Vivir con glaucoma en adultos
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El glaucoma es una enfermedad ocular que daña el nervio óptico: el cable que conecta el ojo con el cerebro. Esto suele ocurrir por una presión alta dentro del ojo, llamada presión intraocular. Si no se trata, puede causar pérdida de la visión de forma permanente.
Datos clave
- Es una de las principales causas de ceguera en el mundo, pero se puede controlar con tratamiento.
- Muchas personas no tienen síntomas al principio, por eso se llama el 'ladrón silencioso de la visión'.
- El daño causado por el glaucoma no se puede revertir, pero el tratamiento evita que empeore.
- Los exámenes de la vista regulares son la mejor manera de detectarlo a tiempo.
Sí, el glaucoma es bastante común, especialmente en personas mayores de 60 años. Se estima que millones de personas en el mundo lo tienen y muchas aún no lo saben.
Afecta principalmente a adultos mayores, pero también puede presentarse en personas más jóvenes e incluso en niños. Tienen mayor riesgo quienes tienen antecedentes familiares de glaucoma, diabetes, presión arterial alta, miopía (dificultad para ver de lejos) o ciertos orígenes étnicos (africano, asiático o hispano).
Síntomas
- Dolor ocular intenso y repentino.
- Enrojecimiento marcado del ojo.
- Visión borrosa o nublada que aparece de golpe.
- Ver halos o aros de colores alrededor de las luces.
- Náuseas o vómitos acompañados de dolor en el ojo.
- ⚠Pérdida de visión que empeora lentamente pero de forma constante.
- ⚠Dolor ocular persistente que no es intenso pero no mejora.
- ⚠Cambios repentinos en la visión que no son tan graves como para llamar a emergencias.
Síntomas comunes
- En las etapas tempranas, el glaucoma suele no causar ningún síntoma.
- Pérdida gradual de la visión lateral o periférica (como si miraras por un túnel).
- Visión borrosa o poco nítida.
- Dificultad para adaptarse a la oscuridad.
Síntomas en niños
- Ojos nublados o de aspecto opaco.
- Sensibilidad anormal a la luz (fotofobia).
- Ojos más grandes de lo normal (por el aumento de presión en el ojo en desarrollo).
- Lagrimeo excesivo o parpadeo frecuente.
Síntomas en adultos mayores
- Pérdida lenta de la visión lateral, que puede pasar desapercibida.
- Dificultad para ver de noche o en lugares con poca luz.
- Necesidad de cambiar con frecuencia la receta de los lentes.
- Dolor ocular leve o sensación de presión dentro del ojo.
Causas
Causas principales
- Aumento de la presión dentro del ojo (presión intraocular) que daña el nervio óptico.
- En algunos casos, la presión ocular es normal pero el nervio óptico se daña igual (glaucoma de tensión normal).
- Bloqueo en el sistema de drenaje del líquido que se produce dentro del ojo (humor acuoso).
Factores de riesgo
- Edad avanzada, especialmente mayores de 60 años.
- Antecedentes familiares de glaucoma (padres, hermanos o hijos).
- Ser de ascendencia africana, asiática o hispana.
- Tener diabetes, presión arterial alta o enfermedades del corazón.
- Miopía (dificultad para ver de lejos).
- Lesiones o cirugías previas en el ojo.
- Uso prolongado de medicamentos con corticosteroides (en gotas, pastillas o cremas).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si presentas dolor ocular repentino e intenso acompañado de visión borrosa, náuseas o ver halos, llama a emergencias o acude de inmediato a un servicio de urgencias.
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes más de 40 años y no te has hecho un examen completo de la vista, programa una cita.
- Si tienes factores de riesgo (antecedentes familiares, diabetes, presión alta), hazte un examen ocular cada 1 o 2 años.
- Si ya te diagnosticaron glaucoma, asiste a todas tus citas de seguimiento con el oftalmólogo.
Diagnóstico
El glaucoma se diagnostica mediante un examen completo de la vista que incluye varias pruebas para medir la presión ocular, evaluar el nervio óptico y revisar el campo visual.
Pruebas que se pueden realizar
- Medición de la presión intraocular (tonometría).
- Examen del nervio óptico con una lámpara de hendidura y un oftalmoscopio.
- Prueba de campo visual para detectar pérdida de visión periférica.
- Paquimetría para medir el grosor de la córnea.
- Gonioscopía para examinar el ángulo de drenaje del ojo.
Qué esperar en su cita
El examen es indoloro y se realiza en el consultorio del oftalmólogo. Pueden aplicarte gotas anestésicas para algunas pruebas. Los resultados ayudan a determinar si tienes glaucoma, de qué tipo y cómo tratarlo.
Tratamiento
El tratamiento del glaucoma no cura la enfermedad, pero ayuda a controlar la presión ocular y evitar que el daño al nervio óptico avance. El objetivo es preservar la visión que tienes.
Autocuidado en el hogar
- Usa los medicamentos recetados exactamente como te indique el médico, todos los días.
- Lleva un registro de tus gotas oculares y configura recordatorios para no olvidarlas.
- No te saltes las visitas de seguimiento con el oftalmólogo.
- Informa a tu médico sobre cualquier otro medicamento que tomes, incluso los de venta libre.
Tratamientos médicos
Los tratamientos médicos incluyen gotas oftálmicas que reducen la presión ocular, y procedimientos con láser (como la trabeculoplastia) que mejoran el drenaje del ojo. En algunos casos se pueden recetar medicamentos orales. El médico elegirá la mejor opción según tu tipo de glaucoma y tu salud general.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si los medicamentos y el láser no controlan la presión, se puede recomendar cirugía. La cirugía más común es la trabeculectomía, que crea un nuevo canal de drenaje para el líquido del ojo. También existen implantes de drenaje. La cirugía se realiza cuando es necesaria para evitar la pérdida de visión.
Vivir con esta afección
Vivir con glaucoma implica compromiso con el tratamiento y las visitas al médico. La mayoría de las personas pueden realizar sus actividades diarias normales, como leer, trabajar y conducir, siempre que su visión lo permita. Es posible que necesites adaptaciones si la visión periférica se reduce.
Consejos de estilo de vida
- Usa gafas de sol para proteger tus ojos de la luz brillante y los rayos UV.
- Evita actividades que aumenten la presión ocular, como levantar objetos muy pesados o ciertas posturas de yoga (por ejemplo, pararse de cabeza).
- Mantén una dieta saludable y controla otras condiciones como la diabetes y la presión arterial.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, especialmente aquellas con antioxidantes (como las espinacas, la col rizada y las naranjas), puede ser beneficiosa. El ejercicio moderado, como caminar o nadar, puede ayudar a reducir la presión ocular. Consulta con tu médico antes de comenzar cualquier rutina intensa.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir un diagnóstico de glaucoma puede ser preocupante, especialmente por el riesgo de pérdida de visión. Es normal sentir ansiedad o tristeza. Habla con tu médico sobre tus preocupaciones y busca apoyo de familiares, amigos o grupos de apoyo. El cuidado de tu salud mental es tan importante como el de tu vista.
Prevención
No se puede prevenir el glaucoma en todos los casos, pero detectarlo temprano con exámenes regulares de la vista puede evitar que cause daños graves. Controlar los factores de riesgo como la presión arterial y la diabetes también ayuda a reducir el riesgo.
Programas de detección
La mejor forma de detección son los exámenes oculares completos periódicos, especialmente a partir de los 40 años o si tienes factores de riesgo. Un examen de la vista de rutina no siempre incluye las pruebas necesarias para detectar glaucoma, así que pregunta específicamente por un examen completo.
Complicaciones
Si no se trata
- Pérdida progresiva e irreversible de la visión periférica.
- Ceguera total si no se trata a tiempo.
- Dificultad para realizar actividades cotidianas como leer, conducir o reconocer rostros.
Pronóstico a largo plazo
Con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con glaucoma mantienen una visión útil durante toda su vida. Aunque no se puede recuperar la visión perdida, se puede detener o retrasar el daño. Muchas personas viven bien con glaucoma, especialmente si siguen las recomendaciones de su médico.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 30 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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