Trasplante y donación de córnea
Resumen
La córnea es la ventana transparente en la parte delantera del ojo, como el cristal de una ventana por la que entra la luz. Cuando esa ventana se vuelve opaca, irregular o está dañada, la visión se nubla o se distorsiona. Un trasplante de córnea (también llamado queratoplastia) es una cirugía en la que se reemplaza todo o parte de esa córnea dañada por tejido sano de un donante. El tejido del donante proviene de una persona fallecida que, en vida o a través de su familia, autorizó la donación. La donación de córnea es un gesto solidario que puede devolver la vista a otra persona.
Datos clave
- El trasplante de córnea es uno de los trasplantes de tejidos más frecuentes y con mejores resultados en todo el mundo.
- No siempre se cambia la córnea entera: a veces solo se sustituye la capa dañada, lo que se llama trasplante parcial o lamelar.
- La córnea donada no puede transmitir enfermedades graves porque se analiza y se valora con cuidado antes de usarla.
- La recuperación es gradual: la visión puede tardar semanas o incluso meses en estabilizarse.
Sí, es una cirugía bastante frecuente. En muchos países es uno de los trasplantes que más se realizan, y las listas de espera varían mucho según el lugar y la disponibilidad de donantes.
Puede afectar a personas de cualquier edad. Es común en personas con queratocono (una córnea que se abomba y se adelgaza), con cicatrices por infecciones o golpes, con enfermedades de la capa interna de la córnea, o que han tenido complicaciones tras otras cirugías oculares. También se realiza en niños y en personas mayores cuando está indicado.
Síntomas
- Pérdida brusca de la visión en un ojo
- Dolor ocular muy intenso y repentino
- Salpicadura de producto químico en el ojo (enjuagar con agua y buscar ayuda de inmediato)
- Golpe o herida penetrante en el ojo
- Ojo que se sale, sangra o presenta un cambio visible grave tras un traumatismo
- Después de un trasplante: dolor intenso, caída brusca de la visión o el ojo se ve muy rojo y no mejora
- ⚠Aumento del dolor, del enrojecimiento o de la sensibilidad a la luz
- ⚠Secreción o pus en el ojo
- ⚠Visión que empeora rápidamente en pocos días
- ⚠Sensación de que la córnea donada se ha movido o algo se ha salido del ojo
- ⚠Fiebre con molestias oculares
Síntomas comunes
- Visión borrosa o nublada que no mejora con gafas
- Sensibilidad a la luz (las luces molestan más de lo normal)
- Visión de halos o destellos alrededor de las luces
- Ojo rojo, con lagrimeo o sensación de tener algo dentro
- Molestia o dolor leve en el ojo
- Una mancha o zona blanquecina en la parte transparente del ojo
- Cambios frecuentes en la graduación de las gafas
Síntomas en niños
- Le cuesta ver el pizarrón o se acerca mucho a los objetos
- Se frota los ojos con frecuencia
- Sensibilidad a la luz o cierra un ojo para mirar
- Bajo rendimiento escolar o desinterés por leer
- Ojo rojo o lagrimeo que se repite
Síntomas en adultos mayores
- Pérdida de visión lenta y progresiva
- Deslumbramiento con luces, sobre todo al conducir de noche
- Visión que empeora con el tiempo aunque cambien las gafas
- Ojo que se ve rojizo o con aspecto empañado
Causas
Causas principales
- Queratocono: la córnea se adelgaza y se abomba, deformando la visión
- Cicatrices por infecciones oculares, como herpes o queratitis
- Enfermedades de la capa interna de la córnea (por ejemplo, la distrofia de Fuchs), que la hacen hincharse y perder transparencia
- Traumatismos o quemaduras en el ojo
- Complicaciones de cirugías oculares previas, como la cirugía de cataratas
- Problemas congénitos: córneas opacas presentes desde el nacimiento
- Úlceras o infecciones graves que dejan la córnea cicatrizada
Factores de riesgo
- Frotarse los ojos con fuerza y de forma habitual
- Uso inadecuado de lentes de contacto, sobre todo dormir con ellas o no limpiarlas bien
- Antecedentes familiares de queratocono
- Golpes o accidentes en los ojos
- Infecciones oculares repetidas o mal tratadas
- Algunas enfermedades inflamatorias o autoinmunes que afectan al ojo
- Edad avanzada, por enfermedad de la capa interna de la córnea
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor ocular fuerte o que va en aumento
- Cambio brusco de la visión
- Ojo muy rojo, con secreción o sensibilidad intensa a la luz
- Después de un trasplante: cualquier síntoma nuevo en el ojo operado
Programe una cita de rutina si:
- Visión borrosa que no mejora con gafas nuevas
- Necesidad de cambiar de graduación muchas veces
- Molestias con la luz al conducir de noche
- Antecedentes familiares de queratocono o de trasplante de córnea
- Uso de lentes de contacto con molestias frecuentes
Diagnóstico
El diagnóstico lo hace un oftalmólogo (el especialista en ojos) examinando la córnea con una lámpara especial que ilumina y amplía el ojo. La visita es indolora y dura poco. Además de mirar el ojo, se mide la visión y se hacen pruebas que dan información sobre la forma y el grosor de la córnea. Si se plantea un trasplante, también se revisa el estado general de la salud y se valora la disponibilidad de tejido donado.
Pruebas que se pueden realizar
- Medida de la agudeza visual (qué tan bien ve con y sin gafas)
- Examen con lámpara de hendidura: se observa la córnea ampliada e iluminada
- Topografía corneal: un mapa de la forma y la curvatura de la córnea
- Paquimetría: mide el grosor de la córnea
- Microscopía especular: estudia las células de la capa interna de la córnea
- En algunos casos, análisis de sangre y valoración general antes de la cirugía
Qué esperar en su cita
Le pondrán gotas para dilatar la pupila en algunas pruebas, así que la visión puede quedar borrosa unas horas y conviene ir acompañado para volver a casa. No suele haber dolor. El especialista le explicará los resultados y, si hace falta cirugía, le comentará las opciones, los tiempos de espera y los cuidados necesarios.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa y de cuánto afecta la visión a la vida diaria. Al principio se suelen probar medidas como gafas, lentes de contacto especiales o tratamientos indicados por el oftalmólogo para controlar la enfermedad de base. Cuando estas opciones no son suficientes o la córnea está muy dañada, se plantea el trasplante. En un trasplante se retira la parte dañada de la córnea y se coloca tejido sano de un donante, con puntos de sutura muy finos o, en algunos casos, sin ellos. Existen dos grandes tipos: el trasplante de espesor total (se cambia toda la córnea) y el parcial o lamelar (se cambia solo la capa afectada), que suele tener una recuperación más rápida.
Autocuidado en el hogar
- No se frote los ojos nunca, ni antes ni después de la cirugía: es una de las cosas más importantes
- Siga al pie de la letra las indicaciones y las revisiones que le dé su oftalmólogo
- Use los medicamentos y gotas que le receten exactamente como se los indiquen, sin cambiar dosis ni suspenderlos por su cuenta
- Lávese las manos antes de tocarse el ojo o de aplicar las gotas
- Use el protector ocular por la noche durante el tiempo que le indiquen
- Evite el agua de piscinas, el mar y el contacto con polvo o suciedad durante la recuperación
- Proteja los ojos del sol con gafas oscuras y del viento o de objetos que puedan golpear el ojo
- Acuda a todas las revisiones, aunque se sienta bien
Tratamientos médicos
Antes de la cirugía, el especialista puede indicar tratamientos para controlar la causa del problema: por ejemplo, gotas oculares, lentes de contacto especiales o procedimientos para reforzar la córnea en casos de queratocono. Después del trasplante se usan gotas y medicamentos recetados para favorecer la cicatrización y evitar el rechazo; su oftalmólogo le explicará cuáles, durante cuánto tiempo y cómo usarlos. Nunca se automedique ni use gotas que no le hayan recetado, y consulte siempre a su farmacéutico o a su especialista si tiene dudas.
¿Cuándo se considera la cirugía?
El trasplante se plantea cuando la córnea dañada impide ver bien y afecta a las tareas diarias, al trabajo, al estudio o a la seguridad (por ejemplo, al conducir), y cuando otros tratamientos ya no ayudan. En algunos casos, como una perforación o una infección grave que no se controla, la cirugía puede ser urgente. La decisión se toma siempre entre usted y su oftalmólogo, valorando beneficios y riesgos.
Vivir con esta afección
Los primeros días y semanas después del trasplante requieren calma y constancia. La visión suele ser borrosa al principio y mejora poco a poco; puede fluctuar de un día a otro, y eso es normal. Los puntos de sutura pueden generar una sensación extraña o lagrimeo. Con el tiempo, la mayoría de las personas recupera una visión útil, aunque a veces se necesitan gafas nuevas. Si nota dolor, enrojecimiento que aumenta, mucha sensibilidad a la luz o la visión empeora de golpe, contacte con su servicio de oftalmología ese mismo día: es importante revisarlo pronto.
Consejos de estilo de vida
- Evite esfuerzos intensos y levantar peso durante las primeras semanas, según le indiquen
- No conduzca hasta que su especialista lo autorice
- Evite el maquillaje de ojos y el contacto con agua no limpia al principio
- Use gafas de protección en el trabajo, el deporte o las tareas del hogar
- Duerma con el protector ocular si se lo recomiendan
- Mantenga una buena higiene de manos si usa lentes de contacto
- Deje de fumar si fuma: ayuda a la cicatrización y a la salud general
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada, con frutas, verduras, cereales integrales y suficiente agua, ayuda a la recuperación general. El ejercicio suave, como caminar, suele retomarse pronto, pero consulte antes de volver a deportes de contacto, natación o actividades con riesgo de golpes en el ojo. No hay una dieta especial que cure la córnea, pero cuidar la salud general siempre suma.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir nervios mientras se espera un donante, miedo a que el trasplante no funcione o frustración si la visión tarda en mejorar. También puede haber tristeza o ansiedad por las revisiones y las gotas diarias. Hablar de lo que siente, con familia, amigos o profesionales de la salud mental, ayuda mucho. Si la preocupación le impide dormir, trabajar o disfrutar del día a día, pida apoyo: no está solo ni sola. Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerse daño, busque ayuda inmediata en los servicios de emergencia de su país o en una línea de apoyo emocional local.
Prevención
No todos los problemas de córnea se pueden prevenir, porque algunos son hereditarios o aparecen sin causa clara. Aun así, hay medidas útiles: proteger los ojos con gafas de seguridad en el trabajo y el deporte, tratar a tiempo las infecciones oculares, evitar frotarse los ojos con fuerza y usar bien las lentes de contacto (manos limpias, limpieza correcta y no dormir con ellas).
Vacunas
No existe una vacuna específica para prevenir los problemas de córnea. Mantener al día las vacunas recomendadas en su país ayuda a la salud general y a evitar algunas infecciones que pueden afectar al ojo.
Programas de detección
Se recomienda una revisión oftalmológica si hay antecedentes familiares de queratocono, si usa lentes de contacto o si nota cambios en la visión. Las personas con enfermedades que pueden afectar a la córnea deben seguir los controles que les indique su especialista.
Complicaciones
Si no se trata
- La visión puede empeorar de forma progresiva
- Las cicatrices en la córnea pueden volverse más extensas
- Pueden aparecer infecciones o úlceras difíciles de tratar
- En casos graves puede ocurrir una perforación del ojo, que es una urgencia
- Puede aumentar la dependencia de otras personas para tareas cotidianas
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de los trasplantes de córnea funcionan bien y muchas personas recuperan una visión útil para su vida diaria. Es cierto que algunos trasplantes necesitan ajustes, tratamiento prolongado o, con los años, otro trasplante, y que la recuperación lleva tiempo. Con revisiones constantes y buenos cuidados, las posibilidades de éxito son altas. Su equipo médico le acompañará en cada paso.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 22 de octubre de 2026
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