Embolia gaseosa: qué es y cómo se trata
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La embolia gaseosa ocurre cuando una burbuja de aire (u otro gas) entra en el torrente sanguíneo y bloquea un vaso sanguíneo. Esto puede impedir que la sangre llegue a órganos importantes como el cerebro, el corazón o los pulmones.
Datos clave
- Es una situación poco frecuente, pero puede ser grave si no se atiende a tiempo.
- Puede ocurrir durante procedimientos médicos, cirugías, o al bucear.
- El tratamiento temprano con oxígeno y cuidados de soporte suele lograr una buena recuperación.
No es común. La mayoría de las personas nunca la presentan, y los equipos médicos toman muchas medidas para evitar que el aire entre en los vasos sanguíneos durante cualquier procedimiento.
Puede afectar a personas que se someten a cirugías, catéteres venosos, diálisis o biopsias, así como a buceadores que ascienden demasiado rápido. También puede aparecer por ciertos traumatismos, aunque es muy raro.
Síntomas
- Dificultad respiratoria intensa o sensación de ahogo
- Dolor fuerte en el pecho
- Pérdida del conocimiento o desmayo
- Convulsiones
- Debilidad en un lado del cuerpo o dificultad para hablar (como un derrame cerebral)
- ⚠Mareo persistente o sensación de aturdimiento
- ⚠Confusión leve que no desaparece
- ⚠Falta de aire al hacer poco esfuerzo
Síntomas comunes
- Dificultad para respirar o sensación de falta de aire
- Dolor en el pecho
- Mareo o desmayo
- Confusión repentina
- Sentir mucho cansancio o debilidad
- Tos con sangre (en casos graves)
Síntomas en niños
- Irritabilidad o llanto sin causa clara
- Respiración rápida o dificultad para respirar
- Somnolencia excesiva o dificultad para despertar
- Color azulado en labios o piel
Síntomas en adultos mayores
- Confusión que aparece de repente
- Caídas o pérdida de equilibrio
- Respiración agitada o rápida
- Sentirse muy débil o apagado
Causas
Causas principales
- El aire entra por un catéter venoso o arterial durante procedimientos médicos
- Burbujas de aire que quedan en una jeringa o equipo de infusión usado en un hospital
- Cirugías, especialmente en el cerebro, el corazón o los pulmones
- Buceo con ascenso muy rápido (accidente de descompresión)
- Traumatismos en el tórax o el cuello que permiten la entrada de aire
Factores de riesgo
- Tener un catéter central o una vía intravenosa
- Ser sometido a cirugías o procedimientos invasivos
- Bucear a profundidad y ascender sin hacer paradas de seguridad
- Lesiones en el pecho o en vasos sanguíneos grandes
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes cualquier síntoma de embolia gaseosa después de un procedimiento médico o buceo, llama a emergencias de inmediato.
- Si aparecen dolor en el pecho, dificultad para respirar o confusión repentina.
Programe una cita de rutina si:
- Si has tenido una embolia gaseosa y te han dado el alta, acude a las citas de seguimiento indicadas por tu médico.
- Si tienes dudas sobre el riesgo de embolia gaseosa antes de una cirugía o procedimiento, habla con tu equipo médico.
Diagnóstico
El médico evalúa los síntomas y los antecedentes recientes (cirugía, catéter, buceo). Es una emergencia que se diagnostica principalmente por la sospecha clínica y luego se confirma con pruebas de imagen.
Pruebas que se pueden realizar
- Tomografía computarizada (TAC) para ver burbujas de aire en vasos u órganos
- Ecocardiograma para observar el corazón y detectar burbujas en sus cavidades
- Análisis de gases en sangre para medir el oxígeno y el dióxido de carbono
- Radiografía de tórax si hay síntomas respiratorios
Qué esperar en su cita
Si hay sospecha de embolia gaseosa, el equipo médico actuará rápido: te pondrán oxígeno, te colocarán en una posición especial y vigilarán tu corazón y tu respiración. Las pruebas se hacen en urgencias o en una unidad de cuidados intensivos.
Tratamiento
El tratamiento de la embolia gaseosa es una urgencia. El objetivo principal es restablecer el flujo de sangre, reducir la burbuja y mantener el oxígeno en el cuerpo. Cuanto antes se actúe, mejor es la recuperación.
Autocuidado en el hogar
- No intentes tratarlo en casa: es una emergencia médica.
- Si estás buceando y crees que tienes síntomas, sal del agua y busca ayuda médica de inmediato.
- Sigue al pie de la letra las indicaciones del equipo médico y acude a todas las revisiones.
Tratamientos médicos
En el hospital, el tratamiento puede incluir oxígeno al 100%, reposicionar el cuerpo para que la burbuja no bloquee el flujo, y en casos graves oxigenoterapia hiperbárica (una cámara especial que reduce el tamaño de la burbuja y mejora la oxigenación). También pueden administrar líquidos intravenosos y medicamentos para mantener la presión arterial y la función cardíaca.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No se requiere cirugía en la mayoría de los casos. Tratamientos como la aspiración de la burbuja a través de un catéter o la cirugía se reservan para situaciones muy concretas y graves.
Vivir con esta afección
Tras superar una embolia gaseosa, es importante recuperarse con calma. Algunas personas pueden necesitar rehabilitación para recuperar fuerza o funciones afectadas. Sigue las indicaciones de tu médico y no apresures la vuelta a la actividad normal.
Consejos de estilo de vida
- Descansa lo suficiente durante las primeras semanas.
- Evita bucear hasta que tu médico lo autorice.
- Reanuda tus actividades de forma gradual y con acompañamiento médico.
- Informa a tu médico de cualquier nuevo síntoma.
Dieta y ejercicio
Comer de forma equilibrada ayuda a la recuperación general. El ejercicio debe retomarse poco a poco y solo cuando el equipo médico lo apruebe. Evita el esfuerzo físico intenso al principio.
Salud mental y bienestar emocional
Pasar por una embolia gaseosa puede generar miedo o ansiedad, sobre todo si dejó secuelas. Es normal sentirse preocupado. Habla sobre tus emociones con tu médico o busca apoyo de un psicólogo si lo necesitas.
Prevención
En el entorno médico, sí: se usan protocolos estrictos para evitar que el aire entre en jeringas, catéteres y equipos de infusión. En el buceo, la prevención consiste en ascender lentamente, hacer las paradas de seguridad y cumplir las tablas de buceo.
Complicaciones
Si no se trata
- Daño cerebral por falta de oxígeno
- Infarto cardíaco o arritmias
- Insuficiencia respiratoria
- Parálisis o debilidad en partes del cuerpo
- Muerte, en los casos más graves
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas que reciben atención médica rápida se recuperan bien, aunque algunas pueden tener secuelas que requieren rehabilitación. El pronóstico es mucho mejor cuando el tratamiento comienza en los primeros minutos u horas. Con el apoyo adecuado, muchas personas vuelven a una vida plena y activa.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 14 de agosto de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
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