Enfermedad de las encías y el corazón: cómo se relacionan
Resumen
La enfermedad de las encías es una infección e inflamación de las encías y de los tejidos que sostienen los dientes. La inflamación es la respuesta del cuerpo a una infección o irritación. La forma temprana se llama gingivitis: afecta sobre todo a las encías y suele ser reversible. La forma más grave se llama periodontitis: daña el hueso y el tejido que sujetan los dientes y puede provocar pérdida dental. La relación con el corazón es una asociación: las personas con enfermedad de las encías parecen tener más probabilidad de tener enfermedad cardiovascular, pero no se ha demostrado que una cause directamente la otra. Puede haber factores compartidos, como el tabaco, la diabetes o la inflamación del cuerpo. Cuidar las encías forma parte del cuidado de la salud general, pero no sustituye el control médico del corazón.
Datos clave
- La gingivitis es la etapa temprana y suele mejorar con buena higiene bucal y atención profesional.
- La periodontitis es más grave: puede dañar el hueso que sostiene los dientes y causar pérdida dental.
- La relación entre encías y corazón es una asociación; no significa que toda persona con enfermedad de las encías vaya a tener un problema cardíaco.
La gingivitis es muy común: muchas personas tienen sangrado de encías en algún momento. La periodontitis, la forma más grave, también es frecuente en adultos y aumenta con la edad.
Puede afectar a personas de cualquier edad. Es más frecuente en adultos y en personas mayores. También influyen el tabaco, la diabetes, los cambios hormonales, el estrés, la alimentación, la boca seca y la predisposición familiar. Los niños y adolescentes también pueden tener gingivitis.
Síntomas
- Dolor en el pecho, presión u opresión, o falta de aire; llama al servicio de emergencias de tu país (en España, marca 112).
- Dolor que se extiende al brazo, la mandíbula, el cuello o la espalda, con sudor frío, mareo o desmayo.
- Hinchazón de la cara, el cuello o alrededor del ojo que crece rápido, o que te impide abrir la boca.
- Dificultad para respirar o tragar, o sensación de que la garganta se cierra.
- Fiebre alta con hinchazón facial intensa, decaimiento o confusión.
- Sangrado abundante de la boca que no se detiene después de 10 a 15 minutos de presión constante.
- ⚠Pus o sabor desagradable en la boca, con dolor o fiebre.
- ⚠Diente permanente flojo o que se mueve de repente.
- ⚠Dolor dental intenso que no cede o que impide comer o dormir.
- ⚠Sangrado de encías que no para con la presión habitual.
- ⚠Si tienes una enfermedad del corazón y notas fiebre o infección dental, consulta ese mismo día.
Síntomas comunes
- Encías rojas, hinchadas o sensibles al tacto.
- Sangrado de encías al cepillarse los dientes o al usar hilo dental.
- Mal aliento persistente o sabor desagradable en la boca.
- Encías que se retraen y hacen que los dientes parezcan más largos.
- Dientes flojos o que se mueven.
- Dolor al masticar o sensibilidad en las encías.
- Espacios nuevos entre los dientes o cambios en la forma de morder.
- Pus entre los dientes y las encías.
Síntomas en niños
- En niños, la gingivitis puede pasar desapercibida.
- Puede haber encías rojas o hinchadas y sangrado al cepillar.
- Mal aliento o rechazo a cepillarse por molestia.
- La periodontitis grave es menos frecuente en niños, pero puede aparecer en adolescentes y en quienes tienen ciertas condiciones de salud.
Síntomas en adultos mayores
- Con la edad, las encías pueden retraerse y la boca puede sentirse más seca.
- La sequedad facilita la irritación y la acumulación de placa.
- Puede haber más pérdida de dientes, prótesis dentales que rozan y varias condiciones de salud que influyen.
- La revisión dental regular es especialmente importante.
Causas
Causas principales
- Acumulación de placa: una capa pegajosa de bacterias que se forma sobre los dientes y las encías.
- Falta de higiene bucal suficiente para retirar la placa todos los días.
- Sarro: placa endurecida que no se quita con el cepillo y necesita limpieza profesional.
- Cambios hormonales, por ejemplo en el embarazo o la adolescencia.
- Boca seca, que reduce la saliva y su protección natural.
- Ciertas enfermedades y tratamientos que afectan las defensas del cuerpo; pregunta a tu profesional de salud.
Factores de riesgo
- Fumar o usar tabaco.
- Tener diabetes o azúcar alta en sangre.
- Mala higiene bucal o dificultad para limpiar entre los dientes.
- Edad avanzada.
- Predisposición familiar a la enfermedad de las encías.
- Estrés prolongado.
- Alimentación poco variada o rica en azúcares y bebidas azucaradas.
- Obesidad y falta de actividad física.
- Cambios hormonales.
- Poco acceso a revisiones dentales.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Hinchazón de la cara o el cuello, fiebre o dificultad para tragar.
- Pus, dolor intenso o un diente permanente flojo.
- Sangrado de encías que no se detiene.
- Dolor en el pecho o falta de aire: busca ayuda de emergencia de inmediato.
Programe una cita de rutina si:
- Sangrado de encías al cepillarte o al usar hilo dental.
- Encías rojas, hinchadas o sensibles.
- Mal aliento que no mejora.
- Encías que se retraen o dientes que se ven más largos.
- Dientes flojos, sensibilidad o cambios al morder.
- Revisión dental periódica, aunque no tengas molestias.
Diagnóstico
El dentista o el periodoncista, que es el especialista en encías, revisa tu boca y tus antecedentes. Mira el color, la forma y el sangrado de las encías. También puede medir los espacios entre los dientes y las encías con una sonda fina y suave. Con esa información valora si hay gingivitis o periodontitis y qué tratamiento necesitas.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen de la boca y de las encías.
- Medición de las bolsas periodontales: espacios entre el diente y la encía.
- Radiografías dentales para ver el hueso que sostiene los dientes.
- Revisión de tu historial médico, hábitos y factores de riesgo.
- Si tu médico lo considera, análisis de sangre para valorar tu salud general.
Qué esperar en su cita
La revisión suele ser rápida y no suele doler; puede haber una molestia leve al medir las encías. Te explicarán lo que encuentran y te propondrán un plan. No se trata de juzgarte: el objetivo es ayudarte a mejorar. Puedes preguntar todo lo que necesites y pedir que te expliquen las palabras que no entiendas.
Tratamiento
El tratamiento busca controlar la infección y bajar la inflamación. Incluye mejorar la higiene diaria, hacer una limpieza profesional y controlar factores que empeoran la enfermedad, como el tabaco o el azúcar alta. En la periodontitis, el objetivo es frenar el daño y conservar los dientes. El cuidado del corazón debe seguir las indicaciones de tu médico.
Autocuidado en el hogar
- Cepilla los dientes dos veces al día durante unos dos minutos con pasta dental con flúor.
- Limpia entre los dientes una vez al día con hilo dental o cepillos interdentales.
- No fumes; si fumas, pide ayuda para dejarlo.
- Si tienes diabetes, controla el azúcar en sangre con tu equipo de salud.
- Limita las bebidas azucaradas y los snacks frecuentes.
- Bebe agua con frecuencia y mantén la boca hidratada.
- Acude a las revisiones dentales que te indiquen.
- Avisa a tu dentista si tienes una condición cardíaca o una válvula cardíaca especial antes de un procedimiento.
Tratamientos médicos
El profesional puede hacer una limpieza profunda debajo de las encías, llamada raspado y alisado radicular, para retirar placa y sarro. También enseña técnicas de higiene adaptadas a tu boca y revisa cómo avanzas. A veces se usan medicamentos recetados por el profesional para controlar la infección; nunca te automediques ni uses productos sin consultar. Si hay una condición cardíaca, el dentista puede coordinarse con tu médico antes de algunos tratamientos.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Puede considerarse cirugía de encías cuando hay bolsas profundas que no mejoran con la limpieza profesional, o cuando se necesita regenerar tejido o hueso. No es para todas las personas; el especialista valorará tu caso y te explicará beneficios y riesgos.
Vivir con esta afección
La enfermedad de las encías se controla como una condición crónica: con higiene diaria y revisiones. No necesitas hacerlo perfecto; la constancia importa más que la perfección. Si un día no usas hilo dental, retómalo al día siguiente sin culpa.
Consejos de estilo de vida
- Evita el tabaco y el humo de segunda mano.
- Modera el alcohol.
- Mantén una rutina de sueño y descanso.
- Busca formas de manejar el estrés.
- Haz actividad física de forma regular.
- Acude a tus revisiones dentales y médicas.
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada ayuda a las encías y al corazón: más frutas, verduras, granos integrales, proteínas y agua; menos azúcares libres y bebidas azucaradas. La actividad física regular favorece la circulación y la salud del corazón. Elige algo que disfrutes, como caminar, bailar o nadar, y consulta si tienes limitaciones.
Salud mental y bienestar emocional
Puede dar vergüenza, ansiedad por el aliento o miedo al dentista. Eso es común y se puede hablar con el profesional. Si el malestar emocional es intenso, persiste o tienes pensamientos de hacerte daño, pide ayuda urgente a un servicio de emergencias o a un profesional de salud mental.
Prevención
En gran parte, sí. La gingivitis se puede prevenir y revertir con buena higiene y revisiones. La periodontitis se puede prevenir o controlar, aunque a veces necesita tratamiento continuo. Cuidar el corazón también incluye no fumar, controlar la presión y el azúcar, y moverse.
Vacunas
No existe una vacuna para la enfermedad de las encías. Las vacunas habituales según tu edad y salud se recomiendan por otros motivos; consulta tu calendario de vacunación.
Programas de detección
La revisión dental periódica permite detectar sangrado y bolsas en las encías antes de que empeoren. También son importantes las revisiones de presión arterial, azúcar y colesterol con tu médico.
Complicaciones
Si no se trata
- Pérdida de hueso que sostiene los dientes.
- Pérdida de dientes.
- Abscesos dentales: bolsas de pus que causan dolor e hinchazón.
- Infección que se extiende a la cara o el cuello.
- Mal aliento persistente y dificultad para comer.
- Posible empeoramiento del control del azúcar en la diabetes.
- Asociación con enfermedad cardiovascular, aunque no se ha demostrado que la enfermedad de las encías la cause directamente.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas mejoran con tratamiento y buenos hábitos. Las encías pueden sanar y se puede frenar la progresión. Tener enfermedad de las encías no significa que tendrás un problema del corazón; es una razón más para cuidar tu salud bucal y general. Consulta a tu equipo de salud para un plan a tu medida.
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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