Leucemia mieloide aguda (LMA)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La leucemia mieloide aguda (LMA) es un cáncer que afecta a la sangre y a la médula ósea (el tejido esponjoso dentro de los huesos donde se fabrican las células sanguíneas). En la LMA, la médula ósea produce muchas células anormales, llamadas blastos, que crecen sin control y no cumplen su función. Esto impide la producción de células sanas: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Es una enfermedad grave que avanza rápidamente, por lo que el tratamiento debe comenzar pronto. Aun así, existen tratamientos eficaces y muchas personas logran recuperarse.
Datos clave
- La LMA es el tipo de leucemia aguda más común en adultos, pero sigue siendo poco frecuente en la población general.
- Se trata con medicamentos y, en algunos casos, con un trasplante de células madre.
- No es contagiosa y no se transmite de una persona a otra.
No es una enfermedad común. En España y en América Latina se diagnostican pocos casos cada año, aunque es el tipo de leucemia aguda más habitual en adultos.
Puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en personas mayores de 65 años. También puede presentarse en niños y jóvenes, aunque en estos grupos es menos común.
Síntomas
- Dificultad para respirar o sensación de falta de aire: llame a emergencias (112 en España, o el número local de su país) de inmediato.
- Sangrado que no se detiene con presión: sangrado abundante por encías, nariz o heridas, llame a emergencias.
- Dolor de cabeza intenso y repentino, con vómitos o desmayo: llame a emergencias.
- Convulsiones o pérdida del conocimiento: llame a emergencias.
- ⚠Fiebre alta o escalofríos, especialmente si está recibiendo tratamiento.
- ⚠Cansancio extremo que impide realizar actividades básicas.
- ⚠Aparición de moretones nuevos o sangrado sin motivo.
- ⚠Síntomas de infección, como dolor al orinar, tos con flema o dolor de garganta intenso.
Síntomas comunes
- Cansancio o debilidad que no mejora con el descanso.
- Palidez, causada por una falta de glóbulos rojos (anemia).
- Fiebre o infecciones frecuentes, por la falta de glóbulos blancos sanos.
- Moretones o sangrados sin una causa clara, como sangrado de encías o hemorragias nasales.
- Pérdida de peso sin proponérselo.
- Dolor en los huesos o las articulaciones.
- Ganglios linfáticos inflamados, especialmente en el cuello, las axilas o la ingle.
Síntomas en niños
- En niños, los síntomas más frecuentes son palidez, cansancio y falta de energía.
- Pueden aparecer moretones con facilidad o pequeños puntos rojos en la piel (petequias).
- El niño puede tener infecciones recurrentes, como anginas o fiebre sin causa aparente.
- También puede haber dolor en los huesos o una sensación de malestar general.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores, los síntomas pueden ser más sutiles e inespecíficos.
- Pueden manifestarse como confusión, mareos o pérdida de equilibrio.
- La debilidad y el cansancio pueden confundirse con el envejecimiento normal.
- Puede haber falta de apetito y pérdida de peso sin razón clara.
Causas
Causas principales
- No se conoce una única causa. La LMA comienza cuando una célula de la médula ósea sufre un cambio (mutación) en su material genético (ADN), lo que hace que se multiplique sin control.
- En la mayoría de los casos, este cambio ocurre por azar y no se puede identificar una razón específica.
- No se debe a algo que usted haya hecho o dejado de hacer.
Factores de riesgo
- Edad avanzada (mayor de 65 años).
- Exposición a altas dosis de radiación, como haber recibido radioterapia previa por otro cáncer.
- Contacto prolongado con sustancias químicas como el benceno (presente en algunos entornos laborales).
- Tabaquismo.
- Algunas enfermedades de la sangre, como el síndrome mielodisplásico.
- Ciertas enfermedades hereditarias, como el síndrome de Down.
- Haber recibido quimioterapia en el pasado para tratar otro tipo de cáncer.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Acuda al médico o a urgencias de inmediato si tiene fiebre alta, sangrado sin causa o moretones que aparecen de repente.
- Si siente falta de aire, dolor de cabeza muy intenso o confusión, busque atención médica urgente.
Programe una cita de rutina si:
- Solicite una cita con su médico de cabecera si tiene cansancio que dura más de dos semanas, infecciones que no se curan o pérdida de peso sin explicación.
- Consulte también si nota palidez, moretones o sangrados frecuentes.
Diagnóstico
Para diagnosticar la LMA, el médico realizará un análisis de sangre y, si hay sospecha, una biopsia de médula ósea. Esta prueba consiste en extraer una pequeña muestra de médula ósea con una aguja para examinarla en el laboratorio. También se harán estudios genéticos para conocer las características de las células cancerosas.
Pruebas que se pueden realizar
- Hemograma completo: análisis de sangre para medir los glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
- Frotis de sangre periférica: exámen de una gota de sangre al microscopio para buscar células anormales.
- Aspirado y biopsia de médula ósea: extracción de una muestra de médula ósea para su análisis.
- Citogenética y estudios moleculares: pruebas que buscan cambios en los cromosomas o los genes para orientar el tratamiento.
Qué esperar en su cita
Si su médico sospecha de LMA, le derivará a un hematólogo, que es el especialista en enfermedades de la sangre. Las pruebas pueden tardar algunos días. Es útil llevar a un acompañante y anotar las preguntas que quiera hacer. El equipo le explicará los resultados y hablará sobre el plan de tratamiento con usted y su familia.
Tratamiento
El tratamiento de la LMA comienza poco después del diagnóstico y se adapta a cada persona. Incluye medicamentos (quimioterapia y terapias dirigidas), cuidados de apoyo y, en algunos casos, un trasplante de células madre. El objetivo es destruir las células cancerosas y permitir que la médula ósea vuelva a fabricar células sanas.
Autocuidado en el hogar
- Descanse lo suficiente y pida ayuda con las tareas diarias cuando lo necesite.
- Lleve un registro de su temperatura y comente al equipo si tiene fiebre.
- Evite el contacto con personas con infecciones y use mascarilla si se lo recomiendan.
- Mantenga una higiene cuidadosa, especialmente de manos y boca, para reducir el riesgo de infecciones.
Tratamientos médicos
El tratamiento principal de la LMA es la quimioterapia, que se administra por vía intravenosa en ciclos. Dependiendo de la edad, el estado general y las características de la leucemia, pueden añadirse otros medicamentos dirigidos a cambios específicos de las células cancerosas. En algunos pacientes se recomienda un trasplante de células madre (antes llamado trasplante de médula ósea), que permite reemplazar la médula enferma por células sanas de un donante. Su equipo médico le explicará en detalle cuál es el mejor plan para usted. No se mencionan nombres específicos de fármacos porque cada tratamiento se decide individualmente.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no se utiliza para tratar la leucemia mieloide aguda. En ocasiones, se coloca un catéter venoso central (un tubo delgado dentro de una vena para administrar medicamentos) como apoyo al tratamiento.
Vivir con esta afección
Vivir con LMA implica visitas frecuentes al hospital, análisis y tratamientos. Habrá días buenos y días difíciles. Es fundamental apoyarse en el equipo médico y en las personas queridas. No tema hacer preguntas y expresar cómo se siente.
Consejos de estilo de vida
- Lleve una alimentación segura: evite carnes o pescados crudos, huevos poco cocidos y verduras sin lavar.
- Beba suficiente agua, siguiendo las indicaciones de su médico en cuanto a la cantidad.
- Realice una actividad ligera, como caminar, si su médico lo permite.
- Mantenga una buena higiene del sueño y descanse siempre que su cuerpo lo pida.
Dieta y ejercicio
La dieta durante el tratamiento debe ser nutritiva y segura. Puede necesitar comidas blandas si tiene llagas en la boca o náuseas. El ejercicio no debe ser intenso; bastan paseos cortos o estiramientos suaves. Siempre consulte con su equipo antes de iniciar cualquier actividad física.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo, tristeza, ansiedad o irritabilidad. Hable con su médico sobre su estado emocional. Muchos hospitales tienen psicólogos o recursos de apoyo emocional. Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerse daño o de desear la muerte, busque ayuda de inmediato: acuda a emergencias o llame a una línea de crisis.
Prevención
En la mayoría de los casos, la LMA no se puede prevenir porque no se conoce la causa exacta. Sin embargo, evitar el tabaco, limitar la exposición a sustancias químicas dañinas y mantener un estilo de vida saludable puede reducir en general el riesgo de cáncer. Si ya ha tenido una enfermedad de la sangre, siga los controles que le recomiende su médico.
Vacunas
No existe vacuna para prevenir la LMA. Sin embargo, es importante tener al día las vacunas recomendadas para su edad y estado de salud, siempre que su médico lo considere apropiado, especialmente para evitar infecciones durante el tratamiento.
Programas de detección
No hay pruebas de cribado (detección precoz) para la LMA en personas que no tienen síntomas. El diagnóstico se realiza cuando aparecen signos de enfermedad.
Complicaciones
Si no se trata
- Infecciones graves que ponen en peligro la vida, al no haber suficientes glóbulos blancos sanos.
- Sangrados internos importantes por la falta de plaquetas.
- Anemia severa que causa fatiga extrema y daño a los órganos.
- La propagación de las células cancerosas a otros órganos.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico de la LMA ha mejorado mucho en las últimas décadas. Depende de factores como el tipo de cambios genéticos, la edad y la respuesta al tratamiento. Muchas personas alcanzan la remisión completa y pueden llevar una vida larga y plena. Aunque el proceso es difícil, hay tratamientos que ofrecen esperanza y un equipo de profesionales para acompañarle en cada paso.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 2 de agosto de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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