Infección de la sangre por un catéter central (CLABSI)
Resumen
Una infección del torrente sanguíneo asociada a catéter central (en inglés, CLABSI) ocurre cuando gérmenes —casi siempre bacterias, a veces hongos— entran en la sangre a través de un catéter venoso central. Un catéter central es un tubo delgado y flexible que un profesional de salud coloca en una vena grande, por ejemplo en el cuello, el pecho o la ingle, y que puede quedarse puesto durante días o semanas. Sirve para administrar medicamentos, líquidos o alimentación especial, y para sacar sangre sin pinchar muchas veces. Cuando ese tubo se contamina, los gérmenes pueden pasar directamente a la sangre y causar una infección seria. No es lo mismo que una infección en la piel alrededor del catéter: aquí los gérmenes ya están dentro del torrente sanguíneo.
Datos clave
- Se llama CLABSI porque está causada por un catéter central (la vía que llega a una vena grande cerca del corazón) y afecta a la sangre.
- La fiebre es el signo más frecuente, sobre todo si aparece de forma repentina en alguien que tiene o tuvo hace poco un catéter central.
- Es una infección seria, pero se trata y muchas personas se recuperan bien, especialmente si se detecta pronto.
- Los equipos de salud tienen formas muy eficaces de prevenirla cuando colocan y cuidan el catéter.
No es frecuente en términos generales, pero sí es una de las infecciones más importantes que pueden aparecer en personas hospitalizadas, sobre todo en unidades de cuidados intensivos. Con las medidas de prevención actuales su frecuencia ha bajado mucho en muchos hospitales.
Afecta a personas que tienen o han tenido hace poco un catéter venoso central. Es más probable en quienes están en cuidados intensivos, en personas con cáncer o con las defensas bajas, en quienes reciben diálisis o alimentación por vena, en grandes quemados y en bebés prematuros. También puede ocurrir en personas que llevan el catéter en casa para un tratamiento prolongado.
Síntomas
- Dificultad para respirar o respiración muy rápida y superficial.
- Desmayo, mareo intenso al ponerse de pie o presión arterial muy baja (te sientes como si fueras a desmayarte).
- Confusión repentina, desorientación o dificultad para mantenerse despierto.
- Fiebre alta con temblores fuertes y escalofríos incontrolables.
- Piel fría, pálida, moteada o de color azulado, o labios azulados.
- Muy poca orina o ninguna durante horas.
- Dolor en el pecho o el corazón late muy rápido y de forma irregular.
- ⚠Fiebre de nueva aparición si tienes o has tenido un catéter central en las últimas semanas.
- ⚠Escalofríos o sensación de frío intenso sin causa clara.
- ⚠Enrojecimiento, dolor, hinchazón o secreción en el lugar donde está el catéter.
- ⚠El catéter se ha salido parcialmente, está roto o la zona se ha mojado y la gasa está sucia.
- ⚠Malestar general fuerte o vómitos que no te dejan beber.
Síntomas comunes
- Fiebre, a menudo con escalofríos o temblores fuertes (tiritar de forma intensa aunque haga calor).
- Sensación de malestar general, cansancio extremo o decaimiento.
- Enrojecimiento, hinchazón, calor o dolor en la piel donde entra el catéter.
- Salida de líquido, pus o sangre por la zona del catéter.
- Latidos del corazón rápidos, respiración acelerada o presión arterial baja.
- Náuseas, vómitos o dolor abdominal.
- Sudoración o piel fría y pegajosa en los casos más graves.
Síntomas en niños
- Fiebre o temperatura más baja de lo normal en bebés pequeños.
- Irritabilidad, llanto difícil de calmar o mucho sueño.
- Rechazo del pecho o del biberón, o comer menos de lo habitual.
- Cambios en el comportamiento: decaimiento o estar muy inquieto.
- Enrojecimiento o hinchazón alrededor del catéter, o que la zona supure.
Síntomas en adultos mayores
- Confusión, desorientación o somnolencia nueva, a veces sin fiebre alta.
- Caídas o debilidad repentina.
- Falta de apetito y cansancio que no se explica.
- Temperatura corporal más baja de lo normal en lugar de fiebre.
- Enrojecimiento o secreción en la zona del catéter que la persona mayor puede no notar ni comentar.
Causas
Causas principales
- Gérmenes de la propia piel que entran por el punto donde el catéter atraviesa la piel, sobre todo en los primeros días.
- Gérmenes que llegan a la conexión del catéter (la zona donde se enganchan las bolsas y jeringas) cuando se manipula sin una limpieza adecuada.
- Falta de higiene de manos al colocar o manipular el catéter.
- Contaminación de los líquidos o medicamentos que se administran por la vía.
- Dejar el catéter puesto más tiempo del necesario o mantenerlo cuando ya no se usa.
- Humedad o suciedad bajo el apósito que cubre la entrada del catéter.
- Que el catéter se coloque en la ingle, donde hay más gérmenes en la piel.
Factores de riesgo
- Estar en una unidad de cuidados intensivos o una hospitalización prolongada.
- Tener las defensas bajas por una enfermedad, un tratamiento oncológico o un trasplante.
- Recibir nutrición especial por vena o diálisis a través del catéter.
- Llevar un catéter con varias luces (varios canales) o durante mucho tiempo.
- Tener quemaduras extensas o heridas graves en la piel.
- Ser un bebé prematuro o un recién nacido ingresado.
- Necesitar el catéter colocado con urgencia, sin todas las medidas de preparación habituales.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Tienes fiebre, escalofríos o temblores y llevas o llevabas un catéter central.
- Ves enrojecimiento, hinchazón, dolor o pus alrededor del catéter.
- El apósito está sucio, mojado o despegado, o el catéter parece haberse movido.
- Te sientes muy cansado, mareado o confuso de forma nueva.
- Tienes vómitos o diarrea y no puedes beber lo suficiente.
Programe una cita de rutina si:
- Quieres aprender a cuidar el catéter en casa y revisar tu técnica de limpieza.
- Notas la piel irritada alrededor del apósito por el esparadrapo.
- Tienes dudas sobre cuándo se debe cambiar el apósito o las conexiones.
- Necesitas saber qué hacer antes de una revisión o si el catéter ya no se usa.
- Te sientes ansioso o inseguro por llevar el catéter en casa.
Diagnóstico
El médico empieza por preguntarte por tus síntomas, cuándo aparecieron y cuánto tiempo llevas con el catéter, y te explora, mirando la zona de entrada y tomando la temperatura y la presión. La prueba clave son los análisis de sangre llamados hemocultivos: se saca un poco de sangre, normalmente del catéter y también de otra vena del brazo, y se pone en unos recipientes especiales para ver si crecen gérmenes. A veces también se cultiva la punta del catéter cuando se retira, o se hacen pruebas de imagen si se sospecha que la infección ha llegado a otra zona del cuerpo.
Pruebas que se pueden realizar
- Hemocultivos: análisis de sangre para buscar gérmenes, tomados por el catéter y por otra vena.
- Analítica general de sangre para ver las defensas, la inflamación y el funcionamiento de los órganos.
- Cultivo de la punta del catéter si se decide retirarlo.
- Cultivo de la secreción de la piel alrededor del catéter, si la hay.
- Pruebas de imagen, como ecografía o ecocardiograma, si se sospecha que la infección afecta el corazón u otra zona.
- Medición repetida de la temperatura, la presión arterial y la frecuencia cardiaca para vigilar cómo evolucionas.
Qué esperar en su cita
Te harán varias extracciones de sangre, a veces en momentos distintos, y puede que te cambien el catéter o te lo retiren. Los resultados de los cultivos suelen tardar entre uno y tres días, así que es posible que empiecen el tratamiento antes de saber exactamente qué germen es. Mientras tanto te vigilarán la temperatura, la presión y cómo te sientes. Es normal sentir molestia con las pruebas, pero ayudan a elegir el tratamiento correcto.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es eliminar los gérmenes y evitar que la infección se extienda. Casi siempre se empieza pronto, a veces incluso antes de tener los resultados de los cultivos, porque esperar puede ser peligroso. En muchos casos el catéter central se retira, porque los gérmenes se esconden en su superficie y es difícil eliminarlos mientras siga puesto. Además se controlan los síntomas, se vigilan los signos vitales y se apoya al cuerpo con líquidos y cuidados generales.
Autocuidado en el hogar
- Avisa de inmediato a tu equipo de salud si tienes fiebre, escalofríos o cambios en la zona del catéter.
- Mantén el apósito seco y limpio; si se moja o se despega, avisa para que lo cambien.
- No toques ni manipules las conexiones del catéter: deja esa tarea a personal entrenado.
- Lávate las manos con agua y jabón o usa gel hidroalcohólico antes y después de cualquier contacto con el catéter.
- Bebe suficientes líquidos si tu equipo médico te lo permite, y descansa lo necesario mientras te recuperas.
- Dile a cualquier profesional que te atienda que llevas o llevabas un catéter central.
- Sigue las instrucciones de tu equipo sobre cuándo se debe revisar, cambiar o retirar el catéter.
Tratamientos médicos
El tratamiento principal son antibióticos (medicamentos que combaten las bacterias) administrados por vía intravenosa, normalmente en el hospital. El equipo sanitario elige el tipo y la duración según el germen encontrado, la gravedad de la infección y tu estado de salud general; si se trata de un hongo, se usan medicamentos antifúngicos. También pueden retirar o cambiar el catéter, administrar líquidos por vena y controlar la presión arterial y otros signos vitales. En los casos más graves puede ser necesario el ingreso en cuidados intensivos para una vigilancia estrecha. Nunca tomes ni dejes de tomar medicamentos por tu cuenta: sigue siempre las indicaciones del equipo que te atiende.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Rara vez se necesita cirugía. Puede plantearse si la infección afecta una válvula del corazón, si se forma un absceso (una colección de pus) en algún órgano, o si hay que colocar un catéter nuevo en otra zona. En esos casos, el equipo médico te explicará por qué lo recomienda y qué implica.
Vivir con esta afección
Si vuelves a casa con un catéter central, la vida diaria sigue siendo posible, pero necesita algunos cuidados constantes. Organiza los cambios de apósito y las revisiones según el calendario que te den, revisa la zona cada día y mantén el material de cura en un lugar limpio y seco. Muchas personas hacen vida normal dentro de lo que su estado de salud permite, con la tranquilidad de saber qué señales deben vigilar.
Consejos de estilo de vida
- Establece una rutina diaria para mirar la zona del catéter y comprobar que el apósito esté limpio y bien pegado.
- Evita mojar el apósito: pregunta a tu equipo cómo ducharte de forma segura.
- Mantén las uñas cortas y limpias si vas a estar cerca de la zona, y lávate las manos con frecuencia.
- No permitas que visitas ni niños toquen el catéter ni las conexiones.
- Lleva siempre a mano el teléfono de tu equipo de referencia y una lista de tus medicamentos.
- Evita el tabaco, que dificulta la cicatrización y la recuperación de las infecciones.
- Duerme lo suficiente y pide ayuda cuando la necesites: el descanso forma parte del tratamiento.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial contra esta infección. Durante la recuperación conviene comer de forma variada y suficiente, con frutas, verduras, proteínas y líquidos, para ayudar a tu cuerpo a recuperar fuerzas; si tienes indicaciones dietéticas por otra enfermedad, síguelas. Sobre el movimiento, empieza con paseos suaves y ve aumentando poco a poco según te sientas. Pregunta a tu equipo si hay algún movimiento que debas evitar por el catéter (por ejemplo, levantar peso con el brazo donde está).
Salud mental y bienestar emocional
Pasar por una infección y llevar un catéter puede dar miedo, cansancio emocional o sensación de pérdida de control. Es una reacción comprensible. Habla de cómo te sientes con tu equipo de salud: no es un tema menor y forma parte del cuidado. Si la angustia es intensa, te cuesta dormir o aparecen pensamientos de hacerte daño, pide ayuda profesional cuanto antes; en una emergencia llama al servicio de urgencias de tu país (en España, el 112).
Prevención
Sí, en gran medida. Los hospitales siguen protocolos muy estudiados que reducen mucho el riesgo: higiene de manos antes y después de tocar el catéter, limpieza de la piel con un antiséptico adecuado antes de colocarlo, uso de medidas estériles (guantes, bata, mascarilla y paño estéril), revisión diaria de si el catéter sigue siendo necesario y retirada lo antes posible. Si llevas el catéter en casa, el cuidado diario y una buena técnica de limpieza son la mejor protección.
Vacunas
No existe una vacuna que prevenga esta infección en concreto. Sí conviene mantener al día las vacunas recomendadas para tu edad y situación de salud, porque otras infecciones pueden debilitarte; tu equipo médico te dirá cuáles son adecuadas para ti.
Programas de detección
No hay una prueba de cribado para la población general. Lo que sí se hace es vigilar: en el hospital se revisa la zona del catéter y la temperatura a diario, y en casa debes observar la piel y avisar si aparece fiebre o cambios.
Complicaciones
Si no se trata
- Sepsis: la infección se extiende y el cuerpo responde de forma exagerada, lo que puede dañar órganos.
- Shock séptico, con presión arterial peligrosamente baja.
- Infección en otros lugares, como las válvulas del corazón, los huesos o las articulaciones.
- Coágulos en la vena donde está el catéter.
- Estancia hospitalaria más larga y recuperación más lenta.
- Mayor debilidad y pérdida de masa muscular tras una hospitalización prolongada.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con esta infección mejoran con tratamiento oportuno. Cuanto antes se detecta y se trata, mejor suele ser la evolución. Es una infección que se toma en serio, pero los equipos de salud saben cómo manejarla, y las medidas de prevención actuales hacen que cada vez sea menos frecuente. Tu papel es importante: avisar rápido si aparece fiebre o cambios en el catéter marca una gran diferencia.
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Última actualización: 22 de octubre de 2026
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