Enfermedad diverticular y diverticulitis
Resumen
La enfermedad diverticular es la presencia de unos pequeños sacos o bolsas, llamados divertículos, que se forman en la pared del intestino grueso (el colon). Casi siempre son silenciosos y muchas personas los tienen sin saberlo. La diverticulitis ocurre cuando uno o varios de esos sacos se inflaman o se infectan. Es importante saber que la mayoría de las personas con divertículos nunca llegan a tener diverticulitis: son dos cosas distintas dentro de la misma enfermedad.
Datos clave
- Los divertículos son como pequeñas bolsas que sobresalen en la pared del intestino grueso y suelen aparecer con la edad.
- Tener divertículos (enfermedad diverticular) no es lo mismo que tener diverticulitis: la diverticulitis es cuando esas bolsas se inflaman o se infectan.
- La mayoría de los episodios de diverticulitis se tratan con reposo del intestino, líquidos y control médico, y muchas personas se recuperan bien.
- Una dieta con suficiente fibra y hábitos saludables ayudan a cuidar el colon a largo plazo.
Sí, es muy común. Los divertículos aparecen en una gran parte de las personas mayores de 50 años y son todavía más frecuentes después de los 60. La mayoría nunca presenta molestias. La diverticulitis, en cambio, es menos frecuente: solo una parte de quienes tienen divertículos llega a tener una inflamación.
Afecta sobre todo a adultos y personas mayores, y se vuelve más habitual a medida que la edad avanza. También puede aparecer en adultos jóvenes, aunque es menos frecuente. Los hábitos de vida, como el consumo de fibra, el nivel de actividad física y el peso, influyen en el riesgo.
Síntomas
- Dolor abdominal muy intenso, constante e insoportable, o abdomen duro, rígido o muy sensible al tocarlo.
- Fiebre alta con escalofríos fuertes y malestar general grave.
- Vómitos persistentes que impiden retener líquidos, o signos de deshidratación (boca muy seca, orina escasa, mareo al levantarse).
- Sangrado abundante por el recto o heces con mucha sangre.
- Desmayo, mareo intenso, piel fría y sudorosa, o sensación de que algo va muy mal.
- Confusión o somnolencia inusual, especialmente en una persona mayor.
- Dolor abdominal con el vientre hinchado y duro, sin poder expulsar gases ni hacer deposiciones.
- ⚠Dolor abdominal que empeora con las horas y no cede.
- ⚠Fiebre de más de 38 °C junto con dolor abdominal.
- ⚠Sangrado rectal leve pero repetido.
- ⚠Vómitos que no permiten comer ni beber con normalidad.
- ⚠Un episodio nuevo de dolor abdominal intenso en alguien con divertículos conocidos.
Síntomas comunes
- En la enfermedad diverticular sin inflamación: muchas veces no hay ningún síntoma.
- Algunas personas notan hinchazón, gases, estreñimiento o cambios en el ritmo intestinal, aunque estos síntomas también son comunes por otras causas.
- En la diverticulitis: dolor abdominal, a menudo en la parte baja del lado izquierdo, que puede ser constante y más intenso que un retortijón habitual.
- Sensibilidad al tocar el abdomen y sensación de que duele al moverse o toser.
- Fiebre o febrícula, escalofríos y malestar general.
- Náuseas, pérdida de apetito y, a veces, vómitos.
- Cambios en las deposiciones: estreñimiento o diarrea, o alternancia entre ambos.
- Sangre roja en las heces o sangrado rectal, que puede ocurrir en la enfermedad diverticular sin inflamación.
Síntomas en niños
- Es poco frecuente en la infancia, pero puede ocurrir.
- Los síntomas suelen ser dolor abdominal, fiebre, vómitos o cambios en las deposiciones, y son difíciles de distinguir de otras causas frecuentes en niños.
- Ante dolor abdominal que no mejora o se acompaña de fiebre, conviene consultar al pediatra o al servicio de salud.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser más leves o menos típicos que en personas jóvenes.
- A veces el dolor es menos marcado y en cambio aparece cansancio, falta de apetito o confusión, sobre todo en personas mayores frágiles.
- La fiebre puede ser baja o incluso no aparecer, por lo que cualquier cambio brusco en el estado general merece una consulta médica.
- En personas mayores, los síntomas pueden evolucionar más rápido, así que no conviene esperar varios días para consultar.
Causas
Causas principales
- Los divertículos se forman por un aumento de la presión dentro del intestino grueso sobre zonas más débiles de su pared.
- El estreñimiento crónico y el esfuerzo al hacer deposiciones pueden contribuir a esa presión.
- Una alimentación baja en fibra y con poca agua favorece el estreñimiento y el trabajo del colon.
- El paso de los años debilita la pared del intestino y hace más probable la aparición de divertículos.
- La diverticulitis aparece cuando en uno de esos sacos se acumulan restos y bacterias, y se produce inflamación o infección. No siempre se sabe exactamente qué la desencadena.
Factores de riesgo
- Tener más de 50 años, y especialmente más de 60.
- Dieta pobre en fibra y en frutas, verduras y cereales integrales.
- Estreñimiento frecuente y poco consumo de agua.
- Falta de actividad física y pasar muchas horas sentado.
- Sobrepeso u obesidad.
- Tabaquismo.
- Antecedentes familiares de enfermedad diverticular.
- Uso frecuente de algunos medicamentos para el dolor o de tratamientos con corticoides: si es tu caso, consulta con tu médico o farmacéutico, sin dejar de tomar nada por tu cuenta.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor abdominal intenso, constante o que va en aumento.
- Fiebre con dolor en el vientre.
- Vómitos repetidos o incapacidad de beber líquidos.
- Sangre roja en las heces, aunque sea poca cantidad.
- Empeoramiento rápido del estado general o confusión en una persona mayor.
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes síntomas digestivos que van y vienen durante semanas: hinchazón, gases, estreñimiento o cambios en las deposiciones.
- Si te han dicho antes que tienes divertículos y quieres saber cómo cuidarte.
- Si tienes antecedentes familiares de enfermedad diverticular o de problemas del colon.
- Si necesitas orientación sobre tu alimentación y hábitos intestinales.
- Si notas pequeñas cantidades de sangre en el papel higiénico de forma repetida.
Diagnóstico
El médico empieza escuchándote y explorando tu abdomen. Muchas veces el diagnóstico de diverticulitis se hace con la historia clínica y un examen físico, apoyado en pruebas sencillas. Los divertículos sin síntomas suelen descubrirse por casualidad en una colonoscopia (prueba que mira el interior del intestino) o en un escáner hecho por otro motivo. En un episodio de dolor agudo, se suele evitar la colonoscopia al principio y se prefiere una ecografía o un escáner.
Pruebas que se pueden realizar
- Preguntas sobre tus síntomas, tus deposiciones y tus antecedentes, y exploración del abdomen.
- Análisis de sangre para ver si hay signos de inflamación o infección.
- Análisis de orina para descartar otras causas de dolor.
- Ecografía abdominal, que es rápida, no usa radiación y puede ayudar a ver inflamación.
- Tomografía computarizada (escáner), que muestra bien el colon y detecta complicaciones como abscesos.
- Colonoscopia, que se suele programar semanas después de un episodio agudo para revisar todo el colon y descartar otras causas.
- En algunos casos, pruebas de imagen con contraste para estudiar el intestino.
Qué esperar en su cita
Las pruebas suelen ser rápidas y no dolorosas, aunque la ecografía puede resultar algo incómoda si el abdomen está sensible. Si te hacen una colonoscopia, te darán instrucciones para preparar el intestino y probablemente te ofrezcan sedación para que no moleste. Los resultados pueden tardar desde unas horas hasta algunos días. Pregunta lo que no entiendas y pide que te expliquen qué significan los hallazgos para ti.
Tratamiento
El tratamiento depende de si hay inflamación y de su gravedad. En la enfermedad diverticular sin síntomas no se necesita tratamiento, solo hábitos saludables. En un episodio leve de diverticulitis, lo habitual es descansar el intestino, tomar líquidos y seguir las indicaciones del médico, además de controlar el dolor. Muchos episodios mejoran en pocos días. Los casos más graves o con complicaciones requieren ingreso hospitalario y, a veces, otros procedimientos.
Autocuidado en el hogar
- Durante un episodio agudo, sigue las indicaciones de tu médico sobre qué comer y beber; al principio puede recomendarse una dieta líquida o blanda.
- Bebe líquidos con frecuencia para mantenerte hidratado, salvo que te indiquen lo contrario.
- Vuelve a introducir los alimentos de forma gradual y observa cómo te sientan.
- Descansa y evita esfuerzos intensos mientras te recuperas.
- Lleva un registro sencillo de lo que comes y de tus deposiciones, para detectar patrones.
- No te automediques con laxantes, antidiarreicos ni analgésicos sin consultar antes con tu médico o farmacéutico.
- Cuando ya estés bien, ve aumentando la fibra poco a poco, bebiendo suficiente agua.
Tratamientos médicos
El médico valorará tus síntomas y explorará tu abdomen. En episodios leves puede bastar con control del dolor, reposo intestinal y una dieta adaptada. Cuando sospecha una infección, puede indicar un tratamiento antibiótico; es importante seguir exactamente sus indicaciones y no guardar ni reutilizar medicamentos. También puede recomendar analgésicos adecuados para ti, evitando algunos que podrían aumentar el riesgo de sangrado. Si hay un absceso (una bolsa de pus), puede ser necesario drenarlo en el hospital mediante una punción guiada por imagen. En casos con complicaciones graves, el equipo médico hablará contigo sobre otras opciones.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no es necesaria en la mayoría de las personas. Se plantea en situaciones concretas: cuando hay una perforación del intestino, un absceso que no se puede drenar, una obstrucción, una fístula (una conexión anómala entre el colon y otro órgano) o sangrados que no se controlan. También puede considerarse en personas con episodios repetidos y muy limitantes, valorando cada caso con calma junto al especialista. La decisión siempre se toma en equipo y teniendo en cuenta tu estado general y tus preferencias.
Vivir con esta afección
La mayoría de las personas con enfermedad diverticular hace vida normal. Es útil conocer tu cuerpo, saber qué alimentos te sientan bien y acudir al médico si aparece dolor nuevo o fiebre. Después de un episodio de diverticulitis, muchas personas se recuperan por completo y pueden volver a su alimentación habitual en unas semanas, aumentando la fibra de forma gradual.
Consejos de estilo de vida
- Come fibra de forma progresiva: frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
- Bebe agua a lo largo del día; la fibra funciona mejor con buena hidratación.
- Mantén una actividad física regular, adaptada a tu estado de salud.
- Intenta establecer horarios tranquilos para ir al baño y no aguantar las ganas.
- Evita el tabaco y modera el alcohol.
- Si tienes sobrepeso, perder algo de peso puede ayudar a tu salud digestiva general.
- Duerme bien y maneja el estrés: el intestino y el ánimo están conectados.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta única para todos. La idea general es una alimentación variada, rica en fibra y con suficiente líquido, incorporando la fibra poco a poco para evitar gases. Durante un episodio agudo, sigue las indicaciones de tu médico y luego reintroduce los alimentos de uno en uno. El ejercicio moderado, como caminar, ayuda al tránsito intestinal y al bienestar general. Si notas que un alimento concreto te sienta mal, coméntalo con tu médico o con un dietista, sin eliminar grupos de alimentos por tu cuenta.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir preocupación después de un episodio de dolor fuerte o al pensar en si volverá a ocurrir. Algunas personas sienten ansiedad al comer fuera de casa o miedo a los retortijones. Hablar de ello con tu médico, con familiares o con un profesional de salud mental ayuda mucho. Si el malestar emocional te limita el día a día, no lo dejes pasar: pide apoyo. Recuerda que si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño o sientes que no puedes más, busca ayuda urgente en los servicios de emergencia de tu país o en una línea de apoyo emocional local.
Prevención
No siempre se pueden evitar los divertículos, sobre todo porque la edad influye. Pero sí se pueden cuidar los hábitos que reducen el riesgo de estreñimiento y de inflamación: una alimentación rica en fibra, buena hidratación, actividad física regular, mantener un peso saludable y no fumar. Estas medidas también ayudan a que el colon funcione mejor.
Vacunas
No existe una vacuna específica para la enfermedad diverticular. Mantener al día las vacunas recomendadas para tu edad y situación de salud es parte del cuidado general; pregunta en tu centro de salud.
Programas de detección
No hay un programa de cribado específico para los divertículos. Los divertículos suelen descubrirse en pruebas hechas por otros motivos. Sí existen programas de detección de cáncer colorrectal según la edad y el país: participa si te corresponde, porque es una forma importante de cuidar la salud del colon. Tu médico puede explicarte cuándo y cómo hacerlo.
Complicaciones
Si no se trata
- Absceso: una acumulación de pus junto al colon que puede necesitar drenaje.
- Perforación: un agujero en la pared del intestino, que es una urgencia médica.
- Peritonitis: inflamación grave del abdomen por la perforación, que requiere atención inmediata.
- Fístula: una conexión anormal entre el colon y otro órgano, como la vejiga.
- Estenosis: estrechamiento del intestino que puede causar obstrucción.
- Sangrado digestivo, que a veces requiere tratamiento en el hospital.
- Episodios repetidos de diverticulitis, que pueden afectar a la calidad de vida.
Pronóstico a largo plazo
En general, el pronóstico es bueno. La mayoría de las personas con divertículos nunca tiene problemas, y la mayoría de los episodios de diverticulitis se resuelven bien con tratamiento y sin complicaciones. Muchas personas no vuelven a tener otro episodio. Con hábitos saludables, controles cuando corresponda y atención rápida si aparecen síntomas de alarma, se puede vivir con tranquilidad.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las recomendaciones de salud difieren según el país y la región. Esta página es educación general y puede no coincidir con las guías, los medicamentos o la práctica del lugar donde vive. Comente sus dudas con su médico o profesional de salud y siga las recomendaciones locales cuando existan.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Ninguna guía nombra este tema
Aquí no se cita ninguna guía de salud ni capítulo clínico que nombre exactamente este tema. Esta página es solo para educación e información general. No es un diagnóstico, un plan de tratamiento ni un consejo médico personal. Consulte a su médico y siga su consejo. Si los síntomas son graves, repentinos o preocupantes, busque atención médica pronto y, en una emergencia, llame al número local de emergencias. Ruqelo LLC no es responsable de las consecuencias médicas o legales de las decisiones basadas en esta información.
Última actualización: 23 de octubre de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Guidance may differ by country or region. Confirm local recommendations with a qualified healthcare provider.