Esclerosis múltiple en niños
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica del sistema nervioso. En la EM, el sistema de defensa del cuerpo ataca por error la capa que protege los nervios (llamada mielina), lo que causa problemas en la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo.
Datos clave
- Afecta a niños y adolescentes, aunque es poco frecuente.
- No es contagiosa.
- Aún no tiene cura, pero hay tratamientos que ayudan a controlar los síntomas y retrasar los brotes.
- Cada niño vive la EM de forma diferente.
No es común. Solo alrededor del 5% de todas las personas con esclerosis múltiple comienzan con síntomas en la infancia o la adolescencia.
Puede aparecer en cualquier niño o niña, pero es más frecuente en niñas y en adolescentes. La causa exacta se desconoce.
Síntomas
- Pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos.
- Debilidad severa que dificulta respirar o tragar.
- Confusión repentina o convulsiones.
- Dolor de cabeza intenso con fiebre y rigidez en el cuello.
- ⚠Síntomas nuevos o que empeoran en menos de 24 horas, como pérdida de fuerza o sensibilidad.
- ⚠Dificultad para controlar la vejiga o el intestino.
- ⚠Fiebre con síntomas neurológicos.
Síntomas comunes
- Entumecimiento u hormigueo en brazos, piernas o cara.
- Problemas de visión, como visión doble o pérdida de visión en un ojo.
- Debilidad muscular o dificultad para caminar.
- Mareos o problemas de equilibrio.
- Fatiga extrema sin razón aparente.
Síntomas en niños
- En los niños, los brotes suelen ser similares a los adultos, pero también pueden incluir cambios de ánimo, problemas de atención o dificultades escolares.
- La inflamación cerebral puede ser más activa que en los adultos.
Causas
Causas principales
- Se desconoce la causa exacta.
- Se cree que el sistema inmunitario ataca a la mielina por error, quizás desencadenado por una infección u otra causa ambiental en niños con cierta predisposición genética.
Factores de riesgo
- Tener familiares con enfermedades autoinmunes.
- Vivir en zonas con menos sol (posible falta de vitamina D).
- Haberse expuesto a ciertos virus, como el virus de Epstein-Barr.
- El sexo femenino, especialmente después de la pubertad.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si su hijo presenta debilidad repentina en una parte del cuerpo, pérdida de visión, dificultad para hablar o inestabilidad al caminar, busque atención médica urgente.
Programe una cita de rutina si:
- Si nota síntomas como hormigueo, visión borrosa o cansancio extremo que no desaparece, pida cita con el pediatra o médico de cabecera.
Diagnóstico
No existe una única prueba. El médico realizará un examen neurológico, revisará la historia clínica y pedirá pruebas para descartar otras enfermedades. Será necesaria la opinión de un neurólogo pediátrico.
Pruebas que se pueden realizar
- Resonancia magnética del cerebro y la médula espinal.
- Análisis de sangre para descartar otras causas.
- Punción lumbar (extraer una pequeña muestra de líquido de la columna).
- Potenciales evocados (pruebas que miden la velocidad de las señales nerviosas).
Qué esperar en su cita
El diagnóstico puede tomar tiempo. El equipo médico explicará los resultados paso a paso y acompañará a la familia en las decisiones. Es importante llevar un registro de los síntomas y los brotes.
Tratamiento
El tratamiento de la EM infantil tiene como objetivo reducir los brotes, retrasar la progresión y mejorar la calidad de vida. Cada niño recibe un plan personalizado.
Autocuidado en el hogar
- Descansar lo suficiente.
- Evitar el sobrecalentamiento (el calor puede empeorar los síntomas).
- Mantener una rutina diaria regular.
- Seguir el tratamiento según lo indicado por el médico.
Tratamientos médicos
Existen terapias modificadoras de la enfermedad que ayudan a disminuir la frecuencia de los brotes. También se usan medicamentos para tratar los síntomas agudos durante un brote. Solo un neurólogo pediátrico puede decidir el tratamiento más adecuado.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No se usa cirugía para la EM infantil.
Vivir con esta afección
La vida con EM infantil puede implicar adaptaciones en el colegio y en casa. Es importante que los maestros y familiares conozcan la enfermedad y apoyen al niño sin sobreprotegerlo.
Consejos de estilo de vida
- Mantener una buena higiene del sueño.
- Practicar actividad física adaptada a sus capacidades.
- Evitar el tabaco y el alcohol (en adolescentes).
- Establecer rutinas para tomar la medicación.
Dieta y ejercicio
No existe una dieta milagro, pero una alimentación variada y equilibrada ayuda al bienestar general. El ejercicio moderado, como nadar o montar en bicicleta, mejora el equilibrio y el estado de ánimo, siempre que el médico lo recomiende.
Salud mental y bienestar emocional
El diagnóstico puede generar miedo, ansiedad o tristeza. Es normal. Los niños y adolescentes pueden tener problemas de autoestima o sentirse diferentes. Hablar con un profesional de salud mental especializado en enfermedades crónicas puede ser útil. Si el niño o adolescente tiene pensamientos de hacerse daño, acuda de inmediato a urgencias o llame a una línea de crisis. Recuerde que el acompañamiento familiar es fundamental.
Prevención
No se puede prevenir porque se desconoce su causa. Sin embargo, llevar una vida saludable y controlar otros factores puede ayudar a reducir la frecuencia de los brotes.
Vacunas
Las vacunas recomendadas en la infancia son importantes, incluidas las de la gripe. Consulten siempre con el neurólogo sobre las vacunas, porque algunas vacunas vivas atenuadas pueden no recomendarse en ciertos tratamientos.
Programas de detección
No hay una prueba de cribado para detectar la EM en niños sanos. El diagnóstico se realiza cuando aparecen síntomas compatibles.
Complicaciones
Si no se trata
- Sin tratamiento, los brotes pueden ser más frecuentes y dejar discapacidad acumulada a lo largo del tiempo.
- También pueden aparecer problemas de aprendizaje o dificultades para moverse.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico es muy variable. Muchos niños con EM llevan una vida plena. Con los tratamientos actuales, se pueden controlar los brotes y retrasar la evolución. Aunque es una enfermedad crónica, hay esperanza y apoyo.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.