Cólico: qué es, síntomas y cómo aliviarlo
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El cólico es un dolor abdominal fuerte en forma de oleadas que aparece y desaparece. Se produce cuando un órgano con músculo liso —como el intestino, el riñón, la vejiga o la vesícula biliar— se contrae con fuerza, normalmente para intentar desplazar algo que lo obstruye (gases, heces, una piedra o bilis). Aunque el dolor puede ser muy intenso, en muchos casos es pasajero y no indica un problema grave.
Datos clave
- El dolor del cólico suele venir en olas, con alivio entre cada ola.
- El cólico del lactante es común y desaparece solo, por lo general a los 4-6 meses.
- Los cólicos relacionados con piedras en el riñón o en la vesícula se pueden tratar y prevenir.
- En los bebés, el llanto por cólico puede durar horas, pero el bebé suele estar sano y bien alimentado.
Sí. Es uno de los motivos de consulta más habituales en atención primaria y urgencias. Se calcula que afecta a una parte importante de los bebés y también es frecuente en adultos con cálculos renales o biliares.
Afecta a todas las edades. En los primeros meses de vida es típico el cólico del lactante. En adultos, es más frecuente en personas de 20 a 60 años, especialmente con antecedentes de piedras en el riñón o la vesícula. Las personas mayores también pueden sufrirlo por estreñimiento o problemas digestivos.
Síntomas
- Llame al número de emergencias de su país (112 en España) si el dolor es súbito, insoportable y no cede.
- Llame si hay fiebre alta, escalofríos, vómitos con sangre o heces negras.
- Llame si el abdomen está muy rígido o duele al tocarlo.
- Llame si la persona se desmaya, está confusa o tiene dificultad para respirar.
- ⚠Acuda el mismo día a su centro de salud o a urgencias si el dolor dura más de unas horas sin mejorar.
- ⚠Acuda si hay vómitos repetidos que impiden beber líquidos.
- ⚠Acuda si nota sangre en la orina o dolor al orinar.
- ⚠Acuda si un bebé con cólicos tiene fiebre, rechaza el alimento, está decaído o no gana peso.
Síntomas comunes
- Dolor abdominal intenso que va y viene en oleadas (retortijones).
- Sensación de hinchazón o tripa distendida.
- Náuseas o vómitos sin otra causa clara.
- Dolor que puede bajar hacia la espalda, la ingle o la parte alta del abdomen según el origen.
- Sudoración, palidez o necesidad de moverse buscando una postura de alivio.
Síntomas en niños
- Llanto inconsolable en un bebé por lo demás sano, sobre todo por la tarde o la noche.
- Episodios de llanto que duran más de 3 horas al día y se repiten más de 3 días a la semana.
- El bebé se pone rojo, cierra los puños, flexiona las piernas sobre la tripa y expulsa gases.
- El llanto se calma temporalmente al cogerle en brazos, mecerle o con el chupete.
Síntomas en adultos mayores
- Dolor cólico después de comer, sobre todo tras comidas con mucha grasa (posible origen en la vesícula).
- Dolor en un costado o en la parte baja de la espalda, que puede bajar hacia la ingle (posible origen en el riñón).
- Cambios en las deposiciones: estreñimiento o ausencia de gases.
- Fiebre baja, malestar o pérdida de apetito acompañando al dolor.
Causas
Causas principales
- Espasmos del intestino por gases, estreñimiento, comidas copiosas o intolerancias alimentarias.
- Piedras en el riñón (cálculos renales) que dificultan el paso de la orina.
- Piedras en la vesícula (cálculos biliares) que obstruyen la salida de la bilis.
- Infecciones del intestino o de las vías urinarias.
- En los bebés, inmadurez del sistema digestivo y acumulación de gases.
Factores de riesgo
- Tener menos de 4 meses (en el caso del cólico del lactante).
- Antecedentes personales o familiares de cálculos renales o biliares.
- Beber poca agua o deshidratarse con frecuencia.
- Dieta baja en fibra, alta en grasas, sal o azúcares.
- Estreñimiento crónico.
- Estrés o tensión emocional, que puede aumentar los espasmos del intestino.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el dolor no cede y se vuelve constante o le impide hacer su vida normal.
- Si aparece fiebre junto con el dolor abdominal.
- Si hay vómitos repetidos, sangre en vómitos, orina o heces.
- Si el bebé llora durante horas y no se calma con medidas de consuelo, o si tiene fiebre o decaimiento.
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene episodios de dolor cólico varias veces o el patrón cambia.
- Si quiere saber si su alimentación o sus hábitos favorecen los cólicos.
- Si le preocupa el llanto del bebé y quiere orientación.
- Si tiene antecedentes de cálculos y quiere prevenir nuevos episodios.
Diagnóstico
El médico de familia le preguntará por el dolor: dónde lo nota, cuándo empezó, si va en oleadas, qué lo empeora o lo alivia, y si tiene otros síntomas. Después explorará su abdomen con las manos. Según la sospecha, pedirá pruebas para descartar piedras, infecciones u otras causas. En el caso de un bebé, el pediatra valorará si el llanto encaja en el cólico del lactante y si el bebé está sano y ganando peso.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina para descartar infección o sangre.
- Análisis de sangre para valorar los riñones, el hígado o signos de inflamación.
- Ecografía abdominal para detectar piedras en el riñón o en la vesícula.
- Radiografía o tomografía solo si hay duda sobre una obstrucción grave.
- En el cólico del lactante, normalmente no se necesitan pruebas si las características son típicas.
Qué esperar en su cita
El médico le explicará qué es probable que esté pasando y qué puede hacer usted en casa. Si el dolor es intenso y no se controla en la consulta, puede indicar que acuda a urgencias para observación y una revisión más completa. No le harán pruebas innecesarias.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa del cólico. En bebés, se centra en calmar y reconfortar, no en medicamentos. En adultos, se trata el espasmo y el dolor, se corrige la deshidratación si existe y se aborda la causa, como una piedra o una infección.
Autocuidado en el hogar
- Aplique una botella de agua tibia envuelta en un paño sobre el abdomen, siempre que la temperatura sea agradable, no caliente.
- Beba líquidos a pequeños sorbos si puede tolerarlos, evitando bebidas con gas o muy azucaradas.
- Descanse en una posición cómoda, de lado o semisentado.
- Para los bebés: sosténgalo en posición vertical, mézalo suavemente, hágale eructar y use ruido blanco o una bolsa de agua tibia en la tripa (con la temperatura controlada por un adulto).
- Evite comidas muy abundantes o grasas mientras nota molestias.
Tratamientos médicos
El médico puede recetar medicamentos que relajan el espasmo del músculo liso o que controlan el dolor intenso. En caso de infección, pueden indicarse antibióticos. En el cólico del lactante no se usa medicación de forma habitual; los cambios de postura y la alimentación son la primera línea. No se recomienda automedicarse con analgésicos u otros fármacos sin indicación profesional.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no suele ser necesaria. Solo se plantea en casos concretos, como una vesícula que se inflama repetidamente por cálculos biliares, un cálculo renal muy grande que no sale solo o una obstrucción del intestino que no se resuelve con tratamiento médico.
Vivir con esta afección
Cada persona puede aprender a convivir con los cólicos si identifica qué los desencadena. Lleve un diario sencillo con el dolor, la comida y la actividad. Cuando aparezca un episodio, evite el estrés y busque una postura que alivie. Aunque el dolor sea molesto, recuerde que la mayoría de los episodios duran horas o días, no son permanentes.
Consejos de estilo de vida
- Coma a horas regulares, sin saltarse comidas y masticando despacio.
- Beba al menos 1,5-2 litros de agua al día si su médico no le indica otra cosa.
- Haga ejercicio moderado de forma regular para favorecer el tránsito intestinal.
- Dedique tiempo a descansar y a manejar el estrés con técnicas de respiración o paseos.
- Si tiene bebé, comparta los cuidados para evitar el agotamiento.
Dieta y ejercicio
Una alimentación equilibrada, rica en fibra vegetal y con menos alimentos procesados, ayuda a prevenir el estreñimiento y algunos cólicos. El ejercicio moderado mejora el movimiento del intestino. En el caso del bebé con cólico, consulte al pediatra antes de cambiar la leche o la dieta de la madre si está amamantando.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor recurrente, o el llanto constante de un bebé, puede agotar física y emocionalmente. Es normal sentirse frustrado o preocupado. Si nota que el malestar emocional es grande o que afecta a su día a día, pida ayuda a su médico o a un profesional de salud mental. Buscar apoyo no es un signo de debilidad, es una forma de cuidarse.
Prevención
No siempre se puede prevenir, sobre todo el cólico del lactante, que forma parte de la maduración digestiva. Sin embargo, los cólicos por estreñimiento o por cálculos renales se pueden prevenir en buena medida con una hidratación adecuada, una dieta equilibrada y hábitos regulares.
Vacunas
No existe una vacuna contra el cólico. Mantener al día las vacunas recomendadas ayuda a prevenir infecciones que a veces cursan con dolor abdominal.
Programas de detección
No hay un cribado general para el cólico. Si usted tiene antecedentes de cálculos renales o biliares, su médico puede indicarle análisis o pruebas de imagen de control cuando lo considere oportuno.
Complicaciones
Si no se trata
- Deshidratación por no poder beber o por vómitos prolongados.
- Un cálculo renal que obstruye por completo la orina y puede dañar el riñón.
- Inflamación o infección de la vesícula (colecistitis) o del páncreas (pancreatitis).
- Obstrucción intestinal que requiera ingreso hospitalario.
- En bebés, pérdida de peso o retraso en el desarrollo si el llanto se debe a otra enfermedad no diagnosticada.
Pronóstico a largo plazo
Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado, la gran mayoría de los cólicos mejoran. El cólico del lactante desaparece sin secuelas, normalmente hacia los 4-6 meses. Los cólicos por cálculos se controlan bien y, una vez identificada la causa, se pueden prevenir la mayor parte de las recaídas. La clave es no sufrir en silencio y consultar a tiempo.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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