Absceso abdominal: qué es y cómo se trata
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Un absceso abdominal es una bolsa de pus que se forma dentro del abdomen. El pus es una mezcla de células de defensa, bacterias y tejido muerto. Aparece cuando el cuerpo intenta combatir una infección y queda encerrada en una zona concreta.
Datos clave
- Es una complicación grave que necesita atención médica cuanto antes.
- Suele aparecer después de una cirugía abdominal, de una apendicitis o de una diverticulitis.
- Con tratamiento, la mayoría de las personas se recupera por completo.
No es muy frecuente en la población general, pero sí aparece en personas que han tenido cirugía abdominal o infecciones del aparato digestivo.
Puede afectar a personas de cualquier edad, aunque es más común en adultos mayores, en personas con el sistema inmune debilitado y en quienes tienen enfermedades inflamatorias del intestino o diabetes no controlada.
Síntomas
- Dolor abdominal muy intenso que empeora rápidamente
- Fiebre muy alta con mal estado general
- Desmayo, mareo intenso o palidez marcada
- Vómitos constantes que impiden beber incluso pequeños sorbos
- Confusión o dificultad para despertarse
- Abdomen muy rígido y duro al tacto
- Dificultad para respirar
- Ante estos síntomas, llame de inmediato al número de emergencias de su país (112 en España, 911 en muchos países de América Latina).
- ⚠Fiebre que no baja después de 24 o 48 horas
- ⚠Dolor abdominal que empeora a pesar del tratamiento
- ⚠No poder eliminar gases ni ir al baño
- ⚠Vómitos que persisten más de un día
- ⚠Enrojecimiento, calor o mal olor en una herida quirúrgica abdominal
- ⚠Sensación de una masa o bulto en el abdomen
Síntomas comunes
- Dolor abdominal continuo o punzante, que suele empeorar al tocar la zona
- Fiebre y escalofríos
- Hinchazón o sensibilidad en el abdomen
- Náuseas y vómitos
- Pérdida de apetito
- Cansancio o debilidad
- Cambios en las deposiciones, como diarrea o estreñimiento
Síntomas en niños
- Llanto fuerte o irritabilidad sin causa clara
- Vientre duro o hinchado
- Fiebre
- Vómitos
- Negarse a comer o beber
- Somnolencia o falta de energía
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o cambios de comportamiento
- Fiebre leve o incluso ausencia de fiebre
- Dolor abdominal vago o malestar general
- Caídas o debilidad
- Poco apetito y pérdida de peso
Causas
Causas principales
- Perforación de un órgano abdominal, como el apéndice, el intestino o el estómago
- Infección después de una cirugía abdominal
- Diverticulitis, una inflamación de pequeñas bolsas en el colon
- Enfermedad inflamatoria intestinal, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa
- Pancreatitis grave
- Traumatismo o golpe fuerte en el abdomen
- Infección que se extiende desde el sistema biliar o los intestinos
Factores de riesgo
- Sistema inmunitario debilitado por una enfermedad o por ciertos medicamentos
- Diabetes mal controlada
- Historia reciente de apendicitis o diverticulitis
- Cirugía abdominal en los últimos meses
- Desnutrición o mala alimentación
- Consumo excesivo de alcohol
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene fiebre junto con dolor abdominal
- Si el dolor abdominal empeora o no mejora en unas horas
- Si ha tenido una cirugía abdominal reciente y nota hinchazón o fiebre
- Si nota una masa o dureza en el abdomen
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor abdominal dura más de dos o tres días sin una causa clara
- Si tiene fiebre baja con malestar general que no cede
- Si tiene pérdida de apetito o cambios persistentes en el ritmo intestinal
Diagnóstico
El médico preguntará por los síntomas, revisará el historial y explorará el abdomen con las manos. Después, si lo considera necesario, pedirá pruebas de imagen para confirmar si hay una bolsa de pus.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para detectar infección o inflamación
- Ecografía abdominal
- Tomografía computarizada (TC), también llamada escáner
- Radiografía abdominal en algunos casos
- Cultivo del pus si se realiza un drenaje
Qué esperar en su cita
Las pruebas de imagen son indoloras. Durante un escáner o una radiografía, la persona permanece tumbada y quieta unos minutos. Si se encuentra un absceso, el médico explicará con claridad los resultados y los pasos a seguir.
Tratamiento
El tratamiento busca sacar el pus de la bolsa y controlar la infección. La elección depende del tamaño y de la ubicación del absceso, y del estado general de la persona.
Autocuidado en el hogar
- Seguir todas las indicaciones del médico y acudir a los controles
- Descansar y no apresurarse a volver a la rutina
- Tomar únicamente los medicamentos que el médico haya recetado
- Lavarse las manos con frecuencia para evitar contagios
- Observar la herida o el sitio del drenaje y avisar si aparece enrojecimiento o secreción
Tratamientos médicos
En la mayoría de los casos se utilizan antibióticos para combatir la infección. Además, suele ser necesario drenar el pus con una aguja o un tubo delgado guiado por ecografía o tomografía. En ocasiones, se realiza una cirugía para limpiar la zona. El equipo médico decidirá el mejor plan para cada persona.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Se recurre a la cirugía cuando el absceso es grande, está en un lugar difícil de alcanzar con una aguja, no se drena por completo o aparecen complicaciones como una perforación o peritonitis.
Vivir con esta afección
Durante la recuperación es normal sentirse cansado. Se debe aumentar la actividad de forma gradual y consultar al médico antes de retomar el trabajo, el ejercicio o los viajes largos.
Consejos de estilo de vida
- Dormir lo suficiente
- No fumar
- Evitar bebidas alcohólicas
- Reducir el estrés con paseos cortos o técnicas de relajación
- Mantener controlada la diabetes u otras enfermedades crónicas
Dieta y ejercicio
Cuando el médico lo autorice, se pueden hacer caminatas cortas y ejercicio ligero. La dieta debe ser fácil de digerir: sopas, purés, arroz, pan tostado, plátanos y verduras suaves. Se recomienda beber agua en pequeñas cantidades si hay molestias, y aumentar poco a poco.
Salud mental y bienestar emocional
Enfrentarse a una infección abdominal puede generar ansiedad, miedo o tristeza. Sentirse así es comprensible. Es importante hablar con el equipo de salud sobre el estado de ánimo y pedir apoyo si hace falta.
Prevención
No siempre es posible prevenir un absceso abdominal, pero se puede reducir el riesgo tratando a tiempo infecciones como apendicitis, diverticulitis o infecciones después de una cirugía.
Vacunas
Mantener al día las vacunas recomendadas, como la vacuna contra la gripe o la antineumocócica en quienes corresponda, ayuda a prevenir infecciones que pueden complicar la salud.
Programas de detección
No existe una prueba de detección específica para el absceso abdominal. El diagnóstico llega cuando aparecen síntomas, por lo que conviene no retrasar la consulta médica.
Complicaciones
Si no se trata
- La infección puede extenderse a todo el abdomen y causar peritonitis
- Las bacterias pueden pasar a la sangre y provocar sepsis
- Pueden formarse fístulas, que son conexiones anormales entre órganos
- El absceso puede dañar órganos cercanos
- Los síntomas pueden empeorar hasta convertirse en una emergencia
Pronóstico a largo plazo
Con un tratamiento temprano y adecuado, la mayoría de las personas supera el absceso abdominal y recupera su vida normal. La recuperación puede ser lenta, pero la medicina actual ofrece muy buenos resultados. El apoyo del equipo médico y de los seres queridos hace una gran diferencia.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.