Chronic fatigue living in children
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La fatiga crónica en niños, también llamada síndrome de fatiga crónica (SFC) o encefalomielitis miálgica (EM), es una enfermedad que provoca un cansancio extremo que no mejora con el descanso. Este cansancio dura por lo menos seis meses y puede empeorar después de hacer actividad física o mental. No es un simple cansancio pasajero.
Datos clave
- El síntoma principal es un cansancio profundo que no se quita con dormir o descansar.
- Puede comenzar después de una infección, como un resfriado o una gripe.
- No hay una prueba de laboratorio que la diagnostique; se diagnostica por los síntomas y descartando otras enfermedades.
- El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
No es muy común, pero afecta a aproximadamente 1 de cada 100 niños y adolescentes. Puede ser difícil de reconocer porque sus síntomas se parecen a los de otras enfermedades.
Afecta a niños y adolescentes de todas las edades, pero es más frecuente en chicas que en chicos. También es más común entre los 11 y los 18 años.
Síntomas
- Si el niño tiene mucha dificultad para respirar, dolor en el pecho o se desmaya de repente, llame a emergencias inmediatamente (112 en España, 911 en muchos países de América Latina).
- Si el niño expresa ideas de hacerse daño o de suicidio, busque ayuda de urgencia.
- ⚠Si la fatiga empeora muy rápido o el niño no puede levantarse de la cama en absoluto.
- ⚠Si tiene fiebre alta que no baja o signos de infección (por ejemplo, dolor al orinar, tos con sangre).
- ⚠Si el niño tiene convulsiones o pierde el conocimiento aunque sea por un momento.
Síntomas comunes
- Cansancio extremo que dura más de 6 meses.
- Empeoramiento del cansancio después de hacer ejercicio o actividad mental (se llama 'malestar post-esfuerzo').
- Dificultad para concentrarse o recordar cosas (niebla mental).
- Dolor de cabeza frecuente.
- Dolor en músculos y articulaciones sin hinchazón ni enrojecimiento.
- Sueño no reparador: despertar sintiéndose igual de cansado.
- Mareos o sensación de desmayo al levantarse rápidamente.
Síntomas en niños
- Los niños pueden tener más dolor de estómago, náuseas o vómitos.
- Pueden estar más irritables o tener cambios de humor.
- La fatiga puede hacer que falten mucho a la escuela.
- Algunos niños se sienten mejor los fines de semana, pero empeoran los lunes por la exigencia escolar.
Síntomas en adultos mayores
- Este artículo se enfoca en niños, pero en adultos mayores la fatiga crónica puede confundirse con otras enfermedades como la fibromialgia o la depresión.
- En personas mayores, el cansancio extremo puede aumentar el riesgo de caídas y de aislamiento.
Causas
Causas principales
- No se conoce una causa exacta. Puede desencadenarse después de una infección viral, como el virus de Epstein-Barr (mononucleosis) o la gripe.
- También se cree que el sistema inmunitario puede alterarse y causar inflamación.
- Factores genéticos: a veces hay más casos en la misma familia.
- Estrés físico o emocional intenso puede contribuir.
Factores de riesgo
- Ser mujer adolescente.
- Tener entre 11 y 18 años.
- Antecedentes familiares de síndrome de fatiga crónica.
- Haber tenido una infección grave reciente.
- Sufrir mucho estrés en la escuela o en casa.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el cansancio aparece de repente y es muy intenso, impidiendo al niño levantarse de la cama.
- Si hay pérdida de peso sin causa clara, fiebre diaria o sudores nocturnos.
- Si el niño tiene dolores de cabeza muy fuertes que no se alivian con descanso.
Programe una cita de rutina si:
- Si el niño tiene cansancio que dura más de dos semanas y afecta su vida diaria (escuela, juego, amigos).
- Si el descanso y dormir bien no le devuelven la energía.
- Si nota cambios en el rendimiento escolar o en el estado de ánimo que no se explican.
Diagnóstico
No hay una prueba de laboratorio que confirme la fatiga crónica. El médico (pediatra o especialista) hará preguntas sobre los síntomas, la historia clínica del niño y realizará un examen físico. También pedirá análisis de sangre y orina para descartar otras enfermedades que puedan causar cansancio, como anemia, problemas de tiroides o infecciones.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre completo (hemograma, vitaminas, hormonas tiroideas).
- Análisis de orina.
- En algunos casos, estudios del sueño o pruebas de esfuerzo.
- Cuestionarios para evaluar la fatiga y el impacto en la vida diaria.
Qué esperar en su cita
El diagnóstico puede llevar tiempo porque los síntomas son similares a otros trastornos. El médico trabajará con usted y su hijo para identificar el patrón de fatiga y descartar otras causas. Es importante ser paciente y colaborar con el equipo de salud.
Tratamiento
No existe una cura, pero hay tratamientos que ayudan a manejar los síntomas y mejorar la calidad de vida. El plan de tratamiento se adapta a cada niño y suele combinar cambios en el estilo de vida, apoyo psicológico y, a veces, medicamentos para aliviar síntomas específicos como el dolor o los problemas de sueño. Siempre bajo la supervisión del médico.
Autocuidado en el hogar
- Establecer una rutina de sueño regular: acostarse y levantarse a la misma hora.
- Aprender a 'dosificar la energía': alternar actividades con descansos, no hacer todo en un día.
- Llevar un diario de fatiga para identificar qué actividades empeoran los síntomas.
- Evitar el esfuerzo excesivo: hacer ejercicio suave, como estiramientos o caminatas cortas, y aumentar poco a poco bajo consejo médico.
- Mantener una alimentación equilibrada con comidas pequeñas y frecuentes.
- Hablar con la escuela para ajustar horarios o permitir descansos durante el día.
Tratamientos médicos
El médico puede recomendar terapia cognitivo-conductual para ayudar al niño a manejar pensamientos y emociones relacionados con la fatiga. También puede indicar fisioterapia suave o terapia ocupacional para mejorar la actividad diaria. En algunos casos, se usan medicamentos para el dolor, los trastornos del sueño o la depresión, siempre recetados por un profesional. No se debe automedicar.
Vivir con esta afección
Vivir con fatiga crónica significa aprender a escuchar al cuerpo. Los niños necesitan apoyo en casa y en la escuela para adaptar las exigencias diarias. Es importante priorizar las actividades que más les importan y aceptar que algunos días serán mejores que otros. Los padres pueden ayudar creando un ambiente tranquilo y sin presión.
Consejos de estilo de vida
- Mantener una rutina diaria con horarios fijos para comer y dormir.
- Limitar el tiempo de pantallas antes de acostarse.
- Hacer pausas durante el estudio o el juego para no agotarse.
- Realizar actividades placenteras de baja intensidad, como leer o dibujar.
- Evitar comparar al niño con otros de su edad; cada uno tiene su propio ritmo.
Dieta y ejercicio
Una alimentación saludable ayuda al cuerpo a tener energía. Ofrézcale comidas variadas y evite los alimentos muy procesados. En cuanto al ejercicio, el reposo total puede empeorar la fatiga, pero el exceso también. Lo mejor es empezar con ejercicios muy suaves bajo la guía de un médico o fisioterapeuta, como caminar 5 minutos al día e ir aumentando poco a poco si se siente bien.
Salud mental y bienestar emocional
La fatiga crónica puede hacer que los niños se sientan frustrados, tristes o solos. Pueden perder amigos si no pueden jugar o ir a la escuela con regularidad. Es normal sentir ansiedad o preocupación por el futuro. Hablar sobre estos sentimientos con la familia, un consejero escolar o un psicólogo puede ayudar mucho.
Prevención
No hay una forma segura de prevenir la fatiga crónica, porque no se conoce su causa exacta. Sin embargo, llevar un estilo de vida saludable, manejar el estrés y descansar adecuadamente después de infecciones puede ayudar a reducir el riesgo.
Vacunas
Las vacunas recomendadas protegen contra infecciones que podrían desencadenar la fatiga crónica. Es importante mantener al día el calendario de vacunación infantil.
Programas de detección
No hay una prueba de detección para la fatiga crónica. El diagnóstico se realiza cuando aparecen los síntomas.
Complicaciones
Si no se trata
- Ausentismo escolar y retraso en el aprendizaje.
- Aislamiento social y pérdida de amistades.
- Depresión o ansiedad.
- Disminución de la actividad física que puede empeorar la fatiga.
Pronóstico a largo plazo
Con el tratamiento adecuado y el apoyo familiar y escolar, muchos niños mejoran con el tiempo. Algunos se recuperan por completo, mientras que otros pueden tener síntomas de larga duración pero aprender a manejarlos. Es importante no perder la esperanza y trabajar junto al equipo de salud para encontrar lo que funcione mejor para cada niño.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 27 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.