Gastritis: inflamación del revestimiento del estómago
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La gastritis es la inflamación del revestimiento interno del estómago. Ese revestimiento protege al estómago de los ácidos que usa para digerir los alimentos. Cuando se inflama, puede causar dolor, ardor y molestias en la parte superior del abdomen.
Datos clave
- Puede aparecer de repente (aguda) o durar mucho tiempo (crónica).
- Muchas veces no causa síntomas, pero cuando aparecen, el más típico es el dolor o ardor en la parte alta del vientre.
- Con el tratamiento adecuado y cambios en la alimentación, la mayoría de las personas mejora por completo.
Sí, la gastritis es una afección muy común. Muchas personas la tienen en algún momento de su vida, aunque no siempre llegan a notarlo.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en personas mayores, en quienes consumen alcohol o medicamentos antiinflamatorios con frecuencia, y en quienes tienen la bacteria Helicobacter pylori.
Síntomas
- Vómito con sangre (rojo o con aspecto de café molido).
- Heces negras, alquitranadas o con sangre.
- Dolor abdominal intenso y repentino que no cede.
- Sensación de desmayo, mareo intenso o dificultad para respirar.
- ⚠Vómitos que no permiten beber líquidos o que duran más de 24 horas.
- ⚠Pérdida de peso sin causa clara.
- ⚠Dolor abdominal intenso que empeora o no mejora con las comidas.
- ⚠Fiebre acompañada de dolor abdominal.
Síntomas comunes
- Dolor o ardor en la parte superior del abdomen (justo debajo del pecho).
- Náuseas o sensación de tener el estómago lleno o pesado.
- Hinchazón abdominal.
- Eructos frecuentes.
- Pérdida del apetito.
- Indigestión o malestar después de comer.
Síntomas en niños
- En niños, la gastritis puede presentarse con náuseas, vómitos o dolor abdominal recurrente.
- A veces el niño se siente lleno rápidamente o muestra falta de apetito.
- Pueden aparecer vómitos sin causa aparente o heces oscuras, lo que requiere atención médica urgente.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores, la gastritis puede causar pocos síntomas o ser menos intensa.
- Pueden presentar molestias leves, pérdida de peso, anemia o falta de energía.
- A veces el primer síntoma es una hemorragia digestiva (vómito con sangre o heces negras), lo que es una emergencia.
Causas
Causas principales
- Infección por la bacteria Helicobacter pylori, que daña la capa protectora del estómago.
- Uso frecuente o prolongado de medicamentos antiinflamatorios (como ibuprofeno, aspirina u otros similares).
- Consumo excesivo de alcohol, que irrita el revestimiento del estómago.
- Estrés físico grave, como una cirugía, un trauma o una enfermedad seria.
- Enfermedades autoinmunes, en las que el sistema de defensas ataca por error al estómago.
- Reflujo de bilis desde el intestino hacia el estómago.
Factores de riesgo
- Tener 60 años o más, porque el revestimiento del estómago se adelgaza con la edad.
- Tomar analgésicos o antiinflamatorios con regularidad, sin supervisión médica.
- Fumar o consumir alcohol.
- Estrés emocional o ansiedad intensa y constante.
- Tener una infección previa por Helicobacter pylori.
- Padecer enfermedades que debilitan el sistema inmunológico.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes signos de sangrado digestivo: vómito con sangre o heces negras.
- Si el dolor abdominal es muy intenso o no desaparece.
- Si tienes fiebre alta junto con el dolor abdominal.
Programe una cita de rutina si:
- Si el malestar abdominal (ardor, dolor o pesadez) dura más de una semana.
- Si tienes náuseas o vómitos frecuentes sin causa evidente.
- Si notas pérdida de apetito o pérdida de peso sin explicación.
- Si tomas medicamentos antiinflamatorios con frecuencia y tienes molestias estomacales.
Diagnóstico
El médico o la médica te hará preguntas sobre tus síntomas, tu alimentación y los medicamentos que tomas. También te explorará el abdomen. Según los síntomas, puede solicitar algunas pruebas para confirmar si hay gastritis y cuál es su causa.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre: detecta anemia o signos de infección.
- Prueba de aliento para Helicobacter pylori: consiste en soplar en una bolsa antes y después de tomar una solución especial.
- Análisis de heces para buscar la bacteria o sangre oculta.
- Endoscopia digestiva alta: se introduce un tubo delgado y flexible con cámara por la boca para ver el interior del estómago y tomar pequeñas muestras (biopsias) si es necesario. Es una prueba sencilla y generalmente se hace con sedación.
Qué esperar en su cita
La visita médica suele durar entre 15 y 30 minutos. Es útil llevar una lista de los síntomas, cuándo aparecen, qué alimentos o situaciones los empeoran, y una lista de todos los medicamentos que tomas, incluso los de venta libre. Si te hacen una endoscopia, recibirás instrucciones específicas, como ayunar antes de la prueba. Suelen darte el resultado en unos días o semanas.
Tratamiento
El tratamiento de la gastritis depende de la causa. El objetivo principal es reducir la inflamación, aliviar los síntomas y curar el revestimiento del estómago. Esto se logra combinando medicamentos (prescritos por un profesional), cambios en la alimentación y en los hábitos diarios.
Autocuidado en el hogar
- Come porciones pequeñas y con más frecuencia a lo largo del día (por ejemplo, 5 o 6 comidas ligeras).
- Evita los alimentos muy picantes, grasosos, fritos, ácidos o muy condimentados, que pueden irritar el estómago.
- Reduce o elimina el consumo de alcohol y evita fumar.
- No te acuestes inmediatamente después de comer; espera al menos 2 o 3 horas.
- Gestiona el estrés con técnicas de relajación, respiración profunda o caminatas suaves.
- Consulta con tu médico antes de tomar antiinflamatorios; pregúntale si hay alternativas más seguras.
Tratamientos médicos
Los médicos pueden recetar medicamentos que reducen la producción de ácido en el estómago (llamados inhibidores de la bomba de protones) o protectores del revestimiento gástrico. Si la gastritis es causada por la bacteria Helicobacter pylori, se utiliza un tratamiento combinado con antibióticos y otros medicamentos, siempre supervisado por un profesional de la salud. También se pueden usar antiácidos para aliviar los síntomas de forma puntual, pero no deben usarse de manera continua sin consejo médico.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no es un tratamiento habitual para la gastritis. Solo se considera en casos muy graves o si aparecen complicaciones como sangrado persistente que no se controla con otros métodos, o si hay úlceras que perforan el estómago. Esto es poco frecuente.
Vivir con esta afección
Vivir con gastritis consiste en aprender a escuchar a tu cuerpo. Lleva un pequeño diario de comidas y síntomas para identificar los alimentos o situaciones que te sientan peor. Con el tiempo, aprenderás a evitar lo que te provoca molestias y a disfrutar de comidas más suaves y saludables.
Consejos de estilo de vida
- Mantén un horario regular de comidas para que el estómago no pase muchas horas vacío.
- Duerme lo suficiente y procura dormir con la cabecera ligeramente elevada si el reflujo es un problema.
- Haz ejercicio moderado con regularidad, como caminar o nadar, para mejorar la digestión y reducir el estrés.
- Evita el alcohol y el tabaco, ya que irritan la mucosa del estómago.
- Habla con tu médico sobre cómo ajustar los medicamentos que tomas para el dolor, para no dañar tu estómago.
Dieta y ejercicio
Sigue una dieta suave y variada: incluye verduras cocidas, arroz, avena, plátano, manzana, pollo sin piel y pescado a la plancha. Evita los cítricos, el tomate, el café, el té fuerte, los refrescos con gas, los embutidos y los dulces muy concentrados. El ejercicio regular, incluso caminar 30 minutos al día, ayuda a mejorar la digestión y a manejar el estrés, pero evita el ejercicio intenso justo después de comer.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con una molestia constante puede generar frustración, ansiedad o tristeza. Es normal sentirse preocupado por lo que puedes comer o por los síntomas. Si notas que el malestar emocional se hace intenso, no lo ignores: hablar con tu médico o con un profesional de la salud mental puede ayudarte a encontrar estrategias para sentirte mejor.
Prevención
No siempre se puede prevenir, pero hay medidas que reducen el riesgo: evitar el consumo excesivo de alcohol, no fumar, limitar el uso de antiinflamatorios, lavarse las manos con frecuencia para prevenir infecciones, y seguir una alimentación equilibrada. Si tomas antiinflamatorios a menudo, habla con tu médico sobre cómo proteger tu estómago.
Vacunas
No existe una vacuna específica contra la gastritis. Sin embargo, mantener un buen cuidado general de la salud, como estar al día con las vacunas que puedan prevenir infecciones, es siempre recomendable.
Programas de detección
No hay un programa general de cribado para la gastritis. Si tienes molestias persistentes o factores de riesgo, tu médico puede indicar pruebas específicas, como la prueba de aliento o una endoscopia. En ciertos casos, se recomienda revisar regularmente a las personas que ya han tenido úlceras o inflamaciones crónicas para vigilar su salud digestiva.
Complicaciones
Si no se trata
- Úlceras gástricas: llagas abiertas en el revestimiento del estómago que pueden causar sangrado.
- Hemorragia digestiva: pérdida de sangre desde el estómago, que puede notarse en el vómito o en las heces.
- Anemia: falta de glóbulos rojos debida a una pérdida lenta de sangre.
- En casos crónicos y graves, un mayor riesgo de cáncer de estómago, especialmente si no se trata la infección por Helicobacter pylori.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con gastritis mejora notablemente con el tratamiento adecuado y cambios en su estilo de vida. Cuando se trata la causa, como eliminar la bacteria o ajustar los medicamentos, la mucosa del estómago suele recuperarse. Aunque algunas formas crónicas requieren un seguimiento a largo plazo, con una buena supervisión médica se puede llevar una vida plena y tranquila.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.