Sacroileítis: lo que debes saber
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La sacroileítis es la inflamación de una o ambas articulaciones sacroilíacas, es decir, las uniones entre el sacro (el hueso triangular en la base de la columna) y los huesos ilíacos de la pelvis. Esta inflamación puede causar dolor en la parte baja de la espalda, los glúteos y, a veces, en las piernas.
Datos clave
- Es una causa de dolor lumbar que a menudo se confunde con otros problemas de la columna.
- Puede estar relacionada con el embarazo, lesiones, infecciones o enfermedades inflamatorias.
- No siempre aparece en las radiografías, por lo que a veces se necesitan pruebas más sensibles.
Es una condición relativamente común, aunque muchas veces no se reconoce de inmediato. Se estima que puede estar presente en un 10% a 25% de las personas con dolor lumbar bajo.
Puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en mujeres, especialmente durante el embarazo y el posparto. También es común en personas con enfermedades reumáticas inflamatorias, como la espondilitis anquilosante.
Síntomas
- Llama a emergencias (112 en España y muchos países) si el dolor aparece de forma súbita e intensa con fiebre, escalofríos o malestar general, ya que podría indicar una infección grave.
- Busca atención inmediata si hay entumecimiento, hormigueo o debilidad en una o ambas piernas, o si pierdes el control de la vejiga o el intestino.
- ⚠Dolor intenso que no mejora con reposo y que despierta por la noche.
- ⚠Fiebre moderada junto con dolor en la zona lumbar o los glúteos.
- ⚠Enrojecimiento, calor o inflamación visible en la zona del dolor.
Síntomas comunes
- Dolor en la parte baja de la espalda, generalmente más de un lado que del otro.
- Dolor en uno o ambos glúteos.
- Dolor que baja hacia la pierna o la ingle.
- Sensación de rigidez o “bloqueo” al levantarse después de estar sentado o al despertar.
- Molestia al estar de pie sobre una sola pierna, al subir escaleras o al agacharse.
Síntomas en niños
- En niños y adolescentes, el dolor puede ser más vago y manifestarse como molestia en la cadera o la rodilla.
- Puede aparecer cojera o cambios en la forma de caminar sin una razón clara.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, el dolor puede confundirse con desgaste de cadera o artritis.
- Suele notarse rigidez matutina y dolor al cambiar de posición en la cama durante la noche.
Causas
Causas principales
- Inflamación crónica por enfermedades autoinmunes, como las espondiloartropatías.
- Lesiones o traumatismos en la pelvis, la espalda baja o los glúteos.
- Infección de la articulación (artritis séptica), aunque es poco frecuente.
- Cambios en el embarazo: el aumento de peso y las hormonas relajan las articulaciones y pueden causar inflamación.
Factores de riesgo
- Estar embarazada o haber dado a luz recientemente.
- Tener enfermedades inflamatorias intestinales, como enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa.
- Padecer psoriasis o artritis psoriásica.
- Sufrir lesiones deportivas o caídas sobre la pelvis.
- Tener antecedentes familiares de enfermedades reumáticas.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el dolor es intenso, empeora progresivamente o se acompaña de fiebre y malestar general.
- Si hay debilidad en las piernas o alteraciones en el control de la vejiga o del intestino.
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor en la espalda baja o en el glúteo dura más de cuatro semanas, aunque sea moderado.
- Si el dolor empeora en reposo y mejora con el movimiento, un signo típico de inflamación.
Diagnóstico
El médico hará una historia clínica detallada y un examen físico. Puede mover la pierna y la cadera en varias posiciones para ver si se reproduce el dolor. No existe una única prueba definitiva, por lo que el diagnóstico combina los síntomas, la exploración y las pruebas de imagen.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografía de la pelvis y la parte baja de la columna.
- Resonancia magnética (RM), que puede mostrar inflamación antes que la radiografía.
- Tomografía computarizada (TC) en algunos casos.
- Análisis de sangre para detectar signos de inflamación, como la proteína C reactiva, o el marcador HLA-B27, asociado a enfermedades inflamatorias.
Qué esperar en su cita
El diagnóstico puede tomar tiempo porque esta condición se confunde fácilmente con otras causas de dolor de espalda. Si el médico lo considera necesario, te derivará a un reumatólogo, que es el especialista en enfermedades de las articulaciones.
Tratamiento
El objetivo es reducir la inflamación, aliviar el dolor y mejorar la movilidad. El tratamiento suele combinar medicamentos, fisioterapia y cambios en la actividad diaria. Cada caso es particular, así que las recomendaciones se adaptan a tu situación.
Autocuidado en el hogar
- Aplicar frío o calor local en la zona dolorida puede aliviar la molestia de forma temporal.
- Realizar estiramientos suaves y ejercicios guiados por un fisioterapeuta.
- Evitar movimientos bruscos, levantar peso de forma asimétrica o permanecer sentado mucho tiempo sin descansos.
- Usar calzado cómodo y procurar sentarse con la espalda bien apoyada.
Tratamientos médicos
El médico puede recomendar medicamentos antiinflamatorios (siempre con receta y seguimiento profesional), inyecciones locales de corticosteroides para reducir la inflamación directamente en la articulación, o tratamientos para enfermedades inflamatorias de base si se detectan. Es esencial seguir las indicaciones del profesional de la salud y no automedicarse.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía es muy poco frecuente. Solo se valora en casos graves que no mejoran con ningún otro tratamiento, o cuando hay una infección que requiere drenaje quirúrgico. La decisión se toma en conjunto con un equipo médico especializado.
Vivir con esta afección
Vivir con sacroileítis requiere aprender a manejar los brotes de dolor y mantenerte activo con prudencia. Escucha a tu cuerpo: descansa cuando lo necesites, pero evita el reposo absoluto prolongado. Encuentra un equilibrio entre movimiento y recuperación.
Consejos de estilo de vida
- Mantén un peso saludable para reducir la carga sobre la pelvis y la columna.
- Practica actividades de bajo impacto, como caminar, nadar o yoga suave.
- Incorpora técnicas de relajación, como respiración profunda o meditación, para calmar la tensión muscular.
Dieta y ejercicio
Seguir una dieta equilibrada y rica en alimentos antiinflamatorios (como frutas, verduras, pescado azul y cereales integrales) puede ser beneficioso, aunque no sustituye el tratamiento. Haz ejercicio moderado con regularidad: el movimiento suave suele ser mejor que la inactividad total.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor crónico cansa y puede generar frustración, ansiedad o tristeza. Es normal sentirte así. Hablar con tu médico, familiares o amigos es un buen comienzo. Si el malestar emocional se vuelve intenso, busca apoyo psicológico profesional.
Prevención
No siempre es posible prevenir la sacroileítis, especialmente cuando se debe a una enfermedad inflamatoria o autoinmune. Sin embargo, cuidar tu postura, mantener un peso adecuado y hacer ejercicio con regularidad pueden reducir la sobrecarga de las articulaciones y disminuir el riesgo de brotes.
Complicaciones
Si no se trata
- Si no se trata adecuadamente, el dolor puede hacerse crónico y limitar la movilidad.
- La inflamación prolongada puede causar daño articular permanente.
- Si existe una enfermedad inflamatoria subyacente, puede afectar a otras articulaciones o incluso a otros órganos del cuerpo.
Pronóstico a largo plazo
Aunque la sacroileítis puede ser molesta y durar tiempo, la mayoría de las personas mejoran mucho con el tratamiento adecuado, fisioterapia y cuidados diarios. Con un buen manejo, puedes mantener una buena calidad de vida y seguir haciendo las actividades que te importan.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.