Cómo evitar contagiarte y contagiar la COVID-19
Resumen
La COVID-19 es una enfermedad respiratoria causada por un virus llamado SARS-CoV-2. Se transmite sobre todo por el aire: cuando una persona infectada respira, habla, canta o tose, suelta gotitas y partículas muy pequeñas (aerosoles) que otra persona puede inhalar. La mayoría de las personas tiene síntomas leves, parecidos a un resfriado o a una gripe, y se recupera en casa. Otras pueden enfermar más grave, sobre todo las personas mayores y quienes tienen otras enfermedades.
Datos clave
- Una persona puede transmitir el virus sin saber que lo tiene, porque puede no tener síntomas o tenerlos muy leves.
- El riesgo es mucho mayor en lugares cerrados, concurridos y con poca ventilación.
- Las medidas de prevención funcionan mejor cuando se combinan varias a la vez: vacunarse, ventilar, usar mascarilla cuando hace falta y lavarse las manos.
Sí. La COVID-19 se ha extendido por todo el mundo y sigue circulando. Aprender a prevenirla y a evitar contagiar a otras personas es útil para todos, en cualquier época del año.
Cualquier persona puede contagiarse, a cualquier edad. El riesgo de enfermar grave es mayor en personas mayores, en quienes tienen enfermedades crónicas (como diabetes, problemas del corazón o del pulmón, obesidad o defensas bajas), en el embarazo y en personas no vacunadas.
Síntomas
- Dificultad grave para respirar, o no poder hablar una frase completa
- Dolor o presión fuerte en el pecho
- Labios, cara o dedos pálidos, grisáceos o azulados
- Confusión nueva o no poder despertar a la persona
- Desmayo o convulsiones
- En niños: respiración muy rápida, hundimiento de las costillas, decaimiento extremo o labios azulados
- ⚠Fiebre que no baja después de varios días o que vuelve después de haber mejorado
- ⚠Falta de aire que empeora o aparece al hacer esfuerzos pequeños
- ⚠No poder beber lo suficiente, orinar muy poco o mareo al ponerse de pie
- ⚠Empeoramiento claro en personas mayores o con enfermedades crónicas
- ⚠Síntomas que duran más de lo esperado o te preocupan mucho
Síntomas comunes
- Fiebre o sensación de escalofríos
- Tos seca o con flemas
- Cansancio y falta de energía
- Dolor de garganta y congestión nasal
- Pérdida o cambio del olfato o del gusto
- Dolor de cabeza y dolores musculares
- Falta de aire al hacer esfuerzo
- Malestar general, náuseas o diarrea
Síntomas en niños
- Muchas veces síntomas leves, como moqueo, tos o fiebre baja
- Dolor de garganta o dolor de barriga
- Cansancio o menos ganas de jugar
- A veces sarpullido o molestias digestivas
- En general se recuperan bien, pero conviene vigilarlos y consultar si empeoran
Síntomas en adultos mayores
- Pueden no tener fiebre, incluso con infección seria
- Confusión, somnolencia o desorientación nueva
- Debilidad general, caídas o dificultad para caminar
- Falta de apetito y deshidratación (menos orina, boca muy seca)
- Falta de aire o cansancio al hablar o al moverse un poco
Causas
Causas principales
- Respirar aire con gotitas o aerosoles que una persona infectada expulsa al respirar, hablar, cantar, toser o estornudar
- Estar cerca de personas infectadas en lugares cerrados y sin buena ventilación
- Tocar superficies con el virus y luego llevarse la mano a la boca, la nariz o los ojos (ocurre menos que por el aire, pero puede pasar)
- Recibir el virus de alguien que no tiene síntomas y no sabe que lo tiene
Factores de riesgo
- Tener mucha edad o convivir con personas mayores
- Tener enfermedades crónicas: diabetes, problemas del corazón, del pulmón o del riñón, obesidad, cáncer o defensas bajas
- Estar embarazada
- No haber recibido las vacunas recomendadas
- Trabajar o estar en espacios cerrados, concurridos y mal ventilados
- Fumar o vapear
- No usar mascarilla cuando las autoridades sanitarias la recomiendan
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho
- Confusión, somnolencia extrema o desmayo
- Labios o cara con color azulado o grisáceo
- Fiebre alta que no mejora en personas mayores o con enfermedades crónicas
- Deshidratación: no poder beber, orinar muy poco o mucha debilidad
Programe una cita de rutina si:
- Síntomas que no mejoran después de varios días
- Dudas sobre si necesitas una prueba o sobre tu tratamiento
- Perteneces a un grupo de riesgo y empiezas con síntomas
- Síntomas que se alargan semanas y afectan tu vida diaria
- Tienes que planificar un viaje o una visita a alguien vulnerable
Diagnóstico
Un profesional de la salud valora tus síntomas, si has estado cerca de alguien con COVID-19 y si tienes factores de riesgo. Con esa información decide si conviene hacer una prueba. También puede revisarte la respiración, la garganta y la temperatura, y escuchar tus pulmones.
Pruebas que se pueden realizar
- Prueba de antígenos: rápida, muchas veces en la farmacia o en el centro de salud, y da resultado en minutos
- Prueba PCR: más sensible, se hace en laboratorio con una muestra de la nariz o la garganta
- Autotest de venta en farmacia, para usar en casa siguiendo bien las instrucciones
- En casos graves, análisis de sangre, radiografía de tórax o medición del oxígeno en sangre
Qué esperar en su cita
Si te hacen una prueba, puede molestar unos segundos al introducir el bastoncillo en la nariz. Si el resultado es positivo, lo normal es quedarte en casa, evitar el contacto cercano con otras personas, ventilar bien y vigilar cómo te encuentras. Un profesional sanitario te explicará cuándo terminar el aislamiento según las normas de tu zona y cuándo buscar ayuda.
Tratamiento
No existe un remedio casero que elimine el virus. En la mayoría de los casos, el cuerpo lo combate solo y el tratamiento consiste en aliviar los síntomas y descansar. Descansa, bebe suficiente agua y usa lo que te recomiende tu profesional de salud. Las personas con mayor riesgo pueden necesitar un seguimiento más cercano o un tratamiento específico indicado por un médico.
Autocuidado en el hogar
- Descansa y duerme lo suficiente
- Bebe agua a menudo, en pequeños sorbos, para no deshidratarte
- Toma alimentos ligeros y nutritivos, aunque tengas poco apetito
- Ventila tu habitación y mantén el aire limpio
- Usa mascarilla si tienes que estar cerca de otras personas en casa
- Lávate las manos con frecuencia y limpia las superficies que tocas
- No compartas vasos, cubiertos ni toallas
- Vigila tus síntomas y anota cómo cambias día a día
Tratamientos médicos
El tratamiento depende de tus síntomas y de tu estado de salud. En casa, el personal sanitario puede recomendarte medidas para la fiebre, el dolor o la tos, siempre siguiendo sus indicaciones y sin automedicarte. Si tienes factores de riesgo, el médico valorará si necesitas un tratamiento específico; solo él puede decidirlo. En casos graves, el hospital ofrece oxígeno, control constante y cuidados de apoyo.
Vivir con esta afección
Mientras tengas la infección, quédate en casa si puedes, evita visitas y mantén distancia con quienes viven contigo, sobre todo con personas mayores o con salud frágil. Ventila las habitaciones abriendo ventanas, usa mascarilla en zonas compartidas y limpia baños y cocina con frecuencia. Descansa y no te exijas volver a tu ritmo normal de golpe.
Consejos de estilo de vida
- Duerme bien y respeta tus horarios de descanso
- Ventila tu casa todos los días, aunque haga frío
- Mantén las vacunas al día según te indique tu centro de salud
- Lávate las manos al llegar a casa y antes de comer
- Si fumas, pide ayuda para dejarlo: fumar empeora las infecciones respiratorias
- Cuida tu salud de fondo: controla la tensión, la diabetes o el asma con tu equipo médico
Dieta y ejercicio
Come de forma variada, con frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas, y bebe agua a lo largo del día. Durante la fase aguda, elige comidas ligeras y no hagas ejercicio intenso. Cuando te sientas mejor, empieza con paseos cortos o estiramientos suaves y ve aumentando poco a poco. Si te falta el aire, te mareas o te cansas mucho, para y consulta.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir ansiedad, miedo, aburrimiento o tristeza si tienes que aislarte o si estás preocupado por tu salud o por contagiar a otros. También puede pasar que te cueste dormir o que te sientas irritable. Habla de cómo te sientes con alguien de confianza y pide ayuda profesional si el malestar te dura o te impide hacer tu vida. Si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda de emergencia de inmediato: en España puedes llamar al 112, y en otros países existe un número de emergencias local; también puedes acudir a tu centro de salud o a un servicio de apoyo emocional de tu zona.
Prevención
Sí, se puede reducir mucho el riesgo. Lo más eficaz es combinar varias medidas a la vez, porque ninguna protege al cien por cien por sí sola. Ventilar bien, vacunarse, lavarse las manos y usar mascarilla en situaciones de riesgo son las más importantes. También ayuda quedarte en casa si estás enfermo y avisar a quienes han estado cerca de ti.
Vacunas
Las vacunas contra la COVID-19 son una de las herramientas más útiles: reducen el riesgo de enfermar grave y de ser hospitalizado. Se administran según las recomendaciones de las autoridades sanitarias de tu país, que indican quién debe recibirlas y cuándo poner dosis de recuerdo. Pregunta en tu centro de salud o en tu farmacia si tienes dudas sobre tu caso; ellos conocen las pautas actuales de tu zona.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado para personas sin síntomas en la vida diaria. Lo que sí ayuda es hacerse una prueba si tienes síntomas o si has estado en contacto estrecho con alguien infectado, sobre todo antes de visitar a personas mayores o vulnerables. Las pruebas están disponibles en centros de salud y farmacias.
Complicaciones
Si no se trata
- Neumonía, que es una infección del pulmón que puede dificultar la respiración
- Falta de oxígeno en la sangre y necesidad de hospitalización
- Coágulos en la sangre que pueden afectar a los pulmones o al corazón
- Problemas del corazón, del riñón o del sistema nervioso en casos graves
- COVID persistente: cansancio, falta de aire o dificultad para concentrarse durante semanas o meses
- Mayor riesgo de infectar a personas vulnerables de tu entorno
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas se recupera bien y vuelve a su vida normal. Algunas necesitan más tiempo y notan cansancio o falta de aire durante semanas; esto suele mejorar poco a poco. Vacunarse, descansar y pedir ayuda a tiempo mejora las cosas. Si tus síntomas se alargan, tu equipo de salud puede acompañarte en la recuperación.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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