Embolia pulmonar: información para pacientes
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una embolia pulmonar es un bloqueo súbito de una arteria del pulmón. La causa más común es un coágulo de sangre que se forma en las piernas (trombosis venosa profunda) y viaja hasta los pulmones. Ese coágulo impide que la sangre llegue a una parte del pulmón, lo que puede dificultar la respiración y dañar el tejido pulmonar.
Datos clave
- Es una emergencia médica que requiere atención inmediata.
- La causa más habitual es un coágulo en las piernas que se suelta y llega al pulmón.
- Con tratamiento a tiempo, la mayoría de las personas se recupera por completo.
- Puede poner en riesgo la vida si no se atiende rápidamente.
Es bastante común. Se estima que afecta a muchas personas cada año y es una de las emergencias cardíacas y pulmonares más frecuentes. Aunque puede ser grave, si se trata a tiempo se puede manejar con éxito.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en mayores de 60 años, personas con o poca movilidad, personas hospitalizadas y quienes tienen enfermedades como cáncer o problemas de coagulación. También puede aparecer en personas jóvenes, sobre todo tras cirugías o viajes prolongados.
Síntomas
- Falta de aire intensa y repentina que impide hablar o caminar.
- Dolor de pecho fuerte que no se alivia con reposo.
- Toser sangre, aunque sea poca cantidad.
- Desmayo o pérdida de conocimiento.
- Color azulado o grisáceo en labios, piel o uñas.
- Si sospechas una embolia pulmonar, llama de inmediato a los servicios de emergencia de tu país (112 en España, 911 en muchos países de América Latina).
- ⚠Falta de aire que aparece sin razón aparente y dura más de unos minutos.
- ⚠Dolor en el pecho al respirar que no es intenso pero persiste.
- ⚠Inflamación o dolor en una pierna, especialmente si se acompaña de dificultad para respirar.
- ⚠Mareos o sensación de desmayo que no pasan.
- ⚠Si tienes factores de riesgo y presentas estos síntomas, busca atención médica el mismo día.
Síntomas comunes
- Falta de aire repentina o dificultad para respirar.
- Dolor en el pecho que puede empeorar al respirar hondo, toser o inclinarse.
- Tos que puede expulsar sangre, aunque sea en poca cantidad.
- Latidos del corazón rápidos o irregulares.
- Mareos, desmayos o sensación de que va a desmayarse.
- Ansiedad o sensación de que algo grave está ocurriendo.
Causas
Causas principales
- El coágulo de sangre se forma en las venas profundas de las piernas o la pelvis (trombosis venosa profunda), se desprende y viaja por el torrente sanguíneo hasta las arterias del pulmón.
- Más raramente, el bloqueo lo causa grasa, aire o células cancerosas.
- El coágulo bloquea el flujo de sangre a una parte del pulmón, lo que impide que el oxígeno llegue a la sangre.
Factores de riesgo
- Estar inmovilizado por mucho tiempo, como encamado, en silla de ruedas o en viajes largos en avión o coche.
- Cirugías mayores, especialmente de cadera, rodilla o abdomen.
- Fracturas de huesos, sobre todo de pierna o cadera.
- Tener antecedentes personales o familiares de coágulos sanguíneos.
- Padecer cáncer o recibir tratamiento contra el cáncer.
- Obesidad o sobrepeso.
- Embarazo, parto reciente o uso de anticonceptivos con estrógenos.
- Tabaquismo.
- Enfermedades del corazón o de los pulmones.
- Algunas enfermedades que favorecen la coagulación de la sangre (trombofilia).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Cualquier síntoma de embolia pulmonar, como falta de aire, dolor en el pecho, tos con sangre o desmayos, es una emergencia. Acude a urgencias o llama a emergencias de inmediato.
- Si tienes dolor o inflamación en una pierna junto con falta de aire o dolor de pecho, no esperes y busca ayuda urgente.
Programe una cita de rutina si:
- Si has tenido un coágulo en la pierna o en el pulmón y estás en tratamiento, acude a las citas de seguimiento para controlar la evolución.
- Si tienes factores de riesgo y vas a operarte o hacer un viaje largo, habla con tu médico sobre cómo prevenirlo.
Diagnóstico
Para diagnosticar una embolia pulmonar, el médico evaluará tus síntomas, tu historial clínico y hará una exploración física. Después indicará pruebas, como análisis de sangre e imágenes de los pulmones. Es importante describir con claridad lo que sientes y cualquier antecedente de coágulos.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre, incluido el marcador dímero D, que ayuda a descartar o sospechar la presencia de un coágulo.
- Radiografía de tórax para descartar otras causas del dolor o la falta de aire.
- Ecografía de las piernas (echo-Doppler) para detectar coágulos en las venas profundas.
- Tomografía computarizada de tórax, que permite ver las arterias pulmonares y localizar bloqueos.
- En casos seleccionados, gammagrafía de ventilación/perfusión o arteriografía pulmonar.
Qué esperar en su cita
El proceso diagnóstico suele ser rápido, porque la embolia pulmonar es una urgencia. Si se sospecha, es posible que comiences el tratamiento antes de confirmarla con ciertas pruebas. Esto es normal y significa que el equipo médico está actuando con seguridad. Probablemente ingresarás en el hospital mientras se completan los estudios.
Tratamiento
El tratamiento busca dos objetivos: prevenir que el coágulo crezca y que se formen nuevos coágulos, y, en los casos más graves, disolver o eliminar el coágulo que ya está obstruyendo la arteria. Se inicia cuanto antes, generalmente con medicamentos anticoagulantes.
Autocuidado en el hogar
- Toma los anticoagulantes exactamente como te los haya recetado el médico y no los suspendas por tu cuenta.
- Mantente hidratado, según las indicaciones, para favorecer la circulación.
- Realiza movimientos suaves con las piernas si tu médico te lo permite, especialmente si has estado inmóvil.
- Usa medias de compresión si te las han prescrito para reducir la hinchazón y el riesgo de coágulos en las piernas.
- Si vuelven la falta de aire, el dolor intenso o la tos con sangre, acude a urgencias de inmediato.
Tratamientos médicos
El tratamiento se basa principalmente en anticoagulantes, es decir, medicamentos que impiden que la sangre coagule con facilidad. Primero se usan anticoagulantes de acción rápida y luego se continúa con otros por vía oral durante varios meses, según la causa. En casos graves, pueden emplearse medicamentos que disuelven el coágulo (trombolíticos) o procedimientos para aspirar el coágulo mediante un catéter. En situaciones excepcionales, se recurre a la cirugía. La elección depende de la gravedad, el tamaño del coágulo y la salud general de cada persona.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía (embolectomía pulmonar) se reserva para situaciones muy graves en las que los medicamentos no son suficientes o no se pueden usar. Se considera cuando la vida está en peligro inmediato.
Vivir con esta afección
La recuperación tras una embolia pulmonar es gradual. Es normal sentirse cansado o notar falta de aire al esfuerzo durante algunas semanas. Escucha a tu cuerpo y aumenta la actividad poco a poco, siguiendo siempre las recomendaciones de tu médico o fisioterapeuta. Es importante acudir a las citas de seguimiento para controlar el tratamiento y prevenir recaídas.
Consejos de estilo de vida
- Camina a diario, aunque sea un poco, y evita estar sentado o de pie por largos periodos sin mover las piernas.
- Haz ejercicios suaves de estiramiento y fortalecimiento de piernas,, si tu médico lo aprueba.
- Deja de fumar, porque el tabaco daña los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de coágulos.
- Mantén un peso saludable.
- Controla las enfermedades crónicas, como la diabetes o la presión arterial alta.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada, baja en sal y grasas saturadas, junto con ejercicio aeróbico moderado la mayoría de los días, favorece la salud cardiovascular. Consulta a tu médico antes de comenzar un plan de ejercicio, especialmente en las primeras semanas. Si tomas anticoagulantes, ten en cuenta que algunos alimentos o bebidas pueden interactuar con ellos; por ejemplo, cambios bruscos en el consumo de alimentos con vitamina K.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir una embolia pulmonar puede ser aterrador y puede causar ansiedad, miedo a que se repita o tristeza. Estas emociones son normales. Hablar con tu médico, con un profesional de salud mental o con otras personas que hayan pasado por lo mismo puede ayudar mucho. La recuperación emocional forma parte del proceso.
Prevención
Sí, en muchos casos se puede prevenir. La clave está en mantener una buena circulación y reducir los factores de riesgo. Si tienes riesgo de coágulos, por ejemplo durante viajes largos o después de una cirugía, el médico puede recomendarte medidas como mover las piernas, usar medias de compresión o tomar anticoagulantes de forma preventiva.
Vacunas
No existe vacuna contra la embolia pulmonar. La prevención se basa en medidas de estilo de vida y, en algunos casos, en medicamentos recetados por el médico.
Programas de detección
No se realiza un cribado generalizado en personas sanas. Sin embargo, si tienes antecedentes familiares de coágulos o afecciones que aumentan el riesgo, tu médico puede solicitar análisis de coagulación o sugerir medidas preventivas antes de situaciones como cirugías o embarazos.
Complicaciones
Si no se trata
- El tejido pulmonar puede dañarse (infarto pulmonar).
- El corazón derecho puede sobrecargarse y aparecer insuficiencia cardíaca.
- La embolia puede ser mortal si es grande y no se atiende a tiempo.
- Aumenta el riesgo de hipertensión pulmonar crónica, es decir, presión alta en las arterias de los pulmones.
- Pueden aparecer nuevos coágulos en las piernas o en los pulmones.
Pronóstico a largo plazo
Con un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, la mayoría de las personas sobrevive a una embolia pulmonar y puede recuperar una vida activa. Es probable que debas tomar anticoagulantes por varios meses, y tal vez adoptar cambios en tu estilo de vida. El pronóstico es bueno en la mayoría de los casos, especialmente si la embolia no es masiva. Tro, si sigues las indicaciones médicas y asistes a los controles, las probabilidades de una recuperación completa son altas.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.