Pérdida auditiva conductiva (hipoacusia conductiva)
Resumen
La pérdida auditiva conductiva, también llamada hipoacusia conductiva, ocurre cuando el sonido no puede pasar bien por el oído externo o el oído medio. El oído interno y el nervio de la audición suelen estar sanos, pero algo bloquea o dificulta el paso del sonido: un tapón de cera, líquido detrás del tímpano, una pequeña perforación en el tímpano o un problema en los huesecillos del oído. Dicho de forma sencilla: el sonido llega, pero se escucha más bajito, apagado o como si hubiera algodón en el oído.
Datos clave
- No es un daño del nervio de la audición: el problema está en el oído externo o en el oído medio.
- Muchas causas son temporales y se pueden corregir, como un tapón de cera o una infección.
- El grado de pérdida puede ser leve o moderado, y en la mayoría de los casos se puede mejorar con tratamiento.
Sí, es muy común. Es una de las causas más frecuentes de consulta por problemas de audición, sobre todo en niños con infecciones de oído y en adultos con tapones de cera.
Puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad. Es frecuente en niños pequeños que tienen infecciones o líquido en el oído, en personas que usan bastoncillos para limpiar el oído, en quienes nadan con frecuencia y en adultos mayores que acumulan cera o han tenido problemas en el tímpano.
Síntomas
- Sangrado abundante del oído o salida de un líquido transparente por el oído después de un golpe en la cabeza.
- Hinchazón, enrojecimiento y dolor intenso detrás de la oreja, junto con fiebre, porque puede ser una infección grave.
- Fiebre muy alta con cuello rígido, confusión o mucho malestar general junto con dolor de oído.
- Mareo intenso repentino con pérdida de audición y vómitos, o debilidad repentina en la cara o en un lado del cuerpo.
- ⚠Pérdida de audición repentina en uno o ambos oídos: conviene valorarla el mismo día.
- ⚠Dolor de oído fuerte acompañado de fiebre.
- ⚠Salida de pus, sangre o líquido con mal olor por el oído.
- ⚠Un objeto atascado en el oído; no intentes sacarlo en casa.
- ⚠Pérdida de audición después de un golpe o de un ruido muy fuerte.
Síntomas comunes
- Escuchar los sonidos más bajos o apagados, como si hubiera un filtro en el oído.
- Pedir a los demás que repitan lo que dicen o subir el volumen de la televisión.
- Dificultad para oír en lugares con ruido de fondo, como un restaurante o una reunión.
- Sensación de oído tapado o de presión dentro del oído.
- Escuchar un zumbido o pitido (tinnitus).
- Oír mejor cuando alguien habla fuerte o cerca del oído afectado.
Síntomas en niños
- Retraso en el desarrollo del lenguaje o pronunciación poco clara.
- No responder cuando se les llama por su nombre o mirar mucho las caras y la boca.
- Tocar o tirar de las orejas, irritabilidad o llanto frecuente.
- Bajar el rendimiento escolar o distraerse más en clase.
- Pedir que se les repita o hablar más alto de lo habitual.
- Infecciones de oído repetidas o líquido en el oído detectado por el pediatra.
Síntomas en adultos mayores
- Acumulación de cera más frecuente y más difícil de eliminar.
- Dificultad para seguir conversaciones en grupo o en lugares ruidosos.
- Sensación de que los demás hablan bajo o mascullan.
- Cansancio al escuchar durante mucho tiempo.
- Tendencia a aislarse o a evitar reuniones sociales por no oír bien.
Causas
Causas principales
- Tapón de cera que bloquea el conducto auditivo.
- Infección del oído medio, con pus o líquido detrás del tímpano.
- Líquido acumulado en el oído medio, muy típico en niños después de un catarro.
- Perforación o cicatriz en el tímpano.
- Infección del oído externo, como la que aparece después de nadar.
- Problemas en los pequeños huesecillos del oído medio, como la otosclerosis, que endurece uno de ellos.
- Malformaciones de nacimiento en el oído externo o medio.
- Golpes, objetos introducidos en el oído o cambios bruscos de presión.
- Problemas de ventilación del oído medio por alergias, resfriados o vegetaciones grandes.
Factores de riesgo
- Tener resfriados, alergias o infecciones de oído con frecuencia.
- Edad infantil, sobre todo si el niño va a la guardería.
- Exposición al humo del tabaco en casa.
- Usar bastoncillos u otros objetos para limpiar el oído.
- Nadar con frecuencia sin proteger los oídos.
- Antecedentes familiares de otosclerosis.
- Haber tenido infecciones de oído repetidas, cirugía de oído o un golpe en la cabeza.
- Algunas condiciones de nacimiento, como el síndrome de Down o el paladar hendido.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si la audición baja de repente, aunque sea en un solo oído.
- Si hay dolor de oído fuerte con fiebre o salida de pus o sangre.
- Si sospechas que un objeto quedó atascado en el oído.
- Si la pérdida de audición aparece después de un golpe o de un ruido muy intenso.
Programe una cita de rutina si:
- Si notas que oyes menos de forma gradual o que subes mucho el volumen de la televisión.
- Si te cuesta seguir conversaciones en lugares con ruido.
- Si sientes el oído tapado o escuchas un pitido o zumbido que no desaparece.
- Si tu hijo no responde bien, habla poco para su edad o tiene infecciones de oído repetidas.
- Si tienes mucha cera y sientes molestias o audición apagada.
Diagnóstico
El médico suele empezar escuchando tu historia: cuándo empezó, si es en uno o los dos oídos, si has tenido catarros, dolor o infecciones. Después revisa el oído con un pequeño instrumento con luz, llamado otoscopio, para ver la cera, el tímpano y el conducto auditivo.
Pruebas que se pueden realizar
- Otoscopia: mirar dentro del oído con una luz, sin dolor y en pocos minutos.
- Pruebas con diapasón: pequeños instrumentos que vibran y ayudan a saber si el problema está en el oído externo o medio o en el nervio.
- Audiometría: una prueba de audición con auriculares en la que indicas cuándo oyes los sonidos.
- Timpanometría: mide cómo se mueve el tímpano y si hay líquido detrás de él.
- En algunos casos, pruebas de imagen para ver mejor el oído medio o los huesecillos.
Qué esperar en su cita
Las pruebas habituales son rápidas y no duelen. Solo tienes que responder cuando escuches un sonido o dejar que el médico mire tu oído. Si es un niño, se usan juegos y estímulos adaptados a su edad. Los resultados ayudan a saber qué está causando la pérdida y cuál es el mejor camino.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa. Muchas veces basta con retirar un tapón de cera, tratar una infección o esperar a que el líquido se vaya. En otros casos se necesitan audífonos, pequeños dispositivos que amplifican el sonido, o una cirugía para reparar el tímpano o los huesecillos.
Autocuidado en el hogar
- No introduzcas bastoncillos ni objetos en el oído: pueden empujar la cera y dañar el tímpano.
- Si tienes cera acumulada, pregunta a tu farmacéutico o a tu centro de salud cómo ablandarla de forma segura.
- Protege los oídos con tapones al nadar o al ducharte si tu médico lo recomienda.
- Trata los resfriados y las alergias: ayudan a que el oído medio se ventile mejor.
- Bosteza, traga o mastica chicle cuando sientas presión en el oído, por ejemplo en un avión.
- Mantén la cera a raya con revisiones si tiendes a acumularla.
Tratamientos médicos
El médico elegirá la opción según la causa. Si hay cera, puede retirarla en la consulta. Si hay una infección, puede recetar un medicamento antimicrobiano o recomendar observación. Si hay líquido en el oído medio, a veces se coloca un pequeño tubo de ventilación. Cuando el problema es la audición y no se puede corregir del todo, los audífonos o los dispositivos de conducción ósea ayudan a oír mejor. Nunca empieces ni cambies un tratamiento por tu cuenta: sigue siempre las indicaciones de tu profesional de la salud.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera en casos concretos: una perforación del tímpano que no se cierra, un problema en los huesecillos como la otosclerosis, una malformación, un colesteatoma (un crecimiento anormal de piel dentro del oído) o cuando hay que colocar tubos para drenar líquido. Tu especialista te explicará ventajas, riesgos y alternativas.
Vivir con esta afección
Con la ayuda adecuada, la mayoría de las personas con pérdida auditiva conductiva puede llevar una vida normal. Los audífonos, los ajustes en casa y en el trabajo, y algunas estrategias de comunicación hacen una gran diferencia. Si la pérdida es temporal, suele mejorar cuando se resuelve la causa.
Consejos de estilo de vida
- Siéntate cerca y de frente a la persona que habla, y pide que te mire al hablar.
- Reduce el ruido de fondo: baja la televisión, cierra puertas o elige lugares más tranquilos.
- Usa subtítulos en la televisión y el teléfono cuando sea posible.
- Avisa a familiares y compañeros de trabajo de que oyes menos y de cómo pueden ayudarte.
- En clase o en el trabajo, pide un sitio adelante y, si hace falta, apoyo escolar o laboral.
- Protege tus oídos del ruido fuerte para no sumar otros daños a la audición.
- Revisa tus audífonos o dispositivos con regularidad y aprende a usarlos bien.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial que cure la pérdida auditiva conductiva. Lo que sí ayuda es cuidar la salud general: dormir bien, mantenerse activo y evitar el humo del tabaco, que favorece las infecciones de oído, sobre todo en niños. Si nadas, usa protección para los oídos y sécalos con cuidado después.
Salud mental y bienestar emocional
Oír menos puede cansar, frustrar y llevar a aislarse, sobre todo cuando cuesta seguir conversaciones. Eso es comprensible y tiene solución: hablarlo con tu médico, con tu familia o con un profesional de salud mental ayuda mucho. Si en algún momento sientes tristeza profunda o pensamientos de hacerte daño, busca ayuda de inmediato: llama a los servicios de emergencia de tu país (en España, el 112) o acude al centro de salud más cercano.
Prevención
No todos los casos se pueden prevenir, pero sí se puede reducir el riesgo. Evitar los bastoncillos, tratar a tiempo las infecciones de oído, mantener alejado el humo del tabaco y proteger los oídos del ruido y del agua ayudan bastante.
Vacunas
Las vacunas habituales de la infancia, la vacuna contra la gripe y la vacuna neumocócica ayudan a prevenir algunas infecciones que causan líquido o infección en el oído medio. Pregunta a tu profesional de la salud qué vacunas corresponden a tu edad y situación.
Programas de detección
Existen pruebas de audición para recién nacidos y revisiones en la etapa escolar. En adultos, conviene revisar la audición si hay síntomas, exposición a ruido o antecedentes de infecciones. Coméntalo en tus revisiones habituales.
Complicaciones
Si no se trata
- En niños, retraso del lenguaje y dificultades de aprendizaje o de relación con otros niños.
- En adultos, cansancio, aislamiento social y menos participación en conversaciones.
- Zumbidos o pitidos persistentes en el oído.
- Infecciones de oído que se repiten o se hacen crónicas.
- En casos poco frecuentes, un colesteatoma que daña estructuras del oído si no se trata.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico suele ser bueno. La mayoría de las pérdidas auditivas conductivas mejoran cuando se trata la causa, y cuando no se puede corregir del todo, los audífonos y otros apoyos permiten oír y comunicarse bien. Con un diagnóstico a tiempo y seguimiento, la vida diaria puede seguir con normalidad.
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Última actualización: 22 de octubre de 2026
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