Síndrome de Asherman: Qué es, síntomas y tratamiento
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El síndrome de Asherman es una afección en la que se forman tejido cicatricial o adherencias dentro del útero. Estas adherencias pueden hacer que las paredes del útero se peguen entre sí, reduciendo el espacio interno y afectando la menstruación y la fertilidad.
Datos clave
- El útero es un órgano con forma de pera donde crece el bebé durante el embarazo.
- Las adherencias son como bandas de tejido cicatricial que pueden unir partes del útero.
- El síndrome de Asherman puede causar periodos muy ligeros o ausentes, dolor y problemas para quedar embarazada.
No es una afección muy frecuente. Se estima que ocurre en un pequeño porcentaje de mujeres, especialmente después de cirugías uterinas como un legrado.
Afecta principalmente a mujeres en edad reproductiva, sobre todo a aquellas que han tenido una cirugía en el útero, como un legrado después de un aborto espontáneo o un parto, o una operación para extirpar fibromas.
Síntomas
- Dolor abdominal intenso y repentino.
- Sangrado vaginal muy abundante que empapa una compresa en menos de una hora.
- Fiebre alta con escalofríos y dolor pélvico (posible infección).
- ⚠Dolor pélvico que empeora progresivamente y no cede con reposo.
- ⚠Sangrado vaginal que dura más de lo habitual o se vuelve irregular.
- ⚠Síntomas de embarazo junto con dolor o sangrado (consultar de inmediato).
Síntomas comunes
- Períodos menstruales muy escasos o ausentes (amenorrea).
- Dolor pélvico o cólicos, especialmente durante la menstruación.
- Dificultad para quedar embarazada o abortos espontáneos repetidos.
- Cambios en el flujo menstrual, como sangrado más corto o irregular.
Síntomas en niños
- Este síndrome es muy raro en niñas, pero si ocurre, puede manifestarse como ausencia de la primera menstruación o dolor pélvico cíclico sin sangrado.
Síntomas en adultos mayores
- En mujeres mayores que ya no menstrúan, el síndrome de Asherman suele detectarse por dolor pélvico o por hallazgos en estudios de imagen, aunque es poco común.
Causas
Causas principales
- Legrado uterino (raspado del útero) después de un aborto espontáneo, un parto o una interrupción del embarazo.
- Cirugías en el útero, como la miomectomía (extirpación de fibromas) o la cesárea.
- Infecciones uterinas graves, como endometritis, que pueden provocar cicatrices.
Factores de riesgo
- Haberse sometido a múltiples cirugías o raspados uterinos.
- Cirugías uterinas realizadas poco después del parto o de un aborto.
- Infecciones uterinas recurrentes.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes dolor pélvico intenso o fiebre, busca atención médica el mismo día.
Programe una cita de rutina si:
- Si notas que tus periodos se vuelven muy escasos o desaparecen después de una cirugía uterina.
- Si llevas más de un año intentando quedar embarazada sin éxito.
- Si has tenido abortos espontáneos repetidos y quieres investigar la causa.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en tus síntomas, tu historia de cirugías uterinas y pruebas de imagen. El método más preciso es la histeroscopia, en la que se introduce una pequeña cámara por la vagina para ver el interior del útero.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía transvaginal: una sonda que se coloca en la vagina para observar el útero.
- Sonohisterografía: se inyecta líquido en el útero durante una ecografía para ver mejor la cavidad.
- Histeroscopia: permite visualizar directamente las adherencias y, a veces, tratarlas en el mismo procedimiento.
Qué esperar en su cita
El médico te preguntará sobre tus síntomas y tu historial quirúrgico. Es posible que necesites varias pruebas, pero la mayoría son rápidas y no requieren hospitalización. La histeroscopia suele realizarse con anestesia local o general y se considera el estándar de oro para confirmar el diagnóstico.
Tratamiento
El tratamiento busca eliminar las adherencias y restaurar la cavidad uterina normal. Después del tratamiento, muchas mujeres recuperan la menstruación y mejoran sus posibilidades de embarazo.
Autocuidado en el hogar
- Llevar un registro de tus ciclos menstruales y síntomas para compartir con el médico.
- Usar analgésicos de venta libre solo bajo recomendación del médico (consulta siempre con un profesional de la salud).
- Descansar y evitar actividades extenuantes durante los días de mayor dolor.
Tratamientos médicos
El tratamiento médico puede incluir terapia hormonal (como estrógenos) para ayudar a que la capa interna del útero se regenere después de la cirugía. En algunos casos se usan antibióticos si hay infección. Estos tratamientos siempre deben ser indicados y supervisados por un médico.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía histeroscópica es el tratamiento principal para el síndrome de Asherman. Se realiza con un instrumento delgado que permite cortar y separar las adherencias dentro del útero. Después de la cirugía, puede colocarse un globo o un dispositivo para evitar que las paredes del útero vuelvan a pegarse mientras cicatriza.
Vivir con esta afección
Vivir con síndrome de Asherman puede ser difícil, especialmente por el impacto en la fertilidad. Es importante seguir las indicaciones médicas y acudir a las citas de seguimiento para vigilar la evolución.
Consejos de estilo de vida
- Mantener una comunicación abierta con tu pareja o seres queridos sobre cómo te sientes.
- Buscar actividades que reduzcan el estrés, como yoga, meditación o caminar.
- Evitar automedicarte y consultar siempre antes de tomar cualquier fármaco.
Dieta y ejercicio
Llevar una dieta equilibrada y realizar ejercicio moderado puede mejorar tu salud general y tu bienestar emocional. No hay una dieta específica que cure el síndrome de Asherman, pero mantener un peso saludable y buenos hábitos es beneficioso.
Salud mental y bienestar emocional
Esta afección puede generar ansiedad, tristeza o frustración, especialmente si afecta tus planes de tener hijos. Es normal sentir estas emociones; hablar con un profesional de salud mental puede ayudarte a manejarlas.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque a menudo ocurre después de intervenciones médicas necesarias. Sin embargo, usar técnicas quirúrgicas menos invasivas cuando sea posible y controlar infecciones uterinas puede reducir el riesgo.
Vacunas
Mantener al día las vacunas recomendadas, como la del virus del papiloma humano (VPH), puede prevenir infecciones que causan problemas uterinos, aunque no protegen directamente contra el síndrome de Asherman.
Complicaciones
Si no se trata
- Menstruación escasa o ausente de forma prolongada.
- Infertilidad o dificultad para mantener un embarazo.
- Dolor pélvico crónico o cólicos recurrentes.
Pronóstico a largo plazo
Con un tratamiento adecuado, muchas mujeres recuperan la normalidad del ciclo menstrual y logran embarazos exitosos. El pronóstico es bueno, aunque a veces se necesitan varios procedimientos. Mantener una actitud positiva y contar con buen apoyo médico y emocional hace una gran diferencia.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.