Ojos llorosos (epífora): causas, síntomas y tratamiento
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La epífora es la condición en la que los ojos producen más lágrimas de las que pueden drenar, o las lágrimas no salen correctamente por los conductos naturales. Por eso las lágrimas se desbordan por el borde del párpado y caen por la mejilla.
Datos clave
- Las lágrimas son necesarias para lubricar y proteger el ojo, pero cuando se acumulan o no drenan bien causan lagrimeo constante.
- La epífora no siempre es grave, pero puede ser señal de una irritación, infección o bloqueo en los conductos lagrimales.
- El tratamiento depende de la causa; muchos casos mejoran con cuidados simples en casa.
Es un motivo de consulta muy frecuente en atención primaria. Puede presentarse a cualquier edad, aunque las causas varían mucho según la etapa de la vida.
Afecta a recién nacidos y bebés por conductos lagrimales aún inmaduros, a adultos con alergias o infecciones oculares, y especialmente a personas mayores por cambios en los párpados o en el drenaje de las lágrimas.
Síntomas
- Dolor ocular intenso y repentino
- Pérdida de visión o cambio brusco en la visión
- Ojo muy rojo con secreción verde o amarilla abundante
- Lesión o golpe en el ojo
- Protuberancia o abultamiento del ojo
- ⚠Ojo rojo con dolor moderado y lagrimeo continuo
- ⚠Secreción espesa que no mejora en un día
- ⚠Sensación de cuerpo extraño que no desaparece al parpadear
- ⚠Enrojecimiento que se extiende más allá del ojo, hacia la mejilla o la frente
Síntomas comunes
- Lagrimeo constante o excesivo, incluso sin estar llorando
- Lágrimas que caen por las mejillas
- Visión borrosa temporal
- Irritación o enrojecimiento leve del ojo
- Sensación de tener arena o algo dentro del ojo
Síntomas en niños
- Lágrimas en uno o ambos ojos sin causa aparente
- Párpados pegajosos o con costras al despertar
- Enrojecimiento o hinchazón en la esquina interna del ojo
Síntomas en adultos mayores
- Lagrimeo al salir a la calle, con viento o con luz intensa
- Párpados caídos o que se giran hacia adentro o hacia afuera
- Costras en las pestañas o sensación de ojo seco seguida de mucho lagrimeo
Causas
Causas principales
- Obstrucción o estrechamiento de los conductos lagrimales
- Producción excesiva de lágrimas por irritación, alergia o sequedad ocular
- Problemas en los párpados, como ectropión (el párpado se gira hacia afuera) o entropión (se gira hacia adentro)
- Infecciones oculares como la conjuntivitis
- Parpadeo incompleto o párpados que no cierran bien
Factores de riesgo
- Edad avanzada
- Ser bebé o recién nacido
- Alergias frecuentes
- Exposición al viento, humo o polvo
- Uso de lentes de contacto
- Haberse sometido a cirugía ocular o nasal
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el lagrimeo se acompaña de dolor, enrojecimiento intenso, secreción espesa o fiebre
- Si la visión se vuelve borrosa de forma persistente
- Si el ojo está muy hinchado o duele al tocarlo
Programe una cita de rutina si:
- Si el lagrimeo dura más de una semana sin mejoría
- Si el lagrimeo interfiere con las actividades diarias como leer, trabajar o conducir
- Si aparece junto con picazón, estornudos u otros signos de alergia
Diagnóstico
El médico de familia suele diagnosticar la epífora con una exploración sencilla del ojo y los párpados. Observa cómo caen las lágrimas, revisa la posición de los párpados y puede usar una luz especial para ver la superficie del ojo. También puede colocar una gota de un tinte inofensivo para comprobar si las lágrimas drenan correctamente.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen con lámpara de hendidura, que permite ver con aumento la superficie del ojo
- Prueba de desaparición de la fluoresceína, que usa un tinte amarillo y una luz azul para evaluar el drenaje de las lágrimas
- Lavado o sondaje de los conductos lagrimales, que se hace en consulta especializada
- Pruebas de imagen como una radiografía o tomografía del conducto lagrimal, si se sospecha un bloqueo profundo
Qué esperar en su cita
La consulta es rápida y sin preparación especial. El médico hará preguntas sobre cuándo comenzó el lagrimeo, si duele, si hay secreción y qué situaciones lo empeoran. Si se detecta una obstrucción o un problema en los párpados, se podrá derivar a un oftalmólogo.
Tratamiento
El tratamiento de la epífora depende de la causa que la origine. En muchos casos, las medidas de higiene y cuidado en casa son suficientes. Si hay una infección, una obstrucción o un problema en los párpados, el médico indicará el abordaje más adecuado.
Autocuidado en el hogar
- Limpia los párpados con agua tibia y una gasa limpia, sin frotar
- Aplica una compresa tibia sobre el ojo cerrado durante unos minutos una o dos veces al día
- Masajea suavemente la zona del saco lagrimal, en la esquina interna del ojo, siempre que el médico te lo haya indicado
- Usa gafas de sol o protección ocular en ambientes con viento, polvo o humo
- Evita frotarte los ojos con las manos sucias
- Si usas maquillaje, elimínalo por completo antes de dormir
Tratamientos médicos
El médico puede recomendar lubricantes oculares para aliviar la sequedad que causa el lagrimeo reflejo, compresas calientes y masajes, o antibióticos si existe una infección bacteriana. En algunos casos, un especialista en ojos puede hacer un lavado o sondaje del conducto lagrimal para abrirlo. Los medicamentos y las gotas solo deben usarse bajo indicación profesional.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si el conducto lagrimal está bloqueado de manera persistente y el lagrimeo afecta seriamente la calidad de vida, se puede valorar una operación llamada dacriocistorrinostomía, que crea una vía alternativa para que las lágrimas drenen. También se puede corregir quirúrgicamente la posición de los párpados si esa es la causa.
Vivir con esta afección
Vivir con ojos llorosos puede ser incómodo, pero la mayoría de las causas se tratan bien. Mantener una buena higiene ocular, proteger los ojos del ambiente y acudir al médico cuando aparecen síntomas nuevos ayuda a que el problema no interfiera en tu vida diaria.
Consejos de estilo de vida
- Lleva siempre un pañuelo limpio o gasas para secar las lágrimas con suavidad
- Evita ambientes muy secos, con humo, viento o polvo
- Usa gafas protectoras si trabajas con sustancias que puedan irritar los ojos
- Haz pausas frecuentes si pasas largas horas frente a pantallas
- Acude a las revisiones oculares periódicas si tienes factores de riesgo
Dieta y ejercicio
No existe una dieta especial para la epífora, pero una alimentación equilibrada con frutas y verduras, ricas en vitaminas A y C, contribuye a mantener saludable la superficie del ojo. El ejercicio moderado no empeora el lagrimeo; si lo haces al aire libre, protege tus ojos del viento con gafas.
Salud mental y bienestar emocional
El lagrimeo constante puede generar incomodidad, vergüenza o ansiedad, sobre todo si afecta a la vida social o laboral. Es importante hablar con el médico sobre cómo te sientes; el apoyo emocional también forma parte del tratamiento.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque algunas causas son anatómicas o hereditarias. Pero sí se puede reducir el riesgo manteniendo una buena higiene ocular, tratando pronto las alergias o infecciones y protegiendo los ojos de irritantes como el humo o el viento.
Vacunas
No existe una vacuna específica para la epífora, pero mantener al día las vacunas recomendadas, como la de la gripe o el neumococo, puede ayudar a prevenir infecciones que a veces afectan a los ojos.
Programas de detección
No hay pruebas de cribado sistemático para la epífora. Las revisiones periódicas con el oftalmólogo están indicadas si hay dolor ocular, cambios en la visión o antecedentes familiares de enfermedades de los ojos.
Complicaciones
Si no se trata
- Infecciones repetidas del saco lagrimal, conocidas como dacriocistitis
- Irritación crónica de la piel del párpado por el roce constante de las lágrimas o al frotarse
- Visión borrosa persistente que afecta a la lectura, el trabajo o la conducción
- Si la causa es una enfermedad ocular subyacente, esta podría avanzar sin tratamiento
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de los casos de epífora mejoran con el tratamiento adecuado o incluso se resuelven por sí solos, como ocurre a menudo en los bebés. El pronóstico es bueno: identificando la causa y siguiendo las indicaciones del médico, casi siempre se consigue aliviar el lagrimeo y mejorar la calidad de vida.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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