Absceso epidural
Resumen
Un absceso epidural es una acumulación de pus (líquido infectado) en el espacio epidural, que es la zona que queda entre la médula espinal (el cordón nervioso que recorre la columna) y los huesos de la columna. Esta infección puede presionar la médula y los nervios, por lo que es una urgencia médica. No es lo mismo que un dolor de espalda común.
Datos clave
- Es poco frecuente, pero puede ser grave si no se trata a tiempo.
- Los síntomas típicos incluyen dolor de espalda intenso, fiebre y, a veces, debilidad o pérdida de sensibilidad.
- Con tratamiento rápido, muchas personas se recuperan; cuanto antes se atienda, mejor.
Es poco frecuente. Los médicos ven pocos casos al año, pero es importante reconocerlo porque requiere atención urgente.
Puede afectar a personas de cualquier edad. Es más frecuente en adultos con factores de riesgo como diabetes, defensas bajas, infecciones en otras partes del cuerpo, cirugía o procedimientos recientes en la columna, o consumo de drogas por vía intravenosa. También puede ocurrir en niños y en adultos mayores.
Síntomas
- Debilidad repentina o pérdida de fuerza en las piernas.
- Pérdida del control de la orina o de las heces.
- Entumecimiento en la zona entre las piernas y los genitales (zona de la montura).
- Dolor de espalda intenso con fiebre alta.
- Confusión o somnolencia inusual.
- Dificultad repentina para caminar o para mantenerse de pie.
- ⚠Fiebre con dolor de espalda nuevo.
- ⚠Dolor de espalda que empeora rápidamente.
- ⚠Fiebre después de una cirugía o inyección en la columna.
- ⚠Hormigueo o debilidad leve en las piernas.
- ⚠Dificultad para orinar sin explicación.
Síntomas comunes
- Dolor de espalda intenso, a menudo en un punto concreto y que empeora.
- Fiebre y escalofríos.
- Sensibilidad al tocar la zona de la espalda.
- Debilidad en las piernas o dificultad para caminar.
- Entumecimiento u hormigueo en piernas o zona de los genitales.
- Problemas para orinar o defecar, o pérdida de control.
- A veces, dolor de cabeza o rigidez de cuello si la infección está en la parte alta de la columna.
Síntomas en niños
- Fiebre e irritabilidad.
- Dolor de espalda o negarse a caminar.
- Debilidad en las piernas.
- Llanto al moverlo o tocarlo.
- En bebés, puede haber fiebre sin otro síntoma claro.
Síntomas en adultos mayores
- Puede haber poco o nada de fiebre.
- Confusión o somnolencia nueva.
- Debilidad repentina en las piernas o caídas.
- Pérdida de control de la orina o las heces.
- Dolor de espalda nuevo o que empeora.
Causas
Causas principales
- Bacterias que llegan a la columna a través de la sangre desde otra infección, como una infección de piel, dental o urinaria.
- Infección introducida durante un procedimiento en la columna, como una cirugía, una inyección o la colocación de un catéter.
- Infección que se extiende desde un hueso o tejido cercano de la columna.
Factores de riesgo
- Diabetes.
- Sistema inmunitario debilitado (defensas bajas) por enfermedad o medicamentos.
- Cirugía o procedimientos recientes en la columna.
- Infecciones de la piel o del torrente sanguíneo.
- Consumo de drogas por vía intravenosa.
- Catéteres o dispositivos médicos permanentes.
- Edad avanzada.
- Alcoholismo o desnutrición.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes fiebre y dolor de espalda nuevo o que empeora.
- Si aparecen debilidad, entumecimiento o problemas para orinar o defecar.
- Si has tenido una cirugía o inyección en la columna y aparece fiebre o dolor intenso.
Programe una cita de rutina si:
- Dolor de espalda persistente sin fiebre ni otros síntomas.
- Dudas sobre el cuidado de una herida en la espalda.
- Si quieres información sobre tu riesgo personal.
Diagnóstico
El médico te preguntará por tus síntomas, tu historial de salud y si has tenido procedimientos en la columna. Te explorará y pedirá pruebas para confirmar la infección y ver si está presionando la médula. El diagnóstico temprano es clave.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para buscar signos de infección.
- Hemocultivos: analizar la sangre para identificar bacterias.
- Resonancia magnética (MRI), que es la prueba de imagen más útil para ver el absceso.
- Tomografía computarizada (TC) si no se puede hacer resonancia.
- En algunos casos, punción lumbar para analizar el líquido que rodea la médula, siempre con precaución.
Qué esperar en su cita
Es posible que te atiendan en urgencias. Mientras esperas los resultados, el equipo médico puede iniciar tratamiento para infecciones graves. Te explicarán cada paso y podrás preguntar tus dudas.
Tratamiento
El absceso epidural se trata en el hospital y es una urgencia. El objetivo es eliminar la infección y aliviar la presión sobre la médula y los nervios. El tratamiento combina antibióticos y, a veces, cirugía.
Autocuidado en el hogar
- No te automediques ni tomes antibióticos sin receta.
- Sigue las indicaciones del equipo médico al pie de la letra.
- Durante la recuperación, descansa y ve aumentando la actividad poco a poco.
- Haz los ejercicios de fisioterapia que te recomienden.
- Acude a todas las revisiones.
Tratamientos médicos
Se administran antibióticos por vía intravenosa (a través de una vena) en el hospital, a menudo durante varias semanas. No se recomiendan antibióticos por cuenta propia. Si hay presión sobre la médula, el absceso es grande o los antibióticos no son suficientes, el equipo médico puede recomendar una cirugía para drenar el pus. También se controlan el dolor y los síntomas con medidas de apoyo.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía suele considerarse si hay síntomas neurológicos (como debilidad o pérdida de sensibilidad), si el absceso es grande o si no mejora con antibióticos. La decisión la toma un equipo especializado.
Vivir con esta afección
La recuperación puede llevar semanas o meses. Es posible que necesites fisioterapia para recuperar fuerza y movilidad. Ve despacio y sigue el plan de tu equipo médico.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una buena higiene y cuida bien cualquier herida.
- Controla enfermedades crónicas como la diabetes.
- Evita fumar, ya que dificulta la curación.
- Sigue las instrucciones después de cualquier procedimiento en la columna.
- Pide ayuda si tienes problemas de consumo de sustancias; hay recursos de apoyo.
Dieta y ejercicio
Lleva una dieta equilibrada y mantente hidratado. El ejercicio debe ser gradual y guiado por tu equipo de rehabilitación. No fuerces la espalda al principio.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo, ansiedad o frustración. La recuperación puede ser lenta y eso afecta el ánimo. Habla con tu equipo médico y, si lo necesitas, busca apoyo psicológico. Si tienes pensamientos de hacerte daño o sientes que no puedes más, busca ayuda urgente: en una crisis, contacta los servicios de emergencia de tu país.
Prevención
No siempre se puede prevenir, pero tratar pronto las infecciones y seguir las indicaciones después de procedimientos en la columna reduce el riesgo. Controlar la diabetes y evitar el consumo de drogas por vía intravenosa también ayuda.
Vacunas
No existe una vacuna específica contra el absceso epidural. Mantén al día las vacunas recomendadas para prevenir infecciones en general.
Programas de detección
No hay pruebas de cribado rutinarias. La mejor prevención es consultar pronto si aparecen síntomas, sobre todo si tienes factores de riesgo.
Complicaciones
Si no se trata
- Daño permanente en los nervios.
- Parálisis o debilidad permanente en las piernas.
- Pérdida del control de la orina o las heces.
- Infección generalizada (sepsis), que puede ser grave.
- En casos extremos, riesgo para la vida.
Pronóstico a largo plazo
Con tratamiento oportuno, muchas personas se recuperan bien. Algunas necesitan rehabilitación para recuperar fuerza y movilidad. Cuanto antes se diagnostique y se trate, mejor es la recuperación. Es normal tener miedo, pero hay tratamiento y apoyo.
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Última actualización: 23 de octubre de 2026
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