Enfermedad de manos, pies y boca
Resumen
La enfermedad de manos, pies y boca es una infección causada por virus, es decir, gérmenes muy pequeños que se contagian con facilidad de una persona a otra. Provoca llagas dolorosas dentro de la boca y una erupción con pequeñas ampollas en las manos, los pies y, a veces, en los glúteos (las nalgas). A pesar del nombre, no tiene nada que ver con la fiebre aftosa de los animales. Es muy habitual en niños pequeños y casi siempre es leve: la mayoría de las personas se recupera en una semana o diez días sin necesidad de un tratamiento especial.
Datos clave
- La causan virus, no bacterias, así que los antibióticos no sirven para curarla.
- La mayoría de los niños se recuperan solos en 7 a 10 días, aunque el cansancio y las molestias pueden durar algo más.
- Es más contagiosa durante la primera semana, sobre todo mientras hay fiebre y llagas en la boca.
- Los adultos también pueden contagiarse, aunque muchas veces con síntomas leves o sin ningún síntoma.
Sí, es muy común. Aparece en brotes en guarderías y colegios, y es una de las infecciones virales más frecuentes en la infancia. En los países de clima templado suele darse más en verano y en otoño.
Afecta sobre todo a niños menores de 5 años, aunque también puede aparecer en niños mayores, adolescentes y adultos. En los adultos los síntomas suelen ser más leves, pero pueden ser molestos. Las personas con las defensas bajas (por ejemplo, por un tratamiento médico) deben consultar a su profesional sanitario si presentan síntomas.
Síntomas
- Signos de deshidratación grave: no orina durante muchas horas, ojos hundidos, no produce lágrimas al llorar, boca muy seca, mucha somnolencia o cuesta despertarle.
- Dificultad para respirar o respiración muy rápida.
- Cuello rígido, dolor de cabeza intenso y vómitos repetidos, o mucha sensibilidad a la luz.
- Confusión, desorientación o convulsiones (movimientos involuntarios de todo el cuerpo).
- Piel muy pálida, manchada o de color azulado.
- Fiebre en un bebé menor de 3 meses.
- ⚠El niño no puede beber nada o lo vomita todo y no se hidrata.
- ⚠La fiebre dura más de 3 o 4 días o vuelve después de haber mejorado.
- ⚠Los síntomas empeoran después del quinto día en vez de mejorar.
- ⚠Las ampollas se ven con pus espeso, muy rojas o calientes: podría haber una infección en la piel.
- ⚠El niño está mucho más decaído de lo que corresponde a la fiebre.
Síntomas comunes
- Fiebre, a menudo el primer signo, junto con malestar general.
- Dolor de garganta y falta de apetito.
- Llagas o ampollas dolorosas dentro de la boca: en la lengua, las encías y el interior de las mejillas.
- Erupción con granitos o ampollas pequeñas en las palmas de las manos y las plantas de los pies.
- A veces, ampollas parecidas en los glúteos o en la zona del pañal.
- Sensación de cansancio y, en algunos casos, algo de dolor muscular.
Síntomas en niños
- Irritabilidad y llanto frecuente, sobre todo por el dolor de boca.
- Babeo más de lo habitual, porque les cuesta tragar.
- Se niegan a comer o a beber, incluso el pecho o el biberón.
- Duermen peor y quieren estar en brazos más tiempo.
- Granitos rojos que se convierten en ampollas pequeñas con líquido claro.
- Algunos niños pierden las uñas de las manos o de los pies semanas después: es temporal y la uña vuelve a crecer.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos y personas mayores la infección suele ser más leve o incluso pasar desapercibida.
- Cuando hay síntomas, lo más molesto suelen ser las llagas en la boca y el cansancio.
- Si una persona mayor, o alguien con las defensas bajas, tiene fiebre alta, no puede beber o se ve muy decaída, conviene consultar pronto.
Causas
Causas principales
- La causan virus del grupo de los enterovirus, que son virus que viven en el intestino y salen del cuerpo por las heces (la caca).
- Los tipos más frecuentes son el coxsackievirus A16 y el enterovirus A71, entre otros.
- Se contagia por gotitas de saliva al toser o estornudar, por el contacto con la saliva o con el líquido de las ampollas, y por las heces.
- También se contagia al tocar objetos, juguetes o superficies que tienen el virus, y luego llevarse las manos a la boca.
- Una persona puede contagiar antes de tener síntomas y durante días o incluso semanas después, porque el virus sigue saliendo por las heces.
Factores de riesgo
- Tener menos de 5 años, sobre todo si va a guardería o al colegio.
- Tener contacto cercano con alguien infectado, por ejemplo en casa o en el colegio.
- Lavarse las manos con poca frecuencia.
- Compartir vasos, cubiertos, botellas o toallas.
- Cambiar pañales y no lavarse las manos después.
- La época del año: en países de clima templado es más común en verano y otoño.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- El niño lleva muchas horas sin beber o muestra signos de deshidratación.
- Hay fiebre en un bebé menor de 3 meses.
- Aparecen síntomas neurológicos como cuello rígido, confusión o convulsiones: en ese caso, llama a emergencias.
- Los síntomas empeoran en lugar de mejorar pasados unos días.
- Las ampollas se infectan o supuran.
- Es una persona con las defensas bajas, embarazada o una persona mayor que no bebe bien.
Programe una cita de rutina si:
- Tienes dudas sobre si es esta enfermedad o sobre cómo aliviar el dolor.
- Tu hijo cumple varios días sin comer apenas y quieres saber cómo mantenerlo hidratado.
- Quieres saber cuándo puede volver a la guardería o al colegio.
- Aparecen síntomas en varios miembros de la familia a la vez.
- Semanas después se caen las uñas y te preocupa.
Diagnóstico
El diagnóstico se suele hacer con una consulta normal, mirando la boca y la piel. El profesional sanitario reconoce el patrón típico: llagas en la boca más ampollas en manos, pies y a veces glúteos. No hace falta normalmente ningún análisis.
Pruebas que se pueden realizar
- En la mayoría de los casos no se necesitan pruebas.
- Si el cuadro es grave, poco habitual, o se quiere confirmar el virus concreto, se puede tomar una muestra de la garganta, del líquido de una ampolla o de las heces.
- En casos con síntomas neurológicos o muy intensos, el médico puede pedir otras pruebas, como un análisis de sangre o, muy raramente, un estudio del líquido que rodea el cerebro y la médula.
Qué esperar en su cita
La consulta suele ser breve. Te preguntarán desde cuándo empezó, si hay fiebre, si el niño bebe y orina con normalidad, y si hay otros casos en casa o en el colegio. Revisarán la boca y la piel. Lo más importante será revisar el estado de hidratación, más que las ampollas en sí.
Tratamiento
No existe un tratamiento que elimine el virus. El objetivo es aliviar las molestias y evitar que la persona se deshidrate, algo especialmente importante en los niños pequeños. La mayoría de las personas se recuperan solas con cuidados en casa.
Autocuidado en el hogar
- Ofrece líquidos a menudo y en pequeñas cantidades: agua, caldos suaves, leche o bebidas sin azúcar añadido.
- Si al niño le duele la boca, prueba líquidos fríos y alimentos fríos y blandos, como yogur, purés, flan, helado o polos caseros sin trozos.
- Evita alimentos ácidos, muy salados, picantes o duros, que pueden doler sobre las llagas.
- Favorece el descanso y mantén al niño en casa mientras tenga fiebre y se sienta mal.
- Si la fiebre o el dolor molestan, consulta con tu farmacéutico o tu profesional sanitario qué opción de alivio del dolor es adecuada para la edad y el peso, y sigue sus indicaciones.
- Lava las manos con agua y jabón con frecuencia, especialmente después de cambiar pañales o de limpiar la nariz y la boca del niño.
- Limpia juguetes, mesas y superficies que se tocan mucho, y no compartas vasos, cubiertos ni toallas.
- No revientes las ampollas: se curan solas.
Tratamientos médicos
El tratamiento médico se centra en aliviar los síntomas y en prevenir o corregir la deshidratación. El profesional sanitario puede recomendar un medicamento para la fiebre o el dolor, o un gel o enjuague suave para la boca, siempre adaptado a la edad y la situación de cada persona. En casos de deshidratación, o si la persona no puede beber, puede ser necesaria la administración de líquidos por vía intravenosa en un centro sanitario. Los antibióticos no sirven porque es una infección viral.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No se requiere cirugía para esta enfermedad.
Vivir con esta afección
El niño suele necesitar quedarse en casa mientras tenga fiebre y se encuentre mal, normalmente unos 5 a 7 días. Las ampollas pueden tardar un poco más en secarse. El colegio o la guardería suele pedir que el niño no vuelva hasta que esté sin fiebre y pueda comer y beber con normalidad. En casa, lo más importante es ofrecer líquidos con frecuencia y observar si orina de forma habitual.
Consejos de estilo de vida
- Establece una rutina suave: comidas pequeñas y frecuentes, siestas y juego tranquilo.
- Refuerza el lavado de manos en toda la familia: antes de comer, después del baño y al llegar a casa.
- Mantén las uñas de los niños cortas y limpias, para que no se rasquen las ampollas.
- Ventila las habitaciones y limpia con frecuencia las superficies de uso común.
- Evita llevar al niño a piscinas, guardería o reuniones numerosas mientras tenga fiebre o ampollas abiertas.
Dieta y ejercicio
La alimentación debe ser blanda, fresca y fácil de tragar mientras duelan las llagas: purés, cremas, yogur, arroz bien cocido, plátano, sopas tibias. Evita lo ácido, lo salado y lo crujiente. La hidratación es lo prioritario: ofrece el vaso o el pecho o biberón muchas veces al día, aunque sean cantidades pequeñas. En cuanto al ejercicio, lo mejor es el descanso y el juego tranquilo hasta que se encuentre bien; cuando la fiebre haya desaparecido y coma y beba con normalidad, puede volver poco a poco a su actividad habitual.
Salud mental y bienestar emocional
Ver a un hijo con llagas, sin querer comer y llorando puede angustiar mucho, y el cansancio de las noches malas se nota. Es normal sentirse preocupado, frustrado o agotado. Intenta turnarte con otra persona adulta para descansar, acepta ayuda práctica de familiares o amigos y recuerda que esta enfermedad casi siempre se resuelve bien en pocos días. Si la ansiedad te desborda o sientes que no puedes más, habla con tu profesional sanitario: pedir apoyo es parte del cuidado. Si en algún momento tienes pensamientos muy negativos o sientes que estás en peligro, busca ayuda urgente llamando a los servicios de emergencia (112 en España y en muchos países de Europa) o a la línea de apoyo emocional de tu país.
Prevención
No se puede prevenir al cien por cien, porque el virus es muy contagioso y circula sobre todo entre niños pequeños. Aun así, unas buenas medidas de higiene reducen mucho el riesgo de contagio en casa y en la escuela.
Vacunas
En España y en la mayoría de los países de Latinoamérica no hay una vacuna disponible para el público general contra esta enfermedad. La mejor protección es el lavado de manos frecuente, la limpieza de superficies y juguetes, y no compartir utensilios ni vasos.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado (detección en personas sin síntomas) para esta enfermedad, y no es necesario hacer análisis a los contactos que se encuentran bien.
Complicaciones
Si no se trata
- La complicación más frecuente es la deshidratación, porque duele tragar y el niño bebe menos. Es la razón principal por la que hay que vigilar los líquidos.
- En raras ocasiones el virus afecta al sistema nervioso y produce una meningitis viral (inflamación de las membranas que rodean el cerebro), que suele cursar con fiebre, dolor de cabeza y cuello rígido.
- Muy raramente puede causar una inflamación del cerebro (encefalitis) o del músculo del corazón, sobre todo con algunos tipos concretos de enterovirus.
- Semanas después puede producirse la caída de las uñas de manos o pies. Es temporal, no duele y la uña vuelve a crecer.
- Si las ampollas se rascan mucho, pueden infectarse con bacterias y necesitar valoración médica.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico es muy bueno. La gran mayoría de las personas, y prácticamente todos los niños sanos, se recuperan por completo en 7 a 10 días sin secuelas. Las complicaciones graves son poco frecuentes. Si tienes cualquier duda durante el proceso, tu profesional sanitario puede orientarte y acompañarte.
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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