Glomerulonefritis: qué es, síntomas y tratamiento
Resumen
La glomerulonefritis es una inflamación de los glomérulos, que son unos filtros diminutos que hay dentro de los riñones. Piensa en los riñones como una depuradora: la sangre pasa por millones de estos filtros y ellos se encargan de dejar pasar lo que sobra (agua y desechos) hacia la orina, mientras retienen lo que el cuerpo necesita, como las proteínas y las células de la sangre. Cuando los glomérulos se inflaman, esa función de filtro se estropea. Entonces pueden escaparse proteínas o sangre a la orina, y el cuerpo puede retener líquidos. La glomerulonefritis no es una sola enfermedad: es un grupo de problemas que pueden aparecer de forma repentina (aguda) o durar mucho tiempo (crónica).
Datos clave
- No es contagiosa: no se pasa de una persona a otra.
- Muchas veces aparece después de una infección, como una faringitis o una infección de la piel, sobre todo en niños.
- También puede estar relacionada con enfermedades del sistema de defensas (autoinmunes), con algunos medicamentos o con otras enfermedades.
- Con un buen seguimiento médico, muchas personas mejoran o mantienen sus riñones funcionando bien durante años.
No es una enfermedad muy frecuente en la población general. Algunas formas, como la que aparece en niños después de una infección por estreptococos, se ven más que otras. Las formas crónicas suelen detectarse en revisiones o cuando ya hay algún síntoma.
Puede afectar a personas de cualquier edad. En niños es típica la forma que aparece unas semanas después de una infección de garganta o de piel. En adultos y personas mayores es más frecuente cuando existe otra enfermedad de fondo, como una enfermedad autoinmune (por ejemplo, el lupus), una vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos) o una infección crónica. También hay formas hereditarias que se dan en algunas familias.
Síntomas
- Dificultad para respirar o sensación de ahogo.
- Hinchazón rápida de la cara, los labios o la garganta.
- Convulsiones o pérdida de conciencia.
- Confusión intensa o somnolencia que no se puede despertar.
- Dolor en el pecho o latidos muy irregulares.
- Dejar de orinar por completo durante un día o más.
- Vómitos repetidos que impiden beber y mantener líquidos.
- ⚠Orina con sangre visible por primera vez.
- ⚠Orina muy espumosa de forma repetida.
- ⚠Hinchazón nueva en la cara, las manos o las piernas.
- ⚠Presión arterial muy alta medida en casa, con dolor de cabeza o visión borrosa.
- ⚠Fiebre con dolor al orinar o dolor en la espalda baja.
- ⚠Menos orina de lo habitual durante más de un día.
Síntomas comunes
- Orina oscura, de color té o parecida al refresco de cola, por la presencia de sangre.
- Orina espumosa, porque se escapan proteínas.
- Hinchazón en la cara, sobre todo alrededor de los ojos al despertar, y también en piernas, tobillos o pies.
- Orinar menos cantidad de lo normal.
- Cansancio o sensación de debilidad.
- Presión arterial alta, a veces detectada en una revisión.
- Aumento de peso rápido por retención de líquidos.
Síntomas en niños
- Hinchazón alrededor de los ojos por la mañana, que mejora a lo largo del día.
- Orina oscura o con aspecto de té, a veces notada por los padres al cambiar el pañal o al ir al baño.
- Menos ganas de orinar o menos cantidad de orina.
- Cansancio, irritabilidad o menos ganas de jugar.
- Dolor de cabeza o malestar general.
- A menudo aparece dos o tres semanas después de una faringitis o de una infección de piel.
Síntomas en adultos mayores
- Síntomas poco claros, como cansancio, falta de apetito o malestar general.
- Hinchazón en las piernas que se puede confundir con otros problemas circulatorios.
- Falta de aire o cansancio al caminar, por retención de líquidos.
- Desorientación o confusión, sobre todo si hay alteraciones en la sangre.
- Puede detectarse primero en un análisis de orina hecho por otro motivo.
Causas
Causas principales
- Infecciones: después de una faringitis o una infección de piel por estreptococos, sobre todo en niños. También algunas infecciones virales o parasitarias.
- Enfermedades autoinmunes, en las que el sistema de defensas ataca por error a los riñones, como el lupus o la nefropatía por IgA.
- Vasculitis: inflamación de los vasos sanguíneos que puede afectar a los filtros del riñón.
- Enfermedades hereditarias que afectan a la estructura de los filtros renales.
- Algunos medicamentos o sustancias, siempre valorados por un profesional sanitario.
- Otras enfermedades de fondo, como la diabetes o la hipertensión mal controladas, que pueden dañar los filtros con el tiempo.
Factores de riesgo
- Tener una enfermedad autoinmune o de los vasos sanguíneos.
- Antecedentes familiares de enfermedad renal o de glomerulonefritis.
- Infecciones recientes de garganta o de piel, en especial en niños y adolescentes.
- Tener diabetes o presión arterial alta durante mucho tiempo.
- Uso de ciertos medicamentos sin control médico.
- Tabaquismo y factores de riesgo cardiovascular.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si ves sangre en la orina por primera vez.
- Si aparece hinchazón en la cara o las piernas de forma rápida.
- Si orinas mucho menos de lo habitual o dejas de orinar.
- Si tienes fiebre con dolor al orinar o dolor en la zona lumbar.
- Si notas la presión arterial muy alta y tienes dolor de cabeza o visión borrosa.
Programe una cita de rutina si:
- Si la orina sale espumosa de forma repetida.
- Si tienes cansancio que no mejora con el descanso.
- Si te han dicho en un análisis que tienes proteínas o sangre en la orina.
- Si tienes una enfermedad autoinmune y notas cambios en la orina o hinchazón.
- Si tienes antecedentes familiares de enfermedad renal y quieres hacer una revisión.
Diagnóstico
El médico empieza escuchando tu historia y revisando tu presión arterial y si hay hinchazón. Después suele pedir un análisis de orina, que es la prueba más importante, y análisis de sangre para ver cómo funcionan los riñones. Según los resultados, puede derivarte a un especialista en riñones (nefrólogo). En algunos casos se hace una biopsia renal, que consiste en tomar una muestra muy pequeña de tejido del riñón con una aguja fina para mirarla al microscopio. Esto ayuda a saber qué tipo de glomerulonefritis es y a elegir el tratamiento.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina para buscar sangre, proteínas y otras señales de inflamación.
- Análisis de sangre para medir la función de los riñones, como la creatinina y el filtrado glomerular.
- Medición de la presión arterial.
- Análisis de sangre para buscar enfermedades autoinmunes o infecciones relacionadas.
- Ecografía de los riñones para ver su tamaño y forma.
- Biopsia renal, solo si el especialista lo considera necesario.
Qué esperar en su cita
La mayoría de las pruebas son sencillas y no duelen: solo requieren una muestra de orina y de sangre. Si te hacen una biopsia, suele ser un procedimiento corto, con anestesia local y un rato de reposo después; te explicarán cómo prepararte y qué cuidados seguir. Los resultados pueden tardar algunos días, así que es normal sentir algo de impaciencia. Pregunta todo lo que necesites y pide que te expliquen lo que significa cada resultado en palabras sencillas.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa y de la gravedad. El objetivo principal es proteger los riñones, controlar la presión arterial, reducir la hinchazón y tratar el problema que está causando la inflamación. Muchas personas necesitan controles periódicos con análisis de orina y de sangre. No todos los casos requieren el mismo tratamiento, así que el plan se adapta a cada persona.
Autocuidado en el hogar
- Toma los medicamentos que te receten tal como te los indique el equipo médico; no los cambies por tu cuenta.
- Reduce la sal de las comidas para ayudar a controlar la hinchazón y la presión arterial.
- Pesa y mide tu presión arterial en casa si te lo han pedido, y anota los valores.
- Bebe la cantidad de líquidos que te recomienden; ni más ni menos.
- Evita los antiinflamatorios y otros medicamentos que puedan dañar el riñón sin consultar antes con tu médico o farmacéutico.
- Acude a las revisiones aunque te sientas bien.
- Descansa lo suficiente y avisa si notas que los síntomas empeoran.
Tratamientos médicos
El equipo médico puede usar varios enfoques según la causa: medicamentos para bajar la presión arterial y proteger el riñón, medicamentos para reducir la hinchazón y ayudar a eliminar líquidos, y en algunos casos tratamientos que ayudan a calmar el sistema de defensas cuando la causa es autoinmune. Si hay una infección de fondo, se trata la infección. También puede recomendarse una dieta especial y controlar otras enfermedades, como la diabetes. Tu médico o tu farmacéutico te explicarán qué opciones son adecuadas para ti y por qué.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía casi nunca forma parte del tratamiento de la glomerulonefritis. La biopsia renal no es una cirugía, sino un procedimiento con una aguja fina guiada por ecografía. Solo en casos muy concretos, como complicaciones graves, el equipo médico puede valorar otras intervenciones.
Vivir con esta afección
Vivir con una enfermedad del riñón suele implicar controles regulares, tomar la medicación con constancia y estar atento a cambios en el cuerpo, como la hinchazón o el color de la orina. Muchas personas llevan una vida bastante normal con un buen seguimiento. Ayuda mucho organizar las citas, llevar un registro de la presión arterial y del peso, y tener a mano las preguntas para el equipo médico.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una alimentación equilibrada, con poca sal y adaptada a lo que te recomiende tu equipo médico.
- Haz actividad física suave y regular, como caminar, si tu médico te lo permite.
- No fumes y limita el alcohol.
- Duerme bien y busca formas de manejar el estrés, como la respiración lenta o el yoga suave.
- Avisa a tu médico o farmacéutico antes de tomar cualquier medicamento nuevo, incluidos los de venta libre y las plantas medicinales.
- Pide a tu equipo médico que revise tus vacunas recomendadas.
Dieta y ejercicio
La alimentación suele ajustarse a cada caso. En general se recomienda reducir la sal, elegir alimentos frescos y moderar los ultraprocesados. Algunas personas necesitan controlar también las proteínas, el potasio o el fósforo, pero eso lo debe indicar el equipo médico o un dietista especializado. En cuanto al ejercicio, el movimiento suave y regular es bueno para el corazón y el ánimo; empieza poco a poco y consulta si tienes dudas o síntomas al hacer esfuerzo.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo, cansancio o preocupación cuando te diagnostican una enfermedad del riñón. Los controles, las pruebas y los cambios en la rutina pueden pesar. Habla de cómo te sientes con alguien de confianza y con tu equipo médico. Si la tristeza, la ansiedad o el miedo te desbordan, pide ayuda profesional: la salud mental es parte del cuidado. Si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda urgente llamando a los servicios de emergencia de tu país o a una línea de apoyo emocional local.
Prevención
No todas las formas de glomerulonefritis se pueden prevenir, porque algunas dependen del sistema de defensas o de la genética. Aun así, cuidar la salud general sí ayuda: tratar bien las infecciones de garganta y de piel, controlar la presión arterial y la diabetes, y evitar medicamentos que dañen el riñón sin supervisión.
Vacunas
Algunas infecciones que pueden afectar al riñón se previenen con vacunas. Pregunta a tu médico o farmacéutico qué vacunas están recomendadas en tu caso y en tu país, y mantén al día el calendario vacunal.
Programas de detección
No existe un programa general de cribado para todas las personas. Sí puede ser útil hacer análisis de orina y de sangre si tienes una enfermedad autoinmune, diabetes, presión arterial alta o antecedentes familiares de enfermedad renal. Coméntalo con tu equipo médico para decidir si te conviene una revisión.
Complicaciones
Si no se trata
- Enfermedad renal crónica: el riñón va perdiendo función poco a poco.
- Insuficiencia renal, que en casos graves puede necesitar diálisis o un trasplante.
- Presión arterial alta difícil de controlar.
- Retención de líquidos con hinchazón y, a veces, problemas para respirar.
- Pérdida importante de proteínas por la orina.
- Alteraciones de las sales y minerales de la sangre.
- Mayor riesgo de infecciones.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico varía mucho según el tipo de glomerulonefritis, la causa y lo pronto que se detecte. Muchas personas mejoran con tratamiento y mantienen una buena función renal durante años. Otras necesitan seguimiento a largo plazo. Lo más importante es no quedarse con la duda: un diagnóstico a tiempo y unos controles regulares marcan una gran diferencia. Con el apoyo de tu equipo médico, hay motivos para la esperanza y mucho que puedes hacer por tu salud.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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