Cómo defenderte de la temporada de alergias
Resumen
La temporada de alergias es la época del año en la que el polen de plantas, árboles y hierbas (y a veces el moho del ambiente) anda suelto en el aire y provoca síntomas a muchas personas. Cuando alguien es alérgico, su sistema de defensas confunde esas partículas, que en realidad son inofensivas, con un enemigo. Entonces libera sustancias como la histamina, y esas sustancias son las que producen los estornudos, el moqueo, los picores y el taponamiento nasal. A este cuadro se le llama rinitis alérgica estacional o, en lenguaje popular, «fiebre del heno». No es una infección ni se contagia: es una reacción de tu cuerpo al ambiente.
Datos clave
- No es un catarro ni se contagia: es la respuesta de tu sistema de defensas al polen o al moho.
- Los síntomas suelen aparecer en la misma época cada año y duran semanas mientras hay polen en el aire.
- Se puede controlar evitando los desencadenantes y con tratamientos que tu profesional sanitario puede recomendarte.
Sí, es muy común. Millones de personas en todo el mundo tienen rinitis alérgica estacional, y en muchas zonas las consultas por este motivo aumentan cada primavera y cada otoño.
Puede aparecer a cualquier edad, pero lo más habitual es que empiece en la infancia, la adolescencia o la juventud. Es más frecuente en personas con antecedentes familiares de alergias, asma o eccema (piel atópica, es decir, piel seca y sensible).
Síntomas
- Dificultad para respirar, respiración muy rápida o sensación de no poder tomar aire
- Pitos o silbidos al respirar que no ceden y empeoran
- Hinchazón de labios, lengua, cara o garganta, o sensación de garganta que se cierra
- Ronquera repentina o voz que desaparece
- Mareo intenso, desmayo o sensación de que te vas a caer
- Urticaria (ronchas en la piel) extendida por todo el cuerpo junto con malestar general
- ⚠Dolor fuerte en la cara o en los dientes junto con fiebre y moco espeso (puede indicar una infección de los senos nasales)
- ⚠Dolor intenso en un ojo, cambios en la visión o mucha sensibilidad a la luz
- ⚠Empeoramiento claro del asma habitual, con más tos o más fatiga
- ⚠Dolor de oído fuerte o supuración por el oído
- ⚠Síntomas que no mejoran con lo que te ha recomendado tu profesional sanitario
Síntomas comunes
- Estornudos repetidos, a menudo en salvas
- Moqueo claro y abundante
- Nariz tapada u obstruida
- Picor de nariz, de paladar o de garganta
- Ojos rojos, llorosos y con picor
- Goteo de moco por la garganta (sensación de carraspeo constante)
- Cansancio y sensación de cabeza pesada
- Dificultad para dormir bien por la nariz tapada
Síntomas en niños
- Se restriegan la nariz hacia arriba con la mano una y otra vez (a veces se llama «saludo alérgico»)
- Ojeras o círculos oscuros bajo los ojos
- Respiran por la boca porque la nariz está tapada
- Irritabilidad, llanto fácil o mal humor por el cansancio
- Dormir mal y rendir menos en el colegio
- A veces se quejan de picor en los oídos o de dolor de oído
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser más leves, pero se notan más porque el descanso ya suele ser más frágil
- Sequedad de ojos y de nariz, que puede molestar más que el moqueo
- Puede confundirse con un resfriado que «no se va» o con otras molestias respiratorias crónicas
- Más probabilidad de que la alergia empeore una enfermedad respiratoria que ya se tenga
- Conviene revisar con el profesional sanitario cómo encaja cualquier tratamiento con el resto de medicación habitual
Causas
Causas principales
- Polen de árboles, sobre todo al principio de la primavera
- Polen de gramíneas y hierbas, más típico de finales de primavera y del verano
- Polen de malezas como la ambrosía, frecuente al final del verano y en otoño
- Esporas de moho, que aumentan con la humedad y en ciertas épocas del año
- Ácaros del polvo, que aunque están todo el año pueden empeorar los síntomas de fondo
Factores de riesgo
- Tener familiares directos con alergia, asma o eccema
- Tener asma o piel atópica
- Vivir en zonas con mucha vegetación o con niveles altos de polen
- Exposición al humo del tabaco, también el humo de segunda mano
- Contaminación del aire en ciudades grandes
- Trabajar al aire libre o pasar muchas horas en el campo en temporada de polen
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes dificultad para respirar, hinchazón de cara o garganta, o te has desmayado: llama a emergencias de inmediato
- Si el asma empeora y no mejora con tu tratamiento habitual
- Si aparece dolor fuerte en la cara, fiebre alta o moco muy espeso y con mal olor
- Si notas cambios en la visión o dolor ocular importante
Programe una cita de rutina si:
- Si los síntomas te molestan casi todos los días y te cuesta dormir, trabajar o estudiar
- Si necesitas medicación para los síntomas muchas veces al año
- Si sospechas que el problema es la alergia pero no lo tienes claro
- Si tu hijo respira por la boca de forma habitual o ronca mucho
- Si quieres saber qué te causa la alergia y qué opciones tienes
Diagnóstico
El diagnóstico se basa sobre todo en lo que cuentas y en la exploración. Tu profesional sanitario te preguntará cuándo aparecen los síntomas, en qué época del año, si empeoran al aire libre, si hay antecedentes de alergia en la familia y qué cosas te alivian. También revisará tu nariz, tu garganta y tus ojos, y escuchará tu respiración.
Pruebas que se pueden realizar
- Pruebas cutáneas de alergia: se ponen pequeñas gotas de distintos alérgenos en la piel del brazo o de la espalda y se hace un pinchazo muy superficial; si hay alergia, aparece un habón pequeño y con picor
- Análisis de sangre para buscar defensas específicas frente a determinados pólenes o mohos
- Revisión de la nariz por dentro con un instrumento pequeño y una luz
- Pruebas de respiración si se sospecha asma acompañante
- Un diario de síntomas, anotando fechas y lugares, que ayuda mucho a orientar el diagnóstico
Qué esperar en su cita
Las pruebas suelen ser rápidas y apenas duelen; las cutáneas se leen a los pocos minutos. Puede que te pidan no tomar ciertos medicamentos para la alergia unos días antes, así que conviene preguntar antes de la cita. En muchos casos el diagnóstico se aclara en una o dos visitas, y saber a qué eres alérgico te ayuda a evitar mejor los desencadenantes.
Tratamiento
El tratamiento tiene tres patas: evitar todo lo posible lo que te desencadena los síntomas, aliviar las molestias con las opciones que te recomiende tu profesional sanitario y, en algunos casos, tratar la causa con un tratamiento de fondo. No todas las personas necesitan lo mismo, y lo que le va bien a un familiar puede no servirte a ti. Por eso conviene consultarlo, sobre todo si tienes otras enfermedades o tomas otros medicamentos.
Autocuidado en el hogar
- Consulta el nivel de polen de tu zona y organiza las salidas al aire libre en los días de menos polen
- Cierra las ventanas de casa y del coche en las horas de más polen, sobre todo a primera hora de la mañana y en días de viento
- Al volver a casa, dúchate, lávate el pelo y cámbiate de ropa para no llevar el polen encima
- Usa gafas de sol al salir: protegen los ojos del polen
- Lava la ropa de cama con agua caliente cada semana y evita tender la ropa al aire libre en temporada alta
- Pregunta en tu farmacia por los lavados nasales con solución salina y cómo hacerlos bien; en niños pequeños, consulta antes
- Mantén la casa limpia y con poca humedad para reducir moho y ácaros
- Evita el humo del tabaco en casa y en el coche
Tratamientos médicos
Existen varias familias de tratamientos y tu profesional sanitario elegirá la más adecuada para ti. Algunos medicamentos, tomados por boca, reducen la sustancia que provoca los estornudos y el picor. Otros se aplican directamente en la nariz en forma de espray y ayudan a bajar la inflamación de forma continuada, por lo que a veces se pautan durante toda la temporada y no solo cuando hay síntomas. También hay gotas para los ojos pensadas para el picor y la irritación ocular. En personas con síntomas muy marcados o que duran muchas semanas al año, puede valorarse un tratamiento de fondo con inmunoterapia: consiste en exponer poco a poco al cuerpo al alérgeno, en forma de comprimidos o de inyecciones, siempre bajo supervisión médica, para que con el tiempo reaccione menos. Ninguno de estos tratamientos debe empezarse por cuenta propia, y menos en niños, embarazadas o personas con otras enfermedades: pregunta siempre a tu médico o farmacéutico.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no es un tratamiento habitual de la alergia estacional. En casos muy concretos, cuando hay problemas estructurales en la nariz que empeoran mucho la respiración, el especialista puede valorar una intervención. Es una decisión que se toma caso por caso con el equipo médico.
Vivir con esta afección
Con la alergia estacional se convive mejor si vas un paso por delante. Saber en qué meses empeoras te permite prepararte: revisar el calendario de polen, tener a mano lo que te haya recomendado tu profesional sanitario y ajustar tus planes al aire libre. Muchas personas notan que, durante la temporada, están más cansadas porque duermen peor; intenta proteger el descanso con una rutina tranquila y una ducha antes de acostarte.
Consejos de estilo de vida
- Planifica el ejercicio al aire libre en las horas de menos polen; a veces es mejor a última hora de la tarde
- Si hace viento o hay mucho polen, opta por actividad en interior o usa una mascarilla que te resulte cómoda
- Cambia los filtros del aire acondicionado y del coche según las instrucciones
- En casa, mejor limpiar con un paño húmedo que barrer en seco, para no levantar el polvo
- Lleva contigo lo que tu profesional sanitario te haya indicado para los días peores
- Evita fumar y alejarte del humo: irrita la nariz y los ojos y empeora los síntomas
Dieta y ejercicio
No hay una dieta mágica que cure la alergia al polen, pero comer de forma variada y equilibrada ayuda a que tu cuerpo esté en buena forma. El ejercicio moderado es beneficioso y muchas personas notan que respirar bien por la nariz mejora con él; si tienes asma, sigue el plan que te haya dado tu equipo médico y calienta antes de entrenar. Si notas que algún alimento te provoca picor en la boca o en la garganta, coméntalo con tu profesional sanitario, porque a veces se relaciona con la alergia al polen.
Salud mental y bienestar emocional
La alergia estacional no es grave, pero molesta, y molestar todos los días cansa. Dormir mal, no poder concentrarte o no disfrutar de tus planes al aire libre puede afectar al ánimo, y eso es muy comprensible. Si te sientes bajo de ánimo durante semanas, o si la ansiedad por los síntomas te limita la vida, habla con tu médico de familia: hay apoyo disponible. Si en algún momento sientes que no puedes más o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda urgente: llama a los servicios de emergencia de tu país (en España, el 112) o acude al centro sanitario más cercano. No tienes que pasar por esto solo.
Prevención
La alergia en sí no se puede evitar, pero sí se pueden reducir mucho las molestias. Evitar el polen en la medida de lo posible, preparar la casa y empezar el tratamiento cuando tu profesional sanitario te lo indique (a veces antes de que llegue la temporada) marca una gran diferencia. Si tienes antecedentes familiares de alergia, saberlo te permite estar atento y consultar pronto si aparecen síntomas.
Vacunas
Las vacunas habituales (las del calendario de vacunación) no previenen las alergias. Existe otro tipo de tratamiento, la inmunoterapia con alérgenos, que a veces se llama «vacuna de la alergia»: no es una vacuna contra infecciones, sino un tratamiento de fondo que se valora con el especialista en casos seleccionados.
Programas de detección
No hay programas de cribado (detección en personas sin síntomas) para la alergia estacional. Lo recomendable es consultar si aparecen síntomas que se repiten en la misma época cada año, sobre todo si afectan al sueño, al estudio o al trabajo.
Complicaciones
Si no se trata
- Infecciones de los senos nasales (sinusitis) más frecuentes, por la nariz siempre tapada
- Problemas de oído en niños, por la congestión que se mantiene
- Dormir mal de forma repetida, con cansancio y peor concentración
- Empeoramiento del asma en quien ya la tiene
- Molestias oculares persistentes y mayor riesgo de irritación o infección en los ojos
- Menos rendimiento en el colegio o en el trabajo, y menos ganas de hacer planes
Pronóstico a largo plazo
El panorama es bueno. La alergia estacional se puede controlar en la gran mayoría de los casos con medidas sencillas y el tratamiento adecuado, y mucha gente hace vida completamente normal. Los síntomas cambian con los años: hay temporadas mejores y peores, y algunas personas mejoran con el tiempo. Con un poco de información y el apoyo de tu equipo de salud, la temporada de alergias se lleva mucho mejor.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 23 de octubre de 2026
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