Cuidado de los pies cuando tienes diabetes
Resumen
Cuando una persona tiene diabetes, el azúcar (glucosa) en la sangre puede estar alta durante mucho tiempo. Ese exceso de azúcar va dañando poco a poco dos cosas muy importantes para los pies: los nervios y los vasos sanguíneos. Cuando los nervios se dañan, se llama neuropatía diabética: la persona puede dejar de sentir dolor, calor, frío o presión en los pies. Cuando la circulación se vuelve más débil, la sangre llega con menos facilidad y las heridas tardan más en sanar. Por eso, un pequeño corte, una ampolla o un callo que en otra persona sanaría en pocos días puede convertirse en un problema serio en alguien con diabetes. El cuidado diario de los pies es una de las cosas más sencillas y más útiles que puedes hacer para protegerte.
Datos clave
- Revisar los pies todos los días, con buena luz y mirando también entre los dedos, ayuda a encontrar a tiempo cortes, ampollas o cambios en la piel.
- Muchas heridas en los pies no duelen al principio, porque la diabetes puede reducir la sensibilidad. Por eso no basta con "esperar a que duela".
- Usar calzado adecuado y nunca caminar descalzo, ni siquiera en casa, previene buena parte de las lesiones.
Sí, es muy común. Se calcula que hasta la mitad de las personas con diabetes llegan a tener algún grado de daño en los nervios de los pies a lo largo de su vida, y muchas también tienen problemas de circulación. Es una de las complicaciones más frecuentes de la diabetes, y también una de las que mejor se pueden prevenir con cuidados diarios.
Afecta a personas con diabetes tipo 1 y tipo 2, de cualquier edad. El riesgo aumenta cuanto más tiempo se ha tenido diabetes, si el azúcar en sangre ha estado alta durante años, si se fuma, si hay presión arterial o colesterol altos, si ya se tuvo una úlcera (herida) en el pie o si hay problemas de vista, de riñón o deformidades en los pies. En niños y jóvenes con diabetes el daño suele ser menos frecuente, pero los buenos hábitos conviene empezarlos desde el principio.
Síntomas
- Pie que de repente se pone muy frío, pálido o morado y duele mucho (puede indicar que se cortó la circulación)
- Herida con tejido negro o que se ve muerto
- Infección que se extiende rápido: enrojecimiento que avanza, hinchazón, calor intenso y fiebre
- Líneas rojas que suben por la pierna desde el pie
- Pie muy hinchado, caliente y enrojecido con fiebre, escalofríos o malestar general
- Confusión, mucho decaimiento o dificultad para respirar junto con un problema en el pie
- ⚠Herida nueva, úlcera o ampolla que no mejora en 24-48 horas
- ⚠Corte o rasguño que se enrojece, supura o huele mal
- ⚠Uña encarnada con dolor, pus o hinchazón
- ⚠Cambio de color o de temperatura en un pie respecto al otro
- ⚠Dolor nuevo e intenso en un pie que antes no dolía
- ⚠Callo con sangre o con una zona oscura debajo
Síntomas comunes
- Hormigueo, adormecimiento o sensación de "pies dormidos"
- Ardor o dolor punzante, a veces peor por la noche
- Sensación de frío o de calor que no coincide con la temperatura real
- Piel muy seca, agrietada o con descamación
- Callos y durezas que aparecen o crecen rápido
- Heridas, ampollas o cortes que tardan en sanar o no se sienten
- Cambios de color (piel más pálida, rojiza o azulada) o de temperatura en el pie
- Uñas gruesas, hongos en las uñas o uñas encarnadas
- Pérdida de vello en la pierna o en el pie
- Pies que cambian de forma, con dedos en garra o con el empeine más alto
Síntomas en niños
- En general los problemas en los pies son menos frecuentes en la infancia, pero pueden aparecer si el azúcar ha estado alta mucho tiempo
- Quejas de cosquilleo, calambres o "cosas raras" en los pies al caminar o por la noche
- Ampollas o roces por zapatos nuevos, deportivos ajustados o botas de fútbol
- Uñas encarnadas por cortarlas mal o por calzado estrecho
- Poca costumbre de mirarse los pies: conviene que un adulto los revise con frecuencia
Síntomas en adultos mayores
- Menos sensibilidad al dolor y a la temperatura, por lo que una herida puede pasar desapercibida
- Dificultad para verse la planta del pie o para llegar a cortarse las uñas por artrosis, dolor de espalda o problemas de vista
- Piel más seca y frágil, que se agrieta con facilidad
- Uñas más gruesas y difíciles de cortar
- Mayor riesgo de infección y de que una herida pequeña empeore rápido
- Problemas de circulación más frecuentes, con pies fríos o calambres al caminar
Causas
Causas principales
- Azúcar en sangre alta durante mucho tiempo, que daña los nervios (neuropatía) y los vasos sanguíneos
- Menor sensibilidad en los pies, que hace que no se noten cortes, roces o presiones fuertes
- Mala circulación, que hace que la sangre y las defensas lleguen peor a la zona y las heridas sanen despacio
- Piel seca por menos sudoración, lo que facilita grietas y fisuras
- Presión repetida en los mismos puntos del pie (por calzado ajustado o por cambios en la forma del pie), que forma callos y puede ulcerar la piel
Factores de riesgo
- Muchos años con diabetes
- Azúcar en sangre poco controlada
- Fumar
- Presión arterial o colesterol altos
- Haber tenido antes una úlcera o una amputación en el pie
- Neuropatía ya diagnosticada o pérdida de sensibilidad
- Problemas de vista que dificultan revisarse los pies
- Enfermedad de los riñones
- Pies con deformidades, juanetes, dedos en garra o uñas problemáticas
- Caminar descalzo, incluso en casa
- Usar zapatos ajustados, tacones altos o calzado sin plantilla adecuada
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Aparece una herida, úlcera, ampolla o zona negra que no tenías antes
- Una herida empeora, supura, huele mal o la piel alrededor se enrojece y se calienta
- Tienes fiebre junto con un problema en el pie
- Notas el pie muy hinchado, caliente o de color distinto al otro pie
- Sientes dolor nuevo e intenso en un pie, sobre todo si antes no lo sentías
- Una uña encarnada se infecta o duele mucho
Programe una cita de rutina si:
- En la revisión anual de diabetes, pide que te exploren los pies (sensibilidad, pulsos, piel y uñas)
- Si tienes pérdida de sensibilidad, antecedentes de úlcera o mala circulación, pregunta cada cuánto conviene revisarte los pies
- Si tienes callos, durezas o uñas difíciles, pregunta quién debe tratártelos
- Si te cuesta ver o alcanzar los pies, coméntalo para buscar ayuda
- Si notas hormigueo, ardor o adormecimiento nuevos, menciónalo aunque no duela
Diagnóstico
El profesional de salud revisa tus pies con una exploración sencilla e indolora. Mira la piel, las uñas, los callos y la forma del pie, y comprueba si sientes bien el tacto y la vibración. También palpa los pulsos y observa el color y la temperatura para valorar la circulación. Con esta revisión se decide si tus pies necesitan cuidados habituales o un seguimiento más cercano.
Pruebas que se pueden realizar
- Exploración visual de la piel, uñas, espacios entre los dedos y planta del pie
- Prueba con un filamento suave (monofilamento) para ver si notas el tacto en distintos puntos
- Prueba de vibración con un diapasón o un pequeño instrumento
- Comprobación de los pulsos del pie y de la temperatura y el color de la piel
- Estudio de la circulación con un aparato que mide el flujo (Doppler) si se sospecha mala circulación
- Análisis de sangre para ver el control del azúcar (hemoglobina glicosilada) y otros valores
- Radiografía u otras pruebas de imagen si hay una herida profunda o se sospecha infección en el hueso
Qué esperar en su cita
La revisión suele durar pocos minutos y no duele. Te pedirán que te quites los zapatos y los calcetines. Si encuentras una herida o un callo preocupante, te explicarán cómo cuidarlo y cuándo volver. Es buena idea anotar tus dudas antes de la consulta y llevar los zapatos que usas a diario para que puedan revisarlos.
Tratamiento
El tratamiento tiene tres pilares: mantener el azúcar en sangre lo más estable posible, cuidar los pies a diario y tratar a tiempo cualquier herida o infección. La mayoría de los problemas se manejan sin cirugía, con buenos hábitos, calzado adecuado y seguimiento por tu equipo de salud.
Autocuidado en el hogar
- Mira tus pies todos los días, con buena luz. Usa un espejo o pide ayuda si no llegas a ver la planta
- Lava los pies con agua templada (no caliente) y sécsalos bien, sobre todo entre los dedos
- Hidrata la piel seca con una crema suave, evitando la zona entre los dedos
- Corta las uñas rectas y lima los bordes; si no puedes o tienes uñas gruesas, pide ayuda a un profesional
- No cortes callos ni durezas con tijeras, cuchillas o productos caseros: pide que te los trate un profesional
- No uses bolsas de agua caliente, mantas eléctricas ni te acerques a estufas con los pies
- Usa calcetines sin costuras, de algodón o de material que absorba la humedad, y cámbialos a diario
- Revisa el interior de los zapatos antes de ponértelos, por si hay piedritas o costuras que rocen
- Nunca camines descalzo, ni en casa, ni en la playa, ni en la piscina
- Elige calzado cómodo, con espacio para los dedos, suela gruesa y sin costuras interiores; estrena los zapatos poco a poco
- Si fumas, busca apoyo para dejarlo: es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu circulación
Tratamientos médicos
Tu equipo de salud ajustará el tratamiento de la diabetes para mantener el azúcar en sangre en un rango adecuado, y controlará también la presión arterial y el colesterol si es necesario. Si hay una herida, te indicarán cómo limpiarla y protegerla, y puede que te deriven a un profesional especializado en cuidados de heridas o en podología. Si hay infección, el médico valorará el tratamiento adecuado. En algunos casos se usan plantillas, soportes o calzado especial para repartir mejor la presión. Cuando la circulación está muy afectada, existen procedimientos para mejorar el flujo sanguíneo, y tu médico te explicará si en tu caso son una opción.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no es lo habitual. Puede plantearse si hay una infección grave que afecta al hueso, si hay que drenar una colección de pus, si existe una deformidad del pie que provoca heridas repetidas o si hay que corregir un problema de circulación. En casos extremos y poco frecuentes, cuando una zona del pie no se puede salvar, puede ser necesario amputar para proteger el resto del pie y la salud general. Cuanto antes se detecta y se trata un problema, menos probable es llegar a estas situaciones.
Vivir con esta afección
El cuidado de los pies se integra fácilmente en la rutina: unos minutos al día para mirarlos, calzado cómodo y revisiones periódicas con tu equipo de salud. Muchas personas eligen un momento fijo, por ejemplo después de la ducha o antes de acostarse, para revisarse los pies con calma. Si vives con alguien, puede ser útil pedirle que te ayude a mirar la planta o los talones.
Consejos de estilo de vida
- Mantén el azúcar en sangre lo más estable posible siguiendo las indicaciones de tu equipo de salud
- Revisa tus pies a diario y anota cualquier cambio para comentarlo en la consulta
- Elige bien el calzado y evita caminar descalzo
- No fumes y limita el alcohol
- Mantén una actividad física regular y adaptada a ti
- Cuida el peso y la presión arterial si tu equipo de salud lo ha recomendado
- Acude a las revisiones aunque te encuentres bien
Dieta y ejercicio
Una alimentación equilibrada, con verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas y poca azúcar añadida, ayuda a mantener el azúcar en sangre más estable. El movimiento también ayuda: caminar, nadar, montar en bicicleta o hacer ejercicios suaves de fuerza son buenas opciones. Antes de empezar o cambiar tu actividad física, coméntalo con tu equipo de salud. Revisa tus pies antes y después de hacer ejercicio, usa calzado deportivo adecuado y evita actividades que puedan causar roces fuertes o golpes en los pies si tienes pérdida de sensibilidad.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir preocupación, cansancio o incluso miedo cuando se tiene diabetes y hay que estar pendiente de los pies. Algunas personas se sienten abrumadas por la cantidad de cosas que deben controlar, o frustradas si aparece una herida. Hablar de cómo te sientes con tu equipo de salud, con familiares o con otras personas que viven lo mismo puede aliviar mucho. No tienes que poder con todo solo. Si en algún momento sientes tristeza que no se va, ansiedad intensa o pensamientos de hacerte daño, busca ayuda profesional cuanto antes; en una urgencia, llama al servicio de emergencias de tu país.
Prevención
En gran parte, sí. Mantener el azúcar en sangre lo más estable posible reduce el daño a nervios y vasos sanguíneos. Y las revisiones diarias de los pies, el calzado adecuado y las revisiones periódicas con tu equipo de salud previenen muchas de las complicaciones más graves, porque permiten detectar a tiempo cualquier problema pequeño.
Vacunas
Tener las vacunas al día ayuda a prevenir infecciones que pueden complicarse. Pregunta en tu centro de salud qué vacunas te corresponden según tu edad, tu país y tu situación de salud.
Programas de detección
Se recomienda revisar los pies al menos una vez al año a todas las personas con diabetes. Si ya hay pérdida de sensibilidad, mala circulación, deformidades o antecedentes de úlcera, el equipo de salud puede recomendarte revisiones más frecuentes. Pregunta en tu centro de salud cuándo te toca la próxima.
Complicaciones
Si no se trata
- Úlceras (heridas profundas) en el pie que tardan mucho en sanar
- Infecciones que pueden llegar al hueso
- Pie de Charcot: deformación del pie por daño en los nervios y los huesos, que puede cambiar su forma
- Tejido muerto (gangrena) por falta de circulación
- En los casos más graves, necesidad de amputar una parte del pie
- Dolor persistente por daño en los nervios
- Mayor riesgo de caídas y de perder autonomía
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con diabetes pueden mantener sus pies sanos durante toda la vida con cuidados sencillos y constantes. Cuando aparece un problema, detectarlo pronto cambia mucho el resultado: una herida vista a tiempo suele tratarse bien y sanar. Si ya has tenido una úlcera o una complicación, hay mucho que se puede hacer para evitar que vuelva a ocurrir. Con el apoyo de tu equipo de salud, el futuro de tus pies es, en buena medida, algo que puedes cuidar.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las recomendaciones de salud difieren según el país y la región. Esta página es educación general y puede no coincidir con las guías, los medicamentos o la práctica del lugar donde vive. Comente sus dudas con su médico o profesional de salud y siga las recomendaciones locales cuando existan.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Ninguna guía nombra este tema
Aquí no se cita ninguna guía de salud ni capítulo clínico que nombre exactamente este tema. Esta página es solo para educación e información general. No es un diagnóstico, un plan de tratamiento ni un consejo médico personal. Consulte a su médico y siga su consejo. Si los síntomas son graves, repentinos o preocupantes, busque atención médica pronto y, en una emergencia, llame al número local de emergencias. Ruqelo LLC no es responsable de las consecuencias médicas o legales de las decisiones basadas en esta información.
Última actualización: 23 de octubre de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Guidance may differ by country or region. Confirm local recommendations with a qualified healthcare provider.