Cómo vivir con epilepsia en la adolescencia
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La epilepsia es un trastorno del cerebro que provoca crisis o convulsiones. Las crisis son como tormentas eléctricas repentinas en el cerebro que pueden hacer que una persona se sacuda, se quede mirando fijamente o pierda el conocimiento por un momento. Aunque suene asustador, muchas personas con epilepsia llevan una vida normal con el tratamiento adecuado.
Datos clave
- La epilepsia no es contagiosa, no se pasa de una persona a otra.
- Existen muchos tipos de crisis y cada persona puede tener síntomas diferentes.
- Con tratamiento, la mayoría de los adolescentes pueden controlar las crisis y hacer una vida normal.
Sí, la epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más comunes. Afecta a millones de personas en todo el mundo, incluyendo a muchos adolescentes.
La epilepsia puede comenzar a cualquier edad, pero es frecuente que aparezca en la infancia o la adolescencia. A los adolescentes les puede afectar en la escuela, las relaciones y la autoestima, pero con apoyo todo mejora.
Síntomas
- Crisis que dura más de 5 minutos (estado epiléptico).
- Crisis que se repiten una tras otra sin que la persona recupere el conocimiento entre ellas.
- Persona que no respira o se vuelve azul.
- Persona que se lesiona gravemente durante la crisis.
- ⚠Primera crisis de la vida, sin diagnóstico previo.
- ⚠Crisis en una persona embarazada.
- ⚠Crisis después de un golpe en la cabeza.
- ⚠Crisis que dura más de lo habitual para esa persona.
Síntomas comunes
- Crisis generalizadas: todo el cuerpo se pone rígido y se sacude (convulsión).
- Crisis de ausencia: la persona se queda mirando al vacío por unos segundos, como si 'se desconectara'.
- Crisis focales: solo una parte del cuerpo se mueve o se siente rara, y la persona puede o no perder el conocimiento.
Síntomas en niños
- Movimientos repetitivos o mirada fija que pueden confundirse con falta de atención.
- Caídas repentinas o tropiezos sin razón aparente.
- Quejas de sabores u olores extraños sin causa.
Síntomas en adultos mayores
- Aunque este artículo se centra en adolescentes, en adultos mayores las crisis pueden parecer confusión o ausencias breves, por lo que a veces no se identifican fácilmente.
Causas
Causas principales
- Genética: algunos tipos de epilepsia pasan de padres a hijos.
- Lesiones cerebrales: como un golpe fuerte en la cabeza, un accidente o una infección grave (meningitis).
- Problemas durante el nacimiento: falta de oxígeno o bajo peso al nacer.
- Causas desconocidas: en muchos casos no se encuentra una causa clara.
Factores de riesgo
- Tener un familiar cercano con epilepsia.
- Haber tenido una lesión en la cabeza.
- Infecciones del cerebro como meningitis o encefalitis.
- Fiebre alta en la infancia (convulsiones febriles) que aumentan el riesgo.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si sufre la primera crisis y no sabe que tiene epilepsia.
- Si la crisis dura más de lo normal para esa persona (más de 5 minutos).
- Si se lesiona o tiene problemas para respirar durante la crisis.
Programe una cita de rutina si:
- Si ya tiene diagnóstico y nota que las crisis cambian o se vuelven más frecuentes.
- Para controles regulares con su neurólogo (médico especialista en el sistema nervioso).
- Si siente efectos molestos por los medicamentos, como somnolencia o mareos.
Diagnóstico
El médico (neurólogo) diagnosticará la epilepsia basándose en la historia de las crisis, un examen físico y pruebas específicas. Es importante describir bien lo que ocurre durante las crisis.
Pruebas que se pueden realizar
- Electroencefalograma (EEG): se colocan sensores en el cuero cabelludo para medir la actividad eléctrica del cerebro.
- Resonancia magnética (RM): imágenes detalladas del cerebro para buscar lesiones.
- Análisis de sangre para descartar otras causas, como infecciones o problemas metabólicos.
Qué esperar en su cita
La primera consulta puede ser larga: el médico hará muchas preguntas sobre las crisis, la salud en general y los antecedentes familiares. No se preocupe, es normal. Luego programarán las pruebas. Los resultados ayudarán a decidir el mejor tratamiento.
Tratamiento
El tratamiento busca controlar las crisis para que la persona pueda tener una vida normal. La mayoría se trata con medicamentos anticrisis (antiepilépticos) que se toman a diario. En algunos casos se usan otros métodos.
Autocuidado en el hogar
- Tomar los medicamentos exactamente como el médico los recetó, todos los días.
- Llevar un registro de las crisis para compartirlo con el médico.
- Evitar los desencadenantes conocidos, como la falta de sueño, el estrés o el alcohol.
- Usar una pulsera de identificación médica que indique que tiene epilepsia, por si ocurre una crisis en público.
Tratamientos médicos
Los medicamentos anticrisis son la base del tratamiento. Hay varios tipos y el médico elegirá el más adecuado según el tipo de epilepsia y las características de cada persona. Es importante no cambiar ni suspender la medicación sin supervisión médica. En algunos casos se puede recomendar la cirugía o dispositivos como el estimulador del nervio vago.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si los medicamentos no funcionan bien y las crisis tienen origen en una zona localizada del cerebro que se puede operar sin causar daño, la cirugía puede ser una opción. El médico lo evaluará en cada caso.
Vivir con esta afección
Con el tratamiento adecuado, los adolescentes con epilepsia pueden ir a la escuela, hacer deportes (con precauciones), salir con amigos y vivir de forma independiente. Es importante que la familia, los amigos y la escuela sepan qué hacer si ocurre una crisis.
Consejos de estilo de vida
- Dormir lo suficiente: la falta de sueño es un desencadenante común.
- Evitar el alcohol y las drogas recreativas, que pueden interferir con los medicamentos y provocar crisis.
- Practicar deportes seguros: evitar actividades donde una crisis podría ser peligrosa (como escalar o nadar solo).
- Informar a amigos y profesores sobre la epilepsia y cómo ayudar durante una crisis.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada y hacer ejercicio moderado es beneficioso para la salud general. En algunos tipos de epilepsia, la dieta cetogénica (baja en carbohidratos y alta en grasas) puede ayudar, pero debe hacerse bajo supervisión médica. No se recomienda ninguna dieta sin consultar al neurólogo.
Salud mental y bienestar emocional
La epilepsia puede afectar la autoestima, provocar ansiedad o depresión, especialmente en la adolescencia. Es normal sentirse diferente o preocupado. Hablar con un psicólogo o consejero puede ayudar mucho. También existen grupos de apoyo con otros adolescentes que viven la misma situación.
Prevención
La epilepsia en sí no se puede prevenir en la mayoría de los casos, pero sí se pueden evitar algunos desencadenantes de crisis (como la falta de sueño o el estrés intenso). También es importante protegerse de lesiones en la cabeza usando casco al andar en bicicleta o al practicar deportes de riesgo.
Vacunas
No hay vacunas para la epilepsia, pero sí vacunas para enfermedades que pueden causarla, como la meningitis. Es importante seguir el calendario de vacunación.
Programas de detección
No hay pruebas de detección rutinarias para epilepsia en personas sin síntomas. Si tiene antecedentes familiares o factores de riesgo, hable con su médico.
Complicaciones
Si no se trata
- Las crisis pueden volverse más frecuentes o graves.
- Riesgo de lesiones durante las crisis (caídas, golpes).
- Dificultades en la escuela, el trabajo o las relaciones sociales.
- En casos raros, estado epiléptico que puede ser potencialmente mortal.
Pronóstico a largo plazo
Con tratamiento y cuidados adecuados, la mayoría de los adolescentes con epilepsia llevan una vida plena y activa. Muchos logran controlar las crisis por completo. Es posible que el neurólogo pueda reducir los medicamentos con el tiempo si las crisis desaparecen. La ciencia avanza constantemente en nuevas opciones para mejorar la calidad de vida.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 30 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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