Decisiones de no intentar reanimación (DNACPR): qué son y cómo se toman
Resumen
La reanimación cardiopulmonar (RCP) es un conjunto de maniobras —compresiones en el pecho y respiración asistida— que se hacen cuando el corazón deja de latir o la persona deja de respirar, para intentar que vuelva a funcionar. Una decisión de «no intentar reanimación» (en inglés DNACPR) es un acuerdo que queda escrito en la historia clínica para que, si llega ese momento, no se hagan esas maniobras. Se toma con calma y con el equipo de salud, no en mitad de la urgencia. Y algo muy importante: no significa dejar de cuidar. Todo lo demás sigue igual: aliviar el dolor, tratar infecciones, dar de comer y beber si apetece, acompañar, cuidar el descanso y el bienestar.
Datos clave
- Se habla con la persona siempre que pueda entender y decidir; si no puede, se habla con la familia o con las personas de confianza.
- Solo afecta a la RCP. No impide ingresar en el hospital ni recibir ningún otro cuidado o tratamiento.
- No es definitiva: se puede revisar y cambiar en cualquier momento, por ejemplo si la salud mejora o si la persona cambia de opinión.
Sí, es una decisión bastante frecuente en hospitales y residencias, sobre todo en personas con enfermedades avanzadas o con mucha fragilidad. También es cada vez más habitual entre personas que, sin estar graves, quieren dejar por escrito lo que desean para el futuro.
Suele plantearse en adultos con una enfermedad grave que ya no se puede curar, con fragilidad importante, con varias enfermedades crónicas juntas, con demencia avanzada o que viven en una residencia. No depende de la edad: depende de cómo está la salud y de lo que la persona desea. En niños es muy poco frecuente y siempre se decide con los padres o tutores.
Síntomas
- Si alguien pierde el conocimiento, no responde o no respira con normalidad: llama al 112 (en España) o al número de emergencias de tu país y avisa si esa persona tiene un documento de no reanimación.
- Dolor fuerte en el pecho, sobre todo si se extiende al brazo o a la mandíbula, o si va acompañado de sudor y náuseas.
- Dificultad para respirar que aparece de repente o que empeora en poco tiempo.
- Sangrado abundante que no se detiene o un golpe fuerte en la cabeza.
- Aunque exista una decisión de no reanimación, muchas urgencias sí tienen tratamiento: llamar pidiendo ayuda sigue siendo lo correcto.
- ⚠Fiebre alta que no baja o que dura varios días.
- ⚠Confusión nueva, mucha somnolencia o hablar de forma extraña.
- ⚠Dolor que no se controla con el plan acordado con el equipo de salud.
- ⚠Dejar de comer o de beber, u orinar mucho menos de lo habitual.
- ⚠Caídas repetidas o un empeoramiento claro en pocos días.
Síntomas comunes
- No es una enfermedad, así que no tiene síntomas propios.
- Se habla de ello cuando alguien tiene una enfermedad grave que ya no responde a tratamientos curativos.
- También cuando hay mucha fragilidad, varias enfermedades crónicas a la vez o demencia avanzada.
- A veces la propia persona lo pide, aunque su salud sea buena, porque quiere dejar sus deseos por escrito.
Síntomas en niños
- Es muy poco frecuente en la infancia. Solo se plantea en situaciones excepcionales de enfermedad grave e irreversible.
- En esos casos la conversación se hace siempre con los padres o tutores y con un equipo especializado, sin prisas y con todo el apoyo necesario.
Síntomas en adultos mayores
- Es más habitual en personas mayores con fragilidad, varias enfermedades crónicas o que viven en una residencia.
- En personas con demencia avanzada o pérdida importante de autonomía es frecuente que se hable de este tema con la familia.
- La edad por sí sola no es un motivo: lo que cuenta es el estado de salud y los deseos de la persona.
Causas
Causas principales
- Una enfermedad avanzada que ya no responde a tratamientos curativos.
- Fragilidad importante o varias enfermedades crónicas a la vez.
- Daño grave y permanente en el corazón, los pulmones o el cerebro.
- Demencia en fase avanzada.
- El deseo expreso de la persona, aunque su salud sea aceptable en ese momento.
- La valoración del equipo sanitario de que la RCP tendría muy pocas posibilidades de funcionar o de dejar una recuperación aceptable.
Factores de riesgo
- Estar ingresado en el hospital por una enfermedad grave.
- Vivir en una residencia o recibir cuidados de larga duración.
- Tener demencia o una pérdida importante de autonomía.
- Estar en un programa de cuidados paliativos.
- Haber expresado antes, de palabra o por escrito, el deseo de no recibir RCP.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Cambios rápidos en el estado general: somnolencia, confusión, dejar de comer o de beber.
- Dolor o dificultad para respirar que no cede.
- Una crisis de su enfermedad de base.
- Si la persona ha cambiado de opinión y quieres que la decisión se revise cuanto antes.
Programe una cita de rutina si:
- Quieres hablar de planificación anticipada de decisiones y no sabes cómo empezar.
- Ya tienes un documento de voluntades anticipadas o una decisión de no reanimación y quieres revisarlos.
- Ha cambiado el diagnóstico o el pronóstico.
- Quieres dejar claro quién decidirá por ti si algún día no puedes hacerlo tú.
Diagnóstico
No es una enfermedad, así que no se diagnostica. Es una decisión clínica y ética que se toma en una conversación con el equipo de salud. En ella se explica qué es la RCP, qué posibilidades reales hay en cada caso y qué otras opciones de cuidado existen. La persona decide si puede hacerlo; si no puede, se decide escuchando a la familia o a las personas de confianza y lo que la persona hubiera querido.
Pruebas que se pueden realizar
- Valoración del estado de salud y del pronóstico por parte del equipo sanitario.
- Revisión de la historia clínica y de los tratamientos que ya no aportan beneficio.
- Conversación con la persona y, si lo autoriza, con su familia o personas de confianza.
- Comprobar si existe un documento de instrucciones previas o voluntades anticipadas, y si está registrado.
- No hacen falta análisis ni pruebas de imagen para tomar esta decisión.
Qué esperar en su cita
La conversación suele durar lo que necesites y se puede repetir las veces que haga falta. Puedes ir acompañado o acompañada. La decisión queda anotada en la historia clínica, se puede pedir una segunda opinión y se puede revocar o cambiar cuando quieras. Si no estás de acuerdo con lo que se propone, tienes derecho a pedir que se revise.
Tratamiento
Aquí el «tratamiento» es un plan de cuidados: qué queremos conseguir (estar cómodo, en casa si es posible, sin sufrimiento) y qué cosas no queremos. La decisión sobre la RCP forma parte de ese plan más amplio, junto con el control de síntomas y el acompañamiento a la persona y a su familia.
Autocuidado en el hogar
- Piensa con calma qué quieres y escríbelo con tus propias palabras.
- Habla del tema con tu familia o con la persona de confianza y explícale tus motivos.
- Pide cita con tu médica o médico de familia para hablarlo sin prisa.
- Guarda una copia del documento y tenla a mano; cuéntale a quien te cuida dónde está.
- Revisa la decisión si tu salud cambia, si cambias de opinión o si cambian tus circunstancias.
Tratamientos médicos
El equipo de salud se centra en aliviar los síntomas y mantener el bienestar: controlar el dolor, la falta de aire, las náuseas o el estreñimiento, cuidar la higiene y el descanso, ofrecer comida y bebida de forma agradable, acompañar emocionalmente y apoyar a la familia. Esto es lo que se conoce como cuidados paliativos, que no son «rendirse» sino cuidar de otra manera. El equipo ajustará lo necesario en cada momento y revisará el plan con la persona y su familia siempre que sea preciso.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si la persona se somete a una operación o recibe anestesia, la decisión de no reanimación puede suspenderse temporalmente durante ese periodo, porque las maniobras de RCP forman parte de la propia anestesia y de la cirugía. Esto se habla antes con el equipo de anestesia y se deja claro por escrito. Después se vuelve al plan previsto.
Vivir con esta afección
El día a día sigue igual que antes: las visitas, las rutinas, los paseos y los cuidados no cambian. Lo que cambia es que la familia y el equipo saben qué quería la persona y pueden respetarlo. Tenerlo hablado suele dar tranquilidad a todos y quitar peso a los momentos difíciles.
Consejos de estilo de vida
- Mantén las rutinas que te dan gusto: visitas, paseos, aficiones, descanso.
- Habla de tus deseos con las personas que te cuidan, sin miedo y poco a poco.
- Pide ayuda para las tareas que cuestan; no hace falta poder con todo.
- Duerme y descansa lo suficiente; el cansancio agrava el malestar.
- Si eres cuidador o cuidadora, pide apoyo y organiza turnos de descanso.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta ni un ejercicio especiales por esta decisión. Lo importante es comer lo que apetezca y se tolere, con cantidades pequeñas y frecuentes si cuesta, y beber lo suficiente. Moverse en la medida de lo posible (andar por casa, estiramientos suaves, sentarse y levantarse) ayuda al ánimo y a la circulación. Si comer o moverse se hace difícil, el equipo de salud puede adaptar el plan y ofrecer ayuda.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo, tristeza, alivio o culpa al hablar de esto. En la familia pueden aparecer dudas y discusiones. Poner las palabras sobre la mesa y hablarlo con el equipo sanitario suele aliviar mucho. Si la tristeza, la angustia o el insomnio duran semanas o impiden la vida diaria, conviene pedir ayuda profesional. Y si aparece desesperanza o pensamientos de no seguir viviendo, busca ayuda urgente: llama a los servicios de emergencia (112 en España) o acude al servicio de urgencias más cercano. No estás solo ni sola.
Prevención
No es una enfermedad y no se previene. Lo que sí se puede hacer es prepararla: hablar del tema con tiempo, cuando la persona está bien y puede pensar con claridad, y dejarlo por escrito. Así se evita tener que decidir con prisas en un momento difícil.
Vacunas
No hay vacunas relacionadas con esta decisión. Sí conviene mantener al día las vacunas recomendadas para tu edad y tu estado de salud, porque prevenir infecciones graves ayuda a evitar crisis. Pregunta en tu centro de salud cuáles te corresponden.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado para esto. Lo que sí ayuda es revisar el plan de cuidados y la decisión sobre la reanimación cada cierto tiempo, por ejemplo una vez al año o cuando cambie la salud.
Complicaciones
Si no se trata
- Que se haga una RCP que la persona no quería, y que en muchos casos no consigue recuperar la vida o deja secuelas importantes.
- Que la familia tenga que decidir en plena urgencia, con angustia y sin saber qué quería la persona.
- Discusiones o sentimientos de culpa entre los familiares después del fallecimiento.
- Morir en un hospital cuando la persona deseaba estar en casa o en su residencia.
- Recibir tratamientos incómodos y sin beneficio real al final de la vida.
Pronóstico a largo plazo
Una decisión de no reanimación bien hablada suele aportar tranquilidad a la persona y a su familia. Por sí misma no acorta la vida ni adelanta nada: muchas personas siguen viviendo meses o años, con buena calidad de vida y con todos los cuidados que necesitan. Y si algo cambia, siempre se puede revisar y cambiar la decisión.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 23 de octubre de 2026
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