Diabetes y prediabetes: lo que necesita saber
Resumen
La diabetes es una condición en la que el cuerpo tiene demasiada azúcar (glucosa) en la sangre. La glucosa es la energía principal del cuerpo y viene de los alimentos. Para que esa energía entre a las células, el cuerpo usa una hormona llamada insulina, que fabrica el páncreas (un órgano que está detrás del estómago). Cuando hay diabetes, algo falla: el cuerpo no produce suficiente insulina, o no la usa bien, y la glucosa se queda acumulada en la sangre. La prediabetes es una etapa intermedia: los niveles de azúcar son más altos de lo normal, pero no lo bastante altos como para llamarlo diabetes. Es una señal de alerta y también una gran oportunidad, porque muchas veces se puede revertir. Existen varios tipos. La diabetes tipo 2 es la más común en adultos y se relaciona con la forma en que el cuerpo responde a la insulina. La diabetes tipo 1 aparece cuando el cuerpo deja de producir insulina y suele empezar en la infancia o la juventud. También existe la diabetes gestacional, que aparece durante el embarazo.
Datos clave
- La prediabetes significa que el azúcar en sangre está por encima de lo normal, pero todavía no es diabetes. Con cambios en el estilo de vida, muchas personas vuelven a niveles normales.
- La diabetes tipo 2 es la forma más frecuente y suele desarrollarse poco a poco, a veces sin síntomas claros durante años.
- La diabetes se controla bien en la mayoría de las personas con seguimiento médico, alimentación saludable, movimiento y, cuando hace falta, medicamentos indicados por un profesional.
Sí, es muy común. La diabetes afecta a cientos de millones de personas en el mundo y su frecuencia sigue creciendo, sobre todo la diabetes tipo 2. Se calcula que una de cada diez personas adultas vive con diabetes, y muchas personas con prediabetes no lo saben porque no da síntomas.
Puede afectar a cualquier persona, a cualquier edad. La diabetes tipo 2 es más frecuente en adultos mayores de 45 años, pero cada vez se ve más en personas jóvenes y en niños con sobrepeso. La diabetes tipo 1 suele aparecer en la infancia, la adolescencia o la juventud. La diabetes gestacional aparece en el embarazo. Hay grupos con mayor riesgo, como las personas con familiares con diabetes, con sobrepeso, con presión alta o con antecedentes de diabetes en el embarazo.
Síntomas
- Pérdida de conocimiento o desmayo
- Confusión intensa, somnolencia que no se puede despertar o convulsiones
- Respiración rápida y profunda, aliento con olor afrutado, vómitos repetidos y dolor de barriga (puede ser una complicación grave llamada cetoacidosis)
- Azúcar muy baja con temblores, sudor frío, palidez y dificultad para pensar, si la persona no mejora tras tomar algo dulce
- Dolor en el pecho, falta de aire o signos de un derrame cerebral, como boca torcida, debilidad en un lado del cuerpo o dificultad para hablar
- Herida en el pie con enrojecimiento que avanza rápido, pus, mal olor o fiebre alta
- ⚠Vómitos que no permiten comer ni beber y se mantienen por varias horas
- ⚠Azúcar en sangre muy alta de forma repetida durante varios días, con mucha sed y orina
- ⚠Síntomas de azúcar baja (sudor, temblor, hambre, mareo) que se repiten, aunque mejoren con comida
- ⚠Cambios repentinos de la vista
- ⚠Infección con fiebre, sobre todo si el azúcar sube mucho
- ⚠Herida en el pie, ampolla o uña encarnada que se ve empeorada
Síntomas comunes
- Sed excesiva y necesidad de beber mucha agua
- Orinar muy seguido, incluso de noche
- Cansancio o falta de energía que no mejora con el descanso
- Visión borrosa o que cambia de un momento a otro
- Heridas o cortes que tardan en cicatrizar
- Hormigueo, ardor o adormecimiento en manos y pies
- Infecciones que se repiten, por ejemplo en la piel, las encías, la vejiga o los genitales
- Pérdida de peso sin proponérselo, o mucha hambre
- Picazón o sequedad en la piel
Síntomas en niños
- En niños y jóvenes es más frecuente la diabetes tipo 1, que puede empezar de forma rápida
- Mucha sed y orinar muy seguido, a veces volver a mojar la cama después de haber dejado el pañal
- Pérdida de peso aunque el niño coma bien, o mucho cansancio y mal humor
- Dolor de barriga, náuseas o vómitos sin causa clara
- Infecciones frecuentes o candidiasis en la zona genital
- La diabetes tipo 2 también puede aparecer en niños con sobrepeso, y muchas veces no da síntomas, por eso se detecta con análisis
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser más leves o distintos: confusión, cansancio extremo o caídas
- Puede no haber sed ni ganas de orinar aumentadas, incluso con azúcar alta
- Infecciones urinarias repetidas o pérdida de orina de aparición reciente
- Pérdida de peso y de masa muscular sin explicación
- Heridas en los pies que no cicatrizan, o problemas de vista que empeoran
- En personas mayores es importante revisar el azúcar si hay cambios bruscos de salud o de estado general
Causas
Causas principales
- Diabetes tipo 2: las células del cuerpo se vuelven menos sensibles a la insulina (esto se llama resistencia a la insulina) y el páncreas no alcanza a producir la cantidad necesaria. Se relaciona con la genética, el sobrepeso y la vida poco activa.
- Diabetes tipo 1: el sistema de defensas del cuerpo ataca por error a las células del páncreas que producen insulina, y el cuerpo deja de fabricarla.
- Prediabetes: es el paso previo a la diabetes tipo 2. El azúcar está algo elevado porque el cuerpo ya no responde bien a la insulina, pero todavía puede compensar.
- Diabetes gestacional: cambios hormonales del embarazo dificultan la acción de la insulina. Suele desaparecer después del parto, pero aumenta el riesgo de diabetes años más tarde.
- Otros tipos menos frecuentes: por medicamentos (como los corticoesteroides), por otras enfermedades del páncreas o por causas genéticas poco comunes.
Factores de riesgo
- Tener 45 años o más; el riesgo aumenta con la edad
- Tener un familiar cercano (padre, madre, hermano o hermana) con diabetes tipo 2
- Sobrepeso u obesidad, sobre todo grasa acumulada en la cintura
- Poca actividad física o muchas horas sentado
- Haber tenido diabetes gestacional, o haber dado a luz a un bebé de más de 4 kilos
- Tener prediabetes
- Presión arterial alta o colesterol y triglicéridos alterados
- Síndrome de ovario poliquístico (una condición que afecta las hormonas y la menstruación)
- Enfermedades del corazón o de los vasos sanguíneos
- Algunos grupos tienen más riesgo, como las personas de origen latinoamericano, africano, asiático del sur o indígena
- Algunos medicamentos, como los corticoesteroides, pueden elevar el azúcar, sobre todo si se usan por mucho tiempo
- Fumar y dormir mal también influyen en el control del azúcar
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene sed y orina muchísimo de repente, pierde peso sin querer o se siente muy cansado en pocos días: pida una cita pronta
- Si tiene una herida en el pie que no cicatriza o se ve roja, hinchada o con pus
- Si sus niveles de azúcar están muy altos o muy bajos varias veces en la misma semana
- Si nota la vista borrosa de forma repentina
- Si está embarazada y tiene mucho azúcar en la orina o antecedentes de diabetes gestacional
- Si tiene una infección que no mejora, sobre todo en la piel, la vejiga o los genitales
- Si tiene pensamientos de hacerse daño o siente que no puede con la situación: busque ayuda de inmediato en su servicio de emergencias o en un profesional de salud mental
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene 35 o 40 años o más y no se ha hecho un análisis de azúcar en los últimos años
- Si tiene familiares con diabetes, sobrepeso, presión alta o colesterol alto
- Si tuvo diabetes en el embarazo: conviene repetir el análisis cada 1 a 3 años, según le indique su equipo de salud
- Si tiene prediabetes: se recomienda controlar el azúcar al menos una vez al año
- Si nota síntomas leves pero constantes, como cansancio, sed o infecciones repetidas
- Si tiene un familiar con diabetes tipo 1 y hay antecedentes familiares: consulte si conviene revisar anticuerpos u otras pruebas
Diagnóstico
El diagnóstico se hace con un análisis de sangre sencillo que mide el azúcar. No duele más que un pinchazo normal y no requiere quedarse en el hospital. El profesional interpreta el resultado junto con su historia clínica, su peso, su presión y sus antecedentes familiares. En la prediabetes los valores están por encima de lo normal pero por debajo de los de la diabetes. Si el resultado sale en el límite, puede repetirse la prueba otro día para confirmar.
Pruebas que se pueden realizar
- Glucosa en ayunas: se mide el azúcar después de no comer durante unas 8 horas
- Hemoglobina A1c o HbA1c: muestra el promedio de azúcar de los últimos 2 o 3 meses; no hace falta estar en ayunas
- Prueba de tolerancia oral a la glucosa: se toma una bebida dulce y se mide el azúcar antes y dos horas después
- Glucosa al azar: se mide en cualquier momento, útil si ya hay síntomas claros
- Análisis de orina para buscar azúcar o cetonas
- En algunos casos, pruebas que miden la insulina o anticuerpos, sobre todo si se sospecha diabetes tipo 1
- Revisión de presión arterial, peso, cintura y colesterol, porque forman parte del cuadro completo
Qué esperar en su cita
Después del diagnóstico, su equipo de salud le explicará sus números en palabras simples y armará un plan a su medida. Es posible que le pidan volver en pocas semanas para revisar cómo va, y luego cada 3 a 6 meses. Le enseñarán a reconocer los síntomas de azúcar alta y baja, y qué hacer en cada caso. También le revisarán los pies, la vista y los riñones de forma periódica, porque el control va más allá del azúcar. Puede llevar a un familiar o a alguien de confianza a la consulta y anotar sus dudas antes de ir.
Tratamiento
El tratamiento tiene un objetivo claro: mantener el azúcar en un rango saludable para que usted se sienta bien y para proteger el corazón, los riñones, los ojos, los nervios y los pies. En la prediabetes, el pilar son los cambios de estilo de vida, y en muchos casos son suficientes para volver a niveles normales. En la diabetes tipo 2 se combinan la alimentación, el movimiento, el control del peso y, si hace falta, medicamentos. En la diabetes tipo 1 el cuerpo no produce insulina, así que siempre se necesita un tratamiento de reemplazo de esa hormona. Cada plan es personal: lo que sirve a una persona no es igual para otra, y se ajusta con el tiempo.
Autocuidado en el hogar
- Coma de forma equilibrada: verduras y frutas en buena cantidad, granos integrales, legumbres, frutos secos, pescado, huevos y carnes magras. Reduzca las bebidas azucaradas y los ultraprocesados.
- Muévase: intente al menos 150 minutos por semana de actividad moderada, como caminar rápido. Puede repartirlo en tramos de 10 o 15 minutos.
- Si tiene sobrepeso, perder entre el 5 % y el 7 % del peso corporal ya mejora mucho el azúcar. No hace falta una dieta estricta, sino cambios que pueda sostener.
- Duerma bien, entre 7 y 8 horas si puede, y trate de mantener horarios regulares.
- Revise sus pies todos los días: busque cortes, ampollas, enrojecimiento o cambios en las uñas. Use calzado cómodo y no camine descalzo.
- Si fuma, busque apoyo para dejarlo. Es uno de los cambios que más protege el corazón y los vasos sanguíneos.
- Limite el alcohol y consulte cómo afecta a su azúcar, sobre todo si usa medicamentos.
- Aprenda a medir su azúcar si su equipo de salud se lo indica, y anote los resultados para llevarlos a la consulta.
- Cuide sus encías: cepíllese, use hilo dental y visite al dentista con regularidad.
- Mantenga sus vacunas al día y consulte a su profesional sobre cuáles le corresponden.
Tratamientos médicos
Además del estilo de vida, su médico puede proponer medicamentos que ayudan a bajar el azúcar, siempre explicándole para qué sirve cada uno y cómo tomarlo. Algunos se toman en pastillas y otros se aplican con una pequeña inyección. En la diabetes tipo 1 y en algunas personas con tipo 2, el tratamiento incluye insulina, que es la hormona que el cuerpo necesita y se administra de forma ajustada a cada persona. También es habitual tratar la presión arterial y el colesterol, porque protegen el corazón y los riñones. Los controles periódicos, las revisiones de vista y pies, y los análisis de sangre y de orina forman parte del tratamiento tanto como los medicamentos. Nunca cambie ni suspenda un tratamiento por su cuenta: si tiene dudas o efectos secundarios, hable con su médico o pregunte en su farmacia.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no es un tratamiento habitual de la diabetes. En algunos casos muy concretos, personas con obesidad grave y diabetes tipo 2 pueden ser evaluadas para una cirugía del aparato digestivo que ayuda a bajar de peso y mejora el azúcar; esa decisión se toma con un equipo especializado y no es para todo el mundo. Además, cualquier operación o procedimiento requiere un plan especial para controlar el azúcar antes y después, así que avise siempre a su equipo de salud si le van a operar.
Vivir con esta afección
Convivir con diabetes se aprende. Al principio parece que todo gira en torno a los números, pero con el tiempo se vuelve parte de la rutina, como cepillarse los dientes. La clave es la constancia amable: revisiones al día, alimentación que disfrute, movimiento que le guste y no culparse cuando un día sale mal. El azúcar cambia por muchas razones: estrés, sueño, infecciones, calor o menstruación. Un valor alto o bajo no es un fracaso, es información para ajustar.
Consejos de estilo de vida
- Establezca una rutina de horarios para comer, dormir y moverse; ayuda mucho al cuerpo a regular el azúcar
- Prepare comidas en casa más seguido y tenga opciones saludables a mano, como fruta, yogur sin azúcar o frutos secos
- Busque una actividad que disfrute: caminar con una amiga, bailar, nadar, andar en bicicleta. Lo que se disfruta se mantiene
- Lleve siempre algo dulce de acción rápida por si baja el azúcar, y avise a sus personas cercanas qué hacer
- Planifique las comidas fuera de casa: revise el menú antes, elija agua en lugar de refrescos y no llegue con mucha hambre
- Cuide el estrés con respiración, caminatas, oración, música o lo que le funcione. El estrés sube el azúcar
- Si viaja, lleve sus medicamentos en el equipaje de mano y una nota de su médico
- Anote en un cuaderno o aplicación sus valores, comidas y cómo se sintió; le ayudará en cada consulta
Dieta y ejercicio
No hay una sola dieta para la diabetes. Lo que mejor funciona es un patrón de alimentación variado y sostenible, con muchas verduras, frutas enteras, legumbres, granos integrales, pescado, huevos y aceite de oliva, y con menos bebidas azucaradas, harinas refinadas y comida ultraprocesada. Comer a horas regulares y no saltarse comidas ayuda a evitar bajones. El ejercicio es un gran aliado: caminar después de comer puede bajar el azúcar de forma notable. Combine algo de fuerza dos veces por semana si puede, por ejemplo con bandas elásticas, pesas ligeras o ejercicios con el propio cuerpo. Antes de empezar una rutina nueva, y sobre todo si usa insulina o medicamentos que pueden bajar el azúcar, consulte a su equipo de salud para ajustar dosis y horarios con seguridad.
Salud mental y bienestar emocional
Es muy común sentir cansancio, enojo, tristeza o ansiedad por la diabetes. Existe incluso un nombre para esto: agobio o malestar por la diabetes. No es debilidad ni falta de voluntad, es una carga real que merece atención. Hablar de lo que siente con su médico, con un psicólogo o con un grupo de apoyo ayuda mucho. Si nota tristeza profunda que dura semanas, pérdida de interés, ansiedad que no lo deja dormir o pensamientos de hacerse daño, pida ayuda cuanto antes: su servicio de emergencias puede orientarlo, y también puede acudir a un profesional de salud mental. No tiene que atravesarlo solo.
Prevención
La diabetes tipo 2 se puede prevenir o retrasar en gran medida, y la prediabetes muchas veces se puede revertir. Los estudios muestran que perder algo de peso, moverse más y comer mejor reduce mucho el riesgo de pasar de prediabetes a diabetes. La diabetes tipo 1 no se puede prevenir por ahora, porque no depende del estilo de vida. La diabetes gestacional se puede detectar y manejar a tiempo con controles en el embarazo.
Vacunas
Las personas con diabetes tienen más riesgo de complicaciones por algunas infecciones. Consulte con su equipo de salud qué vacunas le corresponden según su edad, su país y su historia clínica; suele recomendarse estar al día con la gripe, el neumococo y otras vacunas según el calendario local. Su farmacia o su centro de salud pueden indicarle cuáles necesita.
Programas de detección
Hacerse un análisis de azúcar es sencillo y puede cambiar el rumbo. Se recomienda revisar el azúcar en adultos desde los 35 o 40 años, o antes si hay factores de riesgo como sobrepeso, familiares con diabetes o presión alta. Si el resultado es normal, se repite cada 3 años; si hay prediabetes, al menos una vez al año. En el embarazo se hace una prueba de azúcar entre las semanas 24 y 28, o antes si hay factores de riesgo. Pregunte en su centro de salud cuándo le toca a usted.
Complicaciones
Si no se trata
- La prediabetes puede avanzar a diabetes tipo 2 si no se toman medidas
- Daño en los vasos sanguíneos, lo que aumenta el riesgo de infarto y de derrame cerebral
- Problemas en los riñones que con el tiempo pueden afectar su funcionamiento
- Daño en los nervios: hormigueo, dolor o pérdida de sensibilidad, sobre todo en los pies
- Problemas en los ojos que pueden afectar la vista si no se detectan a tiempo
- Heridas en los pies que cicatrizan mal e infecciones graves
- Infecciones más frecuentes y más difíciles de tratar
- Problemas de encías y de salud bucal
- Disfunción sexual, tanto en hombres como en mujeres
- En el embarazo, riesgo de complicaciones para la madre y el bebé si no se controla
Pronóstico a largo plazo
El panorama es esperanzador. Con un buen control, la mayoría de las personas con diabetes vive una vida larga, activa y plena, y muchas evitan las complicaciones graves. La prediabetes es una segunda oportunidad: es el momento en el que los cambios rinden más. No se trata de ser perfecto, sino de ser constante y de contar con un buen equipo de salud que lo acompañe. Cada paso cuenta, por pequeño que parezca, y hoy es un buen día para dar el primero.
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Última actualización: 23 de octubre de 2026
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