Sangrado interno (hemorragia interna)
Resumen
El sangrado interno, también llamado hemorragia interna, ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe dentro del cuerpo y la sangre se acumula o sale por un lugar que no se ve desde afuera. Puede pasar en el estómago o los intestinos, en un músculo, en una articulación o alrededor de un órgano. A veces la sangre se nota porque sale por la boca o el ano, y otras veces queda escondida dentro del cuerpo. Es una señal de que algo necesita atención médica, no una enfermedad en sí misma.
Datos clave
- Puede aparecer después de un golpe, una caída o un accidente, pero también sin lesión, por ejemplo por una úlcera, una enfermedad del hígado o medicamentos que hacen sangrar más fácil.
- Algunas señales se ven (vómito con sangre, heces negras) y otras no (mareo, debilidad, palidez, desmayo).
- Buscar ayuda pronto es muy importante: el sangrado interno serio se puede tratar mejor cuando se detecta a tiempo.
Los moretones y pequeños sangrados por golpes son muy comunes. El sangrado interno serio es menos frecuente y suele verse en urgencias, sobre todo en personas mayores, en quienes toman medicamentos que aumentan el sangrado o en personas con úlceras o problemas del hígado.
Puede afectar a cualquier persona, a cualquier edad. Es más probable en adultos mayores, en personas que toman medicamentos para evitar coágulos o antiinflamatorios con frecuencia, en quienes tienen úlceras, enfermedad del hígado, problemas de coagulación o poco de algo llamado plaquetas (células que ayudan a cerrar los vasos), y en personas que han sufrido golpes o caídas.
Síntomas
- Vómito con mucha sangre o con coágulos grandes.
- Heces negras o con sangre junto con desmayo, mareo fuerte o debilidad extrema.
- Dolor abdominal muy fuerte y abdomen duro o hinchado después de un golpe.
- Desmayo, piel fría y sudorosa, respiración rápida o latidos muy rápidos.
- Después de un golpe en la cabeza: confusión, somnolencia, vómitos repetidos, dolor de cabeza intenso o debilidad en un lado del cuerpo.
- Sangrado que no se detiene después de un accidente o una herida.
- Tos con sangre.
- ⚠Cantidad pequeña de sangre en el vómito.
- ⚠Sangre roja en las heces o heces negras sin otros síntomas graves.
- ⚠Moretones nuevos y grandes sin causa clara.
- ⚠Mareo leve o cansancio nuevo.
- ⚠Dolor abdominal que empeora o no cede.
- ⚠Sangrado por la nariz o las encías que se repite con facilidad.
Síntomas comunes
- Vómito con sangre roja o con aspecto de café molido.
- Heces negras, pegajosas y con mal olor (a veces llamadas melena), o sangre roja en las heces.
- Dolor o hinchazón en el abdomen (la zona de la barriga).
- Mareo, debilidad, cansancio que aparece de repente o desmayo.
- Latidos rápidos, respiración corta o sudor frío.
- Piel pálida o fría.
- Moretones grandes, hinchazón o dolor en una zona después de un golpe.
- Dolor de cabeza fuerte, confusión o debilidad en un lado del cuerpo, si el sangrado es en la cabeza.
Síntomas en niños
- Irritabilidad o llanto que no se calma, sobre todo después de una caída.
- Vómito con sangre o con aspecto de café molido.
- Heces negras o con sangre.
- Somnolencia inusual, debilidad o falta de energía para jugar o comer.
- Hinchazón o dolor en una zona del cuerpo después de un golpe.
- Moretones que aparecen sin motivo claro o que crecen mucho.
Síntomas en adultos mayores
- Puede haber pocos signos visibles; a veces solo confusión, cansancio o debilidad.
- Mareo al ponerse de pie o caídas sin explicación.
- Heces negras o sangre en las heces, que la persona puede no notar.
- Moretones fáciles, sobre todo si toma medicamentos que aumentan el sangrado.
- Dolor abdominal leve que no mejora o que va en aumento.
Causas
Causas principales
- Golpes, caídas o accidentes que rompen vasos sanguíneos por dentro.
- Úlceras o inflamación del estómago o del intestino.
- Medicamentos que hacen sangrar más fácil, como los que se usan para evitar coágulos o algunos antiinflamatorios.
- Enfermedad del hígado, que puede hacer que las venas del esófago o del estómago se hinchen y sangren.
- Problemas en el intestino, como divertículos (bolsas pequeñas en la pared del intestino), pólipos o tumores.
- Trastornos de la coagulación o niveles bajos de plaquetas.
- Complicaciones después de una cirugía o de un procedimiento médico.
- Aneurismas (un ensanchamiento débil en un vaso sanguíneo) que se rompen.
- Consumo frecuente y alto de alcohol.
Factores de riesgo
- Tener más de 60 años.
- Tomar medicamentos que aumentan el sangrado, como los que se usan para evitar coágulos o antiinflamatorios frecuentes.
- Tener úlceras, gastritis o infección por una bacteria llamada Helicobacter pylori.
- Tener enfermedad del hígado o beber alcohol en exceso.
- Fumar.
- Tener problemas de coagulación o de plaquetas.
- Tener antecedentes familiares de sangrados o de problemas en los vasos sanguíneos.
- Haber tenido una cirugía reciente.
- Tener caídas frecuentes o caminar con dificultad.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si ves sangre en el vómito o en las heces.
- Si las heces son negras y pegajosas.
- Si tienes mareo, debilidad nueva o sensación de desmayo.
- Si tienes dolor abdominal fuerte o el abdomen se siente duro.
- Si te golpeaste la cabeza y notas confusión, somnolencia o dolor de cabeza intenso.
- Si tomas medicamentos que aumentan el sangrado y notas cualquier sangrado nuevo.
Programe una cita de rutina si:
- Si notas moretones con facilidad o sin motivo claro.
- Si tienes anemia detectada en un análisis de sangre.
- Si tienes ardor o dolor de estómago que se repite.
- Si tienes antecedentes de úlceras o de sangrados y quieres revisar tu seguimiento.
- Si vas a empezar o cambiar un medicamento y quieres saber si puede aumentar el riesgo de sangrado.
Diagnóstico
El profesional de salud te hará preguntas sobre tus síntomas, los medicamentos que tomas y si has tenido golpes o caídas. También te revisará el cuerpo, la presión y el pulso. Según lo que encuentre, puede pedir análisis de sangre y de heces, o pruebas de imagen para ver dónde está el sangrado.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para medir glóbulos rojos, plaquetas y coagulación.
- Análisis de heces para detectar sangre.
- Endoscopia: una cámara delgada que se introduce por la boca para ver el estómago y el esófago.
- Colonoscopia: una cámara delgada que se introduce por el ano para ver el intestino grueso.
- Ecografía o tomografía computarizada (TC) para ver los órganos y buscar sangre acumulada.
- Angiografía: un estudio con contraste que muestra los vasos sanguíneos.
- Cápsula endoscópica: una cámara pequeña que se traga para ver partes del intestino delgado.
Qué esperar en su cita
Algunas pruebas se hacen en consulta y otras en el hospital. Puede que te pongan una vía para líquidos o medicamentos, y que te controlen la presión y el pulso varias veces. Si el sangrado es importante, es posible que te dejen en observación o te ingresen para vigilarte de cerca. Pregunta qué te van a hacer y cuánto tiempo tomará: tienes derecho a entender cada paso.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es detener el sangrado, reponer los líquidos que el cuerpo necesita y tratar la causa. El plan depende de dónde esté el sangrado, de cuánto sea y de tu estado general. Muchas veces el tratamiento se hace en el hospital y puede incluir observación cercana.
Autocuidado en el hogar
- Sigue las indicaciones del profesional de salud y no te automediques.
- Evita los antiinflamatorios y otros medicamentos que puedan aumentar el sangrado, salvo que tu profesional de salud te diga lo contrario. Pregunta siempre antes de tomar algo nuevo, incluso productos de venta libre o hierbas.
- Descansa y evita esfuerzos fuertes mientras te recuperas.
- Toma abundante líquido si te lo recomiendan y come de forma suave y regular.
- Vigila tus síntomas y anota cualquier cambio para contarlo en la próxima consulta.
- No conduzcas ni tomes decisiones importantes si te han dado un sedante para una prueba.
Tratamientos médicos
El tratamiento puede incluir medicamentos que ayudan a proteger el estómago o a reducir el ácido, medicamentos que favorecen la coagulación cuando hace falta, líquidos por vía intravenosa y, si es necesario, una transfusión de sangre. Durante una endoscopia o colonoscopia, el equipo médico puede aplicar técnicas para cerrar el vaso que sangra. Cuando el sangrado se debe a una infección o a otra enfermedad, se trata también esa causa. Siempre es tu profesional de salud quien decide el tratamiento adecuado para tu caso.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera cuando el sangrado no se puede detener con otras técnicas, cuando hay una lesión grave en un órgano, cuando se rompe un vaso sanguíneo grande o cuando hay un problema en el intestino que necesita reparación. No es lo primero en la mayoría de los casos: se valora según cada persona.
Vivir con esta afección
Después de un sangrado interno, muchas personas se recuperan bien, pero necesitan un tiempo para volver a su energía habitual. Es útil llevar un registro de los medicamentos, de los síntomas y de las citas médicas. Si tienes mareos o cansancio, levántate despacio y pide ayuda cuando la necesites.
Consejos de estilo de vida
- Evita el alcohol o redúcelo al mínimo, sobre todo si tienes problemas del hígado o del estómago.
- No fumes.
- Revisa con tu profesional de salud todos los medicamentos que tomas, incluidos los de venta libre.
- Evita los golpes: usa calzado seguro y buena iluminación en casa, y retira objetos con los que puedas tropezar.
- Mantén las citas de seguimiento y los análisis que te pidan.
- Usa protección si practicas deportes de contacto.
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada, con frutas, verduras, cereales integrales y suficiente agua, ayuda a que el cuerpo se recupere. Si tienes problemas de estómago o del hígado, tu profesional de salud puede darte pautas específicas. El ejercicio suave, como caminar, suele ser bueno cuando ya te sientes mejor; empieza poco a poco y pregunta antes de volver a actividades intensas.
Salud mental y bienestar emocional
Un susto por un sangrado interno puede dejar miedo, ansiedad o preocupación por si vuelve a pasar. Es normal. Hablar con alguien de confianza, con tu profesional de salud o con un grupo de apoyo puede ayudar. Si sientes tristeza o ansiedad que no te deja descansar, coméntalo: hay apoyo disponible. Si en algún momento piensas en hacerte daño, busca ayuda de inmediato en los servicios de emergencia de tu país.
Prevención
No todos los sangrados internos se pueden evitar, pero sí se puede reducir el riesgo. La clave está en cuidar el estómago y el hígado, evitar golpes y revisar con regularidad los medicamentos que aumentan el sangrado.
Programas de detección
Si tienes úlceras, enfermedad del hígado o tomas medicamentos que aumentan el sangrado, tu profesional de salud puede recomendarte análisis de sangre de control. También existen programas de detección de sangre en heces y de cáncer de colon según tu edad y tu país. Pregunta qué pruebas te corresponden.
Complicaciones
Si no se trata
- Anemia por pérdida de sangre, con cansancio y falta de aire.
- Presión arterial baja y shock, una situación grave en la que el cuerpo no recibe suficiente sangre.
- Daño a órganos si el sangrado sigue y no se trata.
- Problemas para respirar o para pensar con claridad en los casos más serios.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas que reciben atención a tiempo se recuperan bien. Detectar el sangrado pronto y seguir el tratamiento marca una gran diferencia. Si tienes una enfermedad de fondo, el seguimiento regular ayuda a mantenerla controlada y a prevenir nuevos episodios. Con apoyo médico y buenos hábitos, hay buenas razones para mirar el futuro con calma y esperanza.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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