El coronavirus y los niños: qué saber
Resumen
El coronavirus, también llamado COVID-19, es una enfermedad que afecta sobre todo a las vías respiratorias (la nariz, la garganta y los pulmones). La causa un virus que pasa de una persona a otra, principalmente por el aire, cuando alguien tose, habla, canta o respira cerca de otra persona. En los niños suele ser una enfermedad leve, parecida a un resfriado o a una gripe, y la mayoría se recupera en pocos días con cuidados en casa. Aun así, algunos niños pueden enfermar más y conviene saber cuándo pedir ayuda.
Datos clave
- En la mayoría de los niños los síntomas son leves, y muchos no tienen ningún síntoma.
- Los niños pueden contagiar el virus a otras personas, incluso cuando se sienten bien.
- Los casos graves en niños son poco frecuentes, pero existen, por eso es importante observar cómo evolucionan.
- Las vacunas, el lavado de manos y ventilar bien los espacios ayudan a proteger a toda la familia.
Sí, es muy común. Desde que apareció el virus, la mayoría de los niños del mundo lo han tenido o han sido vacunados, así que hoy es una infección habitual en la infancia. Que sea común no quita que cada familia deba saber qué esperar y cuándo consultar.
Puede afectar a personas de cualquier edad, incluidos bebés y recién nacidos. La mayoría de los niños pasa la enfermedad sin problemas. Tienen más riesgo de complicaciones los niños con obesidad, asma u otras enfermedades respiratorias, diabetes, problemas del corazón o del sistema de defensas (inmunidad), los bebés muy pequeños y los niños con algunas condiciones de salud de nacimiento. En casa conviene tener especial cuidado con los abuelos y con personas mayores o con enfermedades crónicas, porque en ellos la infección puede ser más seria.
Síntomas
- Dificultad para respirar, respiración muy rápida o que se le hunden las costillas al respirar
- Labios, cara o uñas azulados o muy pálidos
- Mucha somnolencia, que no responde o que cuesta despertarlo
- Convulsiones (crisis con movimientos involuntarios)
- Dolor fuerte en el pecho
- Fiebre en un bebé menor de 3 meses
- Señales de deshidratación grave: no orina, boca muy seca, no tiene lágrimas al llorar, está muy decaído
- ⚠Fiebre alta que no baja con las medidas habituales o que dura varios días
- ⚠Vómitos repetidos o que no puede retener líquidos
- ⚠Decaimiento marcado o mucha irritabilidad
- ⚠Tos que va empeorando con los días
- ⚠Dolor de oído o sospecha de infección en el oído
- ⚠Síntomas que mejoran y luego vuelven a empeorar
- ⚠Un sarpullido que aparece de repente junto con fiebre
Síntomas comunes
- Fiebre o sensación de frío con escalofríos
- Tos seca o con flemas
- Cansancio y menos energía de lo normal
- Dolor de garganta
- Nariz tapada o con moco, estornudos
- Dolor de cabeza
- Dolores en el cuerpo o en los músculos
- Pérdida del olfato o del gusto (notar menos los sabores)
- Náuseas, diarrea o dolor de barriga
- Falta de aire, que es menos frecuente
Síntomas en niños
- Muchos niños no tienen ningún síntoma o solo un poco de moqueo
- Fiebre, a veces la única señal
- Tos y dolor de garganta
- Moqueo nasal y congestión
- Dolor de barriga, diarrea o vómitos
- Cansancio, irritabilidad y menos ganas de comer
- En bebés: fiebre, malestar, menos hambre y más sueño del habitual
- Sarpullido o manchitas en la piel en algunos casos
- Rara vez: respiración rápida o difícil, labios azulados o mucho decaimiento
Síntomas en adultos mayores
- Fiebre y tos, aunque a veces no hay fiebre
- Cansancio intenso o falta de aire
- Confusión, somnolencia o estar más desorientado de lo normal
- Empeoramiento de enfermedades que ya tenían, como el corazón o los pulmones
- Deshidratación, mareos o caídas
- Menos apetito y debilidad general
Causas
Causas principales
- El virus se transmite por el aire: pequeñas gotitas que salen al toser, hablar, cantar o respirar y que otra persona respira cerca.
- Estar en contacto cercano y prolongado con alguien que tiene el virus, sobre todo en lugares cerrados y sin buena ventilación.
- Tocarse las manos con virus y luego la boca, la nariz o los ojos, aunque esta vía es menos frecuente que la del aire.
Factores de riesgo
- Vivir con alguien que tiene la infección
- Estar en espacios cerrados, concurridos y mal ventilados
- No estar vacunado o no tener las vacunas al día según la edad
- Tener obesidad, asma, diabetes, problemas del corazón o del sistema de defensas
- Ser un bebé pequeño o haber nacido prematuro
- Tener alguna condición de salud de nacimiento que afecte la respiración
- Convivencia con abuelos o personas mayores, que necesitan más protección
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tu hijo tiene dificultad para respirar, se le hunden las costillas o respira muy rápido
- Si está muy somnoliento, no responde bien o cuesta despertarlo
- Si tiene los labios o la cara azulados o muy pálidos
- Si tiene convulsiones o dolor fuerte en el pecho
- Si es un bebé menor de 3 meses con fiebre
- Si no retiene líquidos, no orina o muestra señales de deshidratación
Programe una cita de rutina si:
- Si la fiebre dura más de 2 o 3 días o no mejora
- Si la tos o el moqueo siguen empeorando
- Si notas que come y bebe menos de lo habitual
- Si tiene dolor de oído o se queja de la garganta por varios días
- Si alguien en casa tiene mayor riesgo y quieres orientación sobre cómo cuidar a tu hijo
Diagnóstico
El diagnóstico se hace conversando con el profesional de salud sobre los síntomas y el contacto con personas enfermas, y a veces se confirma con una prueba. Muchas familias usan pruebas rápidas en casa, que se venden en farmacias. No es necesario hacer una prueba a todos los niños con síntomas leves, así que consulta qué es lo más conveniente en tu caso.
Pruebas que se pueden realizar
- Prueba rápida de antígenos, en la nariz, que da resultado en minutos
- Prueba PCR, también en la nariz o la garganta, más sensible y con resultado en uno o dos días
- Pruebas de venta libre en la farmacia para usar en casa
- En casos con síntomas importantes, análisis de sangre o una radiografía del pecho
- Revisión del oxígeno en la sangre con un aparatito en el dedo, si el profesional lo considera necesario
Qué esperar en su cita
La prueba en la nariz puede ser molesta unos segundos, pero es rápida. Si el resultado es positivo, el profesional te explicará cómo cuidar a tu hijo y cuándo volver a la escuela o a las actividades, según las normas de tu país. Si el resultado es negativo pero los síntomas siguen, puede que se repita la prueba o que se valore otra causa.
Tratamiento
La mayoría de los niños no necesita un tratamiento especial: el cuerpo combate el virus por sí solo. Lo importante es que descanse, beba suficientes líquidos y se sienta acompañado. En casa se controlan la fiebre y las molestias, y se vigila si aparece alguna señal de alarma. En casos poco frecuentes, el equipo médico puede indicar otras medidas u hospitalización.
Autocuidado en el hogar
- Ofrécele líquidos a menudo: agua, caldos suaves o zumos diluidos, en pequeñas cantidades y con frecuencia
- Asegura mucho descanso y un ambiente tranquilo
- Para la fiebre o el malestar, sigue las indicaciones de tu profesional de salud o de tu farmacéutico sobre qué medicamento y qué cantidad son adecuados para la edad y el peso de tu hijo
- Mide la temperatura y anota cómo evoluciona, junto con la tos y el apetito
- Ofrece comidas ligeras y no le obligues a comer si no tiene hambre; lo importante son los líquidos
- Un baño de agua tibia y ropa ligera pueden ayudar a sentirse más cómodo
- Mantén la casa ventilada y evita el humo del tabaco, que empeora la tos
- Para la tos, en niños mayores de un año, una cucharadita de miel puede calmar; nunca des miel a un bebé menor de un año
Tratamientos médicos
El tratamiento es sobre todo de apoyo: controlar la fiebre y el malestar, mantener una buena hidratación y vigilar la respiración. Tu profesional de salud puede recomendarte algún medicamento para la fiebre o las molestias, siempre ajustado a la edad y el peso del niño. En los casos poco frecuentes que se complican, el equipo médico puede ofrecer oxígeno, líquidos por vena u otros cuidados en el hospital. No des a un niño medicamentos que no hayan sido indicados para él, ni uses remedios caseros sin consultar, y nunca le des aspirinas a un menor por una infección viral.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No aplica: la infección por coronavirus no se trata con cirugía.
Vivir con esta afección
Durante los días de enfermedad, lo mejor es quedarse en casa, descansar y evitar el contacto cercano con otras personas, sobre todo con abuelos y con quienes tienen problemas de salud. Mantén rutinas sencillas: comidas a horas parecidas, siestas, juegos tranquilos y contacto con la familia por videollamada si hay que guardar distancia. Sigue las indicaciones de tu servicio de salud local sobre cuándo puede volver a la escuela o a las actividades.
Consejos de estilo de vida
- Ventila las habitaciones varias veces al día, aunque haga frío, abriendo ventanas unos minutos
- Lávate las manos con frecuencia, y ayuda a tu hijo a hacerlo cantando una canción corta
- Mantén los juguetes y las superficies que más se tocan limpios
- Evita el humo del tabaco y las brasas dentro de casa
- Cuando ya esté mejor, retoma poco a poco el juego y el movimiento, sin prisas
- Si alguien en casa está en riesgo, usa mascarilla en los espacios comunes y Come en horarios separados si es necesario
Dieta y ejercicio
No hacen falta dietas especiales. Ofrece comidas variadas y ligeras, con frutas y verduras, y sobre todo muchos líquidos mientras hay fiebre. Durante los días de más cansancio, el movimiento puede ser mínimo: levantarse, caminar por casa o jugar sentado ya es suficiente. Cuando se sienta mejor, puede volver poco a poco a correr y jugar, empezando con ratos cortos. Si nota cansancio o falta de aire al hacer esfuerzo, conviene parar y consultar.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal que los niños se sientan aburridos, asustados o irritables cuando están enfermos o cuando cambian sus rutinas. Pregúntale cómo se siente, responde sus dudas con palabras sencillas y explícale que estar en casa es temporal. Los abrazos, los cuentos y el juego ayudan mucho. Los padres también pueden sentirse agotados o preocupados: pide ayuda a tu pareja, familia o amigos, y habla con tu profesional de salud si la ansiedad o la tristeza te duran muchos días. Si tú o tu hijo tienen pensamientos de hacerse daño, busquen ayuda de inmediato llamando a los servicios de emergencia de tu país o a la línea de apoyo emocional de tu zona.
Prevención
Se puede reducir mucho el riesgo, aunque no siempre se puede evitar del todo. Las medidas más útiles son lavarse las manos con frecuencia, ventilar bien los espacios cerrados, quedarse en casa cuando alguien está enfermo y mantener las vacunas al día según lo que recomienden las autoridades de salud de tu país.
Vacunas
Existen vacunas contra el coronavirus que se han usado en millones de niños y niñas en todo el mundo. Según el país y la edad, se recomiendan distintas pautas y dosis de refuerzo. Pregunta a tu profesional de salud o a tu centro de vacunación qué corresponde a tu hijo y a los adultos de la casa; esa conversación es la mejor forma de decidir con información clara.
Programas de detección
No se hacen pruebas de detección de forma habitual a niños sin síntomas. Se hacen pruebas cuando hay síntomas o cuando un servicio de salud lo pide, por ejemplo antes de una visita a alguien en riesgo o durante un brote en la escuela.
Complicaciones
Si no se trata
- Infección en el oído o en los senos nasales, que puede necesitar tratamiento
- Neumonía, es decir, una infección en los pulmones que hace respirar con dificultad
- Deshidratación por fiebre, vómitos o poca ingesta de líquidos
- En muy pocos casos, un cuadro inflamatorio que aparece semanas después de la infección y afecta a varios órganos; requiere atención médica
- Síntomas que duran semanas o meses, como cansancio o tos (a veces llamado COVID persistente)
- Empeoramiento de enfermedades que el niño ya tenía, como el asma
Pronóstico a largo plazo
La gran mayoría de los niños se recupera por completo y vuelve a su vida normal en pocos días. Las complicaciones son poco frecuentes y, cuando aparecen, el equipo médico sabe cómo tratarlas. Saber qué señales observar y cuándo consultar te da tranquilidad y permite actuar a tiempo si hiciera falta.
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Última actualización: 22 de octubre de 2026
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