Otosclerosis: cuando un huesecillo del oído deja de transmitir bien el sonido
Resumen
La otosclerosis es un problema del oído medio, la parte del oído que transmite el sonido hacia el oído interno. En la otosclerosis, un hueso que rodea el estribo —un huesecillo diminuto del oído medio— crece de forma anormal y lo fija. El estribo deja de moverse bien y el sonido no llega con claridad. No es una infección, no es cera acumulada y no se contagia.
Datos clave
- La otosclerosis suele causar pérdida auditiva gradual, a menudo en un oído y más adelante en el otro.
- Puede producir tinnitus (un zumbido o pitido en el oído) y, en algunas personas, sensación de desequilibrio leve.
- No tiene cura, pero muchas personas oyen mejor con audífonos, ayudas auditivas o, en casos seleccionados, cirugía.
No es la causa más frecuente de pérdida auditiva, pero es una causa conocida y no rara en adultos jóvenes. Las cifras varían según la población, y muchas personas no saben que la tienen hasta que la audición les molesta en el día a día.
Aparece sobre todo entre los 20 y los 40 años. Es más común en mujeres y en personas con antecedentes familiares de otosclerosis. Puede aparecer en niños, aunque es poco frecuente antes de la adolescencia. En algunas mujeres, el embarazo puede coincidir con un empeoramiento de la audición.
Síntomas
- Pérdida de audición repentina en uno o ambos oídos: llama al número de emergencias de tu país (en España, el 112).
- Dolor intenso de oído acompañado de fiebre, hinchazón, secreción o enrojecimiento importante.
- Golpe en la cabeza o en el oído seguido de pérdida auditiva, mareo intenso, sangrado o dolor fuerte.
- Debilidad repentina de un lado de la cara, dificultad para cerrar un ojo o para hablar.
- ⚠Empeoramiento rápido de la audición en pocos días.
- ⚠Mareo o desequilibrio nuevo que te impide caminar con seguridad.
- ⚠Tinnitus que late al ritmo del corazón en un solo oído.
- ⚠Fiebre con dolor de oído que no mejora o que empeora.
Síntomas comunes
- Pérdida de audición lenta y progresiva, a veces primero en un oído.
- Dificultad para entender palabras, sobre todo cuando hay ruido de fondo o en reuniones.
- Necesidad de subir el volumen de la televisión, el teléfono o la música.
- Tinnitus: zumbido, pitido o ruido en el oído.
- Sensación de desequilibrio leve o mareo poco frecuente; el vértigo intenso no es lo habitual.
- En algunos casos, oír mejor en lugares ruidosos que en silencio.
Síntomas en niños
- La otosclerosis es poco frecuente en la infancia, pero puede aparecer en adolescentes.
- Puede notarse porque el niño pide que le repitan las cosas, sube mucho el volumen o no responde bien en clase.
- Puede afectar el aprendizaje, la atención o el lenguaje si la pérdida auditiva no se detecta.
- También puede referir tinnitus o dificultad para oír en ambientes con ruido.
Síntomas en adultos mayores
- La pérdida auditiva puede ir avanzando con los años y sumarse a la pérdida auditiva propia de la edad.
- Puede aumentar la dificultad para conversar, especialmente en grupo o con ruido de fondo.
- El tinnitus y la sensación de inestabilidad pueden ser más molestos.
- El aislamiento social y el cansancio al comunicarse son señales para revisar la audición.
Causas
Causas principales
- Se desconoce la causa exacta de la otosclerosis.
- Influyen los genes: muchas personas tienen familiares con el mismo problema.
- Hay una remodelación anormal del hueso alrededor del estribo, un huesecillo del oído medio.
- No se debe a infecciones, a cera acumulada ni a falta de higiene.
Factores de riesgo
- Tener un familiar cercano con otosclerosis.
- Ser mujer, sobre todo en edad adulta joven.
- Tener entre 20 y 40 años en el momento en que empiezan los síntomas.
- Embarazo: en algunas mujeres los síntomas pueden notarse más durante o después del embarazo.
- Antecedentes familiares de problemas óseos hereditarios poco frecuentes.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Pérdida auditiva repentina o que empeora muy rápido.
- Mareo intenso, vértigo con vómitos o dificultad para mantener el equilibrio.
- Dolor fuerte de oído con fiebre o secreción.
- Golpe en la cabeza o en el oído con cambios en la audición o en la cara.
Programe una cita de rutina si:
- Notas que oyes cada vez menos o que necesitas subir el volumen con frecuencia.
- Te cuesta entender conversaciones, sobre todo con ruido de fondo.
- Tienes tinnitus (zumbido o pitido) que no desaparece.
- Tienes antecedentes familiares de otosclerosis y deseas revisar tu audición.
- Sientes desequilibrio leve o cansancio al escuchar.
Diagnóstico
El profesional de salud escucha tu historia, revisa el oído con un otoscopio (un instrumento con luz para ver el conducto auditivo) y hace pruebas de audición. La otosclerosis no se diagnostica con un análisis de sangre. Si hace falta, te derivarán a un otorrinolaringólogo, el especialista de oído, nariz y garganta.
Pruebas que se pueden realizar
- Otoscopia: mirar el oído para descartar cera, infecciones u otros problemas.
- Audiometría: prueba en la que escuchas sonidos y palabras para medir tu audición.
- Timpanometría: prueba que mide cómo se mueve el tímpano y el oído medio.
- Pruebas con diapasón: instrumentos que ayudan a orientar el tipo de pérdida auditiva.
- Tomografía computarizada del oído en casos seleccionados, si el especialista necesita más información.
Qué esperar en su cita
Las pruebas suelen ser indoloras y duran poco. La audiometría se hace en una cabina silenciosa y puede repetirse con el tiempo para ver cómo evoluciona la audición. Los resultados ayudan a decidir si basta con revisar, usar audífonos o valorar cirugía.
Tratamiento
La otosclerosis no tiene cura, pero se puede manejar. El objetivo es oír mejor, comunicarte con menos esfuerzo y mantener tu vida social y laboral. Las opciones incluyen observar la evolución, usar audífonos, apoyos auditivos y, en casos seleccionados, cirugía. No existe un medicamento específico recomendado para detener la otosclerosis.
Autocuidado en el hogar
- Si usas audífonos, úsalos y mantenlos según las indicaciones de tu profesional de audición.
- Pide a las personas que te hablen de frente, con claridad y sin gritar.
- Reduce el ruido de fondo cuando sea posible: apaga la televisión, cierra puertas o busca lugares más tranquilos.
- Colócate cerca de quien habla y en zonas con buena luz para ver la boca y el rostro.
- Protege tus oídos de ruidos muy fuertes para no sumar otras causas de pérdida auditiva.
- Anota cuándo empeoran los síntomas y llévalo a tus consultas.
Tratamientos médicos
El tratamiento se adapta a cada persona. Los audífonos amplifican el sonido y son una opción muy útil para muchas personas con otosclerosis. También existen ayudas técnicas, como sistemas para la televisión o el teléfono, y la rehabilitación auditiva. La cirugía se valora en casos concretos. No se recomienda ningún medicamento específico para frenar la otosclerosis; si te ofrecen uno, pregunta para qué es y qué evidencia lo respalda.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera cuando los audífonos no son suficientes, la pérdida auditiva afecta mucho la comunicación y el especialista confirma que eres buen candidato. La intervención más habitual es la estapedotomía: se trabaja sobre el estribo y se coloca una prótesis diminuta para mejorar la transmisión del sonido. No es para todo el mundo. Antes de decidir, conversa con tu especialista sobre beneficios, riesgos y alternativas. Entre los riesgos están el empeoramiento de la audición, mareo, cambios en el gusto, tinnitus o, muy rara vez, debilidad facial.
Vivir con esta afección
La pérdida auditiva gradual puede cansar y hacer que las conversaciones cuesten más. Avisar a los demás, elegir bien el lugar y usar las ayudas auditivas de forma constante suele marcar una gran diferencia. También ayuda planificar las situaciones difíciles, como reuniones o restaurantes, y tomar pequeños descansos.
Consejos de estilo de vida
- Cuenta a familiares y amigos que oyes menos y explica qué les ayuda a comunicarse contigo.
- En reuniones, pide sentarte en un lugar donde veas bien a todos y haya menos ruido.
- Usa subtítulos o el volumen adecuado en la televisión y el teléfono.
- Revisa y limpia tus audífonos según las indicaciones del profesional.
- Protege tus oídos en conciertos, obras o lugares con ruido fuerte.
- Pregunta en tu centro de salud por recursos de apoyo auditivo de tu zona.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial para la otosclerosis. Una alimentación equilibrada y la actividad física habitual son buenas para tu salud general. Si tienes mareo o desequilibrio, elige ejercicios seguros y consulta antes de empezar rutinas que puedan aumentar el riesgo de caídas.
Salud mental y bienestar emocional
Oír menos puede frustrar, cansar y llevar a evitar reuniones. No tienes que acostumbrarte a sentirte aislado. Habla con tu familia, tu profesional de salud o un grupo de apoyo. Si la tristeza, la ansiedad o el aislamiento duran mucho, o si tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda urgente en los servicios de emergencia de tu país o con un profesional de salud mental.
Prevención
En la mayoría de los casos, la otosclerosis no se puede prevenir porque influyen los genes y cambios del hueso que no dependen de ti. Lo que sí puedes hacer es proteger tu audición de ruidos muy fuertes, revisar tu audición si tienes síntomas o antecedentes familiares y acudir a control si notas cambios.
Vacunas
No existe una vacuna contra la otosclerosis. Mantén al día las vacunas recomendadas para tu edad y tu estado de salud general.
Programas de detección
No hay un cribado universal para la otosclerosis. Se recomienda una revisión auditiva si notas pérdida de audición, tinnitus o tienes antecedentes familiares. En algunos casos, el especialista puede sugerir revisar la audición a otros familiares.
Complicaciones
Si no se trata
- La pérdida auditiva puede avanzar lentamente y dificultar la comunicación diaria.
- Puede aumentar el aislamiento social, el cansancio y la dificultad en el trabajo o los estudios.
- El tinnitus puede volverse más molesto.
- Puede aparecer sensación de inestabilidad o mareo leve en algunas personas.
- Si se valora cirugía, existen riesgos que deben conversarse con el especialista.
Pronóstico a largo plazo
La otosclerosis no pone en peligro la vida y su evolución varía mucho de una persona a otra. Muchas personas mantienen una buena comunicación con audífonos, ayudas técnicas o cirugía. Consultar a tiempo ayuda a elegir el mejor apoyo y a cuidar también el bienestar emocional.
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Última actualización: 23 de octubre de 2026
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