Enfermedad de la válvula tricúspide
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La válvula tricúspide es una de las cuatro válvulas del corazón. Su función es abrirse para que la sangre pase del lado derecho de la parte superior del corazón a la parte inferior, y cerrarse para evitar que la sangre regrese. La enfermedad de la válvula tricúspide aparece cuando esta válvula no se abre bien (estenosis) o no cierra bien (regurgitación), lo que hace que el corazón trabaje más de lo normal.
Datos clave
- La válvula tricúspide controla el paso de sangre entre dos cavidades del lado derecho del corazón.
- Puede ser un problema presente desde el nacimiento o aparecer más adelante por otras enfermedades.
- Muchas personas con una afectación leve no tienen síntomas y no necesitan tratamiento.
- El tratamiento depende de la causa, de la gravedad y de cómo afecta a la vida diaria.
Es poco frecuente comparada con otras enfermedades de las válvulas del corazón. La forma más habitual es la regurgitación leve, que muchas personas tienen sin saberlo y que normalmente no causa problemas.
Puede afectar a cualquier edad, pero es más frecuente en adultos mayores y en personas con otras afecciones del corazón, como insuficiencia cardíaca o hipertensión en las arterias del pulmón. También puede aparecer en personas que han tenido fiebre reumática o infecciones del corazón.
Síntomas
- Dificultad para respirar en reposo.
- Dolor o presión en el pecho que no se alivia.
- Desmayo o pérdida del conocimiento.
- Hinchazón repentina y muy importante en las piernas o el abdomen.
- ⚠Fiebre acompañada de un soplo nuevo o cambio en el soplo (posible infección de la válvula).
- ⚠Aumento rápido de la hinchazón en un día.
- ⚠Palpitaciones intensas que duran minutos.
- ⚠Mareo o aturdimiento al hacer esfuerzo.
Síntomas comunes
- Falta de aire, sobre todo al hacer esfuerzo.
- Hinchazón en los tobillos, los pies o el abdomen.
- Cansancio o debilidad sin causa clara.
- Sensación de latidos irregulares o palpitaciones.
- Molestia o presión en el lado derecho del abdomen, debido al hígado congestionado.
Síntomas en niños
- Cansancio al jugar o al hacer ejercicio.
- Dificultad para alimentarse o falta de apetito en los bebés.
- Hinchazón en la cara, el abdomen o los pies.
- Color azulado en los labios o la piel (en casos graves).
Síntomas en adultos mayores
- Hinchazón de los tobillos que aumenta durante el día.
- Falta de aire al caminar o al subir escaleras.
- Fatiga y sensación de debilidad.
- Molestias digestivas o sensación de plenitud abdominal.
Causas
Causas principales
- Fiebre reumática: una complicación de infecciones por estreptococos no tratadas adecuadamente.
- Malformación de la válvula desde el nacimiento (enfermedad congénita).
- Infección de la válvula (endocarditis), que puede dañarla.
- Dilatación del ventrículo derecho debida a insuficiencia cardíaca o hipertensión pulmonar.
- Lesión en el pecho o radioterapia previa en esa zona.
Factores de riesgo
- Antecedentes de fiebre reumática.
- Uso de drogas inyectables.
- Presencia de un marcapasos con electrodos en el lado derecho del corazón.
- Insuficiencia cardíaca o hipertensión pulmonar.
- Edad avanzada.
- Enfermedades del tejido conectivo, como el lupus.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene falta de aire que empeora al estar en reposo.
- Si nota hinchazón importante en piernas o abdomen.
- Si sufre desmayos o mareos repetidos.
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene cansancio o hinchazón leve que no desaparece.
- Si le han dicho que tiene un soplo y no se ha hecho un ecocardiograma.
- Si tuvo fiebre reumática en el pasado y no se ha controlado el corazón.
Diagnóstico
El médico comienza preguntando por los síntomas, escuchando el corazón con un estetoscopio y revisando el historial clínico. Después suele solicitar pruebas para confirmar si la válvula funciona bien y con qué gravedad.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecocardiograma: una ecografía del corazón, la prueba más importante para ver la válvula.
- Electrocardiograma: mide la actividad eléctrica del corazón.
- Radiografía de tórax: muestra el tamaño del corazón y si hay líquido en los pulmones.
- Resonancia magnética cardíaca: aporta imágenes muy detalladas del corazón y las válvulas.
- Análisis de sangre: para detectar infecciones u otras causas.
Qué esperar en su cita
El proceso suele ser ambulatorio. Primero tendrá una consulta, después se le realizarán pruebas no dolorosas. La más importante es el ecocardiograma, que se hace tumbado, con un gel en el pecho y una sonda que capta imágenes. No requiere preparación especial.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa, de si la válvula se estrecha o no cierra bien, y de si hay síntomas. El objetivo es aliviar los síntomas, evitar que la enfermedad avance y, si es necesario, reparar o reemplazar la válvula dañada.
Autocuidado en el hogar
- Reducir la sal en las comidas si hay retención de líquidos.
- Mantener un peso saludable.
- Vacunarse contra la gripe y la neumonía, según indique el médico.
- Controlar otras enfermedades como la hipertensión o la diabetes.
- Evitar el consumo de alcohol y no fumar.
Tratamientos médicos
El médico puede recetar medicamentos para reducir el trabajo del corazón, controlar el ritmo cardíaco o eliminar el exceso de líquidos. Si hay una infección de la válvula, se utilizan antibióticos. En ningún caso debe tomar medicamentos por su cuenta; siempre siga las indicaciones de su equipo de salud.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si la válvula está muy dañada o los síntomas son graves, se puede recomendar una reparación quirúrgica (plastia) o el reemplazo de la válvula por una prótesis. En algunos casos, se puede hacer un procedimiento con catéter, sin cirugía abierta. El equipo médico decidirá la mejor opción según su caso.
Vivir con esta afección
Lleve un registro de su peso y de la hinchazón de tobillos o abdomen. Si nota un aumento rápido, avise a su médico. Acuda a todas las revisiones y siga el plan de tratamiento. Informe a cualquier profesional de la salud (incluido el dentista) que tiene una enfermedad de la válvula cardíaca, especialmente antes de procedimientos.
Consejos de estilo de vida
- No fumar y evitar el humo del tabaco.
- Moderar el consumo de alcohol.
- Realizar actividad física ligera, como caminar, siempre que su médico lo permita.
- Evitar el sedentarismo y el sobrepeso.
- Descansar lo suficiente y escuchar a su cuerpo.
Dieta y ejercicio
La dieta debe ser baja en sal, rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas saludables. El ejercicio debe ser suave y progresivo. Antes de empezar una rutina, pregunte a su médico cuál es el nivel de esfuerzo seguro para usted.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con una enfermedad del corazón puede generar ansiedad, preocupación o tristeza. Es normal sentir estas emociones. No las ignore: hable con su médico, sus seres queridos o un profesional de salud mental si lo necesita. Cuidar las emociones también es parte del tratamiento.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque algunas causas son congénitas o dependen de otras enfermedades. Pero se puede reducir el riesgo tratando a tiempo la fiebre reumática, previniendo infecciones y manteniendo el corazón sano.
Vacunas
Vacunarse contra la gripe y la vacuna antineumocócica puede ayudar a prevenir infecciones que podrían dañar las válvulas del corazón. Consulte a su equipo de salud qué vacunas le corresponden.
Programas de detección
Si tiene antecedentes familiares de enfermedad valvular, o ha tenido fiebre reumática, su médico puede recomendar un ecocardiograma para detectar cualquier problema a tiempo, aunque no tenga síntomas.
Complicaciones
Si no se trata
- Insuficiencia cardíaca: el corazón no puede bombear sangre con la fuerza suficiente.
- Arritmias, como la fibrilación auricular.
- Daño en el hígado por la congestión de sangre.
- Infección de la válvula (endocarditis) en el futuro.
- Formación de coágulos de sangre que podrían viajar a otras partes del cuerpo.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico es positivo en muchos casos, especialmente si la enfermedad se detecta a tiempo y se trata adecuadamente. Con un buen control médico, hábitos saludables y, cuando es necesario, una intervención oportuna, muchas personas con enfermedad de la válvula tricúspide llevan una vida plena y activa.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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