Mantener activos a los niños y niñas
Resumen
Mantener activos a los niños significa que se muevan y jueguen cada día lo suficiente para que su cuerpo y su mente crezcan sanos. No hablamos solo de deporte organizado ni de gimnasio: correr en el parque, caminar al colegio, bailar en casa, saltar, subir escaleras o jugar a la pelota también cuentan. Para la mayoría de los niños y niñas, la meta es moverse al menos 60 minutos al día de forma moderada o intensa, es decir, hasta quedarse un poco sin aire y sudar un poco. Ese tiempo se puede repartir en varios ratos cortos a lo largo del día.
Datos clave
- Se recomienda que los niños y niñas acumulen al menos 60 minutos diarios de actividad moderada o intensa, y se puede repartir en ratos cortos: no hace falta hacerlo todo de una vez.
- Al menos 3 días a la semana conviene incluir actividades que fortalezcan músculos y huesos, como saltar, trepar, jugar en el parque o hacer juegos de fuerza adaptados a su edad.
- El juego libre, el movimiento en familia y caminar o ir en bicicleta cuentan igual que un deporte de club, y muchas veces son más fáciles de mantener en el tiempo.
Sí, es un tema muy común. En muchos países una gran parte de los niños y adolescentes no llega a esos 60 minutos diarios. Pasar muchas horas sentado frente a las pantallas, los trayectos largos en coche y las ciudades con poco espacio seguro para jugar son algunas de las razones.
Afecta a todos los niños y niñas, desde bebés hasta adolescentes, aunque lo que necesita cada edad cambia. Los bebés necesitan movimiento libre en el suelo y tiempo boca abajo mientras están despiertos; los niños pequeños necesitan juego activo varias veces al día; y los adolescentes necesitan actividades que disfruten, porque a esa edad lo que más ayuda es elegir algo que les guste y compartirlo con amigos. También importa toda la familia: los adultos que se mueven son un modelo muy potente para los niños.
Síntomas
- Dificultad para respirar que no mejora al parar la actividad, o labios o cara de color azulado.
- Dolor en el pecho, desmayo o pérdida del conocimiento durante o después de hacer ejercicio.
- Señales de golpe de calor: piel muy caliente, confusión, dejar de sudar, vómitos o mucha somnolencia.
- Golpe fuerte en la cabeza con pérdida del conocimiento, vómitos repetidos o somnolencia intensa.
- Dolor repentino y muy intenso en una articulación, con deformidad o imposibilidad de moverla.
- ⚠Dolor o hinchazón en una articulación o en un músculo que no mejora en uno o dos días.
- ⚠Mareos, palpitaciones o sensación de que se va a desmayar al hacer esfuerzo.
- ⚠Cansancio extremo que no se explica por lo que ha hecho ese día.
- ⚠Heridas, ampollas o rozaduras que se infectan: enrojecimiento que crece, pus o fiebre.
Síntomas comunes
- Estas no son señales de una enfermedad, sino pistas que pueden indicar que un niño o una niña se mueve poco:
- Se cansa rápido al caminar, subir escaleras o jugar, en comparación con otros niños de su edad.
- Le cuesta dormirse o se despierta varias veces por la noche.
- Pasa la mayor parte de su tiempo libre sentado frente a una pantalla.
- Se muestra irritable, con poca energía o desanimado con frecuencia.
- Tiene menos equilibrio, fuerza o coordinación de lo esperable para su edad.
- Se queda sin aire con esfuerzos pequeños, como jugar unos minutos a la pelota.
Síntomas en niños
- En los niños pequeños, la actividad física se nota sobre todo en el juego: si corre, trepa, salta y se mueve con soltura cuando está despierto, va por buen camino.
- Puede que un niño se mueva poco porque aún no ha encontrado algo que le divierta, porque el espacio de juego no es seguro o porque pasa muchas horas sentado, y no porque haya algo malo en él.
- Si un niño evita moverse, se queja de dolor al caminar o se cae mucho más que otros de su edad, conviene comentarlo con su profesional de salud.
Síntomas en adultos mayores
- Aunque este tema se centra en la infancia, la actividad física también es muy importante en los adultos mayores, y los abuelos suelen ser un gran ejemplo para los niños.
- En los adultos mayores, moverse con regularidad ayuda a mantener la fuerza, el equilibrio y la independencia, y reduce el riesgo de caídas.
- Los paseos compartidos, bailar en casa o jugar en el parque con los nietos son formas sencillas de que todas las edades se muevan juntas.
Causas
Causas principales
- Demasiado tiempo de pantalla y de estar sentado, tanto en casa como en los desplazamientos.
- Falta de espacios seguros y cercanos para jugar: calles con mucho tráfico, parques lejos o en mal estado.
- Jornadas escolares largas y actividades extraescolares muy centradas en estar sentado.
- Horarios familiares ajustados, que dejan poco tiempo para salir o jugar juntos.
- Falta de opciones accesibles o de bajo costo para hacer deporte en el barrio.
- Que la actividad se viva como una obligación o un castigo, en lugar de como un juego.
Factores de riesgo
- Vivir en una zona urbana con poco espacio verde o poco seguro para caminar y jugar.
- Familias con recursos limitados que no pueden pagar actividades extraescolares.
- Niños con alguna discapacidad o dificultad de movimiento que no encuentran actividades adaptadas.
- Climas muy calurosos o muy fríos que reducen el tiempo al aire libre.
- Padres y madres con poco tiempo libre o que tampoco se mueven mucho.
- Exceso de pantallas disponibles en casa, sobre todo en el dormitorio.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor en el pecho, desmayo o dificultad para respirar durante el ejercicio.
- Dolor en una articulación o en una pierna que le impide caminar o apoyar el pie.
- Fiebre alta con mucho decaimiento después de hacer mucho esfuerzo o con mucho calor.
- Pérdida de peso sin explicación o dejar de comer de forma llamativa.
Programe una cita de rutina si:
- Quieres orientación sobre cuánta actividad es adecuada para su edad o cómo empezar.
- Tu hijo o hija tiene asma, una cardiopatía, diabetes u otra condición crónica y quieres saber qué actividad es segura.
- Notas que se cansa mucho más que antes o que ha dejado de disfrutar del juego y del movimiento.
- Te preocupa su peso, su postura o su sueño y quieres revisarlo con calma.
- Necesitas ayuda para encontrar actividades adaptadas a una discapacidad o a una dificultad de movimiento.
Diagnóstico
No existe una prueba que diga si un niño o una niña 'se mueve lo suficiente'. Lo habitual es una conversación tranquila con el profesional de salud sobre el día a día: cuánto tiempo juega al aire libre, cuántas horas pasa sentado, cómo duerme, qué le gusta hacer y qué le cuesta. También se revisa su crecimiento y su desarrollo motor, y se pregunta por el entorno familiar y escolar. La mayoría de las veces no hace falta nada más.
Pruebas que se pueden realizar
- En la mayoría de los casos no se necesita ninguna prueba.
- Medición de talla y peso, y revisión de la curva de crecimiento, que forma parte de las revisiones habituales.
- Valoración del desarrollo motor y del tono muscular mediante juegos y movimientos sencillos.
- Si el profesional sospecha un problema concreto, puede pedir análisis de sangre u otras pruebas; te explicará para qué sirven.
- En caso de dolor persistente en una articulación, puede solicitarse una radiografía o una ecografía.
Qué esperar en su cita
La consulta suele ser breve y sin complicaciones. El profesional escuchará tus preocupaciones, observará al niño moverse y dará recomendaciones prácticas y realistas para su edad y su familia. Lo más útil es llevar una idea aproximada de cómo es un día normal en casa: horarios, pantallas, juego y sueño.
Tratamiento
El 'tratamiento' aquí no es un medicamento, sino un cambio de hábitos sostenible y divertido. La clave es empezar poco a poco, elegir actividades que el niño o la niña disfrute y hacer partícipe a toda la familia. Los profesionales de salud suelen ayudar a fijar metas pequeñas y a resolver obstáculos concretos, como el tiempo, el clima, la seguridad del barrio o el costo.
Autocuidado en el hogar
- Empezad con 10 o 15 minutos extra de juego activo al día e id aumentando poco a poco hasta llegar a los 60 minutos.
- Ofreced varias opciones y dejad que el niño elija: cuando algo le gusta, se mantiene solo.
- Convertid los trayectos en movimiento: caminar o ir en bicicleta al colegio o a comprar, si es seguro.
- Probad el juego libre antes que el deporte de competición; correr, bailar, saltar la cuerda o trepar cuentan igual.
- Poned límites claros y pactados al tiempo de pantalla, y evitad pantallas en el dormitorio y durante las comidas.
- Buscad momentos en familia: un paseo después de cenar, bailar en el salón o un partido en el parque el fin de semana.
- Asegurad el descanso: los niños que duermen bien tienen más energía para moverse.
- Adaptad la actividad al clima: agua y sombra en días de calor, varias capas de ropa en días fríos.
- Hacedlo social: invitar a un amigo o a un vecino multiplica las ganas de moverse.
- Celebrad el esfuerzo y la diversión, no los resultados ni las marcas.
Tratamientos médicos
En la mayoría de los casos, el manejo consiste en orientación y acompañamiento: revisar hábitos, resolver dudas y hacer seguimiento en las revisiones habituales. Si existe una condición que dificulta el movimiento o el ejercicio, como asma, una cardiopatía, diabetes, obesidad o una dificultad del desarrollo, el profesional de salud adaptará las recomendaciones y tratará esa condición según corresponda. También puede derivar a fisioterapia, a un programa de ejercicio supervisado o a un especialista en nutrición o en salud mental. Ningún medicamento sustituye a la actividad física; si se receta algún fármaco, será para la condición de base y siempre bajo indicación del profesional.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No aplica en este tema. La actividad física infantil no se trata con cirugía. Solo en casos muy concretos, como una lesión deportiva grave, un especialista podría plantear una intervención; sería una situación poco frecuente y siempre explicada con detalle por el equipo médico.
Vivir con esta afección
La actividad física funciona mejor cuando forma parte de la rutina y no se vive como una tarea extra. Ayuda tener un horario previsible: juego al aire libre después del colegio, un paseo familiar después de cenar, deporte o baile el fin de semana. También ayuda bajar las exigencias en los días complicados: en vez de nada, cinco minutos de baile en el salón siguen contando. La constancia vale mucho más que la intensidad.
Consejos de estilo de vida
- Pensad en el movimiento como algo cotidiano: subir escaleras, ayudar en casa, caminar al colegio o pasear al perro.
- Tened a mano material sencillo: una pelota, una comba, tizas para pintar en el suelo o una bicicleta.
- Buscad espacios seguros y cercanos: un parque, una plaza, el patio de un vecino o una pista deportiva del barrio.
- Pactad en familia las normas de pantallas y revisadlas de vez en cuando, sin castigos.
- Dormid horarios regulares; el descanso y el movimiento se refuerzan mutuamente.
- Recordad que los adultos también cuentan: si os ve moverse, es más probable que se muevan.
Dieta y ejercicio
Moverse y comer bien van de la mano. Ofreced agua como bebida habitual, comidas variadas con frutas, verduras, legumbres y cereales, y evitad picoteos constantes entre horas. No hace falta hablar de dietas ni pesar los alimentos: lo importante es que el niño coma con calma, en familia cuando sea posible, y que tenga energía suficiente para jugar. Si come poco o tiene alguna alergia o intolerancia, consultad con vuestro profesional de salud o con un especialista en nutrición.
Salud mental y bienestar emocional
El movimiento tiene un efecto muy positivo en el ánimo: ayuda a regular el estrés, mejora el sueño y aumenta la confianza en uno mismo. Al mismo tiempo, el exceso de pantallas, el sedentarismo y la presión por el rendimiento pueden afectar al bienestar emocional del niño. Si notas que está triste, ansioso, irritable o que ha dejado de disfrutar de cosas que antes le gustaban, habladlo con calma y consultad con un profesional. Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerse daño o ideas de quitarse la vida, buscad ayuda profesional de inmediato y contactad con los servicios de emergencia de tu país; no lo dejéis para después.
Prevención
Se puede favorecer desde muy temprano. Los hábitos que se crean en la infancia suelen acompañar toda la vida, y las familias y los colegios son los lugares donde más se puede influir. No se trata de conseguir un niño perfectamente deportista, sino de que crezca con la sensación de que moverse es algo natural, agradable y parte del día.
Programas de detección
No hay una prueba de cribado específica para la falta de actividad física. Lo que sí se hace en las revisiones habituales del niño sano es revisar el crecimiento, el desarrollo motor y los hábitos, además de preguntar por el sueño, las pantallas y el juego. Esas revisiones son un buen momento para plantear dudas.
Complicaciones
Si no se trata
- Menor fuerza muscular, huesos más frágiles y peor equilibrio.
- Mayor probabilidad de ganar peso de forma poco saludable.
- Sueño de peor calidad y más cansancio durante el día.
- Más irritabilidad, ansiedad o desánimo, y menor autoestima.
- Dificultades de atención y de rendimiento escolar.
- Mayor riesgo, con los años, de problemas de salud como hipertensión, diabetes tipo 2 o problemas del corazón.
Pronóstico a largo plazo
El panorama es muy alentador. Los niños responden rápido al movimiento: en pocas semanas se nota más energía, mejor sueño y mejor humor. Cada minuto de juego cuenta y nunca es tarde para empezar. Con apoyo de la familia y del entorno, la mayoría de los niños y niñas encuentran su manera de moverse y la mantienen.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las recomendaciones de salud difieren según el país y la región. Esta página es educación general y puede no coincidir con las guías, los medicamentos o la práctica del lugar donde vive. Comente sus dudas con su médico o profesional de salud y siga las recomendaciones locales cuando existan.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Ninguna guía nombra este tema
Aquí no se cita ninguna guía de salud ni capítulo clínico que nombre exactamente este tema. Esta página es solo para educación e información general. No es un diagnóstico, un plan de tratamiento ni un consejo médico personal. Consulte a su médico y siga su consejo. Si los síntomas son graves, repentinos o preocupantes, busque atención médica pronto y, en una emergencia, llame al número local de emergencias. Ruqelo LLC no es responsable de las consecuencias médicas o legales de las decisiones basadas en esta información.
Última actualización: 22 de octubre de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Guidance may differ by country or region. Confirm local recommendations with a qualified healthcare provider.