Uveítis: inflamación dentro del ojo
Resumen
La uveítis es una inflamación de la capa media del ojo, llamada úvea. Esa capa incluye el iris (la parte de color del ojo), el cuerpo ciliar y la coroides. También puede afectar a la retina y al gel que llena el ojo. No es una infección contagiosa. Es una respuesta inflamatoria que puede aparecer sola o junto con otras enfermedades. La uveítis puede causar dolor, enrojecimiento y cambios en la visión. Con tratamiento a tiempo, la mayoría de las personas mejora y conserva la visión.
Datos clave
- La uveítis no se contagia de una persona a otra.
- Puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en adultos de 20 a 60 años.
- El tratamiento oportuno ayuda a aliviar los síntomas y a prevenir complicaciones en la visión.
No es una enfermedad muy común. Afecta a personas de todo el mundo y puede ser la primera señal de otra enfermedad inflamatoria o infecciosa.
Puede afectar a niños, adultos y personas mayores. Es más frecuente en adultos jóvenes y de mediana edad. También puede aparecer en personas con enfermedades autoinmunes (cuando el sistema de defensas ataca al propio cuerpo), infecciones o antecedentes de golpes en el ojo. En niños, a veces se relaciona con artritis juvenil.
Síntomas
- Pérdida repentina o grave de la visión.
- Dolor ocular muy intenso, especialmente con náuseas, vómitos o visión de halos.
- Ojo rojo y doloroso después de un golpe o accidente.
- Aparición súbita de muchos destellos de luz o de una cortina oscura en la visión.
- Si notas que el ojo está muy hinchado o no puedes abrirlo, busca ayuda urgente.
- Ante estos síntomas, llama de inmediato al servicio de emergencias local (por ejemplo, 112 en España).
- ⚠Ojo rojo con dolor que no mejora.
- ⚠Sensibilidad a la luz que te molesta mucho.
- ⚠Visión borrosa que aparece o empeora.
- ⚠Nuevas manchas flotantes o destellos, sin pérdida de visión.
- ⚠Lagrimeo o molestia que duran más de un día.
Síntomas comunes
- Ojo rojo, sobre todo alrededor del iris.
- Dolor en el ojo o sensación de presión.
- Molestia con la luz (fotofobia).
- Visión borrosa o visión nublada.
- Lagrimeo.
- Manchas flotantes o moscas en la visión.
- Pupila más pequeña de lo normal en el ojo afectado.
Síntomas en niños
- Pueden tener menos síntomas y no quejarse de dolor.
- Enrojecimiento del ojo, sensibilidad a la luz o lagrimeo.
- Visión borrosa o entrecerrar los ojos.
- En niños con artritis juvenil, la uveítis puede no dar síntomas al principio y detectarse en una revisión oftalmológica.
Síntomas en adultos mayores
- Visión borrosa o manchas flotantes que aparecen poco a poco.
- Puede confundirse con cambios propios de la edad o con otras enfermedades del ojo.
- Puede relacionarse con enfermedades inflamatorias o infecciones que necesitan estudio.
- Ojo rojo y doloroso que no mejora pronto.
Causas
Causas principales
- En muchos casos, el sistema de defensas (inmunitario) ataca por error al ojo y provoca inflamación.
- Algunas infecciones pueden afectar al ojo y causar uveítis.
- Un golpe o lesión en el ojo puede desencadenarla.
- En ocasiones no se encuentra una causa concreta.
Factores de riesgo
- Tener una enfermedad autoinmune, como artritis inflamatoria, sarcoidosis o enfermedades inflamatorias del intestino.
- Tener artritis juvenil en la infancia.
- Haber tenido una infección ocular o sistémica relacionada.
- Antecedentes de traumatismo ocular.
- Tener familiares con enfermedades inflamatorias o autoinmunes.
- Algunos medicamentos pueden asociarse, pero nunca debes cambiar tu tratamiento sin consultar.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Pérdida repentina de visión, dolor ocular intenso o un golpe en el ojo: busca atención de emergencia de inmediato.
- Enrojecimiento y dolor en el ojo que aparecen o empeoran rápido: consulta el mismo día.
- Visión borrosa nueva junto con sensibilidad a la luz: pide una cita urgente.
- Muchas manchas flotantes nuevas o destellos: consulta pronto.
Programe una cita de rutina si:
- Episodios repetidos de ojo rojo o dolor leve.
- Visión borrosa que va y viene.
- Tienes una enfermedad autoinmune y notas cambios en los ojos.
- Tu hijo tiene artritis juvenil y necesita revisión ocular según indicación médica.
- Antecedentes de uveítis y necesitas seguimiento.
Diagnóstico
El diagnóstico lo hace un médico, normalmente un oftalmólogo, revisando los ojos con una lámpara especial y haciendo preguntas sobre tus síntomas, tu salud general y tus antecedentes. No se diagnostica solo por los síntomas. En algunos casos se piden análisis para buscar la causa.
Pruebas que se pueden realizar
- Revisión de la agudeza visual (qué tan bien ves).
- Examen con lámpara de hendidura, que ilumina y amplía partes del ojo.
- Dilatación de la pupila para ver el fondo del ojo.
- Medición de la presión del ojo.
- Análisis de sangre para buscar signos de inflamación o infección.
- Radiografías u otras pruebas de imagen si se sospecha una enfermedad relacionada.
Qué esperar en su cita
En la consulta pueden poner gotas para dilatar la pupila; la visión se vuelve borrosa y la luz molesta durante unas horas. Es posible que necesites varias visitas para controlar la inflamación y ajustar el tratamiento. Lleva una lista de tus síntomas y medicamentos, y pregunta lo que no entiendas.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir la inflamación, aliviar el dolor y prevenir problemas de visión. El oftalmólogo decide el tratamiento según la causa, la gravedad y las partes del ojo afectadas. Es importante seguir las indicaciones y acudir a las revisiones.
Autocuidado en el hogar
- Sigue las indicaciones del oftalmólogo y no te automediques.
- Usa gafas de sol si la luz te molesta.
- Descansa la vista y evita frotarte los ojos.
- Anota los cambios en tu visión o en los síntomas.
- Acude a todas las revisiones, aunque te sientas mejor.
- Si usas gotas recetadas, aplícalas tal como te explicaron y no las compartas.
Tratamientos médicos
El tratamiento puede incluir gotas oftálmicas para controlar la inflamación y, a veces, dilatar la pupila para aliviar el dolor. En casos más intensos o que no mejoran, el médico puede recetar medicamentos por vía oral, inyecciones alrededor del ojo o tratamientos que modulan el sistema de defensas. Si hay una infección, se trata la infección. Nunca uses medicamentos sin receta ni suspendas el tratamiento por tu cuenta. El oftalmólogo ajustará el plan según tu evolución.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no suele ser el primer tratamiento de la uveítis. Puede considerarse si aparecen complicaciones, como cataratas, glaucoma o problemas en la retina, o si queda una secuela que afecta la visión. Un oftalmólogo especialista valorará si es necesaria.
Vivir con esta afección
La uveítis puede requerir visitas frecuentes al oftalmólogo al principio. Algunos días la luz puede molestar más; ten gafas de sol a mano y ajusta la iluminación de casa. Si tu visión está borrosa, evita conducir o usar máquinas hasta que tu médico te diga que es seguro. Pide ayuda para las tareas que te cuesten.
Consejos de estilo de vida
- Si fumas, dejar de fumar ayuda a tu salud general y a controlar la inflamación.
- Mantén al día el tratamiento de otras enfermedades, como la artritis o las enfermedades autoinmunes.
- Protégete los ojos de golpes y usa protección si practicas deportes de riesgo.
- Lávate las manos antes de tocar el ojo o aplicar gotas.
- Descansa lo suficiente y pide apoyo si te sientes preocupado.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial que cure la uveítis. Una alimentación variada, con frutas, verduras y suficiente agua, ayuda a tu bienestar general. El ejercicio regular es bueno para la salud, pero evita actividades que puedan golpear el ojo mientras estés en tratamiento. Consulta a tu médico antes de empezar una rutina nueva si tienes otra enfermedad.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo o frustración cuando la visión cambia o cuando hay que ir a muchas citas. La uveítis puede afectar el ánimo y el sueño. Habla con tu médico si te sientes ansioso o triste. Si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño o sientes que no puedes afrontarlo, busca ayuda de emergencia o contacta a un profesional de salud mental. No tienes que pasar por esto solo.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque muchas veces la uveítis aparece sin una causa clara. Sin embargo, controlar las enfermedades inflamatorias, tratar las infecciones, proteger los ojos de golpes y acudir a revisiones si tienes riesgo ayuda a detectarla antes.
Vacunas
No existe una vacuna específica contra la uveítis. Mantener al día las vacunas recomendadas y tratar las infecciones ayuda a cuidar tu salud general. Pregunta a tu centro de salud qué vacunas necesitas.
Programas de detección
No hay una prueba de cribado para toda la población. Las personas con enfermedades autoinmunes, artritis juvenil o antecedentes de uveítis deben revisarse los ojos con la frecuencia que indique su médico. En niños con artritis juvenil, el oftalmólogo suele revisar los ojos aunque no haya síntomas.
Complicaciones
Si no se trata
- Visión borrosa persistente o pérdida de visión.
- Cataratas (el cristalino se vuelve opaco).
- Glaucoma (aumento de la presión dentro del ojo).
- Adherencias dentro del ojo que pueden dificultar la visión.
- Desprendimiento de retina o daño en la retina.
- Inflamación crónica que requiere tratamiento prolongado.
Pronóstico a largo plazo
Con tratamiento y seguimiento, muchas personas con uveítis conservan una buena visión. Algunas necesitan tratamiento por más tiempo o tienen brotes repetidos, pero el oftalmólogo puede ayudar a controlarlos. La detección temprana y las revisiones son clave. Si tienes uveítis, no estás solo: tu equipo de salud puede acompañarte.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 23 de octubre de 2026
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