Desprendimiento de retina
Resumen
La retina es una capa fina de tejido en la parte de atrás del ojo, parecida a una película fotográfica, que capta la luz y envía las imágenes al cerebro. El desprendimiento de retina ocurre cuando esa capa se separa de la pared del ojo que la sostiene. Al separarse, la retina deja de recibir sangre y oxígeno, y si no se trata rápido, puede perder su capacidad de funcionar para siempre. Es una urgencia médica: no duele, pero la vista corre peligro.
Datos clave
- No suele doler. Los avisos más típicos son ver destellos de luz, muchas manchas nuevas o una especie de cortina oscura que tapa parte de la visión.
- Es una urgencia: cuanto antes se atienda, mejor es la probabilidad de conservar la visión.
- Muchas veces se puede reparar con tratamientos que vuelven a pegar la retina a su lugar, pero el resultado depende de la rapidez.
No es una enfermedad muy frecuente. Es poco habitual en la población general, pero es una de las urgencias oftalmológicas más importantes, y por eso conviene conocer sus señales.
Es más frecuente en personas mayores de 50 años, en quienes tienen miopía alta (ver muy mal de lejos), en personas operadas de cataratas, en quienes han sufrido un golpe en el ojo y en personas con antecedentes familiares o con un desprendimiento previo en el otro ojo. También puede aparecer en personas con diabetes que afecta a los ojos.
Síntomas
- Pérdida repentina de la visión en un ojo, aunque sea parcial.
- Una sombra o cortina oscura que tapa parte de la visión y aparece de golpe.
- Aparición brusca de muchos destellos de luz junto con una lluvia de manchas negras nuevas.
- Cambio repentino de la visión después de un golpe en el ojo.
- ⚠Manchas negras nuevas que aumentan en número en pocos días.
- ⚠Destellos de luz que aparecen y desaparecen, sobre todo si se suman a manchas.
- ⚠Visión borrosa nueva en un ojo sin causa clara.
- ⚠Antecedente de desprendimiento en el otro ojo y cualquier síntoma nuevo.
Síntomas comunes
- Ver destellos o relámpagos de luz, sobre todo en un lado de la visión, que aparecen de repente.
- Ver muchas manchas negras o hilos nuevos (llamadas moscas volantes o cuerpos flotantes), como si fueran telarañas o suciedad que no se va.
- Una sombra, cortina o velo oscuro que cubre parte del campo visual, a menudo desde un borde hacia el centro.
- Visión borrosa o distorsionada en un ojo.
- Pérdida repentina de la visión en un ojo, como si se apagara una parte de la imagen.
- Es habitual que no haya ningún dolor.
Síntomas en niños
- Es poco común en niños, pero puede pasar, sobre todo después de un golpe en el ojo.
- Los niños pequeños pueden no saber explicar lo que ven; a veces se frotan el ojo, se tapan uno, entrecierran los ojos o dicen que ven mal.
- Ante cualquier cambio brusco de la visión en un niño, hay que buscar atención médica el mismo día.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores es más frecuente, y a veces los síntomas se confunden con cataratas o con simples manchas por la edad.
- Los destellos y las manchas nuevas deben revisarse siempre, aunque la persona mayor ya tenga la vista cansada o borrosa por otros motivos.
- Puede pasar desapercibido si la visión del otro ojo es buena; conviene revisar cada ojo por separado de vez en cuando.
Causas
Causas principales
- El cambio natural del gel que rellena el ojo (llamado humor vítreo): con los años se encoge y puede tirar de la retina hasta rasgarla.
- Un desgarro o un agujero en la retina, por el que entra líquido y la separa de su lugar.
- Un golpe fuerte en el ojo o en la cabeza.
- Después de una cirugía de cataratas u otra cirugía ocular.
- En personas con diabetes que daña los vasos del ojo, la retina puede despegarse por la tensión de tejidos cicatriciales.
- Con menos frecuencia, por acumulación de líquido debajo de la retina debido a otras enfermedades del ojo.
Factores de riesgo
- Tener más de 50 años.
- Miopía alta (ver muy mal de lejos).
- Haber tenido un desprendimiento de retina en el otro ojo.
- Tener familiares cercanos con desprendimiento de retina.
- Haber sido operado de cataratas o de otras cirugías del ojo.
- Haber sufrido un golpe o una lesión ocular.
- Tener diabetes con afectación de los ojos.
- Tener zonas débiles en la retina que el oftalmólogo ya ha detectado.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si aparece una sombra o cortina que tapa parte de la visión, ve a urgencias o llama a los servicios de emergencia de inmediato. En España el número es el 112; en otros países, consulta el número local de emergencias.
- Si de repente ves muchos destellos y manchas nuevas, busca atención oftalmológica el mismo día.
- Si pierdes visión en un ojo, no esperes: es una urgencia.
- Si notas cambios después de un golpe en el ojo, acude el mismo día.
Programe una cita de rutina si:
- Si llevas tiempo con manchas negras estables y sin cambios, pide una cita con el oftalmólogo para revisarlas, sin alarmarte.
- Si tienes miopía alta, diabetes o antecedentes familiares, haz revisiones periódicas aunque te encuentres bien.
- Si te han tratado antes de un desgarro en la retina, cumple las revisiones indicadas por tu especialista.
Diagnóstico
El diagnóstico lo hace un oftalmólogo revisando el fondo del ojo. Normalmente pone unas gotas para dilatar la pupila, es decir, para agrandar el orificio del ojo y poder ver bien la retina, y luego examina con luces y lentes especiales. La prueba no es dolorosa, aunque las gotas pueden picar un momento y dejar la vista borrosa durante unas horas.
Pruebas que se pueden realizar
- Medida de la agudeza visual: leer letras para ver cuánto ves con cada ojo.
- Examen del fondo de ojo con las pupilas dilatadas para ver la retina completa.
- Revisión con lámpara de hendidura, un aparato con luz que permite mirar dentro del ojo.
- Ecografía del ojo, que usa ondas de sonido y sirve cuando la retina no se ve bien por otros problemas.
- En algunos casos, pruebas de imagen para estudiar la retina con más detalle.
Qué esperar en su cita
La visita suele durar poco, pero después las gotas dejan la vista borrosa y sensible a la luz durante varias horas. Lleva gafas de sol, pide a alguien que te acompañe para volver a casa y no conduzcas hasta que veas bien. Te explicarán el resultado en el mismo día y, si hace falta tratamiento, se organizará con rapidez.
Tratamiento
El objetivo es volver a colocar la retina en su sitio y evitar que se despegue otra vez. El tratamiento depende del tipo de desprendimiento, de su tamaño y de dónde esté. Algunos casos pequeños se resuelven con tratamientos en la consulta; otros necesitan cirugía. Cuanto antes se actúe, mejor suele ser el resultado.
Autocuidado en el hogar
- Sigue al pie de la letra las indicaciones de tu oftalmólogo sobre reposo, postura o actividades.
- No te frotes el ojo y evita esfuerzos fuertes, como levantar peso, en los días siguientes si te lo indican.
- Usa los protectores o gafas que te recomienden y mantén el ojo limpio.
- Acude a todas las revisiones, aunque te sientas bien.
- Si te han puesto una burbuja de gas en el ojo, no vueles ni subas a zonas de mucha altura hasta que te lo autoricen.
- Pide ayuda para tareas como conducir o leer durante los primeros días.
Tratamientos médicos
Hay varias formas de tratar el desprendimiento. En los desgarros pequeños, el oftalmólogo puede sellar la retina con un láser o con frío en la consulta. En desprendimientos más grandes se recurre a la cirugía: a veces se coloca una banda o un pequeño refuerzo alrededor del ojo para acercar la retina a su lugar, y otras se trabaja por dentro del ojo retirando el gel y rellenándolo con un gas o un líquido especial que ayuda a mantener la retina pegada mientras sana. En algunos casos se combinan técnicas. Tu especialista elegirá la opción más adecuada para tu caso y te explicará los pasos, los cuidados y los resultados esperados.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía suele ser necesaria cuando hay un desprendimiento establecido, cuando el desgarro no se puede sellar en la consulta o cuando la vista está en riesgo. No es una decisión de urgencia inmediata en todos los casos, pero sí suele hacerse pronto. El oftalmólogo valorará contigo el momento y el tipo de intervención.
Vivir con esta afección
Después del tratamiento, la visión puede tardar semanas o incluso meses en mejorar, y es posible que notes cambios mientras el ojo se adapta. Al principio quizá necesites ayuda para leer, conducir o moverte con seguridad. Muchas personas vuelven poco a poco a su rutina, con revisiones periódicas para vigilar el ojo tratado y también el otro.
Consejos de estilo de vida
- Protege tus ojos con gafas de seguridad cuando hagas deportes o trabajos de riesgo.
- Evita frotarte los ojos con fuerza.
- Controla bien la diabetes y la presión arterial si tienes estas condiciones.
- Mantén las revisiones oftalmológicas aunque te encuentres bien.
- Presta atención a cualquier síntoma nuevo y consúltalo sin esperar.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial que cure ni prevenga el desprendimiento de retina. Una alimentación variada y equilibrada ayuda a la salud general de los ojos, igual que controlar la diabetes y la presión. Sobre el ejercicio, pregunta a tu oftalmólogo cuándo puedes volver a tu actividad habitual: después de la cirugía suele pedirse evitar esfuerzos intensos durante un tiempo, y si tienes una burbuja de gas en el ojo hay que seguir indicaciones especiales.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo o ansiedad cuando cambia la vista de forma repentina. Muchas personas temen perder la visión o que le pase algo al otro ojo. Hablar de lo que sientes con tu familia, tu médico o un profesional de salud mental ayuda. Si la preocupación te afecta mucho en el día a día, pide apoyo; no tienes que enfrentarlo solo.
Prevención
No todos los desprendimientos se pueden evitar, porque muchos se deben a cambios naturales del ojo con la edad. Aun así, hay medidas útiles: revisar los ojos con regularidad si tienes miopía alta, diabetes o antecedentes familiares; proteger los ojos de golpes con gafas adecuadas; no frotarse los ojos con fuerza; y acudir rápido si aparecen destellos, manchas nuevas o una sombra en la visión. Cuando el oftalmólogo detecta una zona débil en la retina, a veces puede tratarla para reducir el riesgo.
Programas de detección
Se recomienda revisión oftalmológica periódica en personas con miopía alta, diabetes, antecedentes familiares de desprendimiento o que ya han tenido uno. La frecuencia la decide el especialista según cada caso. Si no tienes factores de riesgo, pregunta a tu médico cada cuánto conviene revisar la vista.
Complicaciones
Si no se trata
- Pérdida permanente de visión en el ojo afectado, que puede ser parcial o total.
- Desprendimiento crónico, más difícil de reparar con el tiempo.
- Aumento de la presión dentro del ojo en algunos casos.
- Mayor riesgo de cataratas u otros problemas oculares.
- Necesidad de cirugías más complejas o repetidas.
Pronóstico a largo plazo
Con tratamiento oportuno, la mayoría de las retinas se pueden volver a pegar a su lugar y muchas personas recuperan una visión útil. El resultado depende de cuánto tiempo estuvo desprendida la retina y de qué zona se vio afectada. Es posible que queden algunas limitaciones en la vista, pero el seguimiento y la rehabilitación ayudan a adaptarse. Si notas síntomas, actuar rápido es la mejor decisión.
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Última actualización: 23 de octubre de 2026
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