Dilatación y legrado (D y C): qué es y qué esperar
Resumen
La dilatación y legrado, también llamada «D y C» o simplemente «legrado», es un procedimiento médico corto y frecuente. Primero se abre un poco el cuello del útero (la dilatación) y después el equipo médico retira con suavidad una pequeña cantidad de tejido del interior del útero (el legrado). Sirve para dos cosas: para saber qué está pasando, porque el tejido se estudia en el laboratorio, y para tratar problemas como sangrados abundantes o restos de un embarazo que no siguió adelante. No es una operación grande: suele durar entre 10 y 20 minutos y muchas personas vuelven a casa el mismo día.
Datos clave
- Es un procedimiento corto, de unos 10 a 20 minutos, y en la mayoría de los casos se hace de forma ambulatoria, sin necesidad de quedarse ingresado.
- Se puede realizar con anestesia general, regional o local. El equipo médico te explicará cuál es la mejor opción en tu caso.
- El tejido que se retira se envía al laboratorio para estudiarlo. Eso ayuda a encontrar la causa de un sangrado o de otro problema.
- Es normal tener un sangrado ligero, similar al final de la regla, y algunos cólicos durante unos días después.
Sí, es muy común. Es uno de los procedimientos más frecuentes en ginecología, tanto para estudiar sangrados como para tratar restos de un embarazo que no llegó a término. Millones de personas se someten a él cada año en todo el mundo.
Puede realizarse en personas con útero, sobre todo en edad reproductiva. También se hace en personas mayores de 50 o 60 años cuando aparece un sangrado después de la menopausia y hay que estudiarlo. En niñas pequeñas casi nunca se practica; en adolescentes solo en situaciones muy concretas y siempre valoradas por un especialista.
Síntomas
- Sangrado vaginal muy abundante que empapa una compresa por hora durante varias horas, con mareo, palidez, sudor frío o desmayo.
- Dolor abdominal fuerte y repentino, sobre todo si aparece después del procedimiento.
- Fiebre alta (por encima de 38 °C) con escalofríos y flujo con mal olor después del procedimiento.
- Dificultad para respirar, dolor en el pecho o desmayo.
- Sospecha de embarazo con dolor intenso en el vientre y sangrado: puede ser una urgencia.
- ⚠Sangrado que va en aumento o coágulos cada vez más grandes.
- ⚠Fiebre de 38 °C o más, aunque no haya otros síntomas.
- ⚠Dolor que no mejora con las recomendaciones del equipo médico.
- ⚠Vómitos que no te dejan beber líquidos ni tomar nada.
- ⚠Flujo con mal olor o de color verdoso.
- ⚠Mareos al ponerte de pie o sensación de debilidad intensa.
Síntomas comunes
- Sangrado menstrual muy abundante, con coágulos grandes o que dura muchos días.
- Sangrado entre reglas o después de las relaciones sexuales.
- Cualquier sangrado vaginal después de la menopausia.
- Manchado o sangrado que no se detiene después de un aborto espontáneo.
- Dolor en la parte baja del vientre (pelvis) que dura días o sensación de presión.
- Reglas muy irregulares o que cambian de patrón sin explicación.
- Fiebre y flujo con mal olor después de un parto o de un aborto, que pueden indicar restos de tejido o una infección.
Causas
Causas principales
- Aborto espontáneo o interrupción del embarazo, cuando quedan restos de tejido dentro del útero.
- Restos de la placenta después de un parto.
- Sangrado uterino anormal que no se controla o que necesita ser estudiado.
- Pólipos, que son crecimientos pequeños y casi siempre benignos en el revestimiento del útero.
- Engrosamiento del revestimiento del útero (endometrio) que conviene analizar.
- Necesidad de tomar una muestra del revestimiento del útero, llamada biopsia, para estudiarla al microscopio.
- Colocación o retirada de un dispositivo intrauterino (DIU) cuando no se puede hacer en la consulta por dificultad técnica.
Factores de riesgo
- Haber tenido antes un aborto espontáneo o un embarazo que no siguió adelante.
- Tener más de 40 años o haber pasado la menopausia, por la mayor probabilidad de sangrados que hay que estudiar.
- Obesidad, que puede alterar el equilibrio de las hormonas.
- Síndrome de ovario poliquístico u otros desórdenes hormonales.
- Haber tenido cirugías en el útero o legrados previos.
- Algunos tratamientos hormonales prolongados.
- El tabaquismo, que influye en la salud del útero y en la circulación.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el sangrado es tan abundante que empapas una compresa por hora durante varias horas.
- Si tienes fiebre de 38 °C o más, con o sin escalofríos.
- Si el dolor en la parte baja del vientre es fuerte y no cede.
- Si tienes flujo con mal olor después del procedimiento.
- Si te mareas, te sientes muy débil o casi te desmayas.
Programe una cita de rutina si:
- Si notas cambios en tus reglas: más abundantes, más largas o con sangrado entre una regla y otra.
- Si aparece cualquier sangrado después de la menopausia, aunque sea muy leve.
- Si el sangrado después de un aborto o un parto no se detiene o va y viene.
- Si tienes dudas sobre el procedimiento o sobre cómo te estás recuperando.
- Si te sientes triste, ansiosa o preocupada y quieres hablar con un profesional.
Diagnóstico
El equipo médico empieza hablando contigo: te pregunta por tus reglas, el dolor, los embarazos previos y los medicamentos que tomas. Después hace una exploración de la zona pélvica y suele pedir una ecografía, que es una imagen del útero hecha con ondas de sonido y no duele. Con esa información decide si conviene hacer una dilatación y legrado. El propio procedimiento también ayuda a diagnosticar, porque el tejido que se retira se analiza en el laboratorio.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía, a menudo transvaginal, para ver el útero y su revestimiento.
- Análisis de sangre para comprobar si hay anemia por el sangrado.
- Prueba de embarazo, cuando existe la posibilidad de embarazo.
- Estudio del tejido en el laboratorio (anatomía patológica).
- Histeroscopia, una cámara muy fina que permite ver el interior del útero antes de tomar la muestra.
- Cultivo del flujo si se sospecha una infección.
Qué esperar en su cita
Antes del procedimiento te explicarán en qué consiste y firmarás un consentimiento. Normalmente te pedirán que no comas ni bebas nada durante unas horas si vas a recibir anestesia. El día de la cita te pondrán una vía, te administrarán la anestesia y el procedimiento durará pocos minutos. Luego pasarás un rato en observación, con control del sangrado y de cómo te sientes, y en la mayoría de los casos podrás volver a casa el mismo día acompañado por alguien. Es normal tener cólicos parecidos a los de la regla y un sangrado ligero.
Tratamiento
La dilatación y legrado es en sí misma un tratamiento y también una forma de estudiar el problema. Según la causa, el equipo médico puede proponer primero otras opciones, como esperar y observar, usar medicamentos que ayudan a expulsar tejido o controlar el sangrado, o bien realizar el procedimiento. La elección depende de tu estado de salud, de tus preferencias y de la urgencia del caso.
Autocuidado en el hogar
- Descansa el día del procedimiento y evita esfuerzos grandes durante las primeras 24 a 48 horas.
- Usa compresas en lugar de tampones durante los días que te indiquen, a menudo una o dos semanas.
- Evita las relaciones sexuales y no te sumerjas en bañeras, piscinas ni aguas termales hasta que te lo autoricen.
- Toma solo los medicamentos para el dolor que te haya recomendado tu equipo médico y sigue sus indicaciones.
- Observa el sangrado y mide la fiebre si te sientes mal; anota lo que notes para comentarlo en la revisión.
- Pide a alguien de confianza que te acompañe a casa después del procedimiento.
- Bebe suficiente agua y come ligero si tienes náuseas por la anestesia.
Tratamientos médicos
Además del legrado, existen otras opciones que el equipo médico puede valorar. Hay medicamentos que ayudan a expulsar tejido o a controlar el sangrado; tratamientos hormonales para regular el ciclo en problemas de sangrado; y antibióticos si hay una infección. Todos ellos se usan solo bajo receta y con el seguimiento de un profesional de la salud, que ajustará el plan según tu caso.
¿Cuándo se considera la cirugía?
El legrado se recomienda cuando hay restos de tejido que pueden causar sangrado o infección, cuando un sangrado anormal no se controla, o cuando hace falta una muestra del útero para saber qué ocurre. En algunos casos se combina con una histeroscopia, que permite ver el interior del útero con una cámara. Si se encuentran pólipos u otros crecimientos, el equipo médico decidirá si conviene extirparlos en el mismo momento o en otro procedimiento.
Vivir con esta afección
La mayoría de las personas vuelve a su rutina en uno o dos días. Es normal tener un sangrado ligero, parecido al final de la regla, que puede durar hasta una o dos semanas, y algunos cólicos. La primera regla después del procedimiento puede llegar entre cuatro y seis semanas más tarde y a veces es algo distinta de lo habitual. Si te han practicado un legrado tras una pérdida, los primeros días pueden ser emocionalmente difíciles; date permiso para descansar y para pedir compañía.
Consejos de estilo de vida
- Vuelve poco a poco al movimiento: caminar suave los primeros días suele sentar bien.
- Evita levantar peso o hacer ejercicio intenso durante la primera semana o el tiempo que te indiquen.
- Anota tus dudas y síntomas para llevarlos a la revisión.
- Habla con alguien de confianza sobre cómo te sientes; no hace falta pasar por esto en silencio.
- Evita el alcohol y el tabaco mientras te recuperas: ayudan a que el cuerpo sane mejor.
- Retoma el trabajo o los estudios cuando te sientas preparada o preparado, sin prisas.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial después de un legrado. Come de forma variada y equilibrada, con alimentos ricos en hierro como legumbres, verduras de hoja verde y carnes magras, sobre todo si has tenido sangrado abundante. Bebe suficiente agua. En cuanto al ejercicio, espera unos días antes de volver a la actividad intensa; caminar y estirar suave suele estar bien. Tu equipo médico te dirá cuándo puedes retomar el deporte habitual.
Salud mental y bienestar emocional
Es muy común sentir tristeza, ansiedad, cansancio emocional o alivio, a veces todo junto. Si el procedimiento se hizo por una pérdida de embarazo, el duelo puede aparecer días o semanas después. No hay una forma «correcta» de sentirse. Hablar con personas de confianza, escribir lo que sientes o pedir apoyo psicológico puede ayudar mucho. Si en algún momento sientes que no puedes más o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda urgente: llama al servicio de emergencias de tu país (112 en España) o acude al centro de salud más cercano. No estás sola ni solo.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque muchas veces el legrado es necesario para tratar o estudiar un problema. Aun así, cuidar tu salud ginecológica ayuda: acude a las revisiones periódicas, consulta pronto cualquier sangrado anormal y controla factores como el peso, la tensión y el tabaquismo. Si has tenido un aborto o un parto, sigue las indicaciones del equipo médico y acude a la revisión para asegurarte de que todo va bien.
Vacunas
Tener al día las vacunas recomendadas en tu país ayuda a prevenir infecciones que pueden afectar al útero. Una de ellas es la del virus del papiloma humano (VPH), que se administra según el calendario de cada país. Pregunta en tu centro de salud qué vacunas te corresponden.
Programas de detección
Las revisiones ginecológicas periódicas y las pruebas de cribado que se hacen según la edad y el país ayudan a detectar problemas a tiempo. Consulta cualquier sangrado después de la menopausia sin esperar a la siguiente cita: es una señal que siempre merece una revisión.
Complicaciones
Si no se trata
- Anemia por pérdida de sangre repetida o abundante, con cansancio y mareos.
- Infección en el útero si quedan restos de tejido, con fiebre y flujo con mal olor.
- Sangrado que no se detiene y que puede requerir atención urgente.
- Un problema de fondo, como un engrosamiento del revestimiento del útero, que se queda sin estudiar.
- Dolor pélvico persistente que afecta al día a día.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico suele ser muy bueno. La mayoría de las personas se recupera en pocos días y vuelve a su vida normal sin problemas. Como en cualquier procedimiento, existen riesgos poco frecuentes, como una infección, un sangrado que necesita atención o una lesión en el útero; el equipo médico toma medidas para evitarlos y te explica qué señales deben hacerte consultar. Si el legrado se hizo para estudiar un problema, el resultado del laboratorio ayudará a decidir los siguientes pasos con más claridad. Con seguimiento y cuidado, el camino suele ir bien.
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Última actualización: 23 de octubre de 2026
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