Lesión renal aguda (daño repentino en los riñones)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La lesión renal aguda es una pérdida repentina de la capacidad de los riñones para filtrar los desechos de la sangre. Ocurre en horas o días y puede ser grave, pero muchas veces es reversible si se trata a tiempo.
Datos clave
- Los riñones son dos órganos que limpian la sangre y producen orina.
- Una lesión renal aguda puede aparecer por deshidratación, infecciones, medicamentos o problemas con el flujo de orina.
- Con atención médica rápida, muchos pacientes mejoran por completo o recuperan gran parte de la función renal.
Es bastante común, especialmente en personas que están hospitalizadas o en cuidados intensivos.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en adultos mayores, personas con diabetes o hipertensión, y quienes tienen una enfermedad renal previa.
Síntomas
- Orinar muy poco o no orinar nada durante muchas horas
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho
- Pérdida de conocimiento o convulsiones
- ⚠Náuseas y vómitos que impiden beber líquidos
- ⚠Confusión repentina o somnolencia excesiva
- ⚠Hinchazón rápida en piernas, manos o cara
- ⚠Sangre visible en la orina
Síntomas comunes
- Orinar mucho menos de lo habitual o casi nada
- Hinchazón en piernas, tobillos, pies o cara
- Cansancio y debilidad extrema
- Náuseas y vómitos
- Falta de aire o dificultad para respirar
- Confusión o sensación de no estar despierto del todo
Síntomas en niños
- Pañales más secos de lo normal
- Menos ganas de jugar o mucha somnolencia
- Vómitos o falta de apetito
- Hinchazón en el cuerpo o alrededor de los ojos
Síntomas en adultos mayores
- Aparición rápida de confusión o desorientación
- Muy poca orina o necesidad frecuente de ir al baño por la noche
- Hinchazón en piernas y cara
- Debilidad y mareo al levantarse
Causas
Causas principales
- Falta de riego sanguíneo a los riñones: ocurre por deshidratación severa, hemorragias, quemaduras o infecciones graves.
- Daño directo al riñón: puede deberse a algunos medicamentos, tóxicos, infecciones o sustancias de contraste usadas en pruebas de imagen.
- Obstrucción de las vías urinarias: por ejemplo, cálculos renales, agrandamiento de la próstata o tumores que impiden la salida de la orina.
Factores de riesgo
- Edad avanzada
- Diabetes o presión arterial alta
- Enfermedad renal crónica previa
- Insuficiencia cardíaca
- Hospitalización o cirugía mayor
- Uso frecuente de medicamentos antiinflamatorios u otros fármacos que afectan al riñón
- Deshidratación por vómitos, diarrea o calor extremo
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si nota que orina mucho menos de lo habitual o tiene hinchazón en el cuerpo, acuda a urgencias.
- Si tiene falta de aire o dolor en el pecho, llame a emergencias o acuda de inmediato.
- Si estando hospitalizado o tras una cirugía aparecen estos síntomas, avise al personal de salud.
Programe una cita de rutina si:
- Pida cita con su médico de cabecera si tiene enfermedades crónicas y nota cambios en la orina o hinchazón leve.
- Si necesita repetir análisis de sangre y orina para controlar la función renal, siga las indicaciones de su médico.
Diagnóstico
El médico le preguntará por sus síntomas e historial, le tomará la presión arterial, y pedirá análisis de sangre y orina para comprobar cómo están trabajando los riñones.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre: mide la creatinina y otros desechos para ver la función renal.
- Análisis de orina: busca sangre, proteínas o signos de daño.
- Ecografía de los riñones: permite ver obstrucciones o problemas estructurales.
- Registro de la cantidad de orina: se mide cuánta orina produce en 24 horas.
- Control de electrolitos: revisa el potasio, el sodio y el calcio en sangre.
Qué esperar en su cita
Es posible que necesite varias extracciones de sangre y que le pidan recoger orina durante un día. Si el daño es grave, el médico puede recomendar el ingreso hospitalario para vigilarle de cerca.
Tratamiento
El objetivo principal es tratar la causa que provocó la lesión y mantener el equilibrio de líquidos y sales en el cuerpo mientras los riñones se recuperan.
Autocuidado en el hogar
- Siga al pie de la letra las indicaciones sobre cuánto líquido beber cada día.
- No use medicamentos antiinflamatorios u otros remedios sin consultar antes con el médico.
- Descanse y evite esfuerzos físicos intensos hasta sentirse mejor.
- No consuma alcohol mientras se recupera.
Tratamientos médicos
El médico puede administrar líquidos por vena para corregir la deshidratación o ayudar al riego de los riñones. También puede ajustar los medicamentos que la persona ya toma para evitar más daño. En los casos graves, se utiliza la diálisis, un tratamiento que filtra la sangre de forma temporal mientras los riñones se recuperan. La elección del tratamiento depende de la causa y del estado general de la persona; siempre debe decidirse con el equipo médico.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si una obstrucción es la causa (como un cálculo o un agrandamiento de la próstata), puede ser necesario un procedimiento para desbloquear las vías urinarias. Este tipo de cirugía la realiza un urólogo.
Vivir con esta afección
Durante las semanas siguientes, es normal sentirse débil o más cansado de lo habitual. Haga reposo cuando lo necesite y acuda a todas las revisiones para controlar la función renal. Tome solo los medicamentos que le hayan indicado.
Consejos de estilo de vida
- Siga una dieta con poca sal si el médico lo recomienda.
- Mantenga un peso saludable y evite el sobrepeso.
- No fume y limite el consumo de alcohol.
- Controle la presión arterial y la glucosa si tiene diabetes.
- Evite automedicarse, especialmente con fármacos que afectan a los riñones.
Dieta y ejercicio
Coma frutas, verduras y proteínas de buena calidad (pescado, pollo, legumbres) y evite los alimentos ultraprocesados. La cantidad de potasio o proteínas dependerá de sus análisis; por eso es importante que un dietista o nutricionista ajuste la dieta. Realice ejercicio suave, como caminar, aumentando la actividad según su energía y las indicaciones médicas.
Salud mental y bienestar emocional
Pasar por una lesión renal aguda puede generar miedo, ansiedad o tristeza. Es un problema de salud serio y es normal sentirse abrumado. Si estos sentimientos duran mucho o interfieren con su vida, hable con su médico o con un profesional de salud mental.
Prevención
No siempre se puede prevenir, pero el riesgo puede reducirse manteniéndose bien hidratado, cuidando la presión arterial y la glucosa, y evitando el uso sin supervisión de medicamentos que dañan los riñones.
Vacunas
Mantenerse al día con las vacunas (por ejemplo, contra la gripe, la neumonía y el COVID-19) ayuda a prevenir infecciones que pueden afectar el funcionamiento de los riñones. Pregunte en su centro de salud qué vacunas le corresponden.
Programas de detección
Si tiene diabetes, hipertensión o enfermedad renal previa, pida a su médico que revise periódicamente la función renal con análisis de sangre y orina. Así se puede detectar cualquier problema de forma temprana.
Complicaciones
Si no se trata
- Acumulación de líquido en los pulmones, que causa dificultad para respirar.
- Niveles altos de potasio en la sangre, lo que puede provocar arritmias peligrosas.
- Anemia, porque los riñones ayudan a producir glóbulos rojos.
- Acidosis metabólica, un desequilibrio químico en la sangre.
- Daño renal permanente que requiera diálisis de por vida.
- Fallo de múltiples órganos en los casos más graves.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas se recupera si la lesión se detecta y trata a tiempo. La recuperación completa puede llevar semanas o meses, y algunas personas quedan con una función renal algo reducida, pero con revisiones y cuidados pueden llevar una vida plena. Aunque haya daño permanente, existen tratamientos que sustituyen la función renal y muchísimo apoyo disponible.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 14 de agosto de 2026
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