideal dependerá de cómo haya quedado la función renal. En general, se aconseja una alimentación parecida a la mediterránea, rica en frutas, verduras y proteínas de calidad, y baja en sal y alimentos procesados. El ejercicio moderado, como caminar o nadar, suele ser beneficioso, pero hay que retomarlo de forma gradual y con el visto bueno del médico.
Salud mental y bienestar emocional
Pasar por una enfermedad que afecta a los riñones, sobre todo en niños, puede generar ansiedad, miedo o tristeza. Es normal sentirse abrumado. Hablar con la familia, con amigos o con un profesional de salud mental ayuda mucho. Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerse daño o de no querer vivir, hay que buscar ayuda de inmediato llamando a los servicios de emergencias o a una línea de crisis local.
Prevención
No siempre se puede prevenir, especialmente en los casos genéticos o inmunológicos. Pero la forma más común, asociada a la bacteria E. coli, sí se puede reducir con buenas prácticas de higiene y seguridad alimentaria.
Vacunas
No existe una vacuna específica contra el SHU, pero vacunarse contra infecciones como el neumococo puede prevenir algunos casos asociados a esas bacterias. Mantén el calendario de vacunación al día, según las indicaciones de tu centro de salud.
Programas de detección
No se realiza un cribado general del SHU en personas sanas. Solo se hacen pruebas cuando hay síntomas compatibles o en situaciones de brote de E. coli, para detectar la bacteria y actuar rápidamente.
Complicaciones
Si no se trata
- Daño renal agudo que puede convertirse en enfermedad renal crónica.
- Presión arterial alta de larga duración.
- Anemia grave que requiere transfusiones.
- Daño neurológico, como convulsiones o cambios en el estado de conciencia.
- Complicaciones cardiacas o inflamación de otros órganos.
- En casos muy severos, falla de múltiples órganos.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que, con atención médica rápida y adecuada, la mayoría de los niños se recupera por completo sin secuelas. Algunas personas pueden quedar con una función renal disminuida o necesitar tratamiento a largo plazo, pero los avances en diálisis y trasplante son muy esperanzadores. Con un buen seguimiento, muchas personas llevan una vida plena y activa.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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