Aneurisma de la arteria ilíaca: qué es y cómo se controla
Resumen
Un aneurisma es una zona de una arteria que se agranda y se queda como un globo. Las arterias ilíacas son dos vasos que salen de la parte baja de la aorta (la arteria principal del cuerpo) y llevan sangre a la pelvis y a las piernas. Cuando la pared de una de ellas se debilita y se ensancha más de lo normal, hablamos de aneurisma de la arteria ilíaca. Casi siempre da pocas molestias y se descubre por casualidad en una ecografía o un escáner hechos por otro motivo. Lo importante es vigilar su tamaño, porque si crece mucho puede romperse o formar coágulos que afecten a la pierna.
Datos clave
- La mayoría de las personas no tiene síntomas; suele encontrarse en una prueba de imagen pedida por otra razón.
- El tamaño y la velocidad a la que crece son lo que más ayuda al médico a decidir si basta con vigilarlo o si conviene tratarlo.
- Dejar de fumar y mantener la tensión arterial bien controlada son las medidas que más ayudan a frenar su crecimiento.
- Con un seguimiento adecuado, muchas personas nunca llegan a necesitar una reparación quirúrgica.
Es menos frecuente que el aneurisma de la aorta abdominal. Aparece en una pequeña parte de las personas mayores y a menudo se descubre a la vez que un aneurisma de aorta, porque comparten las mismas causas.
Es más habitual en adultos mayores de 60 años, sobre todo en hombres, y en personas fumadoras o exfumadoras. También aparece en quienes tienen enfermedad de las arterias (ateroesclerosis), tensión alta o antecedentes familiares de aneurismas. En gente joven es poco común y suele relacionarse con enfermedades del tejido conectivo (que hacen las paredes del vaso más frágiles), infecciones o traumatismos.
Síntomas
- Dolor repentino y muy intenso en el abdomen, la zona lumbar, la ingle o la pelvis, sobre todo si no cede.
- Desmayo, mareo muy fuerte, palidez, sudor frío o sensación de que se va a perder el conocimiento.
- Pierna que de pronto se queda fría, pálida o azulada, con pérdida de fuerza o de sensibilidad.
- Dolor abdominal o lumbar junto con bajada de la tensión, pulso rápido y malestar general.
- Sensación de que algo se ha roto dentro del abdomen o la pelvis, con dolor que empeora rápido.
- ⚠Dolor nuevo o que va en aumento en la pierna al caminar.
- ⚠Cambios de color, temperatura o sensibilidad en el pie o la pierna.
- ⚠Fiebre acompañada de dolor en la zona del aneurisma, que puede hacer pensar en una infección.
- ⚠Notar de repente un bulto que late en el abdomen o la pelvis.
- ⚠Vómitos o estreñimiento persistente por compresión de órganos cercanos.
Síntomas comunes
- La mayoría de las veces no hay ningún síntoma.
- Dolor sordo o molestia en la parte baja del abdomen, la ingle, la zona lumbar o los glúteos, si el aneurisma es grande.
- Sensación de latido o de bulto que late en la pelvis en algunos casos.
- Dolor en la pierna al caminar (claudicación), si se forman coágulos que reducen el paso de la sangre.
- Molestias por compresión de venas o nervios cercanos: hinchazón de la pierna, hormigueo o pesadez.
Síntomas en niños
- Es muy poco frecuente en la infancia.
- Cuando aparece, suele asociarse a enfermedades congénitas (de nacimiento) del tejido conectivo, infecciones, traumatismos o cirugías previas.
- Siempre requiere valoración por un especialista en cirugía vascular, a menudo en el ámbito pediátrico.
Síntomas en adultos mayores
- Es el grupo en el que se ve con más frecuencia.
- Casi siempre se descubre sin síntomas, en ecografías o escáneres solicitados por otro motivo.
- Conviene revisar también la aorta y la otra arteria ilíaca, porque es habitual tener aneurismas en más de un punto.
- El control periódico del tamaño es clave para decidir el momento de tratar.
Causas
Causas principales
- Ateroesclerosis: endurecimiento y daño de la pared de la arteria por acumulación de grasas y calcio.
- Debilitamiento de la pared del vaso con el paso de los años.
- Enfermedades del tejido conectivo que hacen la pared más frágil y elástica de lo normal.
- Infecciones de la pared arterial, poco frecuentes.
- Traumatismos o cirugías previas en la zona de la pelvis.
Factores de riesgo
- Fumar o haber fumado: es el factor más importante.
- Tensión arterial alta.
- Edad avanzada, sobre todo a partir de los 60 años.
- Ser hombre.
- Colesterol alto y diabetes.
- Antecedentes familiares de aneurismas.
- Obesidad y falta de actividad física.
- Otras enfermedades de las arterias, como la enfermedad arterial periférica.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor nuevo o que va en aumento en la pierna, sobre todo si la notas fría o con cambio de color.
- Fiebre con dolor en la zona del aneurisma.
- Un bulto que late y que ha aparecido o crecido en poco tiempo.
- Molestias en la pelvis que te impiden caminar o descansar bien.
Programe una cita de rutina si:
- Si sabes que tienes un aneurisma y han pasado más meses de los que te indicó tu médico para la revisión.
- Si tienes antecedentes familiares de aneurisma de aorta o de arterias ilíacas.
- Si notas cambios en los síntomas que ya tenías, aunque no sean graves.
- Si quieres ayuda para dejar de fumar o para controlar la tensión arterial.
Diagnóstico
Se diagnostica con pruebas de imagen que muestran el tamaño, la forma y la localización de la arteria. Muchas veces aparece por casualidad cuando se hace una ecografía o un escáner por otro motivo. El médico mide el diámetro del aneurisma y lo compara con revisiones anteriores para ver si crece.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía abdominal y pélvica: indolora, rápida y muy útil para medir el tamaño.
- Angio-TC (escáner con contraste): muestra la arteria con mucho detalle y ayuda a planificar un posible tratamiento.
- Angio-resonancia magnética: alternativa cuando no se puede usar contraste yodado.
- Angiografía: se usa menos, sobre todo si se plantea un tratamiento dentro de la arteria.
- Análisis de sangre para valorar factores de riesgo como el colesterol o la glucosa.
Qué esperar en su cita
Las pruebas de imagen no duelen; algunas requieren estar en ayunas o beber un contraste. Es posible que te pidan quedarte quieto unos minutos. Tras la prueba, el especialista te explicará el tamaño encontrado y cada cuánto conviene repetir el control, que suele hacerse al principio con más frecuencia y luego cada uno o dos años si el aneurisma es pequeño y no cambia.
Tratamiento
El tratamiento depende sobre todo del tamaño del aneurisma, de si crece deprisa y de si da síntomas. En aneurismas pequeños lo habitual es la vigilancia con pruebas de imagen y el control de los factores de riesgo. Cuando el aneurisma es grande, crece rápido o causa molestias, se valora repararlo con una técnica dentro de la arteria (endovascular) o con cirugía abierta.
Autocuidado en el hogar
- Dejar de fumar es la medida más eficaz; pide ayuda a tu equipo de salud si lo necesitas.
- Controlar la tensión arterial en casa y acudir a las revisiones.
- Mantener una alimentación equilibrada, con poca sal y poca grasa saturada.
- Moverse a diario con ejercicio suave o moderado, adaptado a tu estado de salud.
- Acudir puntualmente a las pruebas de seguimiento para medir el tamaño del aneurisma.
- Avisar a tu médico si notas dolor nuevo o cambios en la pierna.
Tratamientos médicos
El objetivo es proteger las arterias y reducir la probabilidad de que el aneurisma crezca. Tu médico puede recomendar medidas para controlar la tensión arterial, el colesterol y la glucosa, y valorar si conviene algún tratamiento farmacológico; será él quien decida cuál, en qué dosis y durante cuánto tiempo. Nunca empieces ni cambies un medicamento por tu cuenta. Además, se revisan otros factores, como el peso, el sueño y el consumo de tabaco y alcohol.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Se suele plantear reparar el aneurisma cuando alcanza un tamaño determinado que fija el especialista, cuando crece rápido entre dos revisiones o cuando provoca síntomas por compresión o por coágulos. Existen dos vías: la reparación endovascular, que coloca una prótesis dentro de la arteria a través de un pequeño acceso en la ingle, y la cirugía abierta, que sustituye el tramo dañado. La elección depende de tu anatomía, tu edad y tu salud general, y la decide el equipo de cirugía vascular contigo.
Vivir con esta afección
La mayoría de las personas con un aneurisma de la arteria ilíaca hace vida normal. Lo más importante es no faltar a las revisiones, conocer las señales de alarma y cuidar los factores que influyen en la salud de las arterias. Tener el diagnóstico no impide trabajar, viajar ni hacer ejercicio moderado.
Consejos de estilo de vida
- No fumar y evitar ambientes con humo.
- Dormir lo suficiente y manejar el estrés.
- Mantener un peso saludable.
- Moderar el alcohol.
- Revisar la tensión arterial con regularidad.
- Caminar a diario y mantenerse activo dentro de tus posibilidades.
Dieta y ejercicio
Una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado y aceite de oliva, con poca sal y pocos ultraprocesados, ayuda a cuidar las arterias. El ejercicio debe ser regular y adaptado: caminar, nadar o ir en bicicleta estática suele ser buena opción. Evita esfuerzos muy intensos sin consultar, sobre todo si el aneurisma es grande, y pregunta a tu médico qué actividad es adecuada para ti.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir preocupación al enterarte de que tienes un aneurisma, aunque sea pequeño y solo esté en vigilancia. Hablar de lo que sientes con tu médico, con personas de confianza o con un profesional de salud mental ayuda mucho. Si la ansiedad te impide dormir o te limita en el día a día, pide apoyo: no tienes que afrontarlo solo. Si en algún momento sientes una crisis emocional o pensamientos que te asustan, busca ayuda inmediata en los servicios de emergencia de tu país (el 112 en España) o en tu centro de salud.
Prevención
No siempre se puede evitar, porque influyen la edad y la genética. Pero sí se puede reducir el riesgo y frenar el crecimiento: no fumar, controlar la tensión arterial, el colesterol y la glucosa, mantener un peso saludable y moverse a diario son las medidas con más respaldo.
Vacunas
No existe una vacuna específica contra el aneurisma. Mantener al día las vacunas que recomiende tu servicio de salud ayuda a prevenir infecciones y a estar en mejor estado general, algo importante si en el futuro necesitas un tratamiento.
Programas de detección
No hay un programa de cribado para toda la población. Si tienes un aneurisma de aorta, antecedentes familiares de aneurismas o varios factores de riesgo, tu médico puede valorar pedir una ecografía para revisar también las arterias ilíacas. Consulta tu caso concreto en tu centro de salud.
Complicaciones
Si no se trata
- Rotura del aneurisma: es la complicación más grave y requiere atención de emergencia inmediata.
- Formación de coágulos dentro del aneurisma que pueden viajar y obstruir una arteria de la pierna.
- Compresión de venas o nervios cercanos, con hinchazón o dolor en la pierna.
- Crecimiento progresivo que puede hacer más difícil el tratamiento con el tiempo.
- Infección del aneurisma, poco frecuente pero seria.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico suele ser bueno cuando el aneurisma se detecta a tiempo y se vigila con regularidad. La mayoría de los aneurismas pequeños crecen muy despacio y muchas personas nunca necesitan cirugía. Si llega el momento de repararlo, existen técnicas seguras y con buenos resultados. Mantener las revisiones y cuidar los factores de riesgo marca una gran diferencia.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las recomendaciones de salud difieren según el país y la región. Esta página es educación general y puede no coincidir con las guías, los medicamentos o la práctica del lugar donde vive. Comente sus dudas con su médico o profesional de salud y siga las recomendaciones locales cuando existan.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Ninguna guía nombra este tema
Aquí no se cita ninguna guía de salud ni capítulo clínico que nombre exactamente este tema. Esta página es solo para educación e información general. No es un diagnóstico, un plan de tratamiento ni un consejo médico personal. Consulte a su médico y siga su consejo. Si los síntomas son graves, repentinos o preocupantes, busque atención médica pronto y, en una emergencia, llame al número local de emergencias. Ruqelo LLC no es responsable de las consecuencias médicas o legales de las decisiones basadas en esta información.
Última actualización: 24 de octubre de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Guidance may differ by country or region. Confirm local recommendations with a qualified healthcare provider.