Gota y riesgo de infarto y derrame cerebral: lo que debes saber
Resumen
La gota es un tipo de artritis (inflamación de las articulaciones) que aparece cuando se acumula demasiado ácido úrico en la sangre. El ácido úrico es una sustancia de desecho que el cuerpo produce al descomponer ciertos alimentos y células. Cuando sobra, puede formar cristales muy pequeños que se depositan dentro de la articulación y provocan dolor, hinchazón y enrojecimiento. Estudios recientes muestran que las personas con gota tienen más probabilidades de sufrir problemas del corazón y de los vasos sanguíneos, como un infarto o un derrame cerebral. Esto no significa que todas las personas con gota vayan a tener uno: significa que conviene poner más atención en cuidar el corazón y los vasos sanguíneos.
Datos clave
- La gota es una forma de artritis causada por cristales de ácido úrico que se acumulan en las articulaciones.
- Las personas con gota suelen tener también presión alta, colesterol alto, obesidad o diabetes, y todo eso suma riesgo para el corazón.
- La gota se puede controlar muy bien con tratamiento, seguimiento y cambios en el estilo de vida.
- Cuidar la presión, el colesterol, el azúcar y dejar de fumar es parte del manejo de la gota, no algo aparte.
Sí, es bastante común. Afecta a millones de personas en el mundo y se ha vuelto más frecuente en las últimas décadas, en parte por el envejecimiento de la población, el aumento de la obesidad y los cambios en la forma de comer.
Es más habitual en hombres, sobre todo a partir de los 40 años, y en mujeres después de la menopausia. También es más frecuente en personas con obesidad, enfermedad del riñón, presión alta, diabetes, colesterol alto o antecedentes familiares de gota.
Síntomas
- Dolor u opresión en el pecho, sobre todo si se extiende al brazo, el cuello, la mandíbula o la espalda.
- Falta de aire repentina o dificultad para respirar.
- Debilidad o adormecimiento repentino de un lado del cuerpo, o la cara caída hacia un lado.
- Dificultad repentina para hablar o para entender lo que dicen los demás.
- Pérdida súbita de la visión en uno o ambos ojos.
- Desmayo o sensación de que se va a perder el conocimiento.
- Dolor de cabeza muy intenso y repentino, distinto a otros que hayas tenido.
- Llama de inmediato al servicio de emergencias de tu país. En España el número es el 112.
- ⚠Fiebre junto con una articulación muy caliente, roja e hinchada: puede ser una infección en la articulación y hay que atenderlo el mismo día.
- ⚠Un primer ataque de dolor articular muy fuerte, para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas.
- ⚠Un ataque que no mejora o empeora a pesar del tratamiento que te indicó el médico.
- ⚠Incapacidad para apoyar el pie o mover la articulación por el dolor.
Síntomas comunes
- Ataques repentinos de dolor muy intenso en una articulación, muchas veces en el dedo gordo del pie.
- Hinchazón, enrojecimiento y sensación de calor en la articulación afectada.
- El dolor suele empezar de noche o de madrugada y llega a su punto máximo en pocas horas.
- La piel se ve brillante y duele incluso con el roce de una sábana.
- Los primeros ataques suelen durar de unos días a un par de semanas y luego desaparecen solos.
- Con el tiempo los ataques pueden repetirse más seguido y afectar otras articulaciones, como el tobillo, la rodilla, la muñeca o los dedos.
- Bultos duros debajo de la piel cerca de las articulaciones, llamados tofos.
- A veces puede haber fiebre leve durante un ataque intenso.
Causas
Causas principales
- Exceso de ácido úrico en la sangre (los médicos lo llaman hiperuricemia). Puede pasar porque el cuerpo produce demasiado o porque los riñones no lo eliminan bien.
- Tendencia genética: el ácido úrico alto suele ser familiar.
- Enfermedad del riñón o deshidratación, que dificultan eliminar el ácido úrico.
- Consumo de alcohol, en especial cerveza, y de bebidas azucaradas o con mucha fructosa.
- Alimentos ricos en purinas (sustancias que el cuerpo convierte en ácido úrico), como carne roja, vísceras y algunos mariscos.
- Algunos medicamentos recetados, por ejemplo ciertos diuréticos, pueden elevar el ácido úrico.
- Obesidad y resistencia a la insulina.
- Lesiones, cirugías o enfermedades que aumentan la destrucción de células en el cuerpo.
Factores de riesgo
- Ser hombre, sobre todo mayor de 40 años, o ser mujer después de la menopausia.
- Antecedentes familiares de gota o de ácido úrico alto.
- Obesidad, especialmente grasa acumulada en el abdomen.
- Presión alta, colesterol alto, diabetes o enfermedad del riñón.
- Beber alcohol con frecuencia.
- Tomar muchos refrescos o bebidas con azúcar añadido.
- Usar ciertos medicamentos recetados que suben el ácido úrico.
- Estar deshidratado o pasar por cirugías y enfermedades graves.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes fiebre y una articulación muy caliente, roja e hinchada, acude el mismo día: hay que descartar una infección.
- Si es tu primer ataque de dolor articular intenso.
- Si el dolor es tan fuerte que no puedes moverte ni apoyar el pie.
- Si el tratamiento que te dieron no funciona o aparecen efectos secundarios.
- Si tienes cualquier síntoma de alarma del corazón o del cerebro, llama a emergencias de inmediato.
Programe una cita de rutina si:
- Si has tenido varios ataques de dolor en la misma articulación.
- Si notas bultos duros debajo de la piel cerca de las articulaciones.
- Si tienes gota y no te han revisado la presión, el colesterol o el azúcar en el último año.
- Si tienes antecedentes familiares de gota, enfermedad del riñón o problemas del corazón.
- Si estás tomando medicamentos y quieres saber si pueden afectar tu ácido úrico.
Diagnóstico
El diagnóstico se hace con la historia clínica, la exploración de las articulaciones y algunos análisis. El médico te preguntará qué síntomas tienes, cuándo empezaron, qué comes, cuánto alcohol tomas, qué medicamentos usas y si hay gota en tu familia. La prueba más segura es analizar una pequeña muestra de líquido de la articulación para ver si hay cristales de ácido úrico. Además, es importante valorar tu riesgo cardiovascular, porque la gota suele ir acompañada de otros factores que afectan al corazón.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para medir el ácido úrico, la función del riñón y el azúcar.
- Análisis del líquido de la articulación, que se extrae con una aguja fina, para buscar cristales y descartar infección.
- Ecografía de la articulación, que puede mostrar cristales y cambios en el cartílago.
- Radiografías si hay sospecha de daño articular de largo tiempo.
- Medición de la presión arterial.
- Análisis de colesterol y triglicéridos para calcular tu riesgo cardiovascular.
Qué esperar en su cita
La consulta suele ser tranquila y empieza con preguntas. Después el médico revisa tus articulaciones y puede pedir análisis. Si hace falta extraer líquido de la articulación, se hace con anestesia local: puede ser algo incómodo, pero dura pocos minutos y ayuda mucho a confirmar el diagnóstico. También es probable que te midan la presión y pidan análisis de colesterol y azúcar, para conocer cómo está tu corazón y tus vasos sanguíneos.
Tratamiento
El tratamiento de la gota tiene dos partes: aliviar los ataques cuando aparecen y mantener el ácido úrico bajo para que no vuelvan. A esto se suma algo igual de importante: revisar y tratar los factores que aumentan el riesgo para el corazón, como la presión alta, el colesterol, el azúcar y el tabaco.
Autocuidado en el hogar
- Durante un ataque, descansa la articulación y evita apoyar peso sobre ella.
- Aplica frío envuelto en un paño durante 15 a 20 minutos varias veces al día.
- Mantén la articulación elevada para reducir la hinchazón.
- Bebe suficiente agua a lo largo del día, salvo que tu médico te haya indicado limitar los líquidos.
- Evita el alcohol, sobre todo durante los ataques.
- Mantén un peso saludable; perder peso poco a poco ayuda a bajar el ácido úrico.
- No empieces, cambies ni suspendas medicamentos por tu cuenta: consulta siempre con tu médico o farmacéutico.
Tratamientos médicos
Para los ataques, el médico puede recetar medicamentos que bajan la inflamación y alivian el dolor. Para prevenir nuevos ataques existen medicamentos que reducen la cantidad de ácido úrico que produce el cuerpo o que ayudan a los riñones a eliminarlo mejor. Suelen empezarse con dosis bajas, ajustarse con análisis de sangre y tomarse durante periodos largos, incluso cuando ya no hay dolor. Algunos pueden tener efectos secundarios, por eso el seguimiento con tu médico es importante. Además, si tienes la presión, el colesterol o el azúcar altos, también se tratan, porque eso protege tu corazón. Tu médico o farmacéutico te explicará cómo tomar cada medicamento y qué señales debe vigilar.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía rara vez es necesaria. Se puede valorar en casos de tofos grandes que duelen, presionan nervios o limitan el movimiento, o cuando ya existe un daño importante en la articulación. El médico valora cada caso de forma individual.
Vivir con esta afección
La gota va por épocas: hay momentos sin síntomas y momentos de ataques. Con un tratamiento constante y revisiones regulares, muchas personas pasan largos periodos sin dolor. Conviene aprender a reconocer las señales del inicio de un ataque y saber qué hacer, además de tener claro cuándo llamar al médico.
Consejos de estilo de vida
- Mantén un peso saludable y baja de peso de forma gradual, no con dietas muy estrictas.
- Limita el alcohol, especialmente la cerveza.
- Reduce los refrescos y bebidas con azúcar añadido; el agua es la mejor opción.
- Muévete a diario con algo que disfrutes: caminar, nadar o bicicleta.
- Duerme bien y maneja el estrés.
- Si fumas, busca ayuda para dejarlo: es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu corazón.
- Acude a tus revisiones y hazte los análisis que te pidan.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta única para la gota, pero sí hábitos que ayudan. Conviene moderar la carne roja, las vísceras y algunos mariscos, y aumentar verduras, frutas, cereales integrales y lácteos bajos en grasa. El ejercicio regular, adaptado a tu condición física, ayuda a controlar el peso y a proteger el corazón. Empieza poco a poco y consulta con tu médico antes de comenzar una rutina nueva si tienes problemas del corazón o de las articulaciones.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor repetido y la idea de que puede volver pueden generar ansiedad o desánimo. Es normal sentirse así. Hablarlo con tu médico, con personas de confianza o con un profesional de salud mental puede ayudar mucho. Si en algún momento sientes que no puedes manejar la situación o tienes pensamientos muy difíciles, busca ayuda urgente a través de tu servicio de salud o de emergencias de tu país.
Prevención
En buena medida, sí. No se puede cambiar la genética, pero sí se puede reducir el riesgo de ataques y de problemas del corazón cuidando el peso, la alimentación, el alcohol, la actividad física y la presión arterial. Si ya has tenido un ataque de gota, el tratamiento continuado es la mejor forma de prevención.
Programas de detección
No existe un programa de cribado de la gota para toda la población. Pero si tienes antecedentes familiares, obesidad, enfermedad del riñón o tomas medicamentos que suben el ácido úrico, vale la pena hablar con tu médico sobre medirlo. Si ya tienes gota, conviene revisar de forma regular la presión, el colesterol y el azúcar, porque son parte de tu riesgo cardiovascular.
Complicaciones
Si no se trata
- Los ataques pueden volverse más frecuentes, más largos y afectar más articulaciones.
- Pueden aparecer tofos, es decir, bultos de cristales bajo la piel que a veces duelen o limitan el movimiento.
- El daño articular progresivo puede dejar rigidez o deformidad.
- Pueden formarse cálculos (piedras) en el riñón y puede empeorar la función del riñón.
- El riesgo de infarto y de derrame cerebral es más alto en personas con gota, sobre todo si hay otros factores como presión alta, colesterol alto o diabetes.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que la gota se puede controlar bien. Con tratamiento constante, revisiones y hábitos saludables, la mayoría de las personas reduce mucho los ataques y protege su corazón. Si te han diagnosticado gota, ese es un buen momento para revisar también tu salud cardiovascular: es una oportunidad de cuidarte de forma integral.
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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