Enfermedad de la arteria carótida
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La enfermedad de la arteria carótida (también llamada estenosis carotídea) ocurre cuando las arterias principales del cuello, que llevan sangre al cerebro, se estrechan o se obstruyen. La causa más común es la acumulación de placa, que es una mezcla de colesterol, grasa y otras sustancias que se pegan a las paredes de las arterias.
Datos clave
- Muchas personas no tienen síntomas hasta que la enfermedad está avanzada o causa un accidente cerebrovascular.
- La placa puede dificultar el paso de la sangre o formar un coágulo que viaja al cerebro.
- Controlar la presión arterial, el colesterol y no fumar reduce mucho el riesgo.
- Si se detecta a tiempo, el tratamiento puede prevenir daños graves.
Es bastante común, especialmente en personas mayores de 60 años. Se vuelve más frecuente a medida que los vasos sanguíneos se endurecen y acumulan placa.
Afecta principalmente a adultos mayores, y es más común en hombres antes de los 70 años y en mujeres después de los 70. También tienen más riesgo quienes fuman, tienen presión alta, diabetes, colesterol alto o antecedentes familiares de enfermedad vascular.
Síntomas
- Debilidad o entumecimiento repentino en la cara, un brazo o una pierna, especialmente en un solo lado del cuerpo.
- Confusión repentina, dificultad para hablar o para entender lo que se dice.
- Problema repentino para ver con un ojo o ambos.
- Dificultad repentina para caminar, mareos o pérdida del equilibrio.
- Dolor de cabeza muy fuerte y repentino sin causa conocida.
- ⚠Cualquier síntoma parecido a los anteriores que aparece y desaparece en unos minutos o unas horas. No espere a ver si mejora: acuda a urgencias el mismo día.
Síntomas comunes
- La mayoría de las veces no produce síntomas.
- Algunas personas pueden notar un sonido silbante en el cuello (el médico lo escucha con el estetoscopio).
- En algunos casos, el primer síntoma es un ataque isquémico transitorio (AIT), una especie de mini derrame que dura pocos minutos o unas horas.
Síntomas en niños
- Es muy poco frecuente en niños. Puede aparecer en enfermedades inflamatorias de los vasos o por causas genéticas, pero no es lo habitual.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores, los síntomas pueden ser confundidos con el envejecimiento normal, por ejemplo, debilidad pasajera en un brazo o una pierna, dificultad breve al hablar o pérdida de visión en un ojo.
- También puede ser el primer aviso de un accidente cerebrovascular más grave.
Causas
Causas principales
- La causa principal es la aterosclerosis, que es el endurecimiento y estrechamiento de las arterias por la formación de placa.
- La placa está formada por colesterol, células inflamatorias, calcio y otras sustancias que se depositan en la pared interna de la arteria.
- Con el tiempo, la placa puede agrietarse y provocar la formación de un coágulo de sangre que bloquee el flujo al cerebro.
Factores de riesgo
- Presión arterial alta. Es el factor de riesgo más importante.
- Fumar o consumir tabaco.
- Diabetes.
- Colesterol alto o triglicéridos altos.
- Edad avanzada.
- Antecedentes familiares de enfermedad de las arterias o accidentes cerebrovasculares.
- Obesidad o sobrepeso.
- Falta de actividad física.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene síntomas de un ataque isquémico transitorio, por muy leves que parezcan, acuda al servicio de urgencias de inmediato.
- Si nota un silbido en el cuello, o su médico de cabecera lo detecta, pida una evaluación más completa.
Programe una cita de rutina si:
- Hable con su médico si tiene varios factores de riesgo y quiere saber si necesita un estudio de sus arterias.
- Pida una cita si tiene dudas sobre su salud cardiovascular o sobre algún síntoma raro o pasajero.
Diagnóstico
El médico suele comenzar escuchando el cuello con un estetoscopio para detectar un soplo (un silbido) que indica un flujo irregular. Luego puede pedir pruebas de imagen para ver la arteria y medir el grado de estrechamiento.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía Doppler de carótidas: usa ondas de ultrasonido para ver si hay placas y cómo circula la sangre.
- Angiografía por tomografía computarizada (angio-TAC): un escáner con contraste que muestra las arterias del cuello.
- Angiografía por resonancia magnética (angio-RM): similar al TAC pero usa imanes y ondas de radio.
- Arteriografía convencional: se usa menos, pero es muy precisa y se realiza en casos seleccionados.
Qué esperar en su cita
La mayoría de las pruebas son simples e indoloras. Se le pedirá que esté acostado o sentado mientras se realiza la imagen. No suele requerir preparación especial, aunque el contraste puede exigir que avise si tiene alergias o problemas de riñón.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es prevenir un accidente cerebrovascular. Los médicos eligen el tratamiento según la gravedad de los síntomas y el grado de estrechamiento de la arteria.
Autocuidado en el hogar
- Tome todos los medicamentos que le receten, aunque se sienta bien.
- Acuda a las revisiones de control de presión, colesterol y azúcar.
- No fume ni consuma tabaco de ninguna forma.
- Realice actividad física de forma regular, según le recomiende el médico.
- Controle el estrés con técnicas de relajación, paseos o actividades de su gusto.
Tratamientos médicos
El tratamiento médico suele incluir medicamentos para evitar que se formen coágulos, como antiagregantes plaquetarios, y medicamentos para bajar la presión arterial y el colesterol. Estos fármacos reducen el riesgo de que la placa empeore o se rompa. Su médico indicará la combinación adecuada para su caso.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si la arteria está muy estrechada o ha tenido síntomas, el médico puede recomendar una intervención. La más común es la endarterectomía carotídea, que consiste en abrir la arteria y quitar la placa. Otra opción es la angioplastia con stent, un tubito que sostiene la arteria abierta. Decidir una u otra depende de su salud general y de las características de la lesión.
Vivir con esta afección
Lleve un control diario de sus factores de riesgo. Pese su mediana, vigile su presión si tiene aparato, y tenga a mano la lista de medicamentos. Aprenda a reconocer los síntomas de alarma y explique a su familia qué hacer en una emergencia.
Consejos de estilo de vida
- Abandonar completamente el tabaco es la medida que más protege a sus arterias.
- Mantenga un peso saludable.
- Haga ejercicio moderado la mayoría de los días de la semana, por ejemplo, caminar 30 minutos.
- Limite el consumo de alcohol.
- Duerma lo suficiente y maneje la ansiedad.
Dieta y ejercicio
Lleve una dieta parecida a la mediterránea: rica en frutas, verduras, legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva. Reduzca la sal, las grasas saturadas y los azúcares. Haga ejercicio aeróbico regular, siempre adaptado a su condición y con el visto bueno del médico.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con una enfermedad que aumenta el riesgo de derrame puede generar miedo o ansiedad. Es normal sentirse preocupado al principio. Hablar con su médico, con su familia o con un profesional de salud mental puede ayudarle a afrontar estas emociones.
Prevención
Sí, en gran medida. La mayoría de los casos se pueden prevenir o retrasar controlando los factores de riesgo. La clave está en llevar una vida saludable desde joven y tratar adecuadamente la presión, el colesterol y la diabetes.
Vacunas
No existe una vacuna específica para esta enfermedad. Sin embargo, cumplir el calendario de vacunación (gripe, COVID-19, etc.) ayuda a evitar infecciones que puedan desestabilizar las arterias.
Programas de detección
No está recomendado hacer pruebas de imagen a todas las personas. Solo se sugiere en quienes tienen síntomas o un riesgo alto según lo que valore el médico. Si tiene dudas, pregunte en su consulta.
Complicaciones
Si no se trata
- Accidente cerebrovascular (ictus): puede causar daño permanente en el cerebro y discapacidad.
- Ataque isquémico transitorio (AIT), que es una señal de alarma de que puede ocurrir un derrame más grave.
- Ceguera repentina en un ojo, en algunos casos permanente.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico es bueno cuando la enfermedad se detecta a tiempo y se trata adecuadamente. Seguir el tratamiento médico, llevar hábitos sanos y no fumar reducen de forma importante el riesgo de complicaciones. Muchas personas viven muchos años sin sufrir ningún problema grave, gracias al control y al cuidado diario.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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