Tendinitis de Aquiles
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La tendinitis de Aquiles es la inflamación o irritación del tendón de Aquiles, que es la banda de tejido que une los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. Este tendón es esencial para caminar, correr y saltar. Cuando se sobrecarga o se usa en exceso, puede doler e inflamarse.
Datos clave
- El tendón de Aquiles es el tendón más fuerte y grande del cuerpo, pero también puede lesionarse si se esfuerza demasiado.
- La tendinitis de Aquiles suele aparecer de forma gradual y empeora con la actividad física, especialmente al correr o subir cuestas.
- El reposo y los cuidados adecuados suelen aliviar el dolor, pero si no se trata, puede aumentar el riesgo de que el tendón se rompa.
Es un problema bastante común, sobre todo entre personas que practican deportes que implican correr, saltar o cambiar de dirección rápidamente. También puede aparecer en personas que no hacen deporte pero que aumentan de repente su actividad física.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en adultos de mediana edad y en atletas, especialmente corredores y practicantes de deportes como tenis, baloncesto o fútbol.
Síntomas
- Si sientes un chasquido o una sensación de algo que se rompe en la parte posterior de la pantorrilla o el talón, seguido de un dolor intenso y repentino y dificultad para caminar o ponerte de puntillas, llama a los servicios de emergencia de tu país (por ejemplo, el 112 en España) o acude a urgencias inmediatamente. Esto puede indicar una rotura del tendón.
- ⚠Si tienes un dolor muy intenso en el tendón de Aquiles con hinchazón repentina, enrojecimiento o calor en la zona, o si no puedes apoyar el pie, busca atención médica el mismo día.
Síntomas comunes
- Dolor y rigidez en la parte posterior del talón o a lo largo del tendón, especialmente por la mañana al levantarse.
- Dolor que empeora al caminar, correr, subir escaleras o después del ejercicio.
- Hinchazón leve o sensación de calor en la zona del tendón.
- Sensación de que el tendón está grueso o con bultos.
- Dolor al tocar o presionar el tendón.
Síntomas en niños
- En niños y adolescentes, el dolor en el talón suele estar más relacionado con un problema de crecimiento llamado enfermedad de Sever, pero también puede aparecer una tendinitis por sobrecarga. Si tu hijo tiene dolor en el talón que no mejora con el reposo, consulta con su pediatra o médico de cabecera.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, el tendón puede estar menos elástico y lesionarse con más facilidad. El dolor puede aparecer incluso al caminar distancias cortas o al levantarse de una silla. Es importante no ignorarlo y consultar a un profesional sanitario.
Causas
Causas principales
- Uso excesivo del tendón por aumento repentino de la intensidad o duración del ejercicio.
- Realizar actividades que sobrecargan mucho el tendón, como correr en subidas o el entrenamiento de intervalos.
- Tensión muscular en las pantorrillas o músculos isquiotibiales poco flexibles.
- Cambios en el calzado o usar zapatos con poco soporte.
- Problemas en la pisada, como pies planos o arcos muy altos.
Factores de riesgo
- Participar en deportes que requieren saltos y cambios de dirección (baloncesto, tenis, fútbol).
- Tener más de 30 años, cuando el tendón comienza a perder elasticidad.
- Ser hombre, ya que la tendinitis de Aquiles es más frecuente en hombres.
- Padecer obesidad o sobrepeso, que aumenta la carga sobre el tendón.
- Tomar medicamentos llamados fluoroquinolonas (un tipo de antibiótico), que se asocian con un mayor riesgo de lesión del tendón. Si estás tomando algún antibiótico y sientes dolor en el tendón, consulta con tu médico.
- Tener enfermedades como artritis reumatoide o diabetes.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes un dolor repentino y muy fuerte en la zona del talón o la pantorrilla y no puedes caminar, busca atención médica urgente o llama a emergencias.
- Si escuchas un chasquido en la pierna y el dolor es intenso, acude a urgencias el mismo día.
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes dolor en el tendón de Aquiles que no mejora con reposo, hielo y cuidados en casa después de una semana.
- Si el dolor es constante y te impide hacer tus actividades normales.
- Si notas que el dolor empeora cada vez que haces ejercicio.
- Si tienes hinchazón o enrojecimiento en la zona y no sabes por qué.
Diagnóstico
El médico o fisioterapeuta te hará preguntas sobre tus síntomas y tu actividad física, y te examinará la pierna y el pie. Palpará la zona para detectar dolor, hinchazón o puntos sensibles y te pedirá que hagas algunos movimientos para evaluar la fuerza y flexibilidad del tendón.
Pruebas que se pueden realizar
- Pruebas de imagen como radiografías, que no muestran los tendones pero ayudan a descartar problemas óseos.
- Ecografía, que permite ver el estado del tendón en movimiento.
- Resonancia magnética (RM) si se sospecha una lesión más grave o una rotura.
Qué esperar en su cita
En la consulta, el profesional sanitario te explicará qué es lo que ocurre y te recomendará un plan de tratamiento. Es posible que te derive a un fisioterapeuta para que te enseñe ejercicios específicos. No te harán pruebas dolorosas y no necesitas ninguna preparación especial.
Tratamiento
El tratamiento de la tendinitis de Aquiles busca aliviar el dolor y la inflamación, y luego fortalecer el tendón para que recupere su función. La mayoría de las personas mejoran con medidas en casa y fisioterapia. Lo importante es empezar pronto y ser constante.
Autocuidado en el hogar
- Reposo relativo: reduce o detén las actividades que empeoran el dolor, pero intenta moverte con suavidad para que el tendón no se ponga rígido.
- Aplica hielo en la zona durante 15-20 minutos cada 2-3 horas, especialmente después de la actividad. Envuelve el hielo en un paño para no dañar la piel.
- Eleva el pie y la pierna cuando estés descansando para ayudar a reducir la hinchazón.
- Usa calzado con un pequeño tacón o taloneras (que se consiguen en farmacias) para aliviar la tensión del tendón.
- Haz estiramientos suaves de la pantorrilla, siempre que no aumenten el dolor. Un fisioterapeuta puede enseñarte los más adecuados.
- Evita el ejercicio intenso hasta que el dolor haya disminuido considerablemente.
Tratamientos médicos
En función de la gravedad, el médico puede recomendar fisioterapia con ejercicios de fortalecimiento y estiramientos, así como técnicas de masaje o terapia con ondas de choque. Pueden recetar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para aliviar el dolor y la inflamación, que se toman por vía oral o en crema, siempre bajo indicación médica. En casos más persistentes, se pueden valorar inyecciones de corticoides en la zona, aunque no se utilizan de forma rutinaria por el riesgo de rotura. Nunca te automediques; consulta siempre a un profesional sanitario.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera solo si el tendón se ha roto por completo o si el dolor no mejora después de varios meses de tratamiento conservador. La operación consiste en reparar el tejido dañado y en la mayoría de los casos requiere después un proceso de rehabilitación largo. Tu médico te explicará los pros y contras si fuera necesaria.
Vivir con esta afección
Vivir con tendinitis de Aquiles significa aprender a escuchar a tu cuerpo. Al principio tendrás que reducir la actividad física que causa dolor, pero no inmovilices la pierna por completo. Camina con pasos cortos, evita subir cuestas o escaleras si te duele y usa un calzado con buen soporte. Con el tiempo y los ejercicios adecuados, podrás ir retomando tus actividades poco a poco.
Consejos de estilo de vida
- Haz ejercicios de fortalecimiento de pantorrillas y pies, como levantar los talones, cuando el dolor haya bajado.
- Mantén un peso saludable para reducir la carga sobre el tendón.
- Elige calzado adecuado para cada actividad, y reemplázalo cuando esté desgastado.
- Calienta bien antes del ejercicio y estira después de forma suave.
- Aumenta la intensidad y duración del ejercicio de manera gradual.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada ayuda a mantener un peso saludable y reduce la inflamación. Se recomienda consumir alimentos ricos en vitamina C, como frutas y verduras, y proteínas de calidad, ya que son importantes para la salud de los tendones. En cuanto al ejercicio, la natación, la bicicleta o la elíptica suelen ser opciones que no cargan directamente sobre el tendón, pero consulta con tu fisioterapeuta cuándo puedes retomarlas.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentirse frustrado o preocupado cuando una lesión te impide hacer las cosas que disfrutas. La recuperación puede llevar tiempo, pero ten paciencia. Si notas que el dolor o la limitación te generan ansiedad o tristeza, habla de ello con tu médico o busca apoyo emocional. Recuerda que pedir ayuda es una fortaleza.
Prevención
No se puede prevenir siempre, pero se puede reducir mucho el riesgo. La clave es no aumentar la cantidad o intensidad del ejercicio de forma brusca, dar tiempo al tendón para adaptarse, y fortalecer los músculos de la pantorrilla y el pie. También es importante usar el calzado adecuado y calentar bien antes de la actividad.
Complicaciones
Si no se trata
- Si no se trata, la tendinitis crónica puede empeorar y causar dolor constante que limita las actividades diarias.
- Puede producirse una degeneración del tendón (tendinosis), con cambios en la estructura y mayor debilidad.
- El riesgo más grave es la rotura completa del tendón, que requiere cirugía y un largo periodo de rehabilitación.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que, con un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas se recuperan por completo o mejoran notablemente. La tendinitis de Aquiles puede tardar semanas o incluso meses en curarse, pero seguir las recomendaciones de tu médico y fisioterapeuta, y tener paciencia, son la clave. Tú puedes volver a hacer lo que te gusta.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 2 de agosto de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
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