Enterocele: causas, síntomas y tratamiento
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Un enterocele es una afección en la que una parte del intestino delgado se desplaza hacia abajo y presiona contra la pared vaginal en las mujeres. Ocurre cuando los tejidos y músculos que sostienen los órganos pélvicos se debilitan, lo que permite que el intestino sobresalga.
Datos clave
- Es más común en mujeres después de la menopausia.
- Puede estar relacionado con partos vaginales o cirugías pélvicas previas, como la histerectomía.
- No siempre causa síntomas; muchas veces se descubre durante un examen pélvico rutinario.
- El tratamiento va desde cambios en el estilo de vida hasta cirugía, según la gravedad.
No es tan frecuente como otros tipos de prolapso pélvico, pero no es rara. Se estima que muchas mujeres la padecen sin saberlo.
Afecta principalmente a mujeres, sobre todo a las que ya no menstrúan (posmenopáusicas) o a quienes se les ha extirpado el útero. También es más probable en mujeres que han tenido partos vaginales múltiples o que hacen esfuerzos físicos intensos de manera habitual.
Síntomas
- Llame a los servicios de emergencia de inmediato (112 en España, 911 en muchos países) si presenta alguno de estos síntomas:
- Dolor abdominal intenso que aparece de repente.
- Imposibilidad de expulsar gases o heces.
- Náuseas y vómitos persistentes.
- Fiebre con escalofríos.
- Un bulto vaginal que se vuelve muy doloroso, está frío o no se puede empujar suavemente hacia adentro.
- ⚠Acuda a urgencias o pida atención médica el mismo día si tiene:
- ⚠Empeoramiento rápido de la presión pélvica o del dolor.
- ⚠Sangrado vaginal inusual.
- ⚠Dificultad para orinar o vaciar la vejiga.
- ⚠Fiebre leve con malestar general.
Síntomas comunes
- Sensación de peso o presión en la pelvis.
- Un bulto o abultamiento en la vagina, que a veces se nota al lavarse o al usar un tampón.
- Molestia o dolor al estar de pie, caminar o levantar objetos.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Estreñimiento o sensación de no poder vaciar bien el intestino.
- Necesidad de empujar la pared vaginal para poder defecar.
- Dolor en la parte baja de la espalda.
Causas
Causas principales
- Debilitamiento del suelo pélvico (los músculos y tejidos que sostienen los órganos en la pelvis).
- Partos vaginales, sobre todo múltiples o con bebés grandes.
- Histerectomía (extirpación del útero) previa.
- Disminución de los estrógenos después de la menopausia, que debilita los tejidos.
- Presión abdominal crónica por tos persistente, estreñimiento o esfuerzo físico repetido.
Factores de riesgo
- Edad avanzada.
- Obesidad o sobrepeso.
- Estreñimiento crónico.
- Enfermedades pulmonares con tos frecuente.
- Antecedentes familiares de prolapso pélvico.
- Trabajos que exigen levantar peso.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Un bulto vaginal que aumenta de tamaño rápidamente sin causa clara.
- Dolor pélvico intenso que interfiere con las actividades diarias.
- Síntomas de obstrucción intestinal (imposibilidad para defecar o expulsar gases, vómitos).
Programe una cita de rutina si:
- Sensación de presión o bulto en la vagina.
- Molestias al tener relaciones sexuales o al evacuar.
- Cualquier cambio en el tránsito intestinal o urinario sin otra explicación.
Diagnóstico
El médico suele diagnosticar el enterocele mediante un examen pélvico. Le pedirá que se relaje y quizás que haga fuerza (como si fuera a defecar) para ver si el intestino sobresale. En algunos casos, se realizan pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico y descartar otros problemas.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen pélvico con espéculo y tacto vaginal.
- Ecografía transvaginal (sonda en la vagina para ver los órganos internos).
- Resonancia magnética dinámica (prueba de imagen que muestra los órganos en movimiento).
- Defecografía (radiografía durante la evacuación para evaluar el recto y el intestino).
Qué esperar en su cita
El médico le preguntará sobre sus síntomas, sus embarazos, partos, cirugías y hábitos. El examen puede ser incómodo pero no doloroso. Es útil ir con la vejiga y el recto vacíos, o seguir las indicaciones previas si le han pedido alguna preparación.
Tratamiento
El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas, la edad, el estado de salud general y si se desea tener más hijos. Se empieza con medidas conservadoras; la cirugía se reserva para los casos que no mejoran o que causan gran malestar.
Autocuidado en el hogar
- Realizar ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico, conocidos como ejercicios de Kegel, con regularidad.
- Evitar levantar objetos pesados y hacer esfuerzos excesivos.
- Prevenir el estreñimiento aumentando el consumo de fibra y agua.
- Mantener un peso saludable.
- Usar un pesario vaginal (un anillo de silicona que sostiene los órganos desde dentro) solo si un profesional lo ha recetado y ha enseñado a colocarlo.
Tratamientos médicos
Existen opciones como los pesarios vaginales, la rehabilitación del suelo pélvico con fisioterapia especializada y, en algunas mujeres, la terapia hormonal local (cremas o anillos de estrógeno, siempre bajo prescripción médica). El médico indicará el tratamiento más adecuado según cada caso.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera si los síntomas son graves, no responden a los tratamientos conservadores o afectan seriamente la calidad de vida. El objetivo es reparar los tejidos y recolocar los órganos. El tipo de cirugía depende de cada paciente y debe hablarse con el cirujano.
Vivir con esta afección
Es importante adaptar las actividades cotidianas para reducir la presión en el suelo pélvico. Intente no permanecer mucho tiempo de pie o sentada y aprenda a levantar objetos con las piernas en vez de la espalda.
Consejos de estilo de vida
- Practique ejercicios de suelo pélvico a diario.
- Mantenga un peso saludable para aliviar la presión abdominal.
- Evite el tabaco, ya que la tos crónica empeora el prolapso.
- Elija deportes de bajo impacto como caminar, nadar o yoga suave.
- Use ropa cómoda y evite prendas muy ajustadas.
Dieta y ejercicio
Una dieta rica en fibra (frutas, verduras, legumbres y cereales integrales) y abundante agua ayuda a evitar el estreñimiento, que empeora los síntomas. Los ejercicios de bajo impacto son recomendables; evite los que implican saltos, abdomen intenso o levantamiento de pesas pesadas.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con un enterocele puede generar vergüenza, ansiedad o baja autoestima, especialmente si afecta a la intimidad. Es normal sentirse así. Hable con su médico o con un profesional de salud mental; cuidar el bienestar emocional es parte del tratamiento.
Prevención
No siempre se puede prevenir, pero se puede reducir el riesgo fortaleciendo el suelo pélvico con ejercicios, evitando el estreñimiento, manteniendo un peso saludable y protegiendo la zona durante el embarazo y el parto.
Programas de detección
No existe una prueba de detección de rutina para el enterocele. Lo recomendable es acudir a revisiones ginecológicas periódicas y comentar cualquier síntoma pélvico.
Complicaciones
Si no se trata
- El prolapso puede hacerse más grande y causar más molestias.
- Dificultad para evacuar o vaciar la vejiga.
- Úlceras o llagas en la mucosa vaginal por presión o roce.
- Estrangulación intestinal, una complicación rara pero grave que requiere cirugía de emergencia.
- Impacto negativo en la vida íntima y en el bienestar emocional.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico es bueno en la mayoría de los casos. Con tratamiento adecuado, ya sea conservador o quirúrgico, la mayoría de las mujeres mejoran notablemente y pueden hacer una vida normal. Detectar el problema a tiempo y seguir las recomendaciones médicas son claves para el bienestar.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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