Prepárate para la temporada de alergias
Resumen
La alergia estacional (también llamada rinitis alérgica o 'fiebre del heno') es una reacción del sistema de defensas del cuerpo al polen de plantas, árboles o malezas, o a esporas de moho que flotan en el aire en ciertas épocas del año. El cuerpo confunde esas partículas, que son inofensivas, con algo peligroso y libera sustancias que inflaman la nariz, los ojos y la garganta. Por eso aparecen estornudos, moqueo y picazón. No es una infección y no se contagia.
Datos clave
- Aparece en épocas concretas del año y suele repetirse en las mismas fechas cada año.
- Los síntomas más típicos son estornudos, nariz tapada o que gotea, y ojos picantes y llorosos.
- Se puede controlar evitando el polen y con tratamientos que tu profesional de salud puede recomendar.
Sí, es muy común. Millones de personas en todo el mundo tienen rinitis alérgica, y en muchas zonas es una de las consultas más frecuentes en atención primaria.
Puede aparecer a cualquier edad, pero suele empezar en la infancia o la adolescencia. Es más frecuente en personas que tienen familiares con alergias, asma o eccema. Muchos adultos la notan por primera vez después de los 20 o 30 años, y en algunas personas mayores los síntomas pueden sentirse distintos o confundirse con un resfriado.
Síntomas
- Dificultad para respirar, silbidos al respirar o sensación de que falta el aire.
- Hinchazón de labios, lengua, cara o garganta, o sensación de que la garganta se cierra.
- Ronquera repentina o dificultad para hablar o tragar.
- Urticaria (ronchas en la piel) acompañada de mareo, palidez o desmayo.
- Mareo intenso, desmayo o sensación de que todo se pone negro.
- ⚠Los síntomas habituales no mejoran con lo que normalmente te ayuda y van a peor.
- ⚠Fiebre con dolor fuerte en la cara o en los dientes (puede ser una infección de senos nasales).
- ⚠Dolor de ojo, ojo muy rojo o cambios en la visión.
- ⚠El asma empeora: más tos, más pitos o necesidad de usar el inhalador de rescate más de lo habitual.
- ⚠Un niño con alergia deja de comer, de beber o está muy decaído.
Síntomas comunes
- Estornudos repetidos, sobre todo al salir a la calle o al abrir las ventanas.
- Nariz que gotea con moco claro y líquido.
- Nariz tapada o sensación de congestión.
- Picazón en la nariz, el paladar o la garganta.
- Ojos rojos, llorosos, picantes o hinchados.
- Goteo de moco por la parte de atrás de la nariz (se siente en la garganta).
- Tos seca o carraspera, a veces por el goteo nasal.
- Cansancio, dolor de cabeza leve o dificultad para dormir bien.
- Ojeras o sombras oscuras bajo los ojos.
Síntomas en niños
- Se frotan la nariz hacia arriba con la mano una y otra vez (a veces se llama 'saludo alérgico').
- Respiran por la boca o roncan más de lo normal.
- Están irritables, con mal humor o con menos ganas de jugar.
- Duermen mal y se les nota cansados o distraídos en la escuela.
- Se quejan de picazón en los ojos o en la garganta.
- Pueden tener molestias en los oídos o taparse la nariz con frecuencia.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser más leves, pero se confunden fácilmente con un resfriado o con otras enfermedades respiratorias.
- Ojos más secos o irritados, sobre todo si ya había sequedad ocular.
- Más problemas para dormir y más cansancio durante el día.
- El asma o la enfermedad pulmonar que ya existía puede empeorar en estas fechas.
- Conviene revisar con el profesional de salud cómo se combinan los síntomas de alergia con los demás problemas de salud y los tratamientos que ya se toman.
Causas
Causas principales
- Polen de árboles, que en muchas zonas aparece al final del invierno y en primavera.
- Polen de gramíneas y pastos, típico de la primavera y el principio del verano.
- Polen de malezas, como la ambrosía, más frecuente al final del verano y en otoño.
- Esporas de moho, que aumentan con la humedad y en lugares cerrados o húmedos.
- El aire seco, el viento, la contaminación y el humo del tabaco pueden empeorar los síntomas aunque no sean la causa.
Factores de riesgo
- Tener familiares cercanos con alergias, asma o eccema.
- Tener asma o eccema la propia persona.
- Vivir en una zona con mucha vegetación, polen o contaminación.
- Estar mucho tiempo al aire libre en las horas de más polen.
- Fumar o convivir con humo de tabaco.
- Cambios en el sistema de defensas por la edad, el embarazo o algunas enfermedades.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes dificultad para respirar, hinchazón de cara o garganta, o te mareas: llama a los servicios de emergencia de inmediato.
- Si los síntomas empeoran muy rápido o no mejoran con lo que sueles usar.
- Si aparece fiebre alta con dolor fuerte en la cara, los oídos o los dientes.
- Si hay dolor de ojo, visión borrosa o un ojo muy rojo.
Programe una cita de rutina si:
- Si los síntomas te molestan la mayoría de los días durante varias semanas.
- Si duermes mal o estás cansado por la alergia y eso afecta tu trabajo, tus estudios o tu ánimo.
- Si necesitas usar remedios de venta libre muchas veces por semana.
- Si tienes asma y notas que en esta época toses más o te cuesta más respirar.
- Si es la primera vez que aparecen estos síntomas y no sabes qué los causa.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa sobre todo en tu historia clínica: cuándo aparecen los síntomas, en qué época del año, qué los empeora y si hay antecedentes de alergia en la familia. El profesional de salud revisará tu nariz, tus ojos, tu garganta y escuchará tu respiración. Muchas veces no hacen falta más pruebas.
Pruebas que se pueden realizar
- Pruebas cutáneas de alergia (skin prick test): se ponen pequeñas gotas de distintos alérgenos en la piel del brazo y se observa si aparece una ronchita.
- Análisis de sangre para buscar anticuerpos frente a alérgenos concretos.
- Revisión de la nariz por dentro con un instrumento pequeño y una luz.
- Espirometría (soplar en una máquina) si se sospecha asma.
- Un diario de síntomas para ver el patrón estacional.
Qué esperar en su cita
La consulta suele ser sencilla y no duele. Si te hacen pruebas cutáneas, se sienten como pequeños pinchazos y puede picar un poco durante unos minutos. Los resultados pueden tardar desde unos minutos hasta algunos días, según la prueba. Con esa información, el profesional puede ayudarte a saber a qué eres sensible y a planificar qué hacer antes de que llegue la próxima temporada.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir los síntomas y que puedas hacer tu vida normal durante la temporada. Se combinan dos ideas: evitar el contacto con el polen todo lo posible y usar los tratamientos que tu profesional de salud considere adecuados para ti. Es importante empezar antes de que llegue el pico de la temporada, si tu médico lo recomienda así.
Autocuidado en el hogar
- Consulta el nivel de polen de tu zona y organiza las salidas al aire libre en las horas de menos polen (a menudo a primera hora de la mañana o después de llover).
- Mantén las ventanas cerradas en casa y en el coche durante los días de mucho polen.
- Dúchate y cámbiate de ropa al llegar a casa, y lava el pelo antes de acostarte.
- Usa gafas de sol para proteger los ojos del polen.
- Lava la nariz con suero salino (agua con sal) usando un spray o una pequeña jeringa, si tu profesional de salud te lo indica.
- No tiendas la ropa al aire libre los días de mucho polen.
- Cambia los filtros del aire acondicionado y limpia el polvo con frecuencia.
- Evita cortar el césped, remover hojas secas o hacer ejercicio intenso al aire libre en plena temporada.
Tratamientos médicos
Existen varias opciones y tu profesional de salud elegirá la que mejor encaje contigo. Algunas personas mejoran con medicamentos que alivian los estornudos y el picor; otras necesitan sprays nasales que reducen la inflamación y se usan de forma regular durante la temporada. También hay lavados nasales con suero salino y, para casos que no mejoran, un tratamiento de inmunoterapia (vacunas de alergia) que se administra durante meses o años para que el cuerpo se acostumbre al alérgeno. No empieces ningún tratamiento por tu cuenta, y revisa con tu farmacéutico o médico si los medicamentos que ya tomas para otras cosas pueden interactuar con los de la alergia.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía casi nunca es necesaria para la alergia estacional. A veces se plantea si hay un problema estructural que empeora la congestión, como un tabique nasal desviado o pólipos nasales, y siempre tras valorarlo con un especialista.
Vivir con esta afección
Con un poco de planificación, la temporada de alergias se lleva bastante bien. La clave es adelantarse: conocer tus fechas difíciles, preparar la casa y tener a mano lo que tu profesional de salud te haya recomendado. Los días de mucho polen, prioriza las actividades en interiores y deja las salidas largas para después de la lluvia, que limpia el aire.
Consejos de estilo de vida
- Crea una 'zona libre de polen' en casa, sobre todo el dormitorio: ventanas cerradas, superficies fáciles de limpiar y pocas alfombras.
- Lávate las manos y la cara al volver de la calle.
- Evita el humo del tabaco, los ambientadores fuertes y el humo de la cocina, que irritan la nariz.
- Duerme lo suficiente: el descanso ayuda mucho a sobrellevar los síntomas.
- Habla con tu centro de trabajo o el colegio de tu hijo si necesitas pequeñas adaptaciones en los peores días.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta que cure la alergia estacional, pero una alimentación variada y equilibrada ayuda a que te sientas mejor en general. El ejercicio es bueno para la salud y para el ánimo: si te sienta bien, elige hacerlo en interiores o en horas de poco polen, y evita el aire libre en los días de pico. Si el ejercicio al aire libre te dispara la tos o los pitos, coméntalo con tu profesional de salud, porque puede estar relacionado con el asma.
Salud mental y bienestar emocional
Dormir mal, estornudar todo el día y no poder disfrutar del aire libre puede cansar y bajar el ánimo. Es normal sentirse frustrado. Si notas ansiedad, tristeza o desánimo que dura semanas, o si tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda: habla con tu médico o con un profesional de salud mental, o acude a tu servicio de emergencias local. Pedir apoyo es un paso valiente y muy útil.
Prevención
La alergia en sí no se puede evitar, pero sí se pueden prevenir o reducir mucho los síntomas. La mejor estrategia es empezar antes de que llegue tu temporada difícil: prepara la casa, revisa el calendario de polen de tu zona y consulta a tu profesional de salud sobre cómo adelantarte.
Vacunas
No existe una vacuna para prevenir la alergia estacional. Sí conviene mantener al día las vacunas recomendadas para ti, sobre todo si tienes asma, porque las infecciones respiratorias pueden empeorar los síntomas. Pregunta en tu centro de salud.
Programas de detección
No hay pruebas de cribado rutinarias para la alergia estacional. Se hacen pruebas de alergia cuando hay síntomas que lo justifican, no de forma general.
Complicaciones
Si no se trata
- Infecciones de senos nasales (sinusitis) o de oído, más frecuentes cuando la nariz está muy congestionada.
- Empeoramiento del asma, con más tos, pitos y falta de aire.
- Problemas para dormir y cansancio durante el día.
- Dificultad para concentrarse en el trabajo o en la escuela.
- Ojos irritados que se infectan con más facilidad.
- Menos ganas de hacer actividades al aire libre y peor calidad de vida.
Pronóstico a largo plazo
El panorama es bueno. La alergia estacional suele ir y venir con las estaciones, y la mayoría de las personas mejora mucho cuando aprende a anticiparse y a usar bien las opciones disponibles. Con el acompañamiento de tu profesional de salud, es muy posible que la temporada te moleste mucho menos que antes.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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