Vivir con hepatitis B crónica en la edad adulta mayor
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La hepatitis B crónica es una infección del hígado causada por el virus de la hepatitis B que dura más de seis meses. Con el tiempo, puede causar daño al hígado, pero con el cuidado adecuado muchas personas viven bien por muchos años.
Datos clave
- Muchas personas con hepatitis B crónica no tienen síntomas y se sienten bien.
- Sin tratamiento ni control, la infección puede llevar a cirrosis (cicatrización del hígado) o cáncer de hígado.
- El tratamiento y los chequeos regulares ayudan a mantener el hígado sano.
- La hepatitis B no se transmite por abrazos, besos, tos o compartir alimentos.
Sí, la hepatitis B crónica es común en todo el mundo. Millones de personas viven con esta infección, especialmente en regiones de Asia, África, el Pacífico y partes de América Latina.
Afecta a personas de todas las edades. En los adultos mayores, la infección a menudo comenzó en la juventud o la infancia, y los cambios por la edad pueden hacer que el hígado sea más vulnerable al daño.
Síntomas
- Hinchazón repentina del abdomen o las piernas
- Vómitos con sangre o heces muy oscuras (como alquitrán)
- Confusión, somnolencia o dificultad para despertar
- Fiebre muy alta con escalofríos y dolor abdominal intenso
- ⚠Ictericia que empeora o aparece de nuevo
- ⚠Pérdida de peso sin causa aparente
- ⚠Sangrado o moretones sin razón
- ⚠Dolor abdominal persistente que no mejora
Síntomas comunes
- Cansancio o fatiga
- Molestias leves en la parte superior derecha del abdomen
- Pérdida del apetito
- Náuseas o malestar estomacal
- Color amarillento en la piel o los ojos (ictericia)
Síntomas en niños
- Muchos niños no presentan síntomas.
- A veces pueden tener fiebre leve, cansancio o ictericia.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser más sutiles, como cansancio fuera de lo normal.
- Puede confundirse con signos del envejecimiento, como falta de energía o molestias digestivas.
- Algunas personas mayores tienen mayor riesgo de descompensación hepática si la infección se activa.
Causas
Causas principales
- Contacto con sangre infectada: por transfusiones (antes de los análisis de rutina), agujas contaminadas, o heridas abiertas.
- Relaciones sexuales sin protección con una persona infectada.
- Transmisión de madre a hijo durante el parto.
Factores de riesgo
- No haber recibido la vacuna contra la hepatitis B.
- Haber nacido o vivido en una región donde la hepatitis B es frecuente.
- Compartir agujas, jeringas o equipos para drogas inyectables.
- Tener relaciones sexuales sin protección con múltiples parejas.
- Trabajar en el área de la salud y exponerse a sangre o fluidos corporales.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene alguno de los síntomas de emergencia (abdomen inflamado, vómitos con sangre, confusión).
- Si nota que la ictericia aparece o empeora de repente.
- Si tiene fiebre alta y escalofríos junto con dolor abdominal.
Programe una cita de rutina si:
- Si le diagnosticaron hepatitis B crónica, debe hacerse chequeos regulares cada 6 a 12 meses (análisis de sangre, ecografía del hígado).
- Si tiene factores de riesgo y no sabe si está infectado, pida una prueba de hepatitis B.
Diagnóstico
Se diagnostica mediante análisis de sangre que buscan marcadores del virus de la hepatitis B, como el antígeno de superficie (HBsAg). Si el resultado es positivo por más de 6 meses, se considera infección crónica.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre: para medir la carga viral, los antígenos y anticuerpos, y la función hepática.
- Ecografía abdominal: para ver el estado del hígado y descartar cicatrices o tumores.
- FibroScan®: una prueba especial que mide la rigidez del hígado (el grado de fibrosis o cirrosis).
- Biopsia hepática: a veces se extrae una pequeña muestra del hígado para analizarla (no siempre necesaria).
Qué esperar en su cita
Su médico le explicará los resultados y le hará un plan de seguimiento. Necesitará visitas periódicas para controlar la salud del hígado. Es posible que le recomienden evitar el alcohol y mantener un peso saludable.
Tratamiento
El tratamiento para la hepatitis B crónica busca controlar la replicación del virus y prevenir el daño hepático. No existe una cura completa que elimine el virus, pero los medicamentos pueden reducir la carga viral y proteger el hígado. El tipo de tratamiento depende de la actividad de la infección y del estado del hígado.
Autocuidado en el hogar
- Evitar el consumo de alcohol por completo, ya que daña el hígado.
- No automedicarse. Algunos medicamentos de venta libre, como el paracetamol (acetaminofén), pueden ser tóxicos para el hígado si se toman en dosis altas.
- Vacunarse contra la hepatitis A y otras infecciones que afectan el hígado.
- Mantener una dieta equilibrada y hacer actividad física moderada.
Tratamientos médicos
El médico puede recetar medicamentos antivirales orales que se toman a diario. Estos reducen la cantidad de virus en la sangre y ayudan a prevenir el daño hepático. La duración del tratamiento varía; algunos pacientes lo toman de por vida. No se recomiendan hierbas o suplementos sin consultar al médico, ya que algunos pueden empeorar la función hepática.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En casos muy avanzados de cirrosis o cáncer de hígado, puede ser necesario un trasplante de hígado. Esto es poco frecuente y solo se considera cuando el hígado ya no funciona bien.
Vivir con esta afección
Vivir con hepatitis B crónica implica tener un control médico regular, tomar los medicamentos según lo indicado, y cuidar su hígado con hábitos saludables. La mayoría de las personas pueden trabajar, viajar y disfrutar de su vida normal.
Consejos de estilo de vida
- No consuma alcohol en ninguna cantidad.
- No fume, ya que fumar daña el hígado y empeora la enfermedad.
- Duerma lo suficiente y maneje el estrés con técnicas de relajación o actividades placenteras.
- Hable con su médico antes de tomar cualquier medicina, incluso las de venta libre o remedios naturales.
Dieta y ejercicio
Coma una dieta balanceada rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras. Evite las comidas muy grasosas o procesadas. Haga ejercicio moderado, como caminar, nadar o estiramientos, al menos 30 minutos la mayoría de los días. Si tiene cirrosis, consulte a su médico sobre la cantidad de proteína y sal en su dieta.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir un diagnóstico de una enfermedad crónica puede generar ansiedad, tristeza o preocupación por el futuro. Es normal sentirse así. Hable con su médico o busque apoyo psicológico si siente que el malestar emocional afecta su vida diaria.
Prevención
La hepatitis B se puede prevenir eficazmente con la vacuna. También se previene evitando el contacto con sangre o fluidos corporales de personas infectadas, no compartiendo agujas, y usando protección en las relaciones sexuales.
Vacunas
Existe una vacuna segura y eficaz contra la hepatitis B. Se aplica en tres dosis. Si no se vacunó antes, puede hacerlo ahora, incluso si ya tiene hepatitis B crónica (la vacuna no cura la infección, pero protege contra otros tipos de hepatitis B y evita nuevas exposiciones). Pregunte a su médico sobre la vacuna.
Programas de detección
Se recomienda la prueba de hepatitis B a personas con factores de riesgo: nacidos en regiones donde la hepatitis B es común, personas con antecedentes de uso de drogas inyectables, parejas sexuales de personas infectadas, y trabajadores de la salud. Si tiene dudas, pida la prueba en su centro de salud.
Complicaciones
Si no se trata
- Cirrosis: cicatrización del hígado que dificulta su funcionamiento.
- Cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular).
- Insuficiencia hepática: cuando el hígado deja de funcionar correctamente.
- Aumento del riesgo de sangrado interno o acumulación de líquido en el abdomen.
Pronóstico a largo plazo
Con el tratamiento y el cuidado adecuados, la mayoría de las personas con hepatitis B crónica pueden vivir muchos años con buena calidad de vida. Es importante seguir los chequeos médicos y tomar los medicamentos según lo indicado. La investigación médica continúa avanzando, y hay esperanza de mejores tratamientos en el futuro.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 30 de julio de 2026
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