Si usted tiene mayor riesgo: cómo cuidarse y cuándo pedir ayuda
Resumen
Estar en el grupo de mayor riesgo significa que su cuerpo puede tener más dificultad para defenderse de una infección o para recuperarse de una enfermedad. También significa que una enfermedad que en otras personas es leve, en usted podría ponerse seria más rápido. No quiere decir que usted esté enfermo ahora mismo: es una forma de saber qué cuidados necesita y cuándo conviene pedir ayuda pronto. Las razones pueden ser la edad, alguna enfermedad de fondo, un tratamiento que baja las defensas o un embarazo, entre otras.
Datos clave
- Tener mayor riesgo no es una enfermedad. Es una forma de describir que ciertas infecciones o complicaciones pueden afectarle más.
- Saber que usted tiene mayor riesgo le da una ventaja: puede actuar antes, con vacunas, controles y atención rápida si algo empeora.
- La mayoría de las personas en este grupo llevan una vida normal, con unos pocos cuidados extra y un plan claro.
Sí, es muy común. Una gran parte de la población forma parte de este grupo en algún momento de su vida: por la edad, por enfermedades crónicas frecuentes o durante el embarazo.
Afecta sobre todo a personas mayores, especialmente a partir de los 65 años; a bebés y niños pequeños; a personas embarazadas; a personas con enfermedades de larga duración como diabetes, enfermedades del corazón, del pulmón, del riñón o del hígado; a personas con obesidad; a personas con las defensas bajas por una enfermedad o un tratamiento; y a personas que fuman.
Síntomas
- Dificultad para respirar, ahogo o respiración muy rápida
- Dolor u opresión en el pecho
- Labios, cara o dedos azulados o muy pálidos
- Confusión, desmayo o no poder despertar a la persona
- Convulsiones
- No poder beber nada o no orinar en todo un día
- Empeoramiento rápido en pocas horas
- ⚠Fiebre de más de 3 días o fiebre que se va y vuelve
- ⚠Vómitos o diarrea que no le dejan beber
- ⚠Empeoramiento de la tos o del cansancio
- ⚠Una herida que se pone roja, caliente o con pus
- ⚠Descompensación de su enfermedad de fondo
- ⚠Cualquier fiebre en un bebé menor de 3 meses
Síntomas comunes
- Fiebre que no baja o que vuelve después de unos días
- Cansancio que va en aumento, más de lo esperado
- Tos que empeora o flema de color
- Dolor de garganta, congestión o dolor de oído que no mejora
- Falta de apetito o no tomar suficientes líquidos
- Dolor de cabeza fuerte o dolor muscular intenso
- Diarrea o vómitos que le impiden beber y mantenerse hidratado
Síntomas en niños
- Irritabilidad o llanto que no se calma
- No quiere comer ni beber, o menos pañales mojados de lo normal
- Decaimiento, somnolencia o respiración más rápida de lo normal
- Fiebre en un bebé menor de 3 meses: consulte de inmediato
- Quejido al respirar o hundimiento entre las costillas
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o desorientación nueva
- Caídas o debilidad repentina
- Dejar de comer o beber, o bajar de peso sin querer
- Fiebre baja o incluso temperatura normal, aunque esté muy enfermo
- Descompensación de una enfermedad de fondo, como azúcar alta o presión baja
Causas
Causas principales
- La edad: las defensas se vuelven más lentas con los años y en los bebés todavía están en desarrollo
- Enfermedades de larga duración que cansan al cuerpo, como diabetes, enfermedades del corazón, del pulmón, del riñón o del hígado
- Tratamientos que bajan las defensas, como quimioterapia, radioterapia o medicamentos inmunosupresores
- El embarazo: el cuerpo cambia para proteger al bebé, y eso puede hacer más difícil defenderse de infecciones
- Obesidad, tabaquismo o consumo alto de alcohol
- Vivir en una residencia o en lugares cerrados con muchas personas
Factores de riesgo
- Tener 65 años o más
- Tener varias enfermedades crónicas a la vez
- Estar en tratamiento que debilita las defensas
- Haber recibido un trasplante
- Fumar
- No tener las vacunas al día
- Trabajar en el área de la salud o cuidar a personas enfermas
- Estar embarazada
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si nota cualquiera de las señales de alarma de la lista de emergencias
- Si la fiebre dura más de 3 días o vuelve
- Si no puede beber o no orina como de costumbre
- Si su enfermedad de fondo se descompensa
- Si está embarazada y tiene fiebre o se siente mal
Programe una cita de rutina si:
- Para revisar su calendario de vacunas
- Para controlar sus enfermedades de fondo aunque se sienta bien
- Si tiene dudas sobre cómo tomar sus medicamentos habituales cuando se enferma
- Si se siente más cansado o con menos fuerzas de lo normal durante varias semanas
Diagnóstico
No existe una prueba única para saber si alguien tiene mayor riesgo. Su equipo de salud lo valora conversando con usted: revisa su edad, sus enfermedades, los medicamentos que toma y su estilo de vida. Con eso arma un plan pensado para usted. Si además se siente enfermo, el diagnóstico se centra en esa enfermedad y no en el riesgo.
Pruebas que se pueden realizar
- Revisión de su historia clínica y de los medicamentos que toma
- Medición de presión, pulso, temperatura y oxígeno en sangre
- Análisis de sangre u orina, si hay síntomas
- Pruebas de imagen, como radiografía o ecografía, solo si hacen falta
- Revisión de su calendario de vacunas
Qué esperar en su cita
La consulta suele ser una conversación tranquila. Ayuda mucho llevar una lista de sus medicamentos, sus enfermedades y las fechas de sus últimas vacunas. Puede llevar sus dudas anotadas y pedir que le expliquen cualquier cosa que no entienda. Si quiere, vaya acompañado de alguien de confianza.
Tratamiento
El objetivo no es tratar el riesgo en sí, sino protegerle: prevenir cuando se puede y actuar rápido cuando aparece una enfermedad. Su equipo de salud le ayudará a tener un plan claro: qué vacunas necesita, qué señales debe vigilar y a dónde llamar si empeora.
Autocuidado en el hogar
- Tenga a mano un plan escrito con sus enfermedades, sus medicamentos y sus teléfonos de contacto
- Duerma lo suficiente y mantenga horarios regulares
- Beba agua a lo largo del día, sobre todo si tiene fiebre
- Lávese las manos con frecuencia y ventile los espacios cerrados
- Evite el contacto cercano con personas resfriadas o con fiebre
- No fume y reduzca el alcohol
- Pregunte en su farmacia cómo tomar sus medicamentos habituales si se enferma
- Mantenga sus vacunas al día
Tratamientos médicos
El manejo suele tener varias partes: las vacunas recomendadas para su edad y su condición, los controles periódicos de sus enfermedades de fondo y, si se enferma, un seguimiento más cercano. Si su equipo de salud considera que necesita un tratamiento específico, se lo indicará y le explicará los beneficios y los riesgos. Nunca empiece ni deje un medicamento por su cuenta: pregunte primero.
Vivir con esta afección
Puede seguir haciendo su vida. La diferencia es que conviene tener un plan y conocer sus señales de alarma. Muchas personas con mayor riesgo trabajan, viajan, cuidan a su familia y hacen deporte con normalidad, tomando algunas precauciones.
Consejos de estilo de vida
- Mantenga una rutina de sueño estable
- Pida ayuda con las tareas cuando esté cansado
- Evite lugares muy concurridos y cerrados en temporada de virus
- Tenga siempre su lista de medicamentos actualizada
- Anote en el calendario sus controles y sus vacunas
- Cuide su salud mental: hablar de lo que siente ayuda
Dieta y ejercicio
Coma de forma variada, con frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas. Camine o mueva el cuerpo la mayoría de los días, según lo que le permita su salud; incluso 10 minutos cuentan. Si tiene una enfermedad de fondo, pregunte qué tipo de ejercicio es seguro para usted. Mantenerse activo y bien alimentado fortalece el cuerpo y ayuda a recuperarse mejor.
Salud mental y bienestar emocional
Saber que tiene mayor riesgo puede dar miedo o preocupación, y es normal. Algunas personas se aíslan o sienten ansiedad. Hable con alguien de confianza y coméntelo a su equipo de salud: hay formas de ayudar. Si en algún momento siente que no puede más o tiene pensamientos de hacerse daño, busque ayuda de inmediato: llame al servicio de emergencias de su país (112 en España y en gran parte de Europa) o acuda al servicio de urgencias más cercano. No está solo.
Prevención
No siempre se puede cambiar el hecho de tener mayor riesgo, pero sí se puede bajar mucho la probabilidad de enfermarse gravemente. Las vacunas, el lavado de manos, los controles de sus enfermedades de fondo, el descanso y una buena alimentación son las herramientas más útiles.
Vacunas
Las vacunas son una de las mejores herramientas si tiene mayor riesgo. Pregunte en su centro de salud cuáles le corresponden según su edad, sus enfermedades, su embarazo o su tratamiento; muchas se pueden poner en la misma visita. También es importante que las personas que viven con usted estén vacunadas.
Programas de detección
Además de las vacunas, hable con su equipo de salud sobre los controles recomendados para su edad y sus enfermedades: presión, azúcar en sangre, colesterol, función del riñón y revisiones periódicas. Detectar algo a tiempo suele hacerlo más fácil de manejar.
Complicaciones
Si no se trata
- Una infección común puede volverse grave más rápido
- Las enfermedades de fondo pueden descompensarse
- Mayor probabilidad de necesitar hospitalización y de recuperarse más despacio
- Complicaciones como neumonía u otras infecciones más serias
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con mayor riesgo se mantienen bien y llevan una vida plena. Formar parte de este grupo es, en realidad, una ventaja: le permite cuidarse mejor y actuar a tiempo. Con controles, vacunas y un plan claro, el pronóstico suele ser bueno.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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