Hiatus hernia
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una hernia de hiato ocurre cuando una parte del estómago se desliza hacia el pecho a través del diafragma, el músculo que separa el pecho del vientre. Normalmente, el diafragma tiene una abertura pequeña (el hiato) por donde pasa el esófago. En esta condición, esa abertura se agranda y permite que el estómago suba.
Datos clave
- La hernia de hiato es muy común, especialmente después de los 50 años.
- Muchas personas no tienen síntomas y no necesitan tratamiento.
- Los síntomas más frecuentes son acidez (reflujo) y dificultad para tragar.
- No es cáncer ni se convierte en cáncer en la mayoría de los casos.
Sí, es una afección muy común. Estudios estiman que hasta un 60% de las personas mayores de 60 años pueden tener una hernia de hiato, aunque muchas no lo saben porque no presentan síntomas.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en adultos mayores, especialmente después de los 50 años. También es más común en personas con obesidad, mujeres embarazadas y quienes realizan esfuerzos físicos intensos de forma repetida.
Síntomas
- Dolor en el pecho intenso y repentino, especialmente si se irradia al brazo, la mandíbula o la espalda (podría ser un ataque al corazón)
- Vómito con sangre o material que parece café molido
- Heces negras, alquitranadas o con sangre
- Dificultad repentina para respirar o sensación de asfixia
- ⚠Dificultad para tragar que empeora o impide comer o beber
- ⚠Dolor abdominal intenso que no se alivia con cambios de posición
- ⚠Náuseas y vómitos persistentes que impiden retener líquidos
- ⚠Signos de deshidratación: boca seca, orina escasa, mareos
Síntomas comunes
- Acidez estomacal o reflujo ácido (sensación de ardor en el pecho o la garganta)
- Regurgitación de alimentos o líquidos agrios
- Dificultad para tragar (disfagia)
- Dolor o molestia en el pecho, a menudo después de comer
- Eructos frecuentes
- Náuseas
Síntomas en niños
- En niños, los síntomas pueden ser vómitos frecuentes, irritabilidad después de comer, tos crónica o infecciones respiratorias repetidas como bronquitis o neumonía por aspiración.
- El niño puede tener dificultad para ganar peso o mostrar signos de dolor abdominal.
Síntomas en adultos mayores
- Los adultos mayores pueden tener síntomas más leves o atípicos, como dolor en el pecho que se confunde con problemas del corazón.
- Pueden presentar anemia por pérdida de sangre lenta y silenciosa debido a la irritación del esófago.
- La dificultad para tragar puede llevar a una alimentación insuficiente y pérdida de peso.
Causas
Causas principales
- Debilidad o estiramiento del músculo diafragma en la zona del hiato.
- Aumento de la presión dentro del abdomen, como ocurre con la obesidad, el embarazo, el estreñimiento crónico o levantar objetos pesados de forma repetida.
- Ciertas posturas y hábitos, como agacharse con frecuencia o usar fajas muy ajustadas.
Factores de riesgo
- Edad mayor de 50 años
- Obesidad o sobrepeso
- Embarazo
- Estreñimiento crónico y esfuerzo al defecar
- Tos crónica (por ejemplo, en fumadores o personas con EPOC)
- Levantamiento frecuente de objetos pesados o esfuerzos físicos intensos
- Antecedentes familiares de hernia de hiato (puede haber predisposición genética)
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dolor en el pecho intenso, especialmente si no está seguro de la causa (llame a emergencias).
- Si vomita sangre o tiene heces negras.
- Si tiene dificultad para tragar que empeora rápidamente.
- Si presenta signos de deshidratación o no puede retener líquidos.
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene acidez o reflujo frecuente (más de dos veces por semana) que no mejora con cambios en el estilo de vida.
- Si nota dificultad para tragar, aunque sea leve.
- Si tiene dolor en el pecho que aparece después de comer y se alivia al estar de pie.
- Si tiene anemia sin causa clara o pérdida de peso no intencionada.
Diagnóstico
El médico primero hablará con usted sobre sus síntomas y su historial médico. Luego puede realizar pruebas para confirmar el diagnóstico y evaluar la gravedad.
Pruebas que se pueden realizar
- Endoscopia digestiva alta: se introduce un tubo delgado y flexible con una cámara por la boca para ver el esófago, el estómago y el hiato. Se realiza con sedación y es indolora.
- Radiografía con bario (serie esofagogastroduodenal): se bebe un líquido blanco (bario) que se ve en las radiografías, mostrando la forma del esófago y el estómago.
- Manometría esofágica: mide la presión y los movimientos del esófago, útil si hay problemas para tragar.
- pHmetría esofágica: mide la cantidad de ácido que sube al esófago, para evaluar el reflujo.
Qué esperar en su cita
Por lo general, el diagnóstico se realiza de forma ambulatoria. La endoscopia es la prueba más común y se realiza en una clínica u hospital, con sedación suave. Después de la prueba, puede irse a casa el mismo día. El médico le explicará los resultados y las opciones de tratamiento según su caso.
Tratamiento
El tratamiento depende de si tiene síntomas y de su intensidad. Muchas personas no necesitan tratamiento. Si hay reflujo o molestias, se empieza con cambios en el estilo de vida y, si es necesario, medicamentos que reducen la acidez estomacal (sin receta o recetados por el médico). La cirugía se reserva para casos graves que no mejoran con otros tratamientos o cuando hay complicaciones.
Autocuidado en el hogar
- Coma comidas más pequeñas y frecuentes en lugar de grandes cantidades.
- Evite acostarse inmediatamente después de comer; espere al menos 2-3 horas.
- Eleve la cabecera de la cama unos 15-20 cm con bloques o una cuña para evitar el reflujo nocturno.
- Evite alimentos que empeoran el reflujo: comidas grasosas, picantes, cítricos, tomate, chocolate, café, alcohol y bebidas con gas.
- Mantenga un peso saludable; el exceso de peso aumenta la presión abdominal.
- No use ropa ajustada en la cintura ni fajas apretadas.
- Deje de fumar, ya que el tabaco debilita el esfínter esofágico.
Tratamientos médicos
Su médico puede recomendar medicamentos que reducen la producción de ácido estomacal, como los inhibidores de la bomba de protones (IBP) o los antagonistas de los receptores H2. Estos medicamentos están disponibles sin receta en dosis bajas o con receta en dosis más fuertes. También pueden recetarse protectores de la mucosa o medicamentos que ayudan a vaciar el estómago más rápido. Siga siempre las indicaciones de su médico o farmacéutico.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera cuando los síntomas son graves, no mejoran con medicamentos, hay complicaciones como esófago de Barrett (cambios precancerosos en el revestimiento del esófago) o cuando la hernia es muy grande (hernia paraesofágica). La operación más común es la funduplicatura, en la que se envuelve la parte superior del estómago alrededor del esófago para reforzar la válvula. Hable con su cirujano sobre los riesgos y beneficios.
Vivir con esta afección
Vivir con una hernia de hiato suele ser manejable. Con cambios en la alimentación y hábitos, la mayoría de las personas controlan bien los síntomas. Es importante seguir las recomendaciones de su médico y ajustar su rutina diaria para evitar molestias.
Consejos de estilo de vida
- Coma con calma y mastique bien los alimentos.
- Evite acostarse después de comer; si necesita descansar, siéntese o use una silla reclinable.
- Realice actividad física moderada, como caminar, pero evite ejercicios que aumenten la presión abdominal (como abdominales o levantamiento de pesas pesadas).
- Mantenga un horario regular de comidas.
- Duerma con la cabecera elevada si tiene reflujo nocturno.
Dieta y ejercicio
Una dieta saludable y equilibrada ayuda a controlar el peso y reducir el reflujo. Incluya frutas no cítricas, verduras, cereales integrales, carnes magras y pescado. Evite las comidas muy condimentadas, fritas o ácidas. El ejercicio moderado, como caminar, nadar o andar en bicicleta, es beneficioso. Evite ejercicios de alto impacto o que requieran esfuerzos bruscos.
Salud mental y bienestar emocional
Tener síntomas crónicos como acidez o dificultad para tragar puede generar ansiedad o estrés. Preocuparse por la comida o el dolor puede afectar el estado de ánimo. Hable con su médico si se siente angustiado; la terapia psicológica o grupos de apoyo pueden ayudar. Recuerde que la mayoría de las hernias de hiato son benignas y manejables.
Prevención
No siempre se puede prevenir, ya que la debilidad del diafragma puede ser hereditaria o relacionada con la edad. Sin embargo, mantener un peso saludable, evitar el estreñimiento, levantar objetos pesados con cuidado y no fumar pueden reducir el riesgo de desarrollar síntomas o empeorar una hernia existente.
Vacunas
No hay vacunas para prevenir la hernia de hiato.
Programas de detección
No se recomienda un cribado general para personas sin síntomas. Si tiene factores de riesgo o antecedentes familiares, hable con su médico.
Complicaciones
Si no se trata
- Esofagitis crónica (inflamación del esófago por reflujo ácido constante) que puede causar dolor, sangrado y estrechamiento del esófago.
- Estenosis esofágica (estrechamiento del esófago que dificulta la deglución).
- Esófago de Barrett (cambios en el revestimiento del esófago que aumentan el riesgo de cáncer de esófago, aunque esto es poco común).
- Hernia estrangulada (en hernias paraesofágicas grandes, donde parte del estómago queda atrapada y se corta el riego sanguíneo, una emergencia quirúrgica).
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico para la mayoría de las personas con hernia de hiato es excelente. Con tratamiento adecuado, los síntomas suelen controlarse bien y las complicaciones graves son raras. Si se necesita cirugía, la mayoría de las personas se recuperan completamente y mejoran su calidad de vida. Es importante seguir las recomendaciones médicas y acudir a los controles periódicos.
Encontrar apoyo
Organizaciones locales
- Consulte a su médico de cabecera o especialista en aparato digestivo (gastroenterólogo) · España y América Latina
- Pregunte en su centro de salud o hospital local por grupos de apoyo para trastornos digestivos · Su región
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 17 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.