Infección por CRE (bacterias resistentes a los carbapenémicos)
Resumen
CRE son las siglas en inglés de 'enterobacterias resistentes a los carbapenémicos'. Las enterobacterias son un grupo de bacterias que normalmente viven en el intestino, y muchas son inofensivas. Los carbapenémicos son un grupo de antibióticos muy potentes que se usan cuando otros ya no funcionan. Cuando una de estas bacterias se vuelve resistente a esos antibióticos, decimos que es una CRE. Es importante saber que tener la bacteria en el intestino (lo que se llama 'colonización') no es lo mismo que estar infectado: muchas personas la portan sin enfermar. La infección por CRE ocurre cuando la bacteria sale del intestino y provoca una infección, por ejemplo en la orina, en la sangre, en una herida o en los pulmones. Como pocos antibióticos funcionan contra ella, suele necesitar atención médica cuidadosa y estudio en el hospital.
Datos clave
- Portar la bacteria (colonización) no es lo mismo que tener una infección; muchas personas la portan sin ningún síntoma.
- La infección por CRE es más frecuente en personas hospitalizadas, sobre todo con estancias largas, sondas o ventilación asistida.
- El laboratorio puede indicar qué antibióticos sí funcionan contra esa bacteria en concreto, y el equipo médico elige el tratamiento con esa información.
- La higiene de manos es la medida más sencilla y eficaz para evitar que se propague.
En la comunidad general no es frecuente, pero se ha ido detectando cada vez más en todo el mundo. Es mucho más común en hospitales y centros de larga estancia, sobre todo en unidades de cuidados intensivos. Los sistemas de salud la vigilan de cerca para frenar su propagación.
Afecta sobre todo a personas que están o han estado hospitalizadas durante mucho tiempo, especialmente en cuidados intensivos. También es más frecuente en personas con sondas urinarias, tubos de respiración o catéteres, en quienes han tomado antibióticos de forma prolongada, en residentes de centros de mayores, en personas con defensas bajas y en quienes han recibido atención médica en otro país recientemente. Cualquier persona puede portar la bacteria, incluso sin estar enferma.
Síntomas
- Dificultad para respirar o respiración muy rápida y agitada
- Labios o piel de color azulado o grisáceo
- Mucha somnolencia, desmayo o dificultad para despertar a la persona
- Piel fría, húmeda o muy pálida, junto con mareo intenso o pulso muy rápido
- Convulsiones
- Fiebre muy alta con manchas o sarpullido que no desaparece al presionar la piel
- En bebés: llanto débil, mucho sueño, dificultad para despertarlos o respiración difícil
- ⚠Fiebre con escalofríos fuertes que empeora o no baja
- ⚠Dolor al orinar con fiebre, o imposibilidad de orinar
- ⚠Herida que se pone más roja, caliente, hinchada o con pus
- ⚠Vómitos que impiden beber o signos de deshidratación
- ⚠Confusión nueva en una persona mayor
- ⚠Fiebre en alguien que tiene sondas, catéteres o un dispositivo médico
Síntomas comunes
- Fiebre o escalofríos, a veces con temblores fuertes
- Malestar general, cansancio o sensación de que algo va mal
- Si la infección es urinaria: ardor o dolor al orinar, necesidad frecuente de orinar, dolor en la parte baja del vientre
- Si es en una herida: enrojecimiento, hinchazón, calor, dolor o salida de pus
- Si es en los pulmones: tos, dificultad para respirar o dolor en el pecho al respirar
- Si es en la sangre: fiebre alta, mareo, pulso rápido o sensación de desmayo
- En algunos casos, dolor abdominal, náuseas o diarrea
Síntomas en niños
- Fiebre o temperatura más baja de lo normal en bebés
- Irritabilidad, llanto difícil de calmar o mucho sueño
- Menos ganas de comer o de beber, o menos pañales mojados
- Vómitos, diarrea o dolor de barriga
- Decaimiento o falta de energía para jugar
- En recién nacidos y bebés pequeños, cualquier fiebre merece consulta médica ese mismo día
Síntomas en adultos mayores
- Confusión, desorientación o somnolencia que no es habitual
- Debilidad repentina, caídas o dificultad para caminar
- Fiebre baja o incluso temperatura por debajo de lo normal
- Falta de apetito o deshidratación
- Cambios en el comportamiento o en el estado de ánimo
- En personas mayores, la confusión nueva puede ser el primer signo de infección
Causas
Causas principales
- Las bacterias CRE se transmiten principalmente de una persona a otra a través de las manos, sobre todo en entornos sanitarios.
- Pueden quedar en superficies, equipos médicos o aparatos que no se limpian de forma adecuada.
- El uso de sondas urinarias, catéteres, tubos de respiración y otros dispositivos facilita que la bacteria entre al cuerpo.
- El uso frecuente o prolongado de antibióticos puede favorecer que crezcan bacterias resistentes en el intestino.
- Una persona colonizada puede transmitir la bacteria sin tener ningún síntoma.
Factores de riesgo
- Hospitalización larga o estancia en cuidados intensivos
- Cirugía reciente o procedimientos con dispositivos médicos
- Tener una sonda urinaria, catéter venoso o tubo de respiración
- Uso prolongado o repetido de antibióticos
- Defensas bajas por enfermedad, trasplante, quimioterapia u otras causas
- Vivir en un centro de larga estancia o residencia de mayores
- Haberse sometido a atención médica en otro país con reciente circulación de estas bacterias
- Estar en contacto cercano con una persona colonizada o infectada
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Fiebre alta con escalofríos o malestar que empeora rápidamente
- Ardor o dolor al orinar acompañado de fiebre
- Herida con enrojecimiento que se extiende, pus o mucho dolor
- Tos con fiebre y dificultad para respirar
- Confusión o decaimiento nuevo en una persona mayor
- Vómitos persistentes o signos de deshidratación
- Si la persona tiene una sonda o catéter y aparece fiebre, acudir el mismo día
Programe una cita de rutina si:
- Si te han dicho que portas la bacteria y tienes dudas sobre qué significa para tu vida diaria
- Si te van a hacer una cirugía o un ingreso y quieres saber si necesitas alguna prueba previa
- Si tienes infecciones de orina que se repiten con frecuencia
- Si cuidas a una persona con dispositivos médicos en casa y quieres aprender a manejarlos con seguridad
- Si has recibido atención médica en otro país recientemente y quieres comentarlo con tu equipo de salud
Diagnóstico
El diagnóstico se hace con un cultivo: se toma una muestra del lugar donde se sospecha la infección (orina, sangre, una herida o flemas) y se envía al laboratorio. Allí se cultivan las bacterias y se estudia a qué antibióticos responden; esa prueba se llama antibiograma. En algunas situaciones, también se toma una muestra del recto para saber si alguien porta la bacteria sin tener infección, por ejemplo al ingresar en un hospital o durante un brote. Tener un resultado positivo en esa muestra de control no significa que la persona esté infectada.
Pruebas que se pueden realizar
- Cultivo de orina si hay síntomas urinarios
- Cultivo de sangre si hay fiebre o sospecha de infección generalizada
- Cultivo o muestra de una herida, un absceso o una zona con secreción
- Cultivo de flemas o muestra respiratoria si hay tos o dificultad para respirar
- Antibiograma, que indica qué antibióticos funcionan contra esa bacteria
- Hisopado rectal o muestra de heces para detectar si la persona es portadora, en contextos de control hospitalario
Qué esperar en su cita
El primer resultado del cultivo puede tardar uno o dos días, y el antibiograma un poco más. Mientras tanto, el equipo médico puede iniciar un tratamiento según la gravedad y ajustarlo cuando lleguen los resultados. Es habitual que se repitan cultivos para comprobar que la infección cede. Si solo eres portador, es posible que te expliquen medidas sencillas de higiene y seguimiento, sin necesidad de tratamiento.
Tratamiento
El tratamiento depende de dónde está la infección, de su gravedad y de la salud general de la persona. Como estas bacterias son resistentes a muchos antibióticos, el equipo médico elige el tratamiento guiándose por el antibiograma, es decir, por la lista de antibióticos que sí funcionan contra esa bacteria concreta. En casos graves puede ser necesario el ingreso hospitalario, con líquidos, control estrecho y, a veces, una combinación de antibióticos. El objetivo es siempre el mismo: eliminar la infección y ayudar al cuerpo a recuperarse.
Autocuidado en el hogar
- Descansa lo suficiente y bebe líquidos con regularidad, salvo que tu médico te indique otra cosa
- Toma el tratamiento exactamente como te lo han recetado y termínalo, aunque te sientas mejor
- No te automediques ni uses antibióticos que te hayan sobrado de otra ocasión
- Lávate las manos con frecuencia, sobre todo antes y después de tocar una herida o una sonda
- Mantén limpia y seca la zona de la herida o del dispositivo, siguiendo las indicaciones del equipo de salud
- Anota tu temperatura y cómo te sientes para poder contarlo en la próxima consulta
- Pide ayuda si te cuesta cuidar de ti mismo en casa durante la recuperación
Tratamientos médicos
El equipo médico valora a la persona en conjunto y decide si el tratamiento puede hacerse en casa o requiere hospital. En general se usan antibióticos a los que la bacteria sea sensible, eligiendo el tipo y la vía (por boca o por vena) según la gravedad y el lugar de la infección. También se retiran o cambian sondas y catéteres cuando se sospecha que son la fuente del problema, se drenan abscesos si es necesario y se controlan los síntomas con medidas de apoyo, como líquidos y control del dolor. Todo el plan se ajusta a cada persona y se revisa según la evolución.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no es el tratamiento habitual de estas infecciones. Puede ser necesaria cuando hay un absceso o una colección de pus que debe drenarse, cuando un dispositivo infectado no se puede retirar de otra forma, o cuando la infección ha dañado un tejido. En esos casos, el equipo médico explicará los motivos y los beneficios y riesgos antes de decidir.
Vivir con esta afección
La mayoría de las personas que han tenido una infección por CRE se recuperan y vuelven a su vida habitual. Si te han dicho que portas la bacteria, puedes hacer una vida normal: trabajar, estudiar, estar con tu familia y hacer tus actividades cotidianas. Lo más importante es mantener una buena higiene de manos y avisar a cualquier profesional sanitario que te atienda, para que tomen las precauciones adecuadas. Si en casa cuidas de alguien con sondas o catéteres, el equipo de salud puede enseñarte a manejarlos con seguridad.
Consejos de estilo de vida
- Lávate las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, o usa gel hidroalcohólico si no hay jabón
- Cubre la boca con el codo al toser o estornudar y tira los pañuelos usados a la basura
- Mantén limpias las superficies de la cocina y el baño
- No compartas objetos de higiene personal como toallas o cepillos de dientes
- Evita tomar antibióticos sin receta; cuando te los receten, sigue las indicaciones
- Acude a las revisiones y a las pruebas que te indiquen
- Informa a tu médico si has estado ingresado o has recibido atención sanitaria en otro país
Dieta y ejercicio
No existe una dieta especial que elimine esta bacteria. Una alimentación variada, con frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas, ayuda a mantener el cuerpo fuerte y las defensas en buen estado. Si tienes una infección activa, bebe suficientes líquidos. En cuanto te sientas mejor, retoma la actividad física de forma progresiva: caminar a diario es un buen comienzo. Si has estado hospitalizado, pregunta a tu equipo de salud qué ejercicio es adecuado para ti.
Salud mental y bienestar emocional
Es comprensible sentir preocupación, miedo o incluso vergüenza al oír hablar de una bacteria 'resistente'. Algunas personas se sienten aisladas o tienen miedo de contagiar a los suyos. Hablar de lo que sientes con tu médico, con tu familia o con alguien de confianza ayuda mucho. Si la ansiedad, el miedo o la tristeza se alargan o afectan a tu día a día, pide apoyo profesional: es una parte más del cuidado. Si en algún momento piensas en hacerte daño, busca ayuda urgente de inmediato: llama a los servicios de emergencia de tu país o a una línea de apoyo emocional local.
Prevención
Sí se puede reducir mucho el riesgo. La medida más importante es la higiene de manos, tanto del personal sanitario como de pacientes y familiares. En los hospitales existen protocolos de detección y aislamiento para evitar que la bacteria pase de una persona a otra. Usar los antibióticos solo cuando de verdad se necesitan y retirar cuanto antes sondas y catéteres que ya no son imprescindibles también ayuda a frenar la resistencia.
Vacunas
Por ahora no existe una vacuna específica contra estas bacterias. Mantener al día las vacunas habituales recomendadas en tu país ayuda a prevenir otras infecciones y a no necesitar antibióticos innecesarios. Pregunta a tu centro de salud qué vacunas te corresponden según tu edad y tu estado de salud.
Programas de detección
En los hospitales y centros de larga estancia se hacen pruebas de detección a personas con mayor riesgo, por ejemplo al ingresar si vienen de otro centro o de otro país con circulación de estas bacterias. Esa prueba consiste normalmente en una muestra sencilla del recto o de las heces. No es una prueba que se haga de rutina en la población general. Si crees que cumples algún criterio de riesgo, coméntalo con tu médico.
Complicaciones
Si no se trata
- La infección puede extenderse a la sangre y causar un cuadro grave que requiere atención urgente
- Mayor riesgo de daño en órganos como los riñones o los pulmones
- Estancias hospitalarias más largas y recuperación más lenta
- Posibilidad de infecciones que reaparecen si el tratamiento no es completo
- En personas con defensas bajas, la infección puede ser más difícil de controlar
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con una infección por CRE se recuperan con un tratamiento adecuado y un buen acompañamiento médico. El pronóstico depende mucho de dónde esté la infección, de la rapidez con la que se consulta y del estado general de salud de cada persona. Los equipos sanitarios cuentan hoy con mejores herramientas para detectar estas bacterias y elegir el tratamiento correcto. Si tienes dudas o miedo, habla con tu médico: te ayudará a entender tu caso con realismo y con esperanza.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 22 de octubre de 2026
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