Hemorragia intraventricular (HIV)
Resumen
La hemorragia intraventricular (HIV) es un sangrado que ocurre dentro de los ventrículos del cerebro. Los ventrículos son espacios pequeños llenos de un líquido transparente llamado líquido cefalorraquídeo, que protege y limpia el cerebro. Cuando un vaso sanguíneo muy fino se rompe cerca de esos espacios, la sangre se filtra hacia ellos. Esto se ve casi siempre en bebés que nacen antes de tiempo (bebés prematuros), porque sus vasos sanguíneos en el cerebro todavía son muy frágiles. En adultos también puede pasar, pero es mucho menos frecuente y suele estar relacionado con un golpe fuerte en la cabeza, una hemorragia cerebral o problemas de coagulación de la sangre.
Datos clave
- Casi todos los casos ocurren en bebés prematuros, sobre todo en los primeros días de vida.
- Existen varios grados de gravedad: los más leves muchas veces se resuelven solos y sin consecuencias.
- El diagnóstico se hace con una ecografía del cerebro en el bebé o con un escáner en el adulto, y no con análisis de sangre.
- El seguimiento médico a lo largo de los primeros años es clave para detectar y tratar a tiempo cualquier dificultad del desarrollo.
En bebés muy prematuros es una de las complicaciones más frecuentes: puede aparecer en aproximadamente uno de cada cuatro o cinco bebés nacidos antes de las 32 semanas de embarazo. En cambio, en bebés nacidos a término y en adultos es poco habitual.
Afecta principalmente a bebés que nacen mucho antes de tiempo, sobre todo si pesan muy poco al nacer, si el parto fue difícil o si tuvieron problemas para respirar al nacer. En adultos puede presentarse después de un traumatismo craneal grave, de una hemorragia cerebral por presión arterial muy alta, por un problema de coagulación o por el uso de medicamentos que hacen la sangre más líquida.
Síntomas
- Bebé que deja de respirar, se pone azulado o no responde a estímulos
- Convulsiones o movimientos rítmicos y repetidos en brazos o piernas
- Bebé que se pone muy rígido, muy flácido o deja de succionar por completo
- En un adulto: dolor de cabeza súbito e insoportable, pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o pérdida de conocimiento
- Cualquier golpe fuerte en la cabeza con vómitos, somnolencia o confusión
- En España, el número de emergencias es el 112. En tu país, comprueba cuál es el número local de urgencias y tenlo a mano.
- ⚠Aumento del perímetro de la cabeza en un bebé, o fontanela abultada
- ⚠Vómitos repetidos, irritabilidad difícil de calmar o malas tomas durante más de un día
- ⚠Cambio claro en el tono del cuerpo del bebé (más rígido o más blandito de lo habitual)
- ⚠En adultos: dolor de cabeza nuevo y persistente, sobre todo si toma medicamentos para la coagulación
Síntomas comunes
- En el bebé prematuro: pausas en la respiración o respiración irregular
- Somnolencia o falta de energía, el bebé está más quieto o responde menos
- Palidez o color grisáceo de la piel
- Succión débil o rechazo del alimento
- Movimientos raros, temblores o crisis convulsivas
- La fontanela (la parte blanda de la cabeza del bebé) se ve abultada o tensa
- En casos leves, puede no haber ningún síntoma visible y descubrirse en una ecografía de control
Síntomas en niños
- En bebés prematuros los síntomas pueden ser muy sutiles: solo un cambio en cómo respira, cómo se mueve o cómo come.
- En niños más grandes con una hemorragia cerebral puede haber vómitos, dolor de cabeza, cansancio extremo o convulsiones.
- Después del alta, conviene vigilar el desarrollo: si el bebé no sostiene la cabeza, no sigue con la mirada o se pone rígido o muy flácido, hay que comentarlo con el pediatra.
Síntomas en adultos mayores
- Dolor de cabeza repentino y muy intenso
- Confusión, desorientación o somnolencia
- Debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo
- Dificultad para hablar o entender
- Náuseas y vómitos sin causa clara
- Pérdida de conocimiento o convulsiones
Causas
Causas principales
- Fragilidad de los vasos sanguíneos del cerebro en bebés prematuros: la red de vasos que rodea los ventrículos todavía no está madura y se rompe con facilidad.
- Cambios bruscos en la presión y el flujo de sangre del cerebro, algo que puede pasar en las primeras horas o días de vida de un bebé prematuro.
- En adultos: un golpe fuerte en la cabeza (traumatismo craneoencefálico).
- En adultos: hemorragia cerebral por presión arterial muy alta, por una malformación de los vasos sanguíneos o por un trastorno de la coagulación.
Factores de riesgo
- Nacimiento muy prematuro (sobre todo antes de las 32 semanas) y peso muy bajo al nacer
- Problemas respiratorios graves al nacer o necesidad de ayuda para respirar
- Infecciones en la madre durante el embarazo o en el bebé después del parto
- Parto complicado, con falta de oxígeno en el bebé
- En adultos: presión arterial alta mal controlada, uso de medicamentos que diluyen la sangre, alcohol en exceso, trastornos de la coagulación y caídas o accidentes
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el bebé es prematuro y notas cualquier cambio brusco en su respiración, su tono muscular o su forma de comer, acude al servicio de urgencias sin esperar.
- Convulsiones, somnolencia intensa o dificultad para despertar al bebé.
- En un adulto, dolor de cabeza muy fuerte y repentino o debilidad en una parte del cuerpo: llamar a urgencias de inmediato.
- Golpe en la cabeza con vómitos, confusión o somnolencia.
Programe una cita de rutina si:
- Revisiones programadas del bebé prematuro, incluidas las ecografías de control del cerebro.
- Consultar al pediatra si notas que el bebé no progresa en el desarrollo como se esperaba (sostener la cabeza, girar, sentarse, hablar).
- Revisión de la presión arterial y de los medicamentos anticoagulantes en adultos.
- Hablar con el equipo médico si tienes dudas sobre el pronóstico o el seguimiento: es normal necesitar explicaciones repetidas.
Diagnóstico
El diagnóstico se hace con pruebas de imagen que muestran el interior del cerebro. En los bebés prematuros se usa una ecografía del cerebro a través de la fontanela (la parte blanda de la cabeza), que es rápida, indolora y no usa radiación. En niños mayores y adultos se suele hacer un escáner (tomografía computarizada) o una resonancia magnética. También se revisan los antecedentes, los síntomas y, en su caso, análisis de sangre para valorar la coagulación.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía transfontanelar: una sonda suave sobre la cabeza del bebé que muestra los ventrículos y si hay sangre en ellos.
- Ecografías repetidas en los primeros días y semanas para ver si el sangrado cambia o se reabsorbe.
- Tomografía computarizada (escáner) o resonancia magnética del cerebro en niños mayores y adultos.
- Análisis de sangre para revisar la coagulación, el recuento de células y otras causas posibles.
- Medición del perímetro de la cabeza del bebé en cada control, para detectar si se acumula líquido.
Qué esperar en su cita
En el bebé prematuro, la ecografía se hace muchas veces junto a la cuna, sin moverlo casi, y suele durar pocos minutos. Los resultados se clasifican en grados del 1 al 4, según cuánta sangre hay y si afecta a otras zonas del cerebro; el equipo médico te explicará en qué grado está tu bebé y qué implica. Es posible que se repitan las pruebas en días o semanas para ver la evolución. En el adulto, la prueba de imagen se hace en urgencias y los resultados están en poco tiempo.
Tratamiento
No hay un tratamiento que haga desaparecer el sangrado de forma directa: la mayoría de las veces el cuerpo lo reabsorbe poco a poco. El objetivo del tratamiento es mantener estable al bebé o al adulto, prevenir nuevos sangrados, controlar los síntomas y vigilar de cerca si se acumula líquido en el cerebro. El equipo médico decide el nivel de cuidados según el grado de la hemorragia y el estado general de la persona.
Autocuidado en el hogar
- Mantén las revisiones y las pruebas de seguimiento: son la mejor forma de detectar a tiempo cualquier cambio.
- Anota los síntomas o los cambios que observes (respiración, alimentación, sueño, movimiento) y llévalos a la consulta.
- Pide apoyo práctico para el día a día: turnos con la pareja o la familia, ayuda con el cuidado del bebé o de la casa.
- Evita el humo del tabaco alrededor del bebé y de la persona convaleciente: protege la salud del cerebro y los pulmones.
- Si eres adulto con riesgo de sangrado, sigue las indicaciones de tu equipo sobre la presión arterial y los controles.
Tratamientos médicos
El manejo se centra en cuidados de soporte en el hospital: control de la respiración, de la temperatura, del azúcar en sangre y del equilibrio de líquidos; tratamiento del dolor y de las convulsiones si aparecen, con medicamentos que indica el equipo médico; y control estricto de la presión arterial en los adultos. En los bebés prematuros se intenta que el entorno sea lo más tranquilo posible, con luz suave y mínimo ruido y manipulación, porque la estabilidad ayuda a que no aparezcan nuevos sangrados. También se trata cualquier infección o problema de coagulación que se detecte. Cuando se acumula líquido en los ventrículos (hidrocefalia), el equipo puede valorar formas de drenarlo.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no se usa para detener el sangrado en sí, pero puede ser necesaria si se acumula demasiado líquido cefalorraquídeo y la cabeza aumenta de tamaño o aparece presión dentro del cerebro. En esos casos, el equipo de neurocirugía puede colocar un drenaje temporal o, más adelante, una válvula (un pequeño tubo llamado derivación) para que el líquido circule y se elimine correctamente. Es una decisión que se toma en conjunto, valorando los riesgos y los beneficios para cada persona.
Vivir con esta afección
La vida diaria después de una hemorragia intraventricular depende mucho de la gravedad y de si hubo otras complicaciones. Muchos bebés necesitan revisiones frecuentes con el pediatra y el neurólogo infantil, y a veces fisioterapia, estimulación temprana o terapia del lenguaje. La rutina puede ser exigente, con citas médicas y noches de poco sueño, así que conviene organizarse con calendarios, listas de preguntas para el médico y ayuda de personas de confianza. En los adultos, el día a día suele incluir rehabilitación para recuperar fuerza, equilibrio y habla, y ajustes en el trabajo o la casa durante un tiempo.
Consejos de estilo de vida
- Mantén un ambiente tranquilo y con poca estimulación intensa alrededor de un bebé prematuro, sobre todo al principio.
- Evita el tabaco y el humo de segunda mano en casa.
- En adultos: controla la presión arterial y acude a las revisiones, sobre todo si tomas medicamentos anticoagulantes.
- Previene caídas y golpes en la cabeza: barandillas, buena iluminación, calzado seguro y cuidado con las escaleras.
- Duerme lo suficiente y busca pequeños momentos de descanso personal: cuidar a alguien también requiere cuidarse.
Dieta y ejercicio
En los bebés, la alimentación la indica el pediatra, a menudo con leche materna o fórmula específica para prematuros, y se ajusta según su crecimiento. En niños mayores y adultos, una alimentación variada y equilibrada, con poca sal y poca comida ultraprocesada, ayuda a cuidar la presión arterial y los vasos sanguíneos. El movimiento también importa: en bebés prematuros, la estimulación y el juego guiados por el equipo de fisioterapia favorecen el desarrollo; en adultos, caminar y la rehabilitación indicada ayudan a recuperar autonomía. Consulta siempre antes de empezar una rutina nueva de ejercicio tras una hemorragia cerebral.
Salud mental y bienestar emocional
Es muy común que la familia sienta miedo, culpa, ansiedad o tristeza, y que los padres de bebés prematuros vivan el hospital como algo muy duro. En los adultos que han tenido una hemorragia cerebral puede haber irritabilidad, cambios de ánimo o dificultades para concentrarse. Todo esto es comprensible y merece atención. Hablar con el equipo médico, con otros padres o pacientes, o con un profesional de salud mental puede ayudar mucho. Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño o sientes que no puedes con la situación, busca ayuda inmediata: en España puedes llamar al 112 y, en tu país, al servicio de emergencias o a la línea de apoyo emocional local. No estás solo.
Prevención
En los bebés prematuros no siempre se puede evitar, porque depende en gran parte de la inmadurez del cerebro. Aun así, el mejor camino es cuidar el embarazo: controles prenatales regulares, detección y tratamiento de infecciones o de la presión alta, y medidas para evitar un parto prematuro cuando sea posible. Cuando se prevé un nacimiento muy prematuro, el equipo médico puede indicar medicamentos que ayudan a madurar los pulmones y el cerebro del bebé, lo que reduce el riesgo. En los adultos, prevenir golpes en la cabeza y controlar la presión arterial y los problemas de coagulación son las medidas más útiles.
Vacunas
No existe una vacuna contra la hemorragia intraventricular. Sí conviene tener al día las vacunas recomendadas del embarazo, del bebé y del adulto, porque las infecciones pueden aumentar el riesgo de complicaciones. Pregunta a tu equipo de salud qué vacunas te corresponden.
Programas de detección
En los bebés prematuros se hace una ecografía del cerebro de forma rutinaria en los primeros días y semanas de vida: es la forma estándar de detección y no requiere que el bebé tenga síntomas. En los adultos con factores de riesgo, el control periódico de la presión arterial y la revisión de los medicamentos anticoagulantes ayudan a prevenir hemorragias cerebrales.
Complicaciones
Si no se trata
- Acumulación de líquido en los ventrículos (hidrocefalia), que puede aumentar el tamaño de la cabeza y la presión dentro del cerebro.
- Convulsiones.
- Retraso en el desarrollo motor o del lenguaje, que se trabaja con estimulación temprana.
- Problemas de aprendizaje, de atención o de visión en algunos niños.
- En casos graves, parálisis cerebral u otras dificultades motoras.
- En adultos, secuelas como debilidad en un lado del cuerpo, problemas de habla o de memoria.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de los bebés con sangrados leves o moderados evolucionan bien, y muchos no tienen ninguna secuela a largo plazo. Cuando la hemorragia es más grave, puede haber dificultades del desarrollo, pero los avances en los cuidados del bebé prematuro y en la estimulación temprana han mejorado mucho el pronóstico. El seguimiento cercano permite detectar pronto cualquier necesidad y ofrecer apoyo a tiempo. Cada caso es distinto, y el equipo médico es quien mejor puede orientarte sobre el tuyo, con información realista y también con esperanza.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las recomendaciones de salud difieren según el país y la región. Esta página es educación general y puede no coincidir con las guías, los medicamentos o la práctica del lugar donde vive. Comente sus dudas con su médico o profesional de salud y siga las recomendaciones locales cuando existan.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Ninguna guía nombra este tema
Aquí no se cita ninguna guía de salud ni capítulo clínico que nombre exactamente este tema. Esta página es solo para educación e información general. No es un diagnóstico, un plan de tratamiento ni un consejo médico personal. Consulte a su médico y siga su consejo. Si los síntomas son graves, repentinos o preocupantes, busque atención médica pronto y, en una emergencia, llame al número local de emergencias. Ruqelo LLC no es responsable de las consecuencias médicas o legales de las decisiones basadas en esta información.
Última actualización: 24 de octubre de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Guidance may differ by country or region. Confirm local recommendations with a qualified healthcare provider.