Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo
Resumen
Es una enfermedad causada por un virus (un germen muy pequeño que no se ve a simple vista) que se transmite sobre todo por la picadura de garrapatas infectadas. También puede pasar de un animal o de una persona enferma a otra persona a través de la sangre o de otros fluidos del cuerpo. Muchas personas tienen fiebre alta y malestar general, y algunas presentan sangrados. Es poco frecuente, pero puede ser grave, así que la atención médica temprana es muy importante.
Datos clave
- Se transmite principalmente por la picadura de garrapatas infectadas, sobre todo en zonas de matorral y en los meses de calor.
- También puede contagiarse al tocar sangre, tejidos o fluidos de animales infectados (como ovejas, cabras o vacas) o de una persona enferma.
- No se pasa de persona a persona por el aire ni por compartir un vaso o un abrazo cotidiano.
- Es poco frecuente, pero puede ser grave: cuanto antes se detecta, mejor es la evolución.
- En la mayoría de los países no hay una vacuna disponible para el público general.
Es poco frecuente. En España se diagnostican muy pocos casos al año, casi siempre en zonas rurales del centro y oeste de la península y durante los meses de más calor, cuando hay más garrapatas activas. En el mundo aparece en zonas de África, los Balcanes, Oriente Medio y Asia. Que sea rara no significa que no exista: por eso conviene conocerla y saber cómo protegerse.
Cualquier persona puede contagiarse, pero es más probable en quienes viven o trabajan en el campo: ganaderos, pastores, agricultores, veterinarios, cazadores y personas que hacen senderismo o pasan tiempo en zonas con matorral. También afecta al personal sanitario que atiende a pacientes sin la protección adecuada y a familiares o cuidadores que conviven con una persona enferma.
Síntomas
- Sangrado que no se detiene por la nariz o las encías, vómito con sangre o heces negras como el café.
- Confusión, somnolencia intensa o dificultad para mantenerte despierto.
- Dificultad para respirar o respiración muy rápida.
- Convulsiones o pérdida del conocimiento.
- Fiebre alta con aparición de moratones o sangrados, sobre todo si hubo picadura de garrapata o contacto con animales en una zona de riesgo.
- ⚠Fiebre alta y malestar general en los días siguientes a una picadura de garrapata.
- ⚠Fiebre después de haber estado en el campo en una zona donde se sabe que existe esta enfermedad.
- ⚠Fiebre y dolores musculares muy intensos con vómitos que no mejoran.
- ⚠Haber tenido contacto cercano con una persona o un animal diagnosticado, aunque los síntomas sean leves.
Síntomas comunes
- Fiebre alta que aparece de repente, a menudo con escalofríos.
- Dolor de cabeza intenso y dolor detrás de los ojos.
- Dolores musculares y de articulaciones, como si tuvieras una gripe muy fuerte.
- Cansancio extremo, mareo y sensación de debilidad.
- Dolor de cuello y de espalda.
- Dolor de barriga, náuseas, vómitos o diarrea.
- Ojos rojos y molestia con la luz.
- En algunos casos, manchas rojas o moratones en la piel, sangrado de encías o de nariz, o heces muy oscuras.
Síntomas en niños
- Fiebre alta y aspecto decaído o irritable.
- Vómitos y dolor de barriga, que a veces son lo más llamativo.
- Menos ganas de comer y de beber, con riesgo de deshidratación.
- Manchas o moratones en la piel sin haber recibido un golpe.
- Somnolencia o decaimiento difícil de despertar: en ese caso, acude a urgencias.
Síntomas en adultos mayores
- Pueden presentar fiebre más alta y deshidratación más rápida.
- Mayor riesgo de confusión o desorientación.
- Más probabilidad de sangrados y de que la enfermedad sea más seria.
- Puede empeorar enfermedades crónicas que ya tenían (corazón, riñón, diabetes).
- A veces la fiebre es menos llamativa y destacan el cansancio o la confusión.
Causas
Causas principales
- La picadura de una garrapata infectada, sobre todo del tipo que vive en zonas de matorral y en animales como ovejas, cabras o vacas.
- El contacto con sangre, tejidos o fluidos de animales infectados, especialmente al sacrificarlos, ordeñarlos o manipularlos sin protección.
- El contacto con sangre, vómitos, orina u otros fluidos de una persona infectada, sin guantes ni medidas de protección.
- De forma muy excepcional, en laboratorios que manipulan muestras del virus.
Factores de riesgo
- Vivir, trabajar o hacer actividades al aire libre en zonas donde hay garrapatas de este tipo.
- Trabajar con ganado, en mataderos o en el campo, sobre todo en primavera y verano.
- Practicar senderismo, caza o acampada en zonas de matorral alto, sin ropa protectora.
- Ser personal sanitario o cuidador de una persona enferma sin las medidas de protección adecuadas.
- Viajar a países donde la enfermedad es más habitual.
- Retirar garrapatas con los dedos y sin protección, aplastándolas.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes fiebre en las dos semanas siguientes a una picadura de garrapata o a una salida al campo en zona de riesgo.
- Si aparecen moratones o sangrados sin causa clara, sobre todo junto con fiebre.
- Si has estado cerca de una persona con esta enfermedad y empiezas con fiebre o malestar.
- Si estás embarazada, tienes una enfermedad crónica o tu sistema de defensas está debilitado y presentas fiebre tras una posible exposición.
Programe una cita de rutina si:
- Si vas a viajar a una zona donde esta enfermedad es habitual y quieres consejos de prevención.
- Si necesitas ayuda para retirar correctamente una garrapata o para revisar una picadura.
- Si tuviste la enfermedad y quieres hacer seguimiento tras el alta.
- Si trabajas con animales y quieres saber cómo protegerte mejor.
Diagnóstico
El personal sanitario sospecha la enfermedad al conocer tus síntomas y tu historia: si has tenido una picadura de garrapata, has estado en el campo o has tenido contacto con animales o con una persona enferma. Como los primeros síntomas se parecen a los de una gripe, la clave está en contar bien esos antecedentes. La confirmación se hace con análisis de sangre específicos.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre general, para ver las defensas, las plaquetas y cómo funcionan el hígado y el riñón.
- Pruebas de coagulación, que miden cómo coagula tu sangre.
- Una prueba que detecta el material genético del virus en la sangre (se llama PCR) durante los primeros días.
- Análisis de anticuerpos, que se hacen algo más tarde y muestran si tu cuerpo ha reaccionado al virus.
- Las muestras se manejan en laboratorios con medidas especiales de seguridad.
Qué esperar en su cita
Si se sospecha la enfermedad, es probable que te ingresen en el hospital para observarte y tratarte. El equipo sanitario usará guantes, mascarilla y otras protecciones cuando te atienda, y las muestras se enviarán con avisos especiales. Es normal sentir miedo o impaciencia, pero estar en el hospital permite actuar rápido si aparecen complicaciones. También se avisará a salud pública para estudiar si otras personas han estado expuestas y protegerlas.
Tratamiento
No existe un tratamiento específico que elimine el virus de forma directa y ampliamente disponible. El tratamiento se centra en cuidar los síntomas y apoyar al cuerpo mientras se defiende: mantener una buena hidratación, controlar el dolor y la fiebre, vigilar los sangrados y tratar las complicaciones si aparecen. Muchas personas mejoran con este cuidado de apoyo, sobre todo si se empieza pronto.
Autocuidado en el hogar
- Descansa y bebe líquidos con frecuencia para no deshidratarte.
- No tomes medicamentos por tu cuenta: algunos pueden aumentar el riesgo de sangrado. Pregunta siempre a tu profesional sanitario o a tu farmacéutico.
- Anota tus síntomas y el día en que empezaron, y comunica cualquier cambio al equipo que te atiende.
- Sigue las indicaciones del hospital sobre visitas y medidas de protección para no exponer a otras personas.
- Después del alta, acude a las revisiones y comenta cómo te encuentras, incluso si es cansancio o preocupación.
Tratamientos médicos
En el hospital se controlan las constantes, la hidratación y los análisis de sangre, y se atienden las complicaciones si aparecen. Se pueden usar medidas de apoyo para la fiebre y el dolor, líquidos por vía intravenosa y, si hay sangrados importantes, tratamientos para estabilizar la coagulación o transfusiones. Algunos países tienen tratamientos antivirales específicos en estudio o disponibles en ciertos casos, y la decisión la toma el equipo médico. Las medidas de aislamiento protegen al personal y a otras personas.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Normalmente no se necesita cirugía. En casos muy concretos, el equipo médico puede valorar procedimientos para controlar un sangrado importante o tratar una complicación.
Vivir con esta afección
La recuperación puede llevar varias semanas. Es habitual sentirse muy cansado o con menos fuerzas durante un tiempo, y es importante no exigirte demasiado. Vuelve poco a poco a tus actividades y sigue las revisiones que te indiquen. Si convives con otras personas, mantén las medidas de higiene que te recomiende el equipo sanitario durante el tiempo indicado.
Consejos de estilo de vida
- Ve recuperando la rutina de forma gradual, con descanso suficiente.
- Evita el alcohol mientras te recuperas y durante el tiempo que te indique tu profesional sanitario.
- Cuando vuelvas al campo, usa ropa que cubra brazos y piernas y revisa tu cuerpo al llegar a casa.
- Habla con tu entorno sobre lo ocurrido: poner en palabras lo que has vivido ayuda a ordenarlo.
- Pide cita si notas que el cansancio o la preocupación te limitan más de lo esperado.
Dieta y ejercicio
Durante la fase aguda, lo prioritario es beber suficiente líquido y comer ligero y variado, según te apetezca. Cuando ya te encuentres mejor, puedes volver a una alimentación equilibrada habitual. El ejercicio debe ser suave al principio, como caminar, y aumentar poco a poco. Escucha a tu cuerpo: si te agotas, descansa y vuelve a intentarlo otro día.
Salud mental y bienestar emocional
Es comprensible sentir miedo, ansiedad o inquietud después de una enfermedad así, y también durante la hospitalización con medidas de aislamiento, que pueden hacerte sentir solo o solo. Algunas personas se sienten señaladas por su entorno, y eso duele. Estos sentimientos son normales y no significan que estés fallando: son parte de la experiencia y se pueden atender. Si la tristeza, el miedo o los pensamientos difíciles se mantienen o sientes que no puedes con ello, busca ayuda profesional cuanto antes; en España puedes llamar al 024 (atención a la conducta suicida) y al 112 en una emergencia. En otros países, llama al número de emergencias local o acude a tu centro de salud.
Prevención
Sí, se puede reducir mucho el riesgo. La clave es evitar las picaduras de garrapata y manipular a los animales con protección. Cuando salgas al campo, usa ropa que cubra brazos y piernas, de colores claros, mete el bajo del pantalón dentro del calcetín y camina por el centro de los caminos, evitando el matorral alto. Usa repelentes para la piel y la ropa siguiendo las instrucciones del producto y las indicaciones de tu farmacéutico. Al volver a casa, revisa todo el cuerpo (también axilas, ingles, detrás de las rodillas y el cuero cabelludo), dúchate y revisa la ropa. Si encuentras una garrapata, retírala cuanto antes con unas pinzas finas, tirando de ella hacia arriba y sin aplastarla. Si trabajas con animales, usa guantes y ropa protectora, y extrema las precauciones al sacrificar o manipular ganado. El personal sanitario debe seguir las normas de protección al atender a pacientes con sospecha.
Vacunas
En la mayoría de los países no hay una vacuna disponible para el público general. Existe una vacuna en algunos países concretos para personas con alto riesgo profesional, y su uso lo valora la autoridad sanitaria de cada lugar. Lo más importante es la prevención de picaduras y el uso de protección al tratar con animales.
Programas de detección
No se hace cribado a la población general. En algunas zonas donde la enfermedad es habitual se revisan las donaciones de sangre y de órganos para evitar la transmisión. Si has tenido contacto con un caso confirmado, salud pública puede indicarte si necesitas seguimiento aunque no tengas síntomas.
Complicaciones
Si no se trata
- Sangrados importantes, que pueden llevar a una bajada peligrosa de la tensión (shock).
- Problemas en el hígado y en los riñones.
- Dificultad para respirar o problemas pulmonares.
- Infecciones añadidas durante la hospitalización.
- Recuperación más lenta, con cansancio prolongado.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas diagnosticadas y atendidas a tiempo en el hospital se recuperan, sobre todo con un buen cuidado de apoyo. Esta enfermedad puede ser grave en algunos casos, y por eso se ingresa a las personas con sospecha para vigilarlas de cerca. En España, la mayoría de los casos detectados han evolucionado bien con tratamiento hospitalario. Después de pasar la enfermedad, se suele quedar protección frente al virus, y muchas personas vuelven a su vida habitual en semanas. Con información clara y atención médica, hay motivos para la esperanza.
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Última actualización: 22 de octubre de 2026
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